EL ERROR QUE APRENDIO A AMAR - Capítulo 42
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Capítulo 42: Capítulo 24 — Algo Ha Llegado
Hay días en los que todo parece normal.
Y justo por eso… sé que algo está mal.
El mercado seguía con su ritmo habitual.
Gente negociando.Voces mezcladas en distintos idiomas.Movimiento constante.
Pero había un cambio.
Sutil.
Casi imperceptible.
Y aun así… estaba ahí.
—¿Lo sientes? —pregunté.
Evelyn levantó la vista desde la mesa.
—Sí.
Lisa dejó de mover las piezas que Kai había armado.
—Pensé que era idea mía.
Negué con la cabeza.
—Esto es real.
Kai miró alrededor.
—¿Qué pasa?
Me agaché frente a él.
—Nada que tengas que preocuparte.
Él frunció el ceño.
—El aire se siente… raro.
Eso me hizo tensarme.
—¿Cómo raro?
—Como cuando algo grande está mirando.
Silencio.
Evelyn lo tomó en brazos.
—Quédate cerca.
Kai asintió.
La sombra bajo él se movió apenas.
Salí a la calle.
El cambio era más evidente ahí.
Menos ruido.
Menos discusiones.
Más distancia entre las personas.
Un grupo de mercenarios pasó rápido, sin detenerse.
Eso ya dice suficiente.
Rax apareció desde una esquina.
—Esto se siente mal.
—Explícate.
—La gente está recogiendo cosas. Cerrando negocios. Evitando quedarse.
Evelyn habló con calma:
—Eso significa una cosa.
—Alguien importante llegó —respondí.
Rax asintió.
—Muy importante.
—¿Nivel 4? —preguntó Lisa.
Rax negó lentamente.
—Más arriba.
Sentí un peso en el pecho.
—Nivel 5…
—O algo peor.
El ambiente cambió aún más.
Un silencio extraño recorrió la calle.
Y entonces…
lo sentí.
No como una presencia.
Como una presión.
Invisible.
Pesada.
Como si el aire se comprimiera.
Kai apretó la ropa de Evelyn.
—Mami…
—Estoy aquí.
—Eso… está enojado.
Evelyn intercambió una mirada conmigo.
—¿Dónde?
Kai señaló hacia el cielo.
—Arriba.
Levanté la vista.
Nada visible.
Y aun así…
algo estaba ahí.
—Regresamos —dije.
—Sí —respondió Evelyn.
Lisa ya estaba lista.
—Esto me gusta cada vez menos.
—A mí tampoco —murmuró Rax.
—Tú quédate —le dije.
—Ni pensarlo.
—Entonces mantente vivo.
—Siempre intento eso.
Entramos al refugio.
Cerré la puerta.
Revisé perímetro.
Todo en orden.
Y aun así…
esa sensación seguía.
—ATENEA —dije.
—Aquí.
—Análisis del espacio aéreo.
Hubo una breve pausa.
—Actividad detectada. Nave desconocida en órbita alta.
Evelyn se tensó.
—Identificación.
—Sin registro en bases humanas conocidas.
Silencio.
Lisa murmuró:
—Eso suena terrible.
—Lo es —respondí.
Kai miraba hacia arriba, como si pudiera ver a través del techo.
—Está mirando.
—¿Quién? —pregunté.
—Él.
Evelyn lo abrazó más fuerte.
—Aquí estás a salvo.
Kai negó suavemente.
—Todavía no baja.
Eso me dejó fría.
La sombra bajo Kai se movió con más claridad.
El Guardián reaccionaba.
No aparecía.
Pero estaba listo.
Evelyn habló en voz baja:
—Llegaron.
Asentí.
—Sí.
—Los Dravokar.
El nombre quedó en el aire.
Pesado.
Antiguo.
Peligroso.
Rax retrocedió un paso.
—Si eso es cierto… este planeta se va a volver un problema.
—Ya lo es —respondí.
Kai apoyó su cabeza en el hombro de Evelyn.
—Mami…
—Aquí estoy.
—Va a venir.
Evelyn cerró los ojos un segundo.
—Lo sé.
Me acerqué a la ventana.
Las luces de la ciudad seguían encendidas.
La vida continuaba.
Como siempre.
Como si nada estuviera pasando.
Pero yo lo sabía.
Evelyn lo sabía.
Kai lo sentía.
Algo había llegado.
Algo fuerte.
Algo antiguo.
Algo que venía por ellos.
Y esta vez…
el tiempo se estaba acabando.
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