Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

EL ERROR QUE APRENDIO A AMAR - Capítulo 41

  1. Inicio
  2. EL ERROR QUE APRENDIO A AMAR
  3. Capítulo 41 - Capítulo 41: Capítulo 23 — Malas Enseñanzas
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 41: Capítulo 23 — Malas Enseñanzas

Siempre supe que el peligro llegaría.

Lo que jamás imaginé… es que llegaría en forma de malas costumbres.

Ese día parecía normal.

Kai salió temprano a jugar con Zara. Lisa los acompañó un rato antes de ir a trabajar. Nira estaba revisando rutas de suministro.

Yo tenía un raro momento de calma.

Error.

Kai volvió más tarde de lo habitual.

Entró caminando con una seguridad… distinta.

Más recto.

Más confiado.

Demasiado confiado.

—Mami —dijo—. Aprendí algo nuevo.

Eso suele ser buena noticia.

Ese día… resultó lo contrario.

—¿Qué aprendiste?

Sonrió.

—A hablar mejor.

Nira levantó la vista.

—Eso suena sospechoso.

Kai la miró.

—Depende.

Lisa soltó una risa.

—Ese “depende” me preocupa.

Más tarde salimos a comer.

Un pequeño lugar del mercado. Tranquilo, dentro de lo posible.

Nos sentamos.

Una mesera se acercó.

Joven. Expresión cansada. Movimiento rápido.

—¿Qué desean?

Kai la miró.

Y algo cambió.

Se acomodó en la silla. Sonrió con una seguridad que jamás le había visto.

—Hola.

La mesera parpadeó.

—Hola…

Kai inclinó ligeramente la cabeza.

—Tiene unos ojos muy bonitos.

Silencio.

Lisa dejó caer la cuchara.

Nira cerró los ojos lentamente.

Yo… me quedé completamente quieta.

La mesera se sonrojó.

—Eh… gracias…

Kai apoyó la mano en la mesa.

—También me gusta cómo habla.

La chica soltó una risa nerviosa.

—Qué niño tan… encantador.

Lisa murmuró:

—Encantador… claro…

Nira susurró:

—Esto se salió de control.

Yo levanté la mano.

—Kai.

Él me miró.

—Sí, mami.

—Ven conmigo.

Lo llevé unos pasos aparte.

Me agaché frente a él.

—¿Qué fue eso?

Kai sonrió, orgulloso.

—Coquetear.

Respiré hondo.

—¿Dónde aprendiste eso?

Y entonces dijo la frase que confirmó todo.

—De mi maestro.

Cerré los ojos.

Me llevé la mano a la cara.

—Esto tiene que ser una broma.

Kai inclinó la cabeza.

—Es útil.

—Claro que es útil —murmuré—. Demasiado útil.

Lo miré otra vez.

—¿Quién es tu “maestro”?

Kai señaló hacia la calle.

—Dante.

Lo encontramos rápido.

Estaba apoyado contra una pared, rodeado de dos mujeres que reían con cada palabra que decía.

Alto.Bien vestido.Sonrisa fácil.

Y una mirada que analizaba todo.

—Interesante —dijo al verme—. Así que esta es la madre.

Me acerqué.

—Tú eres Dante.

—Dante Virex, para servirte.

—Tú le enseñaste eso.

Sonrió.

—Le enseñé a comunicarse.

—Le enseñaste a coquetear.

—Le enseñé a observar.

Kai intervino:

—Es muy bueno.

—Gracias, pequeño —dijo Dante.

Lo miré fijamente.

—Tiene cuatro años.

Dante se encogió de hombros.

—Aprende rápido.

—Demasiado rápido.

Se inclinó un poco hacia mí.

—Además… tiene talento.

—Tiene una madre —respondí.

Silencio breve.

Dante levantó las manos.

—Relájate. Solo fue una lección.

—Esa lección termina ahora.

Kai protestó:

—Pero mami—

—Se acabó.

Kai cruzó los brazos.

—Era divertido.

—Lo sé.

Eso es lo peor.

Dante me observó con una sonrisa tranquila.

—Lo entrenas para sobrevivir… yo solo le enseñé a moverse mejor.

—Él es un niño.

—En este lugar, eso dura poco.

Sus palabras se quedaron conmigo.

Aun así…

—Mantente lejos.

Dante asintió.

—Como quieras.

Se agachó frente a Kai.

—Nos veremos, pequeño.

Kai sonrió.

—Sí.

Esa noche, pensé que todo había terminado.

Error otra vez.

Al día siguiente, rumores en el mercado.

—Alguien engañó a los mafiosos.

—Les quitó dinero.

—Y desapareció.

Nira regresó con una expresión clara.

—Ese tipo… Dante.

—Lo imaginé.

Lisa soltó una risa.

—Tuvo estilo, eso sí.

—Y problemas —respondí.

Nira añadió:

—Ya se fue del planeta.

Kai levantó la cabeza.

—¿Mi maestro?

—Tu ex maestro —corregí.

Kai hizo una pequeña mueca.

—Aprendí cosas buenas.

Me crucé de brazos.

—También aprendiste límites.

Se quedó en silencio.

Luego asintió.

—Sí.

Esa noche, mientras lo acostaba, me miró.

—Mami…

—Dime.

—¿Coquetear es malo?

Pensé un segundo.

—Depende de cómo lo uses.

—Entonces… ¿puedo usarlo bien?

Sonreí levemente.

—Algún día.

—Con Zara.

Esa me sorprendió.

—Tal vez… empieza con ser buen amigo.

Kai asintió.

—Eso también me enseñaste tú.

Eso… me dejó sin palabras.

Apagué la luz.

La sombra bajo la cama se movió suavemente.

El Guardián seguía ahí.

Silencioso.

Vigilando.

Siempre.

Y mientras lo veía dormir…

pensé algo que jamás creí pensar:

Tal vez el peligro más grande…

no siempre viene de enemigos.

A veces…

viene de lo que aprende tu hijo.

Hay días en los que todo parece normal.

Y justo por eso… sé que algo está mal.

El mercado seguía con su ritmo habitual.

Gente negociando.Voces mezcladas en distintos idiomas.Movimiento constante.

Pero había un cambio.

Sutil.

Casi imperceptible.

Y aun así… estaba ahí.

—¿Lo sientes? —pregunté.

Evelyn levantó la vista desde la mesa.

—Sí.

Lisa dejó de mover las piezas que Kai había armado.

—Pensé que era idea mía.

Negué con la cabeza.

—Esto es real.

Kai miró alrededor.

—¿Qué pasa?

Me agaché frente a él.

—Nada que tengas que preocuparte.

Él frunció el ceño.

—El aire se siente… raro.

Eso me hizo tensarme.

—¿Cómo raro?

—Como cuando algo grande está mirando.

Silencio.

Evelyn lo tomó en brazos.

—Quédate cerca.

Kai asintió.

La sombra bajo él se movió apenas.

Salí a la calle.

El cambio era más evidente ahí.

Menos ruido.

Menos discusiones.

Más distancia entre las personas.

Un grupo de mercenarios pasó rápido, sin detenerse.

Eso ya dice suficiente.

Rax apareció desde una esquina.

—Esto se siente mal.

—Explícate.

—La gente está recogiendo cosas. Cerrando negocios. Evitando quedarse.

Evelyn habló con calma:

—Eso significa una cosa.

—Alguien importante llegó —respondí.

Rax asintió.

—Muy importante.

—¿Nivel 4? —preguntó Lisa.

Rax negó lentamente.

—Más arriba.

Sentí un peso en el pecho.

—Nivel 5…

—O algo peor.

El ambiente cambió aún más.

Un silencio extraño recorrió la calle.

Y entonces…

lo sentí.

No como una presencia.

Como una presión.

Invisible.

Pesada.

Como si el aire se comprimiera.

Kai apretó la ropa de Evelyn.

—Mami…

—Estoy aquí.

—Eso… está enojado.

Evelyn intercambió una mirada conmigo.

—¿Dónde?

Kai señaló hacia el cielo.

—Arriba.

Levanté la vista.

Nada visible.

Y aun así…

algo estaba ahí.

—Regresamos —dije.

—Sí —respondió Evelyn.

Lisa ya estaba lista.

—Esto me gusta cada vez menos.

—A mí tampoco —murmuró Rax.

—Tú quédate —le dije.

—Ni pensarlo.

—Entonces mantente vivo.

—Siempre intento eso.

Entramos al refugio.

Cerré la puerta.

Revisé perímetro.

Todo en orden.

Y aun así…

esa sensación seguía.

—ATENEA —dije.

—Aquí.

—Análisis del espacio aéreo.

Hubo una breve pausa.

—Actividad detectada. Nave desconocida en órbita alta.

Evelyn se tensó.

—Identificación.

—Sin registro en bases humanas conocidas.

Silencio.

Lisa murmuró:

—Eso suena terrible.

—Lo es —respondí.

Kai miraba hacia arriba, como si pudiera ver a través del techo.

—Está mirando.

—¿Quién? —pregunté.

—Él.

Evelyn lo abrazó más fuerte.

—Aquí estás a salvo.

Kai negó suavemente.

—Todavía no baja.

Eso me dejó fría.

La sombra bajo Kai se movió con más claridad.

El Guardián reaccionaba.

No aparecía.

Pero estaba listo.

Evelyn habló en voz baja:

—Llegaron.

Asentí.

—Sí.

—Los Dravokar.

El nombre quedó en el aire.

Pesado.

Antiguo.

Peligroso.

Rax retrocedió un paso.

—Si eso es cierto… este planeta se va a volver un problema.

—Ya lo es —respondí.

Kai apoyó su cabeza en el hombro de Evelyn.

—Mami…

—Aquí estoy.

—Va a venir.

Evelyn cerró los ojos un segundo.

—Lo sé.

Me acerqué a la ventana.

Las luces de la ciudad seguían encendidas.

La vida continuaba.

Como siempre.

Como si nada estuviera pasando.

Pero yo lo sabía.

Evelyn lo sabía.

Kai lo sentía.

Algo había llegado.

Algo fuerte.

Algo antiguo.

Algo que venía por ellos.

Y esta vez…

el tiempo se estaba acabando.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo