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EL CONQUISTADOR - Capítulo 176

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Capítulo 176: 174 EXAMEN

La torre de observación de la NASA, se encuentra en el centro de Green City, en poco tiempo se ha ganado una brillante reputación, tanto en la nobleza como entre los plebeyos.

Para los nobles ingresar en la NASA, es como sacarle brillo a su título de nobleza, los eruditos la ven como el máximo exponente referente a conocimiento, y para los plebeyos es una oportunidad de cambiar su vida.

En este momento frente a la torre de observación se encuentra una gran multitud, sorprendentemente no hay bullicio alguno, la mayoría están concentrados repasando sus notas en pequeños pedazos de pergaminos, otros están con la mirada fija en la entrada de la torre, un poco ansiosos.

Entre la multitud destacaban un par de hermosas jóvenes, que tenían un pequeño círculo de personas a su alrededor debido a que evitaban acercarse a ellas debido a su estatus.

—Elira, ¿crees que esta vez sí logremos aprobar?

Maelis le preguntó nerviosamente a su mejor amiga.

—Lo más probable es que sí, recuerda que estudiamos mucho junto a Nyra, y ella dijo que sí estábamos listas, así que no te preocupes demasiado.

—Pero, ¿qué tal si hay un accidente? ¿Y si el examen esta vez es más duro de lo normal? ¡aah! no sé qué hacer, esta espera me está poniendo más nerviosa.

—¿Podrías dejar de pensar cosas al azar? ¿Por qué motivo aumentarían la dificultad de la prueba? Deja de hablar de eso, no sea que se haga realidad.

—Eso espero— de repente Maelis dejó de hablar, porque en este momento salió de la torre un grupo de personas, entre ellas estaba Nyra, que tenía una cara un poco avergonzada al mirar a sus dos amigas.

Todos centraron su atención en la persona que lideraba el grupo, quien sin perder más tiempo habló en voz alta:

—¡Señores! lamento informarles que, por ciertos motivos que se me es imposible revelarles, la dificultad de la prueba aumentará considerablemente.

—¿Quéee? ¿por qué?

—No puede ser, estoy acabado.

Elira no dijo nada pero tenía una cara pálida, apretando fuertemente los puños, pensando en lo que sucedería si no aprueba este examen de ingreso, esto era muy importante para ella, si lograba ingresar a la NASA, podría librarse de algún matrimonio arreglado con cualquier noble desagradable, aunque su hermano mayor la quería mucho, sabía que no era suficiente para librarse de ello.

Entonces miró a Maelis con mala cara, y esta última también se asustó un poco con la mirada de su amiga, sintiendo algo de culpa también, se acercó a su amiga y le habló en voz baja:

—Lo siento, no debí haber dicho esas palabras.

Al ver la cara lastimosa de su amiga, Elira simplemente la dejó ir y no continuó con el tema, en cambio prestó atención en las siguientes palabras del examinador que estaba al frente.

—Para compensar en parte su pérdida, esta vez añadiremos tres lugares más, y el número de aprobados serán los ocho mejores.

En este momento Nyra, que estaba en el grupo de los examinadores, dio un paso adelante y habló:

—Aquellos que tienen el número del uno al veinte, por favor síganme, los llevaré a una sala donde será su prueba.

Elira y Maelis sonrieron al escuchar sus palabras, pues ellas estaban en ese grupo, así tenían una oportunidad de preguntar la razón del cambio en el examen.

Entonces muy pronto cinco grupos se dirigieron a diferentes salas de examinación, Elira y su grupo llegaron a la sala y en seguida se acercaron a Nyra para preguntarle en voz baja:

—¿Qué está pasando? ¿Por qué cambió el examen?

Nyra miró a su amiga avergonzadamente, y respondió:

—La verdad es que no lo sé, lo siento no pude avisarte, el día de ayer, el vicedecano decidió cambiar la dificultad de la prueba, he oído rumores de que está apuntando a alguien, aunque no sé qué haya de cierto en eso.

—Está bien, no tienes que disculparte, simplemente tómalo como nuestra mala suerte.

Con estas palabras Elira se despidió de su amiga y corrió a encontrar su número de asiento, el número 19 que se encontraba cerca de la esquina inferior izquierda, había pensado que era la última en tomar su asiento, pero se sorprendió al ver que.

El asiento número veinte se encontraba vacío, echó un vistazo a la habitación para no ver a nadie más de pie, entonces se sorprendió mucho, no sabía que había personas que se podrían perder esta evaluación tan importante.

—Lo siento, llego tarde.

Justo antes de la hora del examen, Elira vio a un joven algo desaliñado y con una brillante sonrisa, que llegó un poco apurado y se disculpó con el examinador a cargo, este último solo asintió y le permitió pasar.

El joven sonrió y se dirigió directo hacia el asiento número 20, que estaba junto al de Elira, tomó su lugar y dirigió su mirada hacia Elira y con una brillante sonrisa habló:

—Encantado de conocerte, compañera de clases. Mi nombre es Antonio, deseémonos suerte para esta prueba.

Elira estaba un poco desconcertada ante este comportamiento, pero decidió responder por cortesía.

—Encantada de conocerte, me llamo Elira. Que tengamos suerte en la prueba.

—Seguramente aprobaremos. Pronto seremos compañeros investigadores.

Lo brillante de su sonrisa casi cegó por un momento a Elira, pero al ver sus ojos, sintió algo que la desconcertó aún más. Antonio tenía una mirada muy clara… tan clara que, por momentos, parecía vacía.

Ninguno de los dos volvió a hablar y así comenzó la prueba, Elira se había preparado mentalmente, pero la dificultad de esta prueba, estaba a un nivel mucho más difícil de lo que había esperado.

No era que no podía responder ninguna pregunta, estaba segura de responder correctamente el ochenta por ciento del examen, el problema era, que con esa cantidad no basta para aprobar.

Levantó la mirada para mirar a Maelis y vio que esta última se tomaba la cabeza de la desesperación, así supo que no estaba mejor que ella, por curiosidad miró a Antonio a un costado y se sorprendió.

Antonio seguía con su habitual sonrisa, mientras marcaba las respuestas de forma relajada, parecía que andaba de paseo por el parque, ella no lo vio detener su mano en ningún momento, ¿cómo eso era posible con una prueba tan dura como esta?

Antonio pareció percibir la mirada de Elira, y levantó la mirada sin borrar su sonrisa característica, Elira estaba un poco avergonzada cuando sus miradas se cruzaron, entonces estaba a punto de girar la cabeza cuando ocurrió un alboroto en la entrada de la sala.

—Profesor, profesor, hubo un accidente en su laboratorio, rápido necesitamos su presencia allí.

Parecía un alumno del examinador quien llegó a toda prisa con el aviso, entonces el examinador habló con Nyra quien estaba a su lado:

—Te encargas del resto del examen, necesito ir urgente.

Sin esperar respuesta el examinador salió a toda prisa con su alumno mientras todos en la sala quedaron preocupados sobre qué sería de su prueba.

—Continúen con el examen, no se preocupen que yo tengo la autoridad para llevar a cabo este último, continúen con normalidad.

Escuchando las palabras de Nyra, Elira así como todos los demás respiraron aliviados y volvieron su atención al examen.

Elira inadvertidamente miró a Antonio y se sorprendió por lo tranquilo que estaba ante un accidente grave.

Por un instante, esa calma le resultó extraña…

pero lo dejó pasar, creyendo que simplemente no le importaba lo que ocurría fuera del examen.

El tiempo siguió avanzando, y Elira empezaba a sentirse desesperada, era demasiada la dificultad de este examen, sus ojos estaban algo rojos, sintiéndose un poco agraviada, justo en ese momento una voz un poco baja sonó a su lado:

—En realidad, la dificultad de este examen la subieron por mi culpa.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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