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El ERMITAÑO, NO QUIERE SALIR DE LA MONTAÑA - Capítulo 25

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Capítulo 25: DEMONIO

—¿Quién ataca? ¿La iglesia? —preguntó Mat, siguiendo a Felix con paso silencioso.

—No… demonios —susurró Felix, comprobando los pasillos, congelándose un segundo antes de avanzar.

Mat lo siguió por detrás e igual que él, se congeló; sintió cómo su pecho se tensaba y su corazón parecía dejar de latir.

Una persona estaba tirada contra la pared.

Su pecho, con un corte grande y profundo; los huesos blancos se podían ver entre la sangre que fluía, manchando el piso pulido.

—No te detengas —lo tomó y arrastró de su ropa.

—Es Oscar —miró consternado el cuerpo mientras lo arrastraban.

—Era… no pares. O seremos los siguientes —la voz de Felix resonó como acero chocando contra el hielo. No había rastro del hombre que bromeaba hace un minuto.

Mat sintió un nudo en la garganta que no le dejaba respirar. Oscar. Hace dos días, Oscar le había ganado tres monedas en un juego de dados de la tierra y se había reído de sus “mentiras”. Ahora, sus ojos estaban fijos en el techo, vacíos, mientras el charco carmesí se extendía por las juntas del mármol.

—Pero… —Mat intentó decir algo, pero su mano, aún aferrada a la empuñadura de la espada nueva, temblaba violentamente.

—¡Camina! —Felix lo empujó con brusquedad.

Doblaron la esquina del pasillo que conectaba con el ala de invitados. El silencio era lo más aterrador; no había gritos de guerra, solo el eco del metal chocando y el correr de los pasos.

Felix se movió con gracia, pegado a la pared, sus pasos amortiguados con su peculiar andar; su espada en guardia, sostenida en corto de lado, esperando un enemigo incauto.

La tensión de Felix era palpable y contagiosa.

La mano temblorosa de Mat se apretó en su espada; sus nudillos se tornaron pálidos.

Nervioso, siguió a Felix por detrás.

Podía oír cómo los sonidos distantes de combate se hacían más fuertes al alejarse.

—¿A dónde vamos?

—A donde no te maten…

—¿Qué le pasará a Catherine, Vicktor, Van…?

Felix se volteó tomándolo del cuello de su camisa.

—Vienen por ti, chico… lo mejor que puedes hacer es no meterte… solo los atraerás… —su mano se relajó al ver la cara de Mat y siguió avanzando.

Los dientes de Mat se apretaron.

Hasta que pararon en la esquina del pasillo.

—Nos moveremos por las habitaciones de invitados, a la sala de baile, luego a la recepción… y seguiremos todo el camino hasta el palacio real.

Sus manos señalaron la dirección específica.

—Bien.

Susurró Mat.

—Si algo pasa o nos separamos… tú sigues, ¿entiendes?

—¿Separarnos?

El rostro de Felix se puso serio.

—Es el peor escenario… no pasará nada.

Se revolvió el pelo húmedo.

—No so…

Fue entonces que ambos lo sintieron.

Como una brizna lúgubre, que rebotaba y resonó con su qi.

—¡CORRE!

Felix salió disparado, jalando a Mat con tanta fuerza que sentía que se le zafaba el brazo.

—¿Qué carajos fue eso? —preguntó; aún podía sentir el escalofrío de aquella brizna.

—Una resonancia. Así encuentras a usuarios de qi; seguro mandaron resonar con maná —el semblante de Felix palideció.

—¿Qué? ¿Por qué? —preguntó al retomar su ritmo.

—Para acelerar todo y limpiar… pero el problema es que…

CRACK

La pared se quebró como papel ante el impacto.

Y una sombra con capa.

El frío helado de sus ojos amarillos , esas pupilas elípticas clavadas en él, le heló la sangre; su mirada era afilada como una cuchilla.

Sin mediar palabra alguna, su mano se desvaneció de un momento a otro en su espalda.

Seguido de un rayo anaranjado.

ZIPP

Solo un silbido, antes del choque entre metales.

Y un crujido en la pared.

La daga que iba hacia Mat había sido interceptada por la espada plateada de Felix.

Incrustada hasta la guarda en la pared.

La visión del mango sobresaliendo tensó su espalda con un escalofrío.

Y del agujero emergieron dos sombras más.

—¡¿Qué haces, Silk?! —gruñó uno de los demonios.

La piel escamada, tersa y ceniza, como de serpiente.

Era una visión nueva y perturbadora para Mat: una mezcla entre hombre y serpiente gris o albina.

—Lo encontré —sonrió Silk, mostrando una fila de dientes blancos cuyos caninos eran anormalmente grandes.

—¿El héroe? —se sorprendió el compañero, observando a Mat y a Felix con detenimiento, hasta el más mínimo movimiento.

—¿Sí? el niño…

—Hay que avisar a Zul-T —gruñó el otro, desenvainando un hacha de su espalda, cuya cabeza era similar a la obsidiana.

—¿Y que se quede con la gloria?… No. Tiene un par de círculos y templado físico. Eso no es posible en humanos.

—¿Estás seguro? —dudó el otro, mandando una doble resonancia— Tiene razón.

Mat, a lo lejos, ajeno a su conversación, solo pudo sentir de nuevo ese escalofrío en su ser, justamente en su núcleo y el qi que estaba atrapado en su cuerpo.

—Sí. ¿Y por qué tendría qi y maná?…¿Debería…estar muerto? —estrecho sus cejas el demonio, sosteniendo con fuerza su espada oscura.

—Esa perra, quien sabe en qué pensó… Acabémoslos —gruñó maldiciendo a Lumia pero con un deje de emoción, bajando su centro de gravedad, sin aceptar objeciones.

Sus piernas se endurecieron de golpe como un resorte a punto de explotar, emitiendo un resplandor anaranjado.

—¡CARAJO… CORRE, CHICO! —apretó los dientes Felix, tomando una postura baja e izquierda.

Y como un borrón, Silk desapareció de su lugar; apenas un momento después, Felix le siguió.

El choque entre las dos dagas de Silk y la espada de Felix amenazó con romper los tímpanos.

Los cristales reventaron a su alrededor.

—¡¿Qué esperan?! —gruñó Silk, desviando la hoja de Felix, que se incrustó en el suelo.

Girando la daga y la empujó directamente a Felix.

Los ojos de Felix se movieron rápidamente, captando los movimientos de Silk, cuya daga era insidiosa.

El demonio del hacha aprovechó su pelea para tratar de colarse.

Fue cuando Felix giró su espada.

La hoja destelló.

Rompiendo el suelo.

Un corte horizontal ascendente, limpio.

Silk tuvo que renunciar a su ataque y saltar hacia atrás, evitando un intercambio letal.

El demonio del hacha no tuvo el espacio, defendiéndose con su hacha reforzada.

Un impacto nítido y el demonio fue catapultado, rompiendo la pared.

La hoja resplandeciente de Felix siguió su trayectoria, dejando una línea fina por la pared, sin obstruirla.

Con un remolino, el muro que envolvía su espada se retorció, resquebrajando la pared a su alrededor.

Justo al recuperarla, interceptó una estocada de la espada oscura del demonio.

Las espadas chirriaron cuando el demonio acercó su cuerpo y deslizó su hoja sobre la de Felix, cerrando la distancia hasta chocar guardas.

Sus guardas impactaron y el demonio trabó sus espadas.

Fue entonces cuando Silk saltó por encima de Felix, ignorándolo, directo hacia Mat.

—¡Mierda! —gruñó, tomando al demonio por el brazo; cruzando su pierna, lo levantó del suelo y lo proyectó por la ventana.

Libre del demonio, no tuvo tiempo ni de pensar ,antes de tener que bajar su postura, evitando ser decapitado por el hacha negra del demonio.

Sin molestarse en recuperar su postura o darle tiempo a Felix de recuperarse.

Pateó a Felix directamente en el peto, mandándolo a volar y rompiendo el muro .

Los vidrios volaron.

Para después saltar en persecución, detrás suyo.

Silk solo sonrió, observando a Mat ahí plantado.

—Bueno, ahora solo estamos tú y yo —rió, girando sus dagas.

Mat estaba congelado, viendo cómo sacaron a Felix de la ecuación.

“Hijos de… carajo, se bajaron a Felix… ¿Qué hago? ¿¡QUÉ…?!”

Con ese pensamiento en mente, Mat vio a Silk acercándose.

Viendo lentamente atrás de él.

—¿Eh…?

Silk volteó como si su vida dependiera de ello.

Y nada…

Volteó a ver a Mat de nuevo y…

…

“¡No está!”

El rostro cenizo de Silk se tornó rojizo.

—¡Hijo de pe…!— Gritó embrabecido.

A una buena distancia, Mat estaba corriendo. En ese momento le dio gracias a Tairus por todas esas chingas.

Literalmente iba volando, lo más rápido que había corrido en su vida. El qi inyectado en sus piernas le dio un impulso extra. A pesar de ello, su corazón amenazaba con salirse de su pecho.

“¿Por qué Dios no me dio alas?”

Solo pudo maldecir su mala suerte.

BLINK

Y su peor temor se manifestó.

Otra resonancia.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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