El chisme ajeno que terminó siendo mío - Capítulo 22
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- Capítulo 22 - 22 He venido arruinarlo
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22: He venido arruinarlo 22: He venido arruinarlo El sonido del disparo aun resonaba aunque Marco ya no podía escuchar nada.
—…sigues teniendo mala puntería emocional.
La voz de Zack rompió el silencio, el cuerpo de Marco en el suelo bajo sangre que lentamente caía.
Rebecca no respondió.
Sus manos aún temblaban, el hecho de haber disparado ya era demasiado.
El cuerpo de Marco yacía en el suelo apenas respirando… pero vivo.
—No le diste al corazón —continuó Zack, acercándose y agachándose para revisar el pulso—.
Qué conveniente Zack presiono su herida deteniendo con facilidad la sangre, personas como ellas entrenadas para matar conocían muy bien los puntos vitales del cuerpo así como los no.
Rebecca bajó lentamente el arma, la guardo.
—Sabes por qué.
—Porque no puedes.
El amanecer terminó de pintar el puente, un amanecer triste y con una escena desgarradora.
Rebecca dio un paso atrás.
—Vete.
Zack levantó la mirada.
—¿Qué?
—Llévatelo, su herida no es grave.
Zack soltó una risa corta.
—¿Y dejarte sola para que te entregues como si nada?
—No te pregunte —Oh claro que no, pero te recuerdo que nunca te he obedecido.
Rebecca lo miró con frialdad.
—Siempre fuiste la más inteligente dentro de la organización es lógico que no te maten pero si vas dudo mucho que vuelvas a ver la luz del día.
Rebecca no respondió.
—No hay tiempo —murmuró ella—.
Ya vienen.
Zack se tensó.
—¿Cuántos?
Rebecca tocó levemente el auricular oculto y le mostro a Marco, ese auricular que conocía muy bien, uno que no se dio cuenta en que momento le entregaron.
—…no solo mandaste ubicación, ¿verdad?
Rebecca no contestó.
—Van a llegar ellos, esos malditos.
Demasiado tarde para dar vuelta atrás, faltaba pocos minutos para que comenzara.
Pronto un sonido se escucho, un motor que no causaba la mayor impresión, nadie dudaría de un vehículo común y corriente pero ambos sabían que no era así.
Zack reaccionó de inmediato.
—¡Mierda!
Se giró hacia Marco.
—Vete —ordenó Rebecca.
—No.
—¡Zack!
—¡No voy a dejarte!…
si te pierdo yo…
Silencio.
Rebecca se acerco a Zack con una sonrisa, ese hombre que la cuido siempre, ese hermano que le valoraba mas que cualquier cosa, Rebecca tomo su mano y la apretó contra su pecho.
—Si te quedas las consecuencias son peores.
Zack apretó la mandíbula.
Los ojos de Rebecca decían la verdad.
Zack cargó a Marco sobre su hombro, la sangre se detuvo pero necesitaba curarse antes que la herida se vuelva una hemorragia.
—Nos veremos muy pronto.
Rebecca no respondió.
Zack apretó los dientes y se marchó a toda prisa, la figura de Zack se alejo y se perdió, Rebecca se quedo quieta hasta que el sonido de un arma la apuntaba directamente.
Dos figuras bajaron del vehículo, tranquilas, aun con el arma en la mano apuntando a Rebecca.
—Siempre cumpliendo órdenes… no esperaba menos de ti.
455 caminó unos pasos al frente, observándola con una sonrisa ladeada, con una arrogancia indescriptible, con una mirada decepcionante, se puso frente a ella aun con su arma.
A su lado, 233 soltó una risa baja.
—Pensé que nos tomaría mas tiempo.
Rebecca los miró, sus ojos no mostraban emoción, la misma mirada asesina con la que era conocida.
233 cruzó los brazos, detestaba esa aura de Rebecca, siempre conseguía hacer que su piel se erizara ante esa mirada que no reflejaba ningún plan en mente.
—¿Dónde está el chico?
Rebecca finalmente sonrió.
—No tiene nada que ver…
con suerte y sobrevive.
—No esperaba menos de ti Rebecca o debería llamarte 199 Se acercó un poco más, desafiando el espacio personal de Rebecca.
—199, con el respeto que me merezco.
—Ahora haces chistes—soltó 233 Rebecca sostuvo su mirada, en ningún flaqueo ni dudo.
233 soltó una carcajada.
El arma apunto a su cabeza con una clara intención.
—Esta vez no voy a dudar—murmuro 455, el gatillo a punto de ser disparado, Rebecca sin moverse pero con una claridad absoluta, el arma que podía matarla.
—Si me matas…
morirás.
455 sonrió, su ceño fruncido mientras aun conservaba esa mirada desafiante como si nada importará ahora.
—Debemos llevarte con vida pero….
no dice nada que no herida.
Pero antes de que alguien se moviera un sonido los puso en alerta, unos pasos que se acercaban.
455 frunció el ceño.
—…¿escuchas eso?
Rebecca también lo sintió, 233 se puso alerta mirando por todas partes pero no conseguía ver nada, no era ningún motor o pasos, el sonido se acercaba…
—Imposible —murmuró ella.
233 giró levemente.
—¿Qué cosa?—preguntó 455 pero ya era tarde, el sonido se aproximo a una velocidad que nadie imagino, fue bastante irregular pero apunto perfectamente, 233 reaccionó tarde, demasiado tarde.
La bala rozó su hombro, obligándola a caer al piso con una herida evidente en su hombro, la sangre y el dolor le decían que no era ninguna broma.
—¡Emilia!—grito 455 ignorando a Rebecca y acercándose a la chica para cubrirla con su cuerpo.
Rebecca abrió los ojos sorprendida, conocía esa arma, ese sonido, la bala…
Desde el extremo del puente…una figura avanzaba con lentitud, tambaleándose debido al dolor, la herida se abrió por el movimiento provocando que la sangre manchara su ropa, a pesar de todo seguía de pie.
—…te dije… —la voz salió débil, pero firme con esa maldita sonrisa que disimulaba valentía como si el mundo y la suerte estuvieran de su lado — …que no obedecería Marco…
Rebecca sintió el corazón romperse, sus ojos vidriosos la delataron, no era tan simple, no podía dejarlo.
Zack estaba detrás, arma en mano, apuntando si las cosas se saldrían de control.
—Te dije que no iba a dejarte sola—dijo Zack.
233 escupió sangre, la bala fue demasiada precisa.
—Sabes lo que te costara esto Zack—soltó 233 con desagrado 455 los miro con rabia.
—Entérate yo no dispare.
Hubo silencio.
—Ahora sí… empieza el juego, porque el que disparo fui yo Sangre en sus labios, la sangre recorrió la comisura de sus labios, aun sentía dolor.
—Creo que tu plan… no fue muy bueno que digamos—dijo Marco mirando a Rebecca Sus miradas conectaron —Porque he venido arruinarlo.
En ese momento no obtendría ningún contrato de tiempo ni de paz, ahora todo eso era una guerra.
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