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El Dragon caído renace en el mudo mágico de Harry Potter - Capítulo 16

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16: Capitulo 15: Primera impresión 16: Capitulo 15: Primera impresión Ya había pasado bastante tiempo desde que comenzó el banquete.

Las conversaciones llenaban el Gran Comedor mientras los estudiantes seguían comiendo, riendo o simplemente probando los diferentes platos que aparecían sobre las mesas.

Pero para Aurelian y Scarlet, aquello ya se había convertido en una misión.

Habían probado todo.

Cada plato.

Cada postre.

Cada sopa.

Cada cosa que aparecía sobre la mesa de Slytherin.

Y cuando se acabaron las opciones… simplemente tomaron comida de las otras mesas.

La mesa de Gryffindor perdió algunos panes.

Ravenclaw misteriosamente quedó con menos pastel.

Hufflepuff… bueno, Hufflepuff perdió varias cosas.

Todo esto ocurrió sin que nadie se diera cuenta.

La habilidad de ambos para no ser notados se manifestó en su máximo esplendor.

En parte ayudaba que el director, Albus Dumbledore, y la profesora Minerva McGonagall no se encontraban por ningún lado en ese momento.

Scarlet estaba especialmente ocupada.

Sus bolsillos ya estaban casi al límite.

Si seguía metiendo más comida, su hechizo de extensión empezaría a fallar.

Aunque llamarlos “bolsillos” era optimista.

Parecían bolsas.

La abertura era tan grande que parecía que la tela se hubiera roto, abierta más allá de lo físicamente posible.

Pan, Pastel, Carne, Dulces, Sopas.

No tuvo compasión ni con los cubiertos y platos.

Todo desaparecía dentro de los bolsillos de Scarlet.

Nadie lo notaba.

Bueno… Casi nadie.

En la mesa de Slytherin, dos hermanas observaban en silencio.

Astoria Greengrass y Daphne Greengrass.

Ambas hermanas tenían la boca ligeramente abierta.

Habían visto todo.

Como iban a otras mesas a saquear su comida, aunque nadie noto su presencia ni su ausencia de la mesa de Slytherin a parte de ellas dos.

También los bolsillos que parecían no tener fondo de Scarlet.

Pero no dijeron nada.

Después de todo… no les causaba ningún problema y por lo visto a nadie le molestaba porque ni sabían que pasaba.

De pronto… Toda la comida desapareció.

Platos.

Restos.

Postres.

Todo.

En un instante y no por obra de los dragoncitos glotones.

Aurelian y Scarlet quedaron congelados por la inesperada situación.

Scarlet fue la más afectada.

Bajó la mirada lentamente hacia el suelo.

Sus sentidos atravesaron los pisos del castillo.

Muy abajo.

Mucho más abajo.

Allí vio el destino de la comida.

Los elfos domésticos de Hogwarts.

Limpiando platos.

Ordenando utensilios.

Transportando bandejas.

Era como si la comida hubiera sido robada delante de sus ojos.

Por un segundo… los ojos de Scarlet brillaron peligrosamente.

Casi despertó su naturaleza de Ironbelly Ucraniano.

Aunque desde que esta con Aurelian perdió poco a poco esa necesidad de enojarse por todo, aun tenía sus momentos.

Pero entonces sintió algo.

La sensación de que su bolsillo iba a explotar por tanta comida adentro.

Muchísima comida.

Eso la calmó.

Lentamente, Scarlet esbozó una sonrisa triunfante.

Aurelian solo miró el suelo unos segundos más.

Luego habló por el enlace mental.

—Son elfos domésticos los que se llevaron la comida, pues el banquete ya termino, aunque no vi al Director, debería de dar unas palabras…

Scarlet asintió ligeramente sin importarle el asunto del Director, en su mente solo estaba comida y Aurelian.

Aurelian se levantó con calma, pues regresaron como si nada a la mesa de Slytherin.

—Bueno… es hora de irnos a dormir, querida.

Scarlet seguía sonriendo al sentir todos sus bocadillos dentro de los bolsillos.

—Sí… vamos, querido.

Los prefectos comenzaron a organizar a los estudiantes de primer año.

En ese momento, algunos prefectos volvieron a notar la presencia de Aurelian y Scarlet.

No recordaban haberlos visto durante el banquete.

Pero tampoco recordaban que se hubieran ido.

Aquello les dejó una sensación extraña.

Nada grave.

Solo… rara.

Cada prefecto comenzó a guiar a su casa hacia las salas comunes.

Los estudiantes de Slytherin descendían hacia las mazmorras cuando notaron algo más.

En un pasillo cercano caminaban tres figuras.

La profesora Minerva McGonagall.

Y detrás de ella… Harry Potter y Ron Weasley.

Parecían estar en problemas.

Scarlet los miró un segundo.

Aurelian también.

Pero siguieron caminando.

De repente… Una figura apareció frente al grupo.

El viejo conserje del castillo.

Argus Filch.

Los prefectos se detuvieron.

Filch miró directamente a Aurelian y Scarlet.

—El profesor Snape los llama a su despacho.

Siganmé.

Luego giró sin decir nada más.

El grupo continuó caminando.

Los prefectos intercambiaron miradas confundidas, pero no intervinieron, el asunto involucraba a “El profesor Severus Snape, jefe de la casa Slytherin…”.

Filch los llevó a través de los pasillos hasta llegar al despacho de Severus Snape.

Cuando entraron… No solo estaba Snape.

También estaba sentado tranquilamente en una silla el director, Albus Dumbledore.

Ambos observaban a los dos niños con curiosidad.

Snape con desconfianza.

Dumbledore con interés.

Parecía que el director también tenía curiosidad por esos dos talentos nuevos.

Aurelian y Scarlet entraron.

Saludaron con educación.

Aurelian estaba a punto de preguntar por qué los habían llamado cuando— BOOOOM Un estruendo sacudió la habitación.

Algo cayó.

Algo cayó y parecía esparcirse por todo el piso de la entrada.

Aurelian cerró los ojos lentamente.

Sabía exactamente lo que había pasado.

No quería mirar.

Sabía que si volteaba… vería a Scarlet con comida en el suelo.

Vería el desastre.

Pero igual volteó.

El suelo estaba cubierto.

Pan.

Pasteles.

Carne.

Frutas.

Dulces.

Sopas.

Bocadillos.

Una montaña completa de comida se había desparramado por el despacho.

El hechizo de extensión que Scarlet hizo a durante la ceremonia de selección había colapsado.

Scarlet estaba congelada.

Con los ojos muy abiertos.

Mirando el suelo.

Mirando su tesoro destruido.

Aurelian suspiró.

Luego dijo con calma: —Y esa… es nuestra primera impresión.

Snape observó el desastre con una expresión cada vez más oscura.

—Vaya espectáculo… dijo con evidente irritación.

Scarlet solo quería llorar.

Porque toda la comida esparcida por el suelo… eran sus bocadillos nocturnos.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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