El Dragon caído renace en el mudo mágico de Harry Potter - Capítulo 20
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20: Capitulo 19: Monstruos Devoradores de Libros 20: Capitulo 19: Monstruos Devoradores de Libros Era la hora del almuerzo.
Y los dos dragones glotones… estaban arrasando el comedor.
Platos vacíos se acumulaban.
Cubiertos desplazados.
Fuentes reducidas a restos.Y aun así— Nadie decía nada.
Nadie los miraba.
Nadie parecía notar lo evidente.
Su habilidad para ser ignorados funcionaba a la perfección.
Silenciosa.
Precisa.
Práctica.
Mientras Aurelian y Scarlet comían, una conversación peculiar surgió entre ellos.
—Tenemos que ir a la biblioteca rápidamente… ñam ñam ñam —dijo Scarlet, masticando un pedazo de pollo sin la menor preocupación.
—Ciertamente, tengo curiosidad por ver una biblioteca mágica —respondió Aurelian con calma, llevando un vaso de jugo de calabaza a sus labios.
—Escuché que… ñam ñam… Hermione Granger es la alumna… ñam ñam… más prestigiosa e inteligente del año anterior en Gryffindor… comparable con los mejores de Ravenclaw… ñam ñam.
Terminó de hablar.
Y de comer.
—Bueno, solo son rumores —replicó Aurelian—.
También escuché que Harry Potter frustró los planes del anterior profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras… quien supuestamente era un mago oscuro.
Y que ese puesto… está maldito.
—Hmm… —Scarlet tomó, sin pedir permiso, una jarra entera de jugo de calabaza de la mesa de Hufflepuff—.
A mí no me interesa eso.
Solo quiero ver si encontramos algo interesante en la biblioteca.
Las historias de los demás… no llaman mi atención.
Había entusiasmo en su voz.
Uno peligroso.
El pensar que Lockhart podría estar maldito le causaba gracia.
—Deberíamos dejar algo de comida para los demás… creo —comentó Aurelian, observando cómo Scarlet comenzaba a guardar comida en su bolsillo—… y deberías saber que no se puede comer en la biblioteca.
Scarlet ni se inmutó.
—Las reglas se hicieron para romperse… y un bocadillo en medio de una lectura es necesario.
Lo dijo con una tranquilidad casi… como si fuera alguna clase de sabio antiguo.
Aurelian no pudo evitar sonreír.
Una sonrisa sincera.
Tras preguntar a un estudiante de Ravenclaw, se dirigieron rápidamente a la biblioteca.
Las puertas se abrieron con un leve crujido.
Y el silencio los recibió.
Denso.
Antiguo.
Cargado.
El aire olía a pergamino envejecido, polvo acumulado y tinta seca… a conocimiento detenido en el tiempo, esperando ser descubierto.
Aurelian y Scarlet no dijeron nada.
No hacía falta.
No buscaban algo en específico.
Querían leer.
Todo.
Caminaron entre estanterías interminables hasta desaparecer de la vista de cualquiera que no supiera exactamente dónde buscar.
Bajo la atenta vigilancia de Madam Pince, tomaron un libro.
Luego otro.
Y otro más.
Sin pausa.
Sin duda.
Sin distracción.
Las páginas comenzaron a pasar.
Rápido.
Pero no descuidadamente.
Cada palabra era absorbida.Cada concepto, analizado.Cada detalle, almacenado.
Para ellos, no era lectura.
Era disección.
Scarlet recorría textos sobre criaturas mágicas, deteniéndose apenas en descripciones de dragones, comparando, recordando… mientras masticaba discretamente una patata dulce.
Aurelian, en cambio, leía distinto.
Sus ojos no seguían solo palabras.
Seguían patrones.
Estructuras.
Como si cada libro ocultara algo más profundo… algo que debía ser descubierto.
El tiempo dejó de existir.
La luz cambió.
Las sombras se alargaron.
Y aun así— Continuaban.
Libro tras libro.
Idea tras idea.
Como si nunca fuera suficiente.
Como si siempre faltara uno más.
Porque no eran simples estudiantes.
Eran devoradores de libros.
Metafóricamente, claro.
Esta vez, no ocultaban su presencia.
Su aura de distorsión no estaba activa.
Aquí… no era necesaria.
Y eso permitió que otros los notaran.
El cambio no fue un sonido.
Fue una sensación.
Atención.
Desde el otro extremo de la biblioteca, Madam Pince ya los observaba.
Cabello extraño.Ojos inusuales.Y demasiados libros.
Demasiados.
La velocidad con la que pasaban las páginas no tenía sentido.
Nadie leía así.
Nadie.
Se acercó.
Paso firme.
Preciso.
Cortando el silencio como una advertencia.
—Espero —dijo en voz baja, pero firme— que sean conscientes de que estos libros son más valiosos que muchos de los estudiantes que pasan por aquí.
No levantaron la vista.
—Ni una página doblada… —continuó, más cerca— ni una mancha.
Y desde luego, nada de… prácticas indebidas entre los estantes.
Pausa.
Scarlet cerró un libro con delicadeza absoluta.
Aurelian pasó la página siguiente sin forzar el papel.
Como si comprendiera su fragilidad.
Eso hizo que Madam Pince frunciera ligeramente el ceño.
No le gustaba la situación.
Pero… sí le gustaba el cuidado.
—Si dañan un solo libro… —añadió con sequedad— no solo serán expulsados de la biblioteca.
Me aseguraré personalmente de que no vuelvan a poner un pie aquí.
Silencio.
Pero esta vez… distinto.
Más denso.
Más atento.
Madam Pince no se fue de inmediato.
Observó.
Analizó.
Esa velocidad…Ese cuidado…Esa intensidad… No era normal.
—…Hmph.
Finalmente, se dio la vuelta.
Pero no sin mirar atrás una última vez.
Desde ese momento… Los estaría vigilando.
Pasó una hora.
Sesenta libros.
Quizá más.
Gracias a su conexión mental, era como leer dos a la vez.
Dividir la mente.
Procesar múltiples ideas.
Para ellos… era tan natural como respirar.
Dominar la mente no era una habilidad.
Era un requisito para poder realizar la magia de Aurelian.
Durante al menos diez minutos… Alguien los observó.
Sin parar.
Aurelian y Scarlet lo notaron.
Pero no reaccionaron.
Finalmente— La estudiante se acercó.
—Perdón —dijo con firmeza—, pero ustedes no están leyendo.
Silencio.
Página.
Otra página.
—Están… pasando hojas sin sentido —continuó—.
Eso es prácticamente jugar con los libros.
Y eso no está bien.
Aurelian habló sin mirarla.
—Si te molesta… pregúntanos lo que quieras.
Scarlet cerró un libro y lo dejó en una pila ordenada.
—Cualquiera.
La chica tomó uno al azar.
No lo abrió.
No hizo falta.
—“Análisis de la posibilidad de invertir los efectos físicos y metafísicos de la muerte…” —dijeron ambos al mismo tiempo—.
Estudio sobre la reversión de la muerte.
Autor: Bertrand de Pensées-Profondes.
Hermione parpadeó.
Tomó otro.
Más rápido.
—“Alquimia, arte y ciencia antigua” —continuaron—.
De Argo Pyrites.
Incluye referencias a la Piedra Filosofal y a Nicolas Flamel.
Silencio.
Denso.
Pesado.
—¿Cómo…?
—murmuró Hermione.
Aurelian levantó la mirada.
Por primera vez.
—Leemos.
—Eso no es normal —insistió ella, acercándose más—.
¿Memoria fotográfica?
¿Un hechizo?
¿Un artefacto?
¿Magia sin varita?
¿Método mnemotécnico?
¿— —Nos gusta leer —la interrumpió Scarlet.
Calma.
Pero firme.
Aurelian cerró su libro.
—Devorar libros es… el pan de cada día.
Pausa.
—Aunque también sabemos hacer pan.
Hermione frunció el ceño.
—¿Pan?
—Nuestra familia es de panaderos.
Silencio.
Hermione los miró.
Asombro.
Curiosidad.
Determinación.
Ignoró completamente la última parte.
—Entonces… son unos monstruos devoradores de libros.
Scarlet entrecerró los ojos.
No por la frase.
Sino por la cercanía.
Demasiado cerca de Aurelian.
Y eso… No le gustó en absoluto.
También, justo en ese momento Hermione también noto que ellos eran los dos alumnos extraños de primer año.
———————————————————————————————————————————— Hola queridos lectores, disculpen la tardanza, jejeje, los estudios tomaron parte de mis horarios de escritura.
Puedo hacer un capitulo por día o 6 para el sábado, los domingos talvez si o talvez no, depende de como vaya.
Buen día, buena tarde o buena noche.
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