El Demonio más Poderoso de la Zona Este - Capítulo 26
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Capítulo 26: La Bienvenida II
No mucho después de que el sol se asomara por el horizonte, Aurora se había levantado temprano, concentrada en intentar organizarse para su nueva vida, pues había vuelto a ser un equipo de una persona. Tenía a su hermano, pero realmente no era alguien quien esté todo el tiempo presente, por cuestiones de trabajo.
Ser Cazador en la Zona Este, ya era algo peculiar y grandioso, pues para llegar a un Despertar en esa Zona en particular, la suerte no era suficiente. Y en un lugar con condiciones tan peculiares y un estado prácticamente aislado como ese, que un Cazador llegue a niveles superiores al grado B a la edad de su hermano, era muy especial. Lamentablemente, era de esperarse que el tiempo que pasen juntos cambie por completo una vez que se haya unido a un Gremio, en este caso, ser cofundador de uno.
Cómo tendría que volver a su rutina de madre soltera y encontrar una manera de no molestar tanto a su hermano, Aurora había planeado empezar a encargarse de todo ella misma. Su hermano era un hombre confiable con quien siempre podría contar, pero por culpa de su amabilidad, que contrastaba con su horario de trabajo, Aurora sentía que su hermano se sentía mal al no poder verla.
Ella tampoco se sentía bien, pues el miembro más cercano de su familia, con quien había crecido y la había criado, no estaba siempre disponible para compartir como en el pasado, pero incluso si sabía que su hermano tenía una responsabilidad que cumplir, tenía que mantenerse fuerte, como antes.
Desde que se convirtió en viuda, los primeros años la habían pasado terrible y gracias a Agnes, pudo sobrellevar el peso un poco más, pero ya que su círculo había disminuido, era tiempo de pararse sobre sus propios pies sin importar que. Por los niños y por su hermano.
Estando en la cocina, quería traer algo del pasado. Emily aún no había preguntado que paso con Agnes, así que, esperaba poder recompensar eso un poco, al mismo tiempo que intentaría explicarle una vez viera que la responsable de las galletas, esta vez, era ella.
Sacando una buena cantidad de galletas de chocolate calientes sobre una bandeja del pequeño horno de hierro que tenían en una esquina de la cocina, comenzó a pensar que dirían los niños, pues casi nunca tenía la oportunidad de hacer ella las galletas.
Después de colocar la bandeja junto a la ventana para que se enfríe un poco, tomó una escoba y una mopa, pues su día solo había comenzado.
Mientras limpiaba la casa que habían abandonado por mucho tiempo, se tomó su tiempo para guardar y organizar las cosas que los amables vendedores les habían regalado.
Al pensar en ellos, una sonrisa apareció en el rostro de Aurora. Ella habia jurado que estaria sola una vez que regresara a casa, porque Yaal tendría que viajar a Leioa durante un tiempo indeterminado y ya no estaba en contacto con Misa desde ‘ese’ incidente, pero después de interactuar un poco con los vendedores de siempre, se dio cuenta que las cosas no estarian tan mal, al menos por ahora.
Su familia ya era conocida en su pueblo, pues tenían más de un caso raro en ella. Aurora era una de las pocas madres jóvenes y viudas de Prude, además, era hermana de un Cazador joven y poderoso, quien era Vice Maestro de un Gremio próspero en los pueblos fronterizos..
Aurora suspiro, mientras observaba los juguetes esparcidos de un lado a otro en la alfombra de su pequeña sala. Su mundo había cambiado mucho al de cuando era una niña, pero para bien. En el fondo sabía, que si seguía esforzándose, podría hacerlo mejor para los niños en el futuro. Así que para ella, no todo estaba perdido.
…
En medio de un ruidoso mercado, Noel cargaba unas bolsas de comida que le parecieron bastante molestas de conseguir. Desde ayer, había estado realmente molesto, pero lo único que lo divertía era lo más importante.
Mientras caminaba con un rostro lo opuesto a amigable, algunas personas se apartaban de su caminar, pero él tenía la cabeza en las nubes.
Ese pequeño demonio, pensó. En serio es molesto.
Recordando el evento de ayer, cuando ese niño extraño apareció, sus ojos comenzaron a brillar pequeños rayos morado oscuro, haciendo que las personas a su alrededor, estén aún más asustadas de aparecer en su camino.
En ese momento, cuando apareció por la puerta, sus ojos, otra vez no me miraban a mi. Es realmente irritante. ¿Qué tanto miras con esa mirada molesta? Como si él realmente… No, eso es imposible. Solo es un tonto.
Caminando a grandes zancadas, se dirigió en dirección al Gremio, esfumando de a poco su extraño humor.
Luego de un largo rato, un edificio alto, rodeado de más pequeños, apareció en su visión. Desde el fondo, él sabía que debía enviar a alguien más para ese estupido recado, pero por alguna razón, quería hacerlo él mismo.
Cuando por fin quedó a unos metros del Gremio, entre una multitud caminante, de lejos, Noel observó a Yaal, quien estaba de espaldas con su capa ondeando suavemente. Pero su ceño se frunció un poco cuando observó cómo una mujer, quien tomaba su mano, no paraba de hablar.
Dio un paso y se acercó más. Su expresión se había oscurecido y su agarre al asa de su bolsa se apretó.
“¡En serio, no sé qué hubiera hecho sin usted! ¡De verdad, necesito hacer algo por usted de vuelta o si no podré dormir por las noches!”
“Por favor, no es necesario. Solo pasaba por ahí, así que no necesita dar las gracias.”
“No, por favor, ¡déjeme hacer algo por usted también! ¡Salvo mi puesto! ¡Ah, sí! ¡Qué le parece si le cocinó todo los días y llevó a su trabajo la comida, no tendría que mover ni un dedo para una comida caliente!”
Yaal rio incómodamente.
Los ojos de Noel, soltaron un ligero brillo, pero su sonrisa, hacía difícil saber que pasaba por su cabeza.
“¿Ocupado?” Dijo tras Yaal.
Ambas personas, voltearon sorprendidas. La mujer que aún sostenía la mano de Yaal en ‘gratitud’ lo vio con más sorpresa, seguro era la primera vez que veía a un elfo tan de cerca.
Pero los ojos de Noel, también estuvieron fijos en algo durante mucho tiempo, las manos de ambos, pues la mujer seguía apretando la de Yaal.
Viéndola de nuevo, es rubia y con pecas, pero un poco morena. Parados frente a un puesto de sopas calientes, con una olla monumental de hierro en el centro, que una mujer de su fisonomía no podría cargar sola. Noel supo entonces lo que pasaba.
Seguro la ayudó solo porque se parece a su hermana.
“¿Quién es usted?” Dijeron el elfo y la mujer al unísono.
Yaal seguía enojado, así que no respondió por Noel. “Él no es importante.”
La mujer, desvió sus ojos de Noel y volvió a sonreír. “¡Usted en serio es mi salvador! ¡Por favor, permítame hacer algo por usted!”
¿Salvador? pensó Noel. ¡Ja! ¿Por qué todos tienen ese vocabulario de repente?
“No, está bien. Ya le dije que no es nada.”
La mujer iba jalar del brazo de Yaal para insistir de nuevo, pero Noel la tomó de la muñeca.
“Él ya dijo que no es necesario. Vete de una vez.” Sus ojos ya brillaban intimidantemente, sin contenerse, mientras comenzaba a usar más fuerza de lo normal.
Yaal vio esto y reaccionó.
“¡Oye! ¡Dejala! ¡Es una civil!” Sus ojos volvieron a ser los de odio de siempre. Llevó su mano al hombre de Noel, intentando empujar, pero sabía que no podía ganarle.
La mujer, en algún punto, ya había comenzado a suplicar por su vida, pues el elfo solo le causaba terror, sus ojos eran aterradores y sentía que sus muñeca se rompería.
“¡Basta!” Grito Yaal.
Suspiro. “¿Esta es la clase de basura que te pide ayuda siempre? Obviamente tenía otras intenciones. ¿Cómo puedes ser tan idiota?”
La mujer gimió de dolor.
“¡Sueltala!” Volvió a gritar Yaal.
Noel murmuró. “Eres demasiado amable y no lo sabes… “ Soltando el brazo de la mujer, haciendo que esta fuera hacia atrás con brusquedad, chocando con su pequeño puesto y haciendo que la gran olla de hierro se sacudiera.
Hasta ese punto, la multitud de alrededor ya había visto el desastre que pasó, siendo llamada por los gritos constantes. Muchos miraban con terror y odio al hombre del medio, pero otros, sin intención de intentar nada, ya se habían ido del lugar.
Yaal se agacho para socorrerla, pero la mujer lo empujo. Con lágrimas en sus ojos, se levantó, pero volvió a tropezar, chocando de nuevo con su puesto y haciendo que la gran hoya se sacudiera violentamente, hasta caer de costado a un lado del puesto.
La mujer vio la olla pesada con la Yaal la había visto tener dificultades, tirada a un lado, con toda la sopa que preparó desde el anochecer desparramada. Sus ojos fueron hacia Noel, con odio en ellos, pero tras ver su mirada, pudo sentir el moretón de su muñeca más fuerte. Las lágrimas volvieron a sus ojos y se echó a correr.
Yaal suspiro, se levantó, sacudiendo sus rodillas, y observó al callado Noel, quien quedó con una mirada indescifrable, parado frente a una bolsa llena de comida esparcida.
Observó el caos hecho, y aunque se sentía furioso, con ganas de decir a las personas de alrededor que se fueran, por alguna razón, también se sintió vacío. Viendo los trozos de carne y vegetales de la sopa aún caliente en el piso, una indiferencia extraña creció en su corazón.
¿Por qué… pasó esto otra vez?
Miro a Noel, quien intentó mirarlo con su sonrisa de siempre, pero sus ojos estaban llenos de sentimientos indescifrables. Yaal no sabía cómo sentirse, solo sabía que tenía ganas de vomitar.
Hace mucho tiempo, estuvieron frente a una escena similar, donde el desastre también se derramó por todo el lugar, siendo la premonición del horrible futuro que le esperaba.
…
Un caldo fue tirado al piso, junto con la mesa llena de comida, creando una pintura de todos los colores, sobre el piso de un restaurante barato del lugar.
Para suerte del responsable, no había empleados o personas alrededor que pudieran quejarse de su comportamiento, o cobrarle de más.
Yaal respiró agitadamente, su pecho subía y bajaba rítmicamente, mientras sus venas palpitaban en su rostro rojo de ira. Fue tirado al piso en el instante en que derrumbó la mesa. ¿Quién hubiera pensado que terminaría así?
Noel, aun sentado en la silla frente suyo, con un rostro inmutable ante el arranque de ira de Yaal, logro salvar los papeles del contrato de ser mojados por el desastre comestible, asi que sacudio los gruesos papeles y se los entrego a los hombres de negro de pie junto a él.
Sus ojos indiferentes, miraron en dirección al joven Cazador que tenia incapacitado por uno de sus hombres de negro en el piso, cuyos ojos verdes lo miraron como si quisiera matarlo.
“Bienvenido al Gremio. “ Dijo con una calidad vos. “Cazador de grado A, Yaal Kamei.” Mostró una gran sonrisa.
(yo escribi esto… ?)
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