Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior

El diario de samantha - Capítulo 86

  1. Inicio
  2. El diario de samantha
  3. Capítulo 86 - Capítulo 86: El diario de samantha
Anterior
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 86: El diario de samantha

Capítulo – 86: — Tan solo un instante

Domingo – 22 de noviembre del 1998

Querida Aylin

Al despertar, lo primero que percibí fue el vacío a mi lado: christopher ya no estaba en la cama. Me pregunté a qué hora se habría levantado, pues dormía tan profundamente que ni siquiera sentí el momento en que se apartó de mí. Seguí recostada, dejando que mis ojos recorrieran con curiosidad cada rincón de su habitación: todo estaba impecable, cada objeto en su lugar, en un orden que parecía casi sagrado… tan distinto al desorden y el caos que, muchas veces, se apoderaban de mi propia mente. De pronto, el sonido de la puerta al abrirse rompió el silencio y mis

Pensamientos. Era él. Entraba despacio, sosteniendo con cuidado una bandeja cargada de comida; en cuanto se acercó, un aroma cálido y delicioso llenó el aire y me despertó el apetito al instante: traía un licuado de plátano, unos esponjosos hotcakes y una taza humeante de avena.

— Buenos días, samantha. ¿cómo amaneciste? —preguntó christopher

— Bien, gracias. me siento un poco mejor —le respondí

— Qué bueno. no te preocupes por las medicinas, te las di a las siete de la mañana. tal vez no te diste cuenta porque estabas medio dormida… espero que te guste lo que vas a desayunar —dijo christopher

Mientras christopher se sentaba en el borde de la cama, tomó el tenedor, cortó con suavidad un trozo de hotcake y, mirándome a los ojos, me pidió con voz suave que abriera los labios. Quería darme de comer de nuevo. No pude evitar pensar que, si seguía así, terminaría acostumbrándome a que me tratara como a una niña pequeña… y, en el fondo, una parte de mí no quería que dejara de hacerlo. Me quedé en silencio y simplemente obedecí. Lo miraba fijamente, sin poder creer que christopher todavía me cuidara con tanta ternura. No me sentía ofendida, ni sentía que fuera una.

Mujer débil por necesitar que un hombre me “rescatara”; simplemente me sentía feliz, me sentía valorada. No podía olvidar el día en que nos conocimos. Él me encontró inconsciente en un callejón y, en aquel momento, mi única reacción fue de duda y un miedo profundo a lo desconocido. Sin embargo, poco a poco, él fue remendando mi corazón roto. Había sido el único en ayudarme sin pedir nada a cambio; cualquier otro hombre en su lugar habría reclamado mi cuerpo desnudo como moneda de pago. Pero christopher era diferente. Recordé cuando le pedí ayuda tras ser.

Desalojada; dónde vivía él no dudó ni un segundo en tenderme la mano. Christopher me hizo sentir como una verdadera mujer por la forma en que me trataba a cada momento. Nunca me juzgó por mi pasado como trabajadora sexual; al contrario, su bondad fue quebrando la coraza de mi corazón, ese que antes estaba endurecido por el odio y el resentimiento hacia los hombres. Él ha sido tan detallista conmigo, todo este tiempo sin siquiera tener intimidad… Qué ironía. Ahora soy yo quien desea, con todas mis fuerzas, que él recorra mi cuerpo desnudo con sus manos.

Christopher y sarahí llegaron como un rayo de luz a mi vida cuando yo caminaba en la más absoluta penumbra. Antes, mis pensamientos eran suicidas; ahora, esas sombras se han quedado atrás, encerradas en el pasado. Me cuida como si fuera una verdadera princesa. Sé que suena ridículo, incluso me da un poco de vergüenza admitirlo, pero es exactamente como lo siento. Aunque a veces se comporte de manera fría o demasiado madura, sé que siempre estará ahí cuando lo necesite. Tengo la certeza de que, pase lo que pase, él no me dejará sola. A veces me

Asombra la paciencia que me tiene; sé que puedo llegar a ser insoportable o impulsiva, como cuando tomé aquellas decisiones sobre las fotografías de la madre de sarahí sin consultarle. Él simplemente estuvo ahí. Antes de conocerlo, mi única visión del futuro era la soledad, viviendo para siempre en la penumbra y la oscuridad. Pero ahora todo ha cambiado: tengo la perspectiva de un futuro feliz. Ya sea que termine mi vida a su lado o no, hay algo de lo que estoy completamente segura: jamás volveré a ese mundo de la prostitución. Ese camino se cerró para siempre no pude.

Evitar derramar una lágrima al recordar… lo afortunada que soy; tengo una segunda oportunidad para cambiar mi destino. Al verme llorar, christopher se quedó sorprendido. Dejó lo que estaba haciendo y, con su mano libre, me limpió la mejilla con una delicadeza que me encogió el corazón mientras intentaba terminar mi desayuno.

— Samantha, ¿qué sucede? ¿te duele algo? dime si te sientes mal para llevarte al hospital ahora mismo. —respondio christopher

— Christopher, gracias por estar a mi lado. en serio, no sé cómo podré pagarte todo lo que has hecho por mí… eres el primero que se preocupa de verdad por mi bienestar —le dije

Él no dijo nada; se limitó a acariciar mi rostro con una suavidad que me estremecía mientras me acercaba el licuado para que bebiera un poco. Entonces, mientras me terminaba de limpiar las lágrimas, me armé de valor y le dije que realmente deseaba ir a esa fiesta con él. Él guardó silencio, así que me apresuré a convencerlo para que se quedara tranquilo: le prometí que no me pondría el vestido si hacía mucho frío y que, si era necesario, nos retiraríamos temprano.

— Está bien, samantha, tú ganas otra vez pero prométeme que, si hace frío, nos iremos de inmediato. te conozco y sé que eres muy testaruda. —dijo christopher

Lo miré con los ojos abiertos de par en par. Dejé el vaso de licuado en la bandeja y, moviendo mi dedo índice en el aire, le reclamé: ¡Disculpa! Yo no soy ninguna testaruda. Christopher soltó una risa ligera, y al verlo así, las palabras se me escaparon sin pensar: diciéndole. Me gustas… Me quedé helada al darme cuenta de lo que había dicho, pero reaccioné rápidamente para cubrir el rastro… me gusta verte sonreír, christopher, sintiendo cómo mi corazón latía por emoción. Después de terminarme los hotcakes, christopher insistía en que también debía acabarme la taza de avena. Yo ya me sentía completamente satisfecha, así que él, buscando un punto medio, vació la mitad de la avena en el vaso donde antes estaba el licuado y me contestó christopher

— Al menos termina la mitad, samantha. te hará bien. ¿confías en mí? —dijo christopher

— Sí, confío en ti, christopher —le respondí

Me levanté de la cama; sabía que debía volver a mi habitación para arreglarme, pero antes de irme, tendí la cama de christopher como un pequeño gesto de gratitud. Una vez en mi cuarto, decidí bañarme temprano para que el frío de la tarde no me afectara si salíamos por la noche. Después de ducharme y buscar un nuevo atuendo entre mis cosas, miré de reojo el vestido que christopher me había comprado. Deseaba con todas mis fuerzas estrenarlo, pero sabía que tendría que ser en otra ocasión; esta noche la prioridad era mantenerme abrigada. Cuando bajé a la cocina, me encontré con sarahí desayunando mientras platicaba con christopher.

— Papi, ¿entonces sí se van a ir a la fiesta? ¿puedo quedarme a dormir en casa de una amiga? ¡di que sí, por favor! también va a ir mi tía sofía —dijo sarahí

— Está bien, sarahí. pero ten mucho cuidado y no te vayas a portar mal, ¿entendido? —respondió christopher

— ¡Claro que no, papi! pero… ¿me darías permiso de ir al parque con mi novio? por favor, ¡di que sí! —respondió sarahí

— Está bien, pero no te vayas a tardar. nosotros nos vamos a ir a las cinco de la tarde, y apenas son las diez de la mañana. tienes tiempo, pero cumple con tu palabra —advirtió christopher

Después de desayunar, sarahí se levantó y se dirigió directamente hacia mí. Me pidió, con un tono algo tímido, si podría ayudarla a escoger la ropa para salir con su novio. Se me hizo extraño, porque nunca me había pedido algo así, pero mi instinto me dijo que solo era una excusa; ella necesitaba hablar conmigo a solas. Mientras subíamos a su habitación, me sujetó la mano con esa confianza que siempre me demostraba. En cuanto entramos y cerramos la puerta, no quise dar rodeos:

— Sarahí, ¿qué sucede? necesitas hablar conmigo, ¿verdad? dime qué es lo que te preocupa —le dije

— Me dijiste que habías perdido tu virginidad a los dieciséis años, ¿verdad? y que te habías sentido obligada por tu novio… ¿puedo decirte algo? pero prométeme que no me vayas a juzgar —susurró sarahí

— Claro que no te juzgaré, sarahí. dime qué es lo que te sucede —le respondí

— Ayer, cuando fuimos al cine, joseph y yo nos besamos… y él introdujo su mano dentro de mi pantalón. pero, antes de salir con el y irnos al cine, yo me había colocado una toalla femenina siendo honesta, yo también quiero tener intimidad con él… y le dije que, si de verdad me amaba y quería estar conmigo en la intimidad… ¿por qué no nos casamos en cuanto yo sea mayor de edad?. samantha, ¿crees que soy egoísta? es que yo también deseo experimentar y sentir lo que se siente tener intimidad sexual… —respondió sarahí

— Claro que no eres egoísta, sarahí pero dime, ¿estás segura de que él es el indicado para entregarle tu virginidad? recuerda que solo una vez eres virgen una vez en la vida. si decides hacerlo, debes estar preparada… a veces los métodos no funcionan y podrías quedar embarazada a una edad muy temprana. si eso pasara, tendrías que asumir una responsabilidad enorme. hay hombres y no digo que joseph sea uno de ellos… que abandonan a la mujer en cuanto saben que habrá un bebé; se van sin importarles lo que suceda con la vida de ella y del bebé. tienes que estar consciente de todos los riesgos antes de dar ese paso. —le advertí

— Ya veo, samantha… pero dime, ¿qué hago con este deseo? ¿cómo puedo apagar este impulso de mi cuerpo? sé que si ayer hubiéramos seguido por unos minutos más, yo habría accedido a tener intimidad con él. ¿crees que soy una mala persona por sentir esto? antes no sentía esa sensación… pero desde que comenzó a llegar mi periodo, siento que mi cuerpo es diferente, que este impulso me domina. —contestó sarahí

— Es muy normal sentir eso, sarahí se llaman hormonas. me dices que antes no sentías ese deseo, y es porque ahora tus hormonas están despertando; es algo completamente natural para una chica de tu edad… no eres una mala persona por sentir curiosidad o deseo; simplemente estás creciendo. —le dije

— Gracias, samantha. siempre sabes qué decirme pero… te confieso algo: aún extraño a leonardo. extraño a mi “romeo”. aunque se fue de mi vida, siento que todavía estamos conectados en alma y ser. ¿crees que lo amé y me di cuenta demasiado tarde? me siento tan dividida… sé que amo a joseph, pero leonardo fue, y sigue siendo, alguien tan importante para mí. qué ridícula suena, ¿verdad? —dijo sarahí

— No eres nada ridícula, sarahí. el amor nos enseña a madurar. ¿no te has dado cuenta? ya no eres la misma niña que conocí aquel día en el viaje hacia san francisco; has madurado muchísimo. a veces, la vida nos obliga a recordar a ciertas personas con mucho cariño, pero sin poder traerlas de vuelta. y si te soy honesta… a mí también me hubiera gustado que te quedaras con leonardo. —dijo sarahí

En el fondo, deseaba gritarle la verdad: que leonardo me había confesado que él también sentía algo por ella. Pero sarahí siempre había estado tan cegada por joseph que sentí que ya no tenía importancia revelarlo, especialmente ahora que él se iba. Guardé ese secreto como un tesoro amargo en mi pecho. Me acerqué a ella y la estreché en un abrazo lleno de amor, intentando transmitirle toda la paz que sus palabras me habían robado.

— Tarde o temprano, sus almas se reencontrarán de nuevo. aunque pasen los años, si su destino es estar juntos, el tiempo no será un obstáculo. pueden pasar diez, once o doce años… si sus almas están destinadas, tarde o temprano la vida los volverá a cruzar. —le dije

Luego de terminar nuestra charla, sarahí finalmente se marchó con su novio. Yo me retiré a mi habitación, sintiendo cómo el peso de todo lo ocurrido comenzaba a pasarme factura. En cuanto llegué, me recosté en la cama; me sentía agotada, con unas ganas inmensas de quedarme allí acostada el día entero, dejando que el mundo siguiera girando sin mí por un momento. Mientras me quedaba dormida, no supe si fue mi imaginación o el comienzo de un sueño, pero de pronto me encontré a la orilla del mar. Era el atardecer y christopher estaba allí, conmigo. Al observar su rostro bajo esa luz dorada, las palabras que mi corazón callaba en la realidad brotaron sin miedo:

—Te amo. tú me completas. ya no soy solo una prostituta; soy una mujer perdidamente enamorada de ti, christopher. ya no puedo ocultarlo más; me conquistaste desde aquel día en el restaurante, a pesar de que pensaras que era otra persona… era yo. me enamoraste con un simple “hola”. pase lo que pase con nuestro amor, siempre te llevaré en mi corazón como el mejor recuerdo de mi vida.eres lo mejor que me ha pasado. te amo, jamás lo olvides.—le dije

De repente, christopher se acercó y sostuvo mi rostro, obligándome a mirarlo a los ojos. Juntos, vimos cómo el sol se escondía para dar paso al anochecer. Me sujetó con fuerza y pude sentir, incluso en el sueño, el calor reconfortante de su mano.

Con

Cariño

Samantha.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
  • Inicio
  • Acerca de
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas