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EL DESPERTAR DEL HÉROE EN LA OSCURIDAD - Capítulo 41

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Capítulo 41: CAPÍTULO 41: EL SÍNDROME DE LA HOJA EN BLANCO

📖 CAPÍTULO 41: EL SÍNDROME DE LA HOJA EN BLANCO

En la capital de Ouroboros, el palacio real de Valerius ya no emanaba esa aura de orden perfecto. Las paredes de mármol, que antes ostentaban las leyes grabadas en oro, estaban sufriendo una metamorfosis aterradora. Las letras se escurrían por las paredes como si fueran sudor negro, borrándose antes de tocar el suelo.

Valerius, el falso Autor, caminaba por el salón del trono con una desesperación que intentaba ocultar bajo su capa carmesí. En su mano sostenía el Códice de la Realidad, pero el libro vibraba con una frecuencia violenta.

—¡Majestad! —entró un heraldo, tropezando con sus propios pies—. Los archivos del tesoro… han desaparecido. No es que los hayan robado, simplemente… ya no hay una entrada en el registro que diga que el oro existió.

Valerius apretó los dientes.

—Es él… —gruñó—. Incluso mientras duerme, ese mocoso lisiado está editando los cimientos de mi reino. ¡Está borrando los sustantivos!

Mientras tanto, a kilómetros de allí, en la catedral en ruinas, el cuerpo de Hiroto permanecía suspendido a unos centímetros de su trono. El aura dorada y negra —el Manto del Boss— crepitaba con una estática que quemaba el aire. Hiroto no se movía, pero su mente, conectada directamente al Procesador Ciel, estaba trabajando a una velocidad de teraflops.

—[ESTADO DE HIBERNACIÓN: 12% de recuperación] —informó Ciel—. [Ejecutando proceso de “Limpieza de Trama” en segundo plano. Se han eliminado 400 soldados enemigos de la base de datos de existencia.]

Kanashi, ahora con sus marcas plateadas brillando bajo la piel, custodiaba la entrada de la cámara. Se sentía diferente. La “Revisión Final” que Hiroto le hizo la había convertido en algo que ya no era humano. Podía sentir los hilos de la realidad; podía ver dónde terminaba un objeto y dónde empezaba el vacío.

—Vienen más —dijo Shiteru, sintiendo la vibración del suelo—. Pero esta vez no son soldados. Siento un vacío… como si el mismo aire estuviera muerto.

De la oscuridad del pasillo central de la catedral emergió una figura que hizo que incluso las sombras de Hiroto retrocedieran. Era un “Error Crítico”. Un ser amorfo, hecho de retazos de versiones anteriores del mundo, con múltiples brazos que terminaban en plumas de hueso. Valerius lo había soltado como último recurso: un virus diseñado para corromper el “Reposo del Autor”.

—B-o-r-r-a-r… —la voz del Error Crítico distorsionaba el sonido en la sala.

El monstruo se lanzó contra la barrera de Hiroto. Al chocar, el aura dorada soltó un estallido de energía que lanzó a Kanashi contra la pared. El Error no atacaba físicamente; estaba intentando sobreescribir el código de protección de Hiroto.

—¡No lo dejen tocar al amo! —gritó Hikary, lanzando ráfagas de viento, pero el monstruo simplemente las “comentaba” como texto irrelevante y las ignoraba.

El Error Crítico puso una de sus garras de hueso sobre el aura. Una mancha negra de corrupción empezó a extenderse por el escudo dorado. Dentro de su trance, Hiroto sintió el ataque. En el plano mental, el niño vio cómo un virus intentaba borrar su infancia, sus recuerdos, su dolor.

Hiroto, sin despertar del todo, forzó una sola palabra a través del vínculo mental con sus nenas:

—[CONTRADICCIÓN].

Al instante, el aura de la imagen del Jefe Final cambió de frecuencia. Ya no era un escudo; se convirtió en un espejo. El ataque de borrado del monstruo se reflejó sobre sí mismo. El Error Crítico empezó a borrarse a sí mismo, gritando en un lenguaje binario que hacía que las piedras de la catedral estallaran.

—Shhh… —el susurro de Hiroto volvió a resonar, pero esta vez fue más profundo, como si viniera del centro de la tierra.

El monstruo se desintegró en un vórtice de datos corruptos que fue succionado directamente hacia el ojo blanco de Hiroto. El niño absorbió el virus. No lo destruyó; lo asimiló.

[NOTIFICACIÓN: Has consumido un “Error Crítico”. Nueva Habilidad desbloqueada: #27 – Corrupción de Guion.]

[ADVERTENCIA: Tu cuerpo físico ha sufrido un micro-infarto por la sobrecarga. Tiempo de hibernación aumentado.]

El silencio volvió a la catedral. Hiroto cayó de nuevo en su letargo, pero ahora su brazo izquierdo, antes inerte, tenía unas finas líneas negras que parecían circuitos. Estaba mutando. Estaba dejando de ser un niño para convertirse en el arma definitiva.

El capítulo 41 cierra con Valerius en su palacio, viendo con horror cómo su propia corona empieza a perder el color, volviéndose transparente. El Autor lisiado está ganando la guerra desde su cama de muerte.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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