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El Dragon caído renace en el mudo mágico de Harry Potter - Capítulo 13

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13: Capitulo 12: Volando a Hogwarts?

13: Capitulo 12: Volando a Hogwarts?

Había pasado un mes desde su visita al Callejón Diagon.

Un mes tranquilo.

Demasiado tranquilo.

Aurelian pasó la mayor parte del tiempo con sus padres, ayudando en la panadería familiar y perfeccionando algunas recetas que había aprendido en su vida anterior.

Scarlet, por su parte, se adaptó completamente a la familia Draconis.

Si alguien la veía ahora, pensaría que siempre había vivido con ellos.

Durante ese mes incluso crearon una nueva receta para la panadería.

Un pan muy particular.

Lo llamaron Pan Dragón.

Era suave por fuera y por dentro, con un relleno cremoso de arándanos y fresas.

Técnicamente era más parecido a un pastel que a un pan, pero a todos les gustó el nombre, así que así se quedó.

La receta fue un éxito inmediato.

Marcus estaba encantado.

Elena también.

Aurelian simplemente estaba satisfecho.

Finalmente llegó el 1 de septiembre.

El día de partir hacia Hogwarts.

Eran las 10:50 de la mañana.

El tren partiría en diez minutos.

Marcus y Elena no se preguntaron porque sus niños no partían.

El momento de despedirse no fue fácil.

Aurelian miró a sus padres con calma, aunque en el fondo tampoco quería separarse de ellos.

Scarlet tampoco estaba muy feliz con la idea de dejar a sus suegros.

Así los llamaba desde hacía tiempo.

Antes de irse, Scarlet tomó la mano de Elena con seriedad.

—No se preocupen, suegritos —dijo con total naturalidad—.

Yo protegeré a mi querido.

Marcus y Elena se miraron.

Luego se rieron.

Ya estaban acostumbrados a ese tipo de comentarios.

Aurelian activó entonces la matriz de teletransporte que había preparado con anterioridad cerca de la estación King’s Cross.

Pues semanas atrás dejo una marca de mana cerca del lugar.

Entonces hubo un destello de luz.

Y los dos niños desaparecieron frente a sus padres.

Marcus y Elena se quedaron mirando el lugar donde habían estado sin sorprenderse.

Después de unos segundos, Marcus habló.

—¿Crees que deberíamos darle un hermanito a Aurelian?

Elena lo miró.

Y sonrió.

Mientras tanto, en un pequeño callejón de Londres, dos figuras aparecieron de la nada.

Aurelian había marcado previamente ese lugar para poder teletransportarse con seguridad y si alguien los veía solo tendrían que hacerle olvidar las cosas con “dialogo” Ambos caminaron tranquilamente hacia la estación.

Sabían que debían dirigirse hacia la plataforma nueve, y justo antes de llegar a la plataforma diez, atravesar la pared que llevaba a la famosa plataforma mágica.

Pero cuando llegaron cerca del lugar, notaron algo interesante.

Una familia de pelirrojos acababa de atravesar la pared sin problema.

Muchos pelirrojos, si eso no es mágico, entonces que será.

Unos segundos después solo quedaron dos chicos.

Uno con gafas redondas.

Y otro pelirrojo.

Ambos corrieron hacia la pared.

Aurelian entrecerró ligeramente los ojos.

A través del enlace mental que compartía con Scarlet dijo: —Mira.

Scarlet respondió al instante.

—Ya lo noté.

Había una ligera interferencia mágica en la pared.

Los dos chicos no parecían haberlo notado.

Corrieron hacia la barrera.

Y chocaron contra ella.

El impacto fue bastante fuerte.

Ambos cayeron al suelo.

Llamando la atención de varios muggles, por el ruido que hicieron.

Scarlet reaccionó rápido y atrapó la jaula que uno de ellos llevaba.

Dentro estaba una lechuza blanca.

La lechuza estaba desconcertada, pero al sentir la presencia de Aurelian y Scarlet se quedó completamente quieta.

Había algo extraño en esos niños.

Algo que lo aterraba.

Scarlet miró al ave con curiosidad.

—¿Cómo te llamas?

La lechuza respondió por instinto.

—Soy Hedwig y mi dueño es Harry Potter.

Scarlet inclinó ligeramente la cabeza.

—¿Así que Harry Potter es tu dueño, Hedwig?

La lechuza se congeló completamente.

Esos niños la entendían.

Eso no era normal.

Porque desde que Zephira se había convertido en una bestia espiritual, había ocurrido algo interesante.

Las habilidades de la lechuza espiritual se compartían con sus contratistas.

Entre ellas… la capacidad de comunicarse con animales.

Aurelian los ayudo amablemente y les dijo: —Mi nombre es Aurelian y la chica que esta hablando con tu lechuza se llama Scarlet, somo alumnos de 1er año en Hogwarts.

Los dos chicos entendieron y quisieron presentarse también.

—Soy Harry…

—dijo el de gafas.

—Y yo soy Ron…

—añadió el pelirrojo.

Pero Scarlet los interrumpió.

—Ya sabemos quiénes son.

Ron parpadeó.

—¿Qué?

—Hedwig nos lo dijo.

Harry y Ron se quedaron confundidos.

Scarlet suspiró.

—Por cierto, Hedwig está un poco irritado con ustedes.

—¿Qué?

—Dice que hoy lo hicieron irritar por que no paraban de ir de ida y vuelta en su auto, que pueden ser mas puntuales para la siguiente ocasión, si es que hay siguiente vez.

Ron abrió la boca.

Harry se quedó en silencio.

Nada de eso tenía sentido, pues exactamente eso paso.

Pero tampoco era lo más importante.

El problema era otro.

—No podemos entrar a la plataforma —dijo Ron frustrado.

—El tren se irá sin nosotros.

El tiempo paso volando, ya eran las 11 en punto, el tren ya partió a Hogwarts.

—Volvamos al coche a esperar Ron.—Dijo resignado Harry.

Ron pensó unos segundos.

Y luego dijo: —Podemos usar el coche, para llegar volando, cuando un mago esta en una emergencia pueden usar magia, según la sección decimó novena sobre la restricción de uso de hechizos.

Aurelian y Scarlet se miraron mentalmente.

—Eso suena estúpido.

—Mucho.

Había muchas opciones mejores.

Esperar a que alguien saliera de la plataforma.

Pedir ayuda.

Enviar una lechuza a Hogwarts.

Pero no.

Coche volador.

Excelente plan.

Harry los miró.

—¿Quieren venir con nosotros?

Aurelian pensó unos segundos.

Luego respondió con calma.

—Claro.

Scarlet asintió.

—Suena interesante.

Entonces Harry hizo otra pregunta.

—¿Y sus cosas?

Scarlet levantó ligeramente la maleta un poco molesta por la pregunta.

—Hechizo de expansión.

Harry fue con Ron a poner sus cosas en el maletero.

Decidió no hacer más preguntas.

Subieron al coche.

Ron arrancó el motor y activó el botón de invisibilidad.

El vehículo comenzó a elevarse lentamente.

Aurelian observó los encantamientos del coche con curiosidad.

—Un poco toscos.

Levantó la mano y añadió una barrera anti-muggle que había aprendido observando a algunos Aurores, se sorprenderían si supieran la cantidad de Aurores que vio durante estos años.

Scarlet ayudo también, añadiendo una capa de camuflaje mágico adicional.

Ahora el coche era prácticamente invisible para los muggles.

Ron no tenía idea de qué acababan de hacer.

Pero tampoco iba a quejarse.

El coche salió disparado a gran velocidad para alcanzar el tren.

Durante el viaje Harry y Ron conversaron bastante.

Estaban aburridos.

Aurelian y Scarlet, en cambio, se acurrucaron y se durmieron.

Últimamente se sentían muy cansados.

Su apetito había aumentado mucho.

Y cada vez que usaban magia, el hambre se multiplicaba.

Por eso la mayor parte del espacio dentro de su maleta estaba lleno de comida.

En algún momento del viaje, una luz esmeralda apareció silenciosamente.

Zephira salió de la marca espiritual de Scarlet.

La lechuza espiritual se acomodó tranquilamente junto a sus dueños sin llamar la atención de los otros 2 niños.

Pero Hedwig noto su presencia.

Y su corazón empezó a latir muy rápido.

Nunca había visto una lechuza tan hermosa.

Tan majestuosa.

Pero cuando Zephira la miró una sola vez y con su mirada lo puso en su lugar… Hedwig bajó inmediatamente la cabeza.

El sol comenzaba a ponerse.

Y a lo lejos, finalmente apareció el destino.

El castillo de Hogwarts.

Ron sonrió.

—¡Lo logramos!

Y el coche volador siguió avanzando hacia el castillo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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