EL CONQUISTADOR - Capítulo 181
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Capítulo 181: 179 MAESTRO
Algo decepcionada, Elira le echó un vistazo al cartel de mecánica, el cual tenía una frase resaltada con letras grandes:
“La mecánica es el arte de entender el mundo a través del movimiento.”
Solo al leer esto, su atención fue completamente capturada, olvidándose del pequeño episodio con Antonio.
El cartel mostraba ideas totalmente nuevas para ella. La posibilidad de construir máquinas capaces de realizar el trabajo de las personas… de imaginar un mundo así, hizo que sus ojos brillaran.
También hablaba de la materia… y de cómo podría ser manipulada.
¿Por qué se mueven las cosas?
¿Qué las hace detenerse?
Cada pregunta la obligaba a detenerse, a pensar.
La idea de fuerzas invisibles presentes en todo el entorno la fascinó por completo. Una vaga explicación de la gravedad despertó aún más dudas en su mente.
Entonces tomó una hoja de papel y la dejó caer lentamente. Luego sacó una moneda de su bolsillo e hizo lo mismo.
Observó la escena en silencio.
La hoja descendía con suavidad…
la moneda caía directo al suelo.
Su corazón se aceleró ligeramente.
¿Por qué…?
¿Qué fuerza causaba esa diferencia?
¿Por qué algo tan simple nunca le había llamado la atención antes?
Preguntas comenzaron a surgir sin control.
Por un instante, Elira sintió que había nacido solo para responderlas.
De esta forma Elira pasó toda la mañana frente al cartel de mecánica, no se interesó por los demás carteles como hacían los demás.
De repente la voz de Maelis la sacó del estado de júbilo en el que se encontraba:
—Elira, ya es mediodía, esa tipa Nyra nos invitó a almorzar al comedor de la torre, dijo que la comida es muy deliciosa.
—¿Eh? ¿Ya es mediodía? Vaya… el tiempo se me pasó volando.
—¿Qué tan fascinada has estado? Incluso no te has dado cuenta de que llevas varias horas frente al cartel de mecánica, algunas personas han querido acercarse pero, debido a tu presencia, han pasado de largo.
Escuchando las palabras de Maelis, el rostro de Elira se puso un poco rojo de vergüenza, tomó la mano de su amiga y se dirigió hacia donde estaba Nyra diciendo:
—Está bien, entonces vamos a almorzar, ya he leído lo suficiente, y he tomado mi decisión.
Al terminar de decir esto, Elira de repente empezó a mirar alrededor de la sala, esperando ver la figura de Antonio, pero se decepcionó al no ver rastro alguno de él. Entonces Maelis pareció darse cuenta de su comportamiento y se burló:
—¿A quién estás buscando? ¿A tu príncipe azul? Pues lamento informarte que se fue hace mucho tiempo, como estabas tan absorta en tu lectura ni siquiera te diste cuenta cuando se fue.
—¿Qué tonterías dices? Simplemente estoy buscando a Nyra, para que vayamos juntas— un poco tímida, Elira buscó una excusa al azar para justificarse ante su amiga, la verdad estaba algo desconcertada y también decepcionada por el errático comportamiento de Antonio esta mañana.
Maelis sintió ganas de reír ante la excusa poco convincente que inventó su amiga, pues desde un principio ellas caminaban hacia donde estaba Nyra, pero decidió no delatarla y se divirtió con su comportamiento.
Pronto las tres chicas llegaron al comedor, que era mucho más grande de lo que habían imaginado, tomaron sus bandejas de comida y mientras buscaban un lugar disponible para sentarse, Elira divisó a una figura familiar quien le hacía un gesto para que se acercaran.
Pronto el grupo se acercó a la mesa de Antonio y se sentaron con él ante la amable invitación de este último.
—¿Cómo es, ya han pensado cuál será su especialidad? Aunque les recomiendo que no tomen esta decisión a la ligera, si de verdad encuentran su vocación, entonces no tienen que dudarlo.
Aunque la pregunta de Antonio parecía dirigida a las dos amigas, su mirada estaba dirigida hacia Elira.
Hubo un silencio en la mesa esperando la respuesta de Elira, esta última al ver que todos la miraban, respiró hondo y respondió con una sonrisa segura:
—Sí, ya he elegido, voy a elegir mecánica.
La reacción de los presentes no se hizo esperar, Elira vio que Antonio le sonreía, asintiendo hacia ella, como afirmando su decisión.
—¿Estás segura? Si después te arrepientes será muy difícil para ti— la voz de Nyra llevaba un tono de preocupación, temiendo que su amiga tomara una decisión precipitada.
—¡Eh! ¡No vas a mirar las demás especializaciones? Cada una de ellas es increíble, que no sé por cuál decidirme, ¿cómo puedes elegir a la primera que viste?— Maelis parecía un poco arrepentida de que su amiga no viera lo vasto que era el conocimiento antes de elegir.
—No hay necesidad, desde el momento en que conocí la mecánica, me ha cautivado por completo, y no es que solo por estudiar mecánica, en un futuro no pueda investigar sobre otros temas.
Pronto la conversación fue tornándose mucho más amistosa, a medida que las chicas conocían más a Antonio, en la mesa se podían escuchar risas esporádicas de cada uno de ellos, se podría decir que habían entablado una pequeña amistad con Antonio.
Luego del almuerzo, las chicas se fueron en dirección a la sala de especializaciones, y Antonio se dirigió a su laboratorio.
En el laboratorio, luego de ponerse cómodo, Antonio habló a la sombra de un pequeño estante:
—Número 99, informa.
Desde la sombra salió una voz en respuesta a Antonio:
—Informando al señor, desde la noche anterior ha habido un gran número de personas preguntando por usted, estas personas preguntan por todos los lugares donde usted ha estado, tal como solicitó, se han dejado unas pistas vagas procurando que no parezcan intencionales.
—Bien, parece que el sexto príncipe sí tiene algo de habilidad, supongo que esta noche mi casa será allanada por ellos, entonces hay que prepararse para una noche en el laboratorio, que no se pierdan esta oportunidad.
—Como usted dice, señor, en estos momentos un grupo de personas pertenecientes al sexto príncipe se encuentran en las inmediaciones de su residencia, según sus conversaciones, piensan ingresar cerca de la medianoche.
Antonio asintió muy satisfecho, las cosas por su lado iban viento en popa.
—¿Tienes alguna noticia de cómo van las cosas por el lado de Su Majestad el rey?
—Según tengo entendido, de ese lado está todo listo.
Las palabras del número 99 estaban llenas de deleite y burla.
—Como se esperaba de mi maestro, antes de irse dejó todo organizado— Antonio estaba muy orgulloso al escuchar el informe de 99.
—¿El maestro Romeo también participó en esta misión?— 99 sonaba muy sorprendido, por la información que accidentalmente captó de Antonio.
—Será mejor que no vuelvas a decir en voz alta el nombre de mi maestro, y que esto no salga de entre los dos, sus misiones son ultrasecretas, de lo contrario habrá serias consecuencias— la mirada de Antonio estaba llena de intenciones asesinas hacia 99.
—Sí, señor, tendré en cuenta sus enseñanzas— con esto la habitación quedó en silencio nuevamente.
—Maestro, cuando esta misión acabe, ¿podré unirme a tu misión?— Antonio, quien ya se encontraba solo en la habitación, habló para sí mismo, y su mirada estaba llena de anhelo.
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