El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 24
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Capítulo 24: FUEGO
El silencio envolvia el grupo.
La tensión crecía con el pasar del tiempo.
Hasta qué paso.
CRAP
El cristal negro se fragmento convirtiéndose en polvo.
Zul-t frunció el ceño, levantándose y posando su mano en su espada negra.
—¡VAMOS! —ordenó, corriendo por los túneles. Estaban debajo de los terrenos reales, pero lejos de su centro, evitando las formaciones mágicas de detección.
Corrieron hasta llegar al cruce del plan.
—Estix, toma el norte —señaló directo a un edificio en la superficie ,alejado de los palacios, las viviendas de la guardia y el personal —no dejes escapar a nadie.
—Sí —asintió Estix con su voz venenosa.
—Lurack encárgate del sur, que piensen que vamos por el palacio Real.
—No lo recuerdo ¿Qué tan fuertes eran los caballeros reales? —sonrió, apretando su hacha pesada.
—Silk encarga te del oeste , revisa el palacio de la Reina.
—¿Por ?— el rostro de silk se hundió.
—Porque sabemos que no está en el palacio real ni en los edificios de servicio. Eso deja el palacio de la reina y el palacio de huéspedes. Por la información, atacaremos el palacio de huéspedes… No correremos riesgos. Una vez que alguno lo encuentre, mande la señal.
—Yo… iré al palacio de huéspedes. VAYAN.
Su voz no dejó espacio para más preguntas o quejas.
Los demonios desaparecieron como sombras, dispersándose hacia cada uno de sus objetivos.
Y en la superficie, nadie sabía lo que se venía encima.
Los ojos de Mat iban de un lado a otro, siguiendo esa figura en la habitación.
—¿No te dijo nada más? —paró y preguntó, alzando las cejas. La preocupación era evidente en el rostro de Sebas.
—no—respondió tajante.
—Carajo — gruño —¿justo cuando no esta Tairus?.
—¿que haras, se lo dirás a Julius?.
Sebas lo vio con el ojo abierto y la ceja alzada.
—Mierda no me mires asi…Es extraño decirle a alguien “su majestad”, “excelencia” o “rey”… al menos, no como expresión —dijo, para sacudirse la incómoda mirada de Sebas.
—Ahh… tengo que… de momento doblaré la guardia en los muros, el patrullaje… y también la guardia de los caballeros. Hasta que vuelva alguno.
La pesadez en el rostro de Sebas era palpable cuando transmitió las órdenes.
Y su expresión se hundió aún más cuando fue a darle la noticia a Julius.
Solo, le vio perderse en la distancia, por el camino arbolado hacia el palacio real.
—Demonios.
Se rasco el pelo irritado.
—JA estas muy alterado , eh chico.
Hasta que una voz familiar le alumbro.
—Que te parece dejar salir un poco de ese estrés— pronuncio Felix sonriéndole.
La ceja de Mat se alzo , mientras un bufido se le escapaba de los labios
Inadvertidamente ,a solo unos cientos de metros, en los baños de piedra tallada, el vapor del agua, nublaba ligeramente la visión.
Los baños del personal, grandes y bonitos para su rango, uno de los privilegios de cuidar un palacio.
Tanto asi que de las pocas personas que lo usaban en el momento.
No vieron a el suelo se alzaba lenta y sigilosamente.
Ni el par de pupilas elípticas escaneando el área.
Solo basto unos instantes ,para que comenzaran a salir una sombra tras otra.
Dispersas entre la niebla del vapor , se movieron invisibles para la gente inadvertida.
—¿Cómo viste a Anna? —sonrió un hombre rollizo.
—Su trasero engrosó… maldito suertudo , ese esposo suyo —escupió un joven pecoso.
—Sí… debí declararme cuando pude —suspiró.
—Como si ella hubiera aceptado, jajaja —rió el pecoso, lavando su calva.
—Eghhh…
Un gemido ahogado resonó y cálidas gotas cayeron en su rostro.
—¿Qué haces, hombre…? —abrió los ojos, solo para ver a su colega con una daga encajada en su cuello. Que se retorcía, causando estragos salpicando sangre por doquier.
A pesar del pánico , solo bastó una fracción de segundo para que reconociera al atacante.
—DEMO…
Trato de gritar , solo para ver como el mundo comenzaba a dar vueltas.
Y al segundo siguiente una cabeza reboto contra el suelo húmedo.
—Termina —gruño Silk.
El demonio al oírlo se puso ligeramente pálido , reduciendo al hombre rollizo que se retorcía contra el suelo, apuñalando una y otra vez hasta separar su cabeza de su cuerpo.
Así siguieron mientras avanzaban…
Tiñendo rápidamente el agua de rojo.
Conforme los cuerpo caían.
En cuestión de minutos, los baños quedaron en silencio.
Con paso lento limpiaron y se dirigieron a los vestidores.
—¿Ahh? —una joven criada se puso pálida al ver aquellas figuras. En sus pequeñas manos llevaba un juego nuevo de toallas.
He igual de rápido que se asustó, una hoja se fundió con su pecho, sin dar tiempo a emitir sonido alguno.
Cerrando los ojos sintió Sink sintió el vacío en el pasillo.
Con dos señales , los demonios se dividieron por cada camino..
Así comenzó la incursión en los pasillos del palacio.
Su paso se acelero rápidamente , tiñendo el palacio de carmesí.
En paralelo , en el extremo este se encontraba Felix con Mat.
Sus espadas se cruzaron y engancharon, justo antes de que Felix recibiera un gancho al hígado.
—Ahhh cabrón traicionero— Lo maldijo Felix regresándole el golpe con el pomo de la espada.
—¡AHH! ¡Pendejo! Mi golpe fue con el puño y traes armadura…—se quejó Mat, masajeando su cabeza; le había salido un chipote.
— ¿Vamos a permanecer aquí fingiendo que no pasa nada?
Pregunto con tono pesado, viendo a Felix.
—¿Qué propones hacer? ¿Mandar apoyo a Erik? No sabes dónde está ,ni qué está enfrentando —lo observó Felix con una mueca burlona.
Mat guardo silencio y se dejo caer al suelo viendo el techo.
—¿Entonces esto es todo?.
—De momento, lo mejor que puedes hacer es tranquilizarte y prepararte… al menos ya avanzamos en una —bufó Felix, apretando su espada.
—¿Seguimos? —se levantó de golpe y preguntó, observando sus manos.
—No —Felix le dio un golpe ligero en la cabeza— Fue un pequeño entrenamiento. Los caballeros se están desplegando por los muros de los terrenos reales. Y, Sebas no tardará en volver de la reunión con su majestad. Habrá nuevas órdenes. Conserva energías… podrías necesitarlas.
El rostro de Mat cayó, acariciando su mollera.
—¿Crees que me pidan algo ?—pregunto levantando la ceja.
—Tal vez… pero no creo que sea algo ,imposible.
Lo miró con una sonrisa reconfortante, colocando su espada de madera en su lugar.
Con un bufido, Mat tomó la suya y observó la espalda de Felix.
Era evidente que lo ayudó a liberar sus nervios y relajarse. Era raro, un padre sobreprotector obsesionado con su hija… pero era un buen tipo.
Meneando la cabeza, sonrió, guardando la espada con el resto.
Solo para que, al girar, Felix estuviera de pie frente a él.
Sus manos sostenían una espada envainada. Su vaina era negra, con algunos detalles en hilos parecidos a la plata; gavilanes rectos con puntas similares a cuernos lisos hacia la punta. Su empuñadura estaba cubierta de cuero negro, adornada con un pomo con cabeza de diamante.
Los ojos de Mat subieron, cruzando miradas con los de Felix.
—es algo anticipado, lo se…pero he aquí, una espada larga, una empuñadura de cruz ofensiva —los ojos de Felix temblaron, desnudando su hoja platinada—una hoja de 90 cm, hecha de plata palida…un arma digna de un caballero.
Tomando la espada de la punta, Felix extendió el pomo hacia él.
—Yo no soy un caballero —escupió Mat.
—Cierto. Eres un héroe —pronunció Felix con ojos calmados.
—Solo de nombre —suspiró Mat cansado.
—Tal vez… pero muchos te respetan y admiran por ello. Aunque ellos son lo de menos… son los otros. Aquellos que no piensan lo mismo… tratarán de hacerte daño, Mat. Lo que está pasando ahora solo es la punta. Debes empezar a acostumbrarte.
Los ojos de Mat titubearon, dudando en extender la mano.
Al final tomando lentamente la fria empuñadura de la espada.
La mano de Felix se abrió, dejando que sintiera el peso.
Los brazos de Mat temblaron al sentir el metal en sus manos, moviéndolos de un lado a otro.
Era, en definitiva, más pesada de lo que imaginaba o había leído.
Podia ver su reflejo en la hoja pulida.
—Nunca la dejes lejos de ti —recordó Felix, pegando la vaina en su pecho y entregándosela.
Mat asintió tembloroso, devolviendo la hoja pálida a su guarda.
—Solo procura no llevarla en la espalda, o te matarán antes de desenvainar—Rio dando un flick en la frente
— ¡Hijo eh puta! …te dije que no hicieras eso — maldijo buscando pellizcar sus pezones.
—Hasta crees, mocoso. ¡No volverás a hacerlo! —saltó Felix, alejándose de las siniestras manos de Mat.
Felix observo sus ataques con cierto pavor.
—¿Todos en tu país son tan malhablados y guarros como tú… ? —levantó la ceja.
—¿De qué hablas…? Soy de los más decentes que hay —dijo, deteniéndose. Su rostro no pudo ser más serio.
—…
Felix se quedó mudo ante su total honestidad y falta de pudor.
Casi hasta pareció orgulloso.
—Bajaste la guardia.
Mat sonrió siniestramente, retorciendo su pecho con saña.
—¡Ahhh, suelta, maldito mocoso! —las manos de Felix lucharon por alejar a Mat.
—jajaja—Rio Mat con cierta locura
Hasta que el rostro adolorido de Felix se tornó lúgubre, mandando un coscorrón directo a la mollera de Mat.
Impactandolo contra el suelo.
—…ahh…
Su cuerpo tirado sufrió un par de espasmos.
Pero el rostro de Felix cambio.
—Algo va mal…
Su semblante se oscureció. Sus oídos le picaban por los ruidos lejanos.
—¿Qué? — lo observo Mat ,adolorido.
Las orejas de Felix se afilaron, recorriendo lentamente cada ángulo.
Su oido, recubierto por una fina capa de maná, que atrapaba y potenciaba cualquier vibración en el aire..
CLANG CLANG
—¡Kyaaa!
—¡Demonios, peleen!
Los ojos de Felix se abrieron de golpe y sus pupilas se contrajeron.
—¡De pie, Mat! —tomándolo del brazo, lo levantó con fuerza.
—¡¿Qué demonios?! —protestó.
—Están invadiendo el palacio —gruñó, arrastrándolo.
—¿Qué? Pensé que este lugar era impenetrable…
Aún estaba fresco en su mente , como Erik se vanaglorió por sus defensas.
—De alguna forma entraron. No te separes de mí —desenfundó Felix, apretando con fuerza la empuñadura.
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