El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 23
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
23: Al final te elegí 23: Al final te elegí Cargar a Marco no era un problema, su riguroso entrenamiento era peor le permitía correr con alguien realmente pesado con una bala que le dolía a los mil demonios.
Zack corría a toda prisa con algo claro en su mente, no detenerse hasta llegar a un lugar seguro, curar a Marco y buscar a Rebecca.
El disparo fue algo que impacto a ambos pero Zack sabía que no era con la intención de matar, únicamente para detener su imprudencia al enfrentarse a personas que no eran comunes.
—Maldita sea, Rebecca… me dejas con la carga—gruñó entre dientes.
Miro su ropa y una mancha ligera de sangre cubría su hombro eso solo significaba una cosa, que la herida estaba empezando abrirse.
—No te mueras… será un fastidio enterrarte en la tierra seca.
Se detuvo a una distancia que consideraba lo suficientemente lejos como para bajar a Marco, miro su herida tomando unas herramientas ocultas en su ropa, unas pinzas largas que podía ser un arma, Zack introdujo las pinzas con cuidado bajo la piel, la incomodidad y el dolor despertó a Marco gritando de dolor como si le arrancaran un trozo de carne.
—La bala no lastimo nada, te rozo y aun así sangra —Despierta de una vez….
no pienso cargarte más.
Marco abrió los ojos con pesadez, miro a Zack aun con la vista borrosa logro verlo con unas pinzas enormes que le hicieron reaccionar.
—Espera para que diablos es eso..
—Para sacarte la bala—dijo Zack con total naturalidad.
Marco palideció al instante pero su incapacidad de moverse por una bala atravesada en el pecho lo dejaba a merced completa de Zack, las pinzas metálicas le dieron escalofrío en su piel sintiendo que un trozo de carne se movía en su interior.
—…¿ya… morí?—pregunto al ya no sentir nada Zack soltó una risa seca, aun le provocaba gracia la situación.
—Lamentablemente no, sigues vivito y coleando.
Marco respiró con dificultad, el dolor desapareció pero no la incomodidad ni mucho menos el sangrado.
—Qué decepción… miraba ángeles hermosas.
Zack negó con la cabeza.
—Te acaban de disparar y sigues con tus estupideces.
—Prioridades… —murmuró Marco, intentando moverse —…la dejaste.
A Rebecca.
—No te equivoques, una vez que te deje fuera de este rollo me iré por ella.
—Que obediente —Si me quedaba… te mataban —Me mataban—repitió —Claro, no iba a salvarte a ti primero —Gracias por nada —Cuando quieras.
—¿Tú de verdad crees que quería dispararme?
—No….
la situación requería Marco asintió entendiendo muy bien los sentimientos de Rebecca.
—Esto no termina así.
Zack lo miró con cautela y su mirada solo reflejaba desición, algo valiente en sus ojos y en su postura débil al tratar de aguantar el dolor de una herida abierta.
—Estás sangrando —señalo Zack—.
Apenas puedes mantenerte en pie.
—Solo es sangre.
Zack soltó una risa corta.
—Estás loco.
—Sí, completamente.
Intentó levantarse.
Falló.
El peso de su cuerpo era mucho más, como si una piedra estuviera sobre su pecho.
—…ok, eso no salió como en mi cabeza, me lo imaginaba mucho mas heroico con una música de fondo.
Zack suspiró—Esto es la vida real.
—¿Qué estás pensando?
Marco apoyó la cabeza contra el concreto, respirando hondo.
—Ellos piensan que se acabo, pues que crees..
Marco sonrió.
—Arruinemos su plan Zack sonrió con arrogancia y ayudo a Marco a levantarse, miro su cuerpo débil entonces presiono su pecho con su dedo índice y entonces como una magia negra inexplicable el dolor desapareció un poco.
Marco observó a Zack incrédulo.
—Que….
—Solo es un punto de presión.
Ambos sonrieron cómplices de lo que estaban a punto de hacer, iban a regresar.
—Traigamos caos y destrucción.
—Ahora sí hablas mi idioma.
El puente aun en silencio con una tensión que costaba respirar, ahí estaba Marco, sangrando un poco con el dolor en el pecho, el disparo fue preciso, directo a 233 con un nombre a la revelación de todos.
Pero eso no era importante, era Rebecca, su mirada aun sorprendida con una mezcla imposible de de descifrar.
Una frialdad amarga y cerrada.
Zack seguía atento a cualquier percance, con un arma apuntando hacia ellos con 455 sobre 233 y Rebecca sin moverse de su sitio, eso les asustaba, era extraño, parecía analizar algo.
—¿Qué pasa?
—murmuró, casi sin voz, sin dejar de mirarla, buscando esa duda que estaba hace algunos minutos atrás, pero esa Rebecca era alguien diferente.
Rebecca no respondió, aun inmóvil en su sitio mirando a Marco como si sus miradas trataran de tener una conversación.
—Perdóname —susurró a Marco, pero antes que él lograra reaccionar fue un sonido seco quien provoco que todos se pusieran en alerta.
Su pierna era ahora la que sangraba.
Marco cayo al suelo con un dolor insoportable en su pierna siendo incapaz de mantenerse en pie, Zack tardó pero reacciono bruscamente colocándose frente a Marco, no lograba entender nada, no lograba entender como esas fieras les tenían acorralados.
—¡¿REBECCA?!
455 y 233 se movieron hacia Rebecca, casi como si todo fuera planeado, como si todo fuera ensayado, no lograban entender que pasaba.
233 bloqueo a Zack y 455 tomo a Marco con brusquedad impidiendo que este se moviera.
—No te muevas —ordenó 455, apuntándole sin titubeos un arma en la cabeza.
Zack levantó el arma, ahora sí con intención real, no entendía pero tampoco podía permitirlo.
—¡Suéltalo!
Pero Rebecca se interpuso, el arma le apuntaba pero lo conocía muy bien, Zack no iba a disparar.
—No —dijo, firme, aunque su voz tembló apenas al final, una actuación perfecta que ya no sabían que era.
—¿Qué mierda estás haciendo?
—la voz de Zack se quebró, cargada de incredulidad—.
¡¿Qué carajos estás haciendo?!
Rebecca no lo miró.
No podía.
Si lo hacía, todo se venía abajo, evito sus ojos.
—El plan era este desde el inicio.
Marco se quedo estupefacto, Zack sin aire, y 455 y 233 sonreían sin siquiera disimular el éxito de su plan.
455 sujetó a Marco con firmeza, inmovilizándolo con precisión.
—Se acabó.
Pero Marco no reaccionó a él.
No luchó.
No se resistió.
El impacto fue tan grande que ni siquiera le quedaron ganas de luchar, solo miraba a Rebecca con suplica, como si aun esperaba que todo eso fuera mentira.
—¿Por qué?
La pregunta no fue fuerte ni un reclamo, era algo mucho mas decepcionante que una simple traición.
No la odiaba.
Rebecca tragó saliva.
El peso de ese momento le aplastaba el pecho, pero ya no había vuelta atrás.
—Porque tu don es una falla que se debe eliminar.
Zack parpadeó, como si no hubiera entendido.
Todo ese tiempo creyó que salvaban a Marco pero entonces…
el también fue engañado —¿Qué…?
455 no corrigió.
No intervino.
233 se mantuvo al margen aun con un arma apuntando a Zack.
Rebecca finalmente levantó la mirada hacia Marco, y lo que había en sus ojos ya no era frialdad.
Era algo mucho más doloroso.
—…¿desde cuándo?—quiso saber Marco.
—Desde antes de encontrarte —respondió ella Zack retrocedió un paso, negando con la cabeza, incapaz de procesarlo.
Todo eso era una actuación que tuvo la capacidad de engañar a todos.
—No… no, eso es mentira…—Marco no podía creerlo.
Pero todo encajaba demasiado bien.
Marco soltó una leve risa sin humor, respirando con dificultad, el dolor se había transformado en ironía, en una burla incapaz de procesar.
—Entonces… nunca fue casualidad, todo este tiempo me has engañado.
Rebecca lo miro con una desesperación imposible de descifrar.
—Pero lo que sentí… sí lo fue.
455 ajustó el agarre.
—Nos lo llevamos.
Y fue ahí cuando todo explotó.
Zack disparó, en un descuido de todos el disparo los obligo a retroceder y a cubrirse para no salir lastimados, 233 ya estaba lastimada y 455 intento mantener la situación en orden pero el movimiento de Zack al ser considerado uno de los mejores entre ellos no les dio tiempo para detenerlo.
Zack se lanzó hacia Marco, ignorando el riesgo, agarrándolo del brazo y tirando de él con fuerza, una bomba de humo nublo la vista de los presentes.
—¡Nos vamos!
Tomo a Marco a la fuerza llevándolo hasta el extremo del puente, no había salida solo una opción, 455 empezó a disparar y fue cuando ya no tenían el control.
Zack se lanzó al agua junto con Marco, ignoraron todo y se lanzaron a un abismo donde solo la suerte les podía salvar ahora.
Rebecca pudo hacerlo, disparar y detenerlos, era la segunda mejor después de Zack, claro que podía hacerlo.
Pero no lo hizo.
El humo se disipo pronto, 455 aun con el arma levantada y con rabia en sus ojos al ver que cayo en una burla, pero había algo que nadie vieron, cuando el arma de 455 empezó a disparar la bala pudo haber llegado hacia ellos, pero no fue así.
Rebecca lo vio, y no dudo ni un segundo en ella ser alcanzada por la bala que nadie vio cuando por voluntad propia tomo esa desición.
El impacto la hizo retroceder, el cuerpo cediendo antes de tocar el suelo.
El aire abandonándole los pulmones en un instante, el disparo era preciso, 455 no bromeaba con eso.
El mundo se detuvo.
455 lo vio, la sangre manchaba su ropa y sus pies vacilaban, pronto Rebecca no pudo más y cayo al suelo aun consiente.
455 bajó el arma lentamente.
No había expresión en su rostro, solo pánico puro al verla en el suelo.
—¡Rebecca!—grito desesperado acercándose a ella Apretó los dientes, intento frenar la hemorragia, pero el disparo fue para matar, no había duda.
—Maldita sea —Hay que llevarla a la base ahora.
Rebecca seguía en el suelo, respirando apenas, con dificultad, sintiendo cómo el frío empezaba a colarse en su cuerpo.
455 la levanto aun con desesperación y desaparecieron del lugar.
Rebecca sentía que su vida se esfumaba de sus manos pero de algo estaba segura, había elegido, y por primera sintió una felicidad inexplicable en brazos de la muerte.
Había elegido.
Solo que demasiado tarde.
—Al final te elegí….
Marco
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com