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El Dragon caído renace en el mudo mágico de Harry Potter - Capítulo 15

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15: Capitulo 14: Sombrero Extraño o Extraños niños 15: Capitulo 14: Sombrero Extraño o Extraños niños Aurelian y Scarlet llegaron a una gran sala, se supone que es el comedor por lo que escucharon.

Las puertas del Gran Comedor se abrieron lentamente.

Los estudiantes de primer año entraron en fila.

El salón era enorme.

Cientos de velas flotaban en el aire iluminando las largas mesas de las cuatro casas.

El techo encantado mostraba un cielo nocturno lleno de estrellas que parecía extenderse hasta el infinito.

Muchos de los nuevos alumnos caminaban con nerviosismo.

Algunos miraban todo con asombro.

Otros susurraban entre ellos.

—Dicen que el sombrero es mágico…

—Mi hermano dice que te hace preguntas.

—¿Y si me equivoco de casa?

Las conversaciones se mezclaban en un murmullo constante.

Pero para Aurelian y Scarlet aquello era aburrido, talvez fue por el hambre.

Sus sentidos superdesarrollados captaban cada susurro del lugar.

Cada latido.

Cada paso.

Cada conversación.

Así que apagaron sus sentidos un poco, lo suficiente para que se sientan normales.

Scarlet bostezó ligeramente.

—Tengo hambre.

Aurelian observó las mesas de las casas.

Aún no había comida.

—Parece un comedor, sin comida.

Imagina que no traigan nada.

Scarlet frunció el ceño.

—Eso es cruel.

Aurelian estuvo de acuerdo.

Los estudiantes se detuvieron frente a la mesa de profesores.

Entre ellos se encontraba el director de la escuela,Albus Dumbledore, observando con una sonrisa tranquila.

A su lado estaba la profesoraMinerva McGonagall, con expresión seria.

En el centro del espacio frente a los alumnos había un pequeño taburete.

Encima descansaba un viejo sombrero puntiagudo.

El Sombrero Seleccionador.

Scarlet lo observó con curiosidad.

—¿Ese decide?

—Eso parece.

—¿Crees que tarde mucho?

Aurelian miró el sombrero.

Luego miró las mesas del comedor y a la multitud de estudiantes de primer año.

—Probablemente sí.

Scarlet suspiró.

—Espero que después den comida.

Los estudiantes comenzaron a alinearse.

La profesora McGonagall sostenía un largo pergamino con los nombres de los nuevos alumnos.

Pronto comenzaría la ceremonia.

El sombrero se movió ligeramente.

La tela vieja se abrió formando algo parecido a una boca.

Y comenzó a cantar.

Los alumnos guardaron silencio.

La ceremonia de selección estaba a punto de comenzar.

Mientras tanto… Aurelian sacó discretamente un pequeño dulce de su bolsillo.

Scarlet lo miró.

Aurelian partió el dulce en dos.

Ella sonrió.

Luego saco una barra de chocolate, luego un pan normal, luego un pedazo de pastel, luego…

Y ambos esperaron su turno mientras comían discretamente, pero alguien si noto como sacaban mas y mas comida, el director Dumbledore se reía un poco al observarlos.

Algunos alumnos y profesores se percataron que faltaban Harry, Ron y el profesor Snape.

La ceremonia dio comienzo, en donde la profesora McGonagall llamo a los estudiante para que suban uno por uno y se pongan el sombrero.

Los alumnos nuevos temblaban un poco frente a la mesa de profesores mientras la profesora Minerva McGonagall sostenía el pergamino con los nombres.

Sobre el taburete reposaba el viejo Sorting Hat, remendado y silencioso… esperando.

McGonagall aclaró la garganta.

—Cuando diga su nombre, pasen al frente y pónganse el sombrero.

El Gran Comedor quedó en silencio.

—Ginny Weasley.

Una niña pelirroja caminó nerviosa hacia el taburete.

El sombrero cayó sobre su cabeza.

—Hmm… Weasley…

—¡GRYFFINDOR!

La mesa de Gryffindor estalló en aplausos.

—Colin Creevey.

Un niño pequeño y emocionado se sentó rápidamente.

El sombrero apenas tocó su cabeza.

—Curioso… entusiasta… ¡sí!

—¡GRYFFINDOR!

Más aplausos desde la mesa roja y dorada.

—Luna Lovegood.

Una niña de cabello rubio claro avanzó con una expresión tranquila, como si todo aquello fuera lo más normal del mundo.

El sombrero tardó un momento.

—Mente abierta… imaginación extraordinaria… un lugar donde las ideas vuelan libres… —¡RAVENCLAW!

Los estudiantes de Ravenclaw aplaudieron con entusiasmo.

—Zacharias Smith.

El muchacho caminó con cierta seguridad y se sentó.

El sombrero reflexionó un instante.

—Hmm… ambición moderada… pero una fuerte lealtad a los suyos… muy bien… —¡HUFFLEPUFF!

La mesa de Hufflepuff celebró alegremente.

—Astoria Greengrass.

Ese nombre llamó la atención de Aurelian por un instante, pero no le tomo importancia, o tal vez no la necesaria para que se considere importante, aunque esa niña le parece familiar.

Una niña rubia, elegante incluso a su edad, avanzó con calma.

El sombrero pensó un poco más esta vez.

—Astucia… inteligencia… y una voluntad tranquila… interesante… Finalmente gritó: —¡SLYTHERIN!

Desde la mesa verde y plateada de Slytherin se escucharon aplausos.

McGonagall miró nuevamente el pergamino.

Hubo una pequeña pausa.

Luego leyó el siguiente nombre.

—Ahora… —Aurelian Draconis Por un instante, el Gran Comedor quedó en silencio.

El niño que avanzó llamó la atención inmediatamente.

Su cabello completamente blanco, casi como nieve, contrastaba con el uniforme negro, ojos celestes índigo, los cuales bajo la luz de las velas parecía brillar ligeramente.

Hasta ese momento nadie había reparado en él realmente.

Era como si su presencia hubiera sido… difícil de notar.

Esto fue obra de Aurelian y Scarlet, ocultando su presencia débilmente solo con su voluntad por esa razón nadie les prestaba atención en antes.

Pero ahora que caminaba hacia el taburete, era imposible ignorarlo.

Se sentó con tranquilidad.

El sombrero cayó sobre su cabeza.

Hmm… El Sombrero Seleccionador entró en su mente.

Y se detuvo.

Esto es… extraño.

No era una mente humana común.

Había profundidad… capas… una calma que no pertenecía a un niño.

Inteligencia suficiente para Ravenclaw… paciencia para Hufflepuff… ambición clara para Slytherin… Pero algo faltaba.

Definitivamente no Gryffindor… Entonces una voz habló directamente en su conciencia.

—Slytherin.

El sombrero se sobresaltó un poco.

—Vaya… directo.

—Slytherin.

Sin duda alguna.

El sombrero suspiró.

—Bueno… si así lo quieres… Entonces gritó para todo el Gran Comedor: —¡SLYTHERIN!

La mesa verde y plateada aplaudió un poco, Astoria fue quien aplaudió mas fuerte… aunque con curiosidad.

Aurelian se levantó y caminó hacia la mesa.

Mientras lo hacía, envió un pensamiento silencioso.

Scarlet, ya sabes que hacer.

McGonagall volvió a leer.

—Scarlet Drakarion.

Ahora las miradas se volvieron inmediatamente hacia la nueva estudiante.

Su cabello plateado caía hasta sus hombros.

Y sus ojos rojos escarlata profundos brillaban bajo la luz de las velas.

Hasta ese momento nadie parecía haberla notado realmente al igual que el niño anterior… pero ahora resultaba imposible no verla.

Scarlet se sentó con calma.

El sombrero tocó su cabeza.

Y volvió a quedarse quieto.

Otra mente extraña… Exploró un poco más.

Y entonces lo sintió.

La conexión.

Esto es… Era como mirar el reflejo de la mente anterior.

No igual.

Pero ligada.

—Qué curioso… —murmuró el sombrero dentro de su mente.

Scarlet respondió con tranquilidad.

—Slytherin.

El sombrero soltó una pequeña risa.

—Ustedes dos son muy extraños.

Entonces gritó: —¡SLYTHERIN!

La mesa de Slytherin apenas reaccionó.

Solo Astoria Greengrass aplaudió nuevamente con entusiasmo y con cierta curiosidad.

Los demás estudiantes intercambiaron miradas.

Draconis?

Drakarian?

Nadie reconocía esos nombres.

Pero sonaban bien, como no figuraban en la lista de los sangre pura de las familias de gran bretaña pueden suponer que son de familia muggle, pero por la elegancia y poder que transmitían algunos supusieron que eran de una familia extranjera.

Los dos niños extraños se sentaron juntos.

Mientras la ceremonia continuaba, el sombrero murmuró para sí mismo: —Qué niños tan extraños… Sentado en la mesa, Aurelian pensó con calma.

Qué sombrero tan extraño.

Scarlet tomó asiento a su lado.

Si, muy extraño, parece ser verdad que se mete en un mente.

Aurelian no le dio importancia, solo le mostraron lo que querían mostrar, luego metió la mano en su bolsillo.

Y empezó a sacar dulces uno tras otro.

Caramelos, chocolates.

Pequeñas golosinas una tras otra.

Scarlet comía varios dulces sin decir nada, solo sonreía de oreja a oreja con las mejillas llenas de dulces, pareciendo una ardillita.

Mientras comían tranquilamente, los demás estudiantes de Slytherin los observaban.

Con curiosidad, con desconfianza.

Y algunos… con una ligera repulsión.

Entre estos estaba Draco Malfoy, el cual trato de ignorar su presencia.

Pero los dos dragones simplemente siguieron comiendo dulces como si el resto del mundo no existiera.

Pero ¿Por que eligieron Slytherin?

Pues querían una casa donde tengan algún conocido.

La primera opción fue la casa del profesor Snap.

Lluego la casa de Harry y Ron, pero recordaron las decisiones que tomaron junto a su forma de pensar…

no los convencía esa idea del todo.

Pues todos los compañeros de Harry y Ron pueden ser iguales a ellos.

La idea de estar con ellos se hizo mas horrible.

Hufflepuff y Ravenclaw eran buenas opciones pero…

no les gustaba el color de su casa.

Si…

solo por el color no fueron la primera opción, ni la segunda, solo si supieran que Hufflepuff tiene acceso a la cocina y Ravenclaw a su propia biblioteca, bueno mini biblioteca.

Por lo que en su ignorancia y falta de recopilación de información escogieron Slytherin.

También porque Astoria Greengrass llamó la atención de Aurelian y un poco de Scarlet.

Pronto la ceremonia de selección terminó.

El Gran Comedor de Hogwarts ya estaba lleno de murmullos, platos vacíos y miradas curiosas entre estudiantes nuevos y antiguos.

Las velas flotaban tranquilamente bajo el techo encantado.

En la mesa principal, el director Albus Dumbledore se levantó lentamente.

El murmullo del salón se fue apagando poco a poco.

Dumbledore sonrió, con los ojos brillando detrás de sus gafas de media luna.

—Bienvenidos… —dijo con una voz cálida—.

Bienvenidos a otro año en Hogwarts.

Algunos alumnos aplaudieron suavemente.

—A nuestros nuevos estudiantes —continuó—, les doy una muy cordial bienvenida.

Espero que encuentren aquí no solo conocimiento, sino también amistad, aventuras… y quizá uno o dos misterios.

Una ligera risa recorrió el salón.

—Antes de que comencemos el banquete, tengo el placer de presentarles a nuestro nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras.

Varias cabezas se giraron hacia la mesa de profesores.

Dumbledore extendió una mano con teatralidad hacia un hombre de sonrisa exageradamente blanca.

—El famoso escritor y ganador del premio a la sonrisa más encantadora cinco veces consecutivas… el único e incomparable… — la expresión de Dumbledore no parecía estar de acuerdo con esas palabras.

—Gilderoy Lockhart.

Algunos estudiantes aplaudieron.

Otros solo lo miraron con curiosidad.

Lockhart se levantó saludando con esa maldita sonrisa, como si estuviera firmando autógrafos.

Dumbledore esperó a que el pequeño aplauso terminara.

Luego volvió a hablar.

—Estoy seguro de que este año estará lleno de nuevas lecciones, nuevos descubrimientos… y, con suerte, un poco menos de explosiones en los pasillos.

Algunos alumnos rieron.

Finalmente, Dumbledore juntó las manos frente a él.

Sus ojos brillaron con travesura.

—Y ahora… antes de que los estómagos de nuestros estudiantes decidan rebelarse contra la autoridad del castillo… Se inclinó ligeramente hacia las mesas.

—¡Que comience el banquete!

En ese instante, los platos vacíos se llenaron de comida humeante por toda la sala.

Los ojos de Aurelian y Scarlet brillaron intensamente, usando su libre albedrío empezaron a comer como si fuera la primera vez que ven comida.

Los sonidos de sorbidos, carne desgarrada, platos vacios chocando con la mesa, desconcertaron y sorprendieron a toda la casa de Slytherin.

Un plato, luego dos, luego tres, luego cuatro, no paraban de comer.

Aurelian y Scarlet se sintieron felices por el banquete.

La comida es felicidad, comer es felicidad, disfrutar ese momento es algo agradable.

Pero Scarlet estaba en una competencia con Aurelian de quien come más, competencia que ganó Scarlet por que guardaba la comida en sus mejillas y en sus bolsillos que parecían no tener fondo, incluso metió los platos.

Aurelian no podía competir contra eso.

Durante el banquete la profesora Minerva y el director Dumbledore se marcharon.

—Creo que atraparon a nuestros amiguitos, ñam ñam ñam…— habló Aurelian para Scarlet.

—Seguro que ese árbol bonito fue quien los delato, cof cof cof…

—dijo Scarlet mientras se atoraba con un hueso de pollo.

Volviendo al momento en el que Aurelian y Scarlet se despidieron de su amiguitos: El sauce boxeador dejo de fingir que era un árbol normal, antes no atacó por miedo a los 2 niños que detuvieron un auto en el aire a máxima velocidad, dudando un poco el Sauce Boxeador empezó a atacar a los 2 niños que quedaron, lamentablemente solo destruyo su auto.

—Mi varita ….

se rompió en dos — dijo Ron.

—El auto se esta marchando solo…—señalo Harry.

—Mis padres me van a matar…— añadió Ron mientras observaban como el auto desaparecía en el bosque prohibido.

Llevando sus cosas, se dirigieron al castillo, estaban relativamente cerca, pues aterrizaron bastante cerca de los invernaderos.

Observaron el comedor.

Habían llamado a un niño muy pequeño, de pelo castaño, para que se pusiera el sombrero.

Harry desvió la mirada hacia el profesor Dumbledore, el director, que se hallaba contemplando la Selección desde la mesa de los profesores, con su larga barba plateada y sus gafas de media luna brillando a la luz de las velas.

Varios asientos más allá, Harry vio a Gilderoy Lockhart, vestido con una túnica color aguamarina.

Y al final estaba Hagrid, grande y peludo, apurando su copa.

—Espera…

—dijo Harry a Ron en voz baja—.

Hay una silla vacía en la mesa de los profesores.

¿Dónde está Snape?

Severus Snape era el profesor que menos le gustaba a Harry.

Y Harry resultó ser el alumno que menos le gustaba a Snape, que daba clase de Pociones y era cruel, sarcástico y sentía aversión por todos los alumnos que no fueran de Slytherin, la casa a la que pertenecía.

—¡A lo mejor está enfermo!

—dijo Ron, esperanzado.

—¡Quizá se haya ido —dijo Harry—, porque tampoco esta vez ha conseguido el puesto de profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras!

—O quizá lo han echado —dijo Ron con entusiasmo—.

Como todo el mundo lo odia…

—O tal vez —dijo una voz glacial detrás de ellos— quiera averiguar por qué no habéis llegado vosotros dos en el tren escolar.

—¿Solo ustedes dos?—preguntó Snape—¿Dónde se encuentran el joven Aurelian Draconis y la señorita Scarlet Drakarian?

Pues tengo entendido que ellos tampoco se encontraban en el tren.

Harry y Ron quedaron helados al recordar a esos 2 niños curiosos, pero no soltaron la sopa porque estaban agradecidos de que los hallan salvado de chocar con el sauce boxeador.

—No conocemos esos nombres, nadie vino con nosotros, solo los dos, porque no pudimos pasar a través de la pared que conect…—dijo Harry antes de ser interrumpido por Snape.

—Seguidme —dijo Snape.

Sin atreverse a mirarse el uno al otro, Harry y Ron siguieron a Snape escaleras arriba hasta el gran vestíbulo iluminado con antorchas, donde las palabras producían eco.

Un delicioso olor de comida flotaba en el Gran Comedor, pero Snape los alejó de la calidez y la luz y los condujo abajo por la estrecha escalera de piedra que llevaba a las mazmorras.

Regresando al presente.

—Prepárate Scarlet talvez nos llamen por culpa de esos niños, no creo que volar hasta acá sea algo bien visto por el director o los profesores, ñam ñam ñam…

— Dijo Aurelian mientras seguía comiendo.

—Entendido, querido, slrrp slrrp slrrp…

— respondió mientras sorbía los fideos que añadió a su sopa.

—¿Me das de esos fideos?

parecen deliciosos.— dijo Aurelian mientras acostaba su cabeza en el hombro de Scarlet.

Parecía que nadie notaba las interacciones entre estos dos, excepto dos chicas que los veían de vez en cuando.

Eran Astoria Greengrass y su hermana Daphne Greengrass.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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