El estratega de Plata - Capítulo 33
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Capítulo 33: Aquella Batalla escrita por el destino.
[29 de diciembre del año 199]
―En 2 días… los frutos de nuestra dedicación, trabajo y esfuerzo llegarán a su pico más alto… subiremos a la cima, y definiremos si caemos al vacío o ascenderemos más allá de la cima… despídanse de sus familias, pidan a sus ancestros que les cuiden… muchos moriremos, por no decir que posiblemente todos lo hagamos… ―habló Dirk a sus hombres.
—El 31 de diciembre, en la noche de nueva luna, nos enfrentaremos al ejército de plata finalmente y demostraremos que por fin somos superiores. Tal como dijo Dirk, recen a sus ancestros para que volvamos vivos de la batalla y que sea con la victoria en manos… —agregó Kees.
Kroven estaba entre los soldados escuchando el discurso motivacional de los capitanes, cuando alguien le toca el hombro haciendo que se volteara. Un joven se encontraba a su espalda, pero vestía diferente a todo el resto.
Antes de que Kroven pudiera hablar, el joven le pidió que le siguiera y guió a otro cuarto. Ya a solas, el joven llamó a un par de sirvientas, las cuales dejaron té y galletas sobre la mesa para después pedirle a Kroven que se sentara.
—¿Qué quieres?… ¿Quién eres? —preguntó sin moverse de su sitio, estudiando con atención la apariencia del joven.
—antes de que me mires con repudio e insultes… quiero aclarar que no estoy a favor de tu estado y el de tu pueblo…
—responde… —le ordenó el estratega frunciendo el ceño.
—Soy el príncipe y heredero al trono de Holganä… me llamo Amadeus Thane, el único hijo de Khorvus…
—¿La basura tenía un hijo? Vaya… ¿qué es lo que quieres?… no estoy para perder el tiempo con gente como tú…
—Quiero hacerte una oferta, Sr. Vermeer… mira, es casi inevitable que vayas a esa batalla… ni con mi poca autoridad puedo evitarlo, pero quiero darte una compensación por todo lo que hiciste por mi padre… si llegas a volver con vida. Con o sin victoria… me da igual, lo importante es que llegues con vida. Quiero que trabajes conmigo…―
Amadeus le explicó a Kroven que Khorvus atacó aldeas de su propio país para dar un mensaje coactivo a aquellas que aún no habían sido contactadas. El rey quería que las aldeas enviaran dinero todos los meses a la corona, además de vender suministros a un precio menor a la mitad de lo correspondiente. Todo con el objetivo de fortalecer al ejército para los juegos de la guerra. Aunque el reino permanecía estable políticamente, la obsesión del rey con los juegos de la guerra resultaría en un problema grave.
Un problema que se complicaría si Kroven llegara a volver victorioso a la capital después de la batalla contra el ejército de plata.
—No logro entender… ¿debo matar o no a Lazarus Nova?…
—Eso me da igual, estudiaste y entrenaste a la fuerza con el único fin de matarlo. Si matándolo te sientes bien contigo mismo, no me opondré. Lo que yo deseo es tu apoyo en mi decisión… me reuní con las familias líderes en secreto y todas concordamos en que Kees, Dirk y Papá deben ser ejecutados para preservar la integridad de Holganä…
―¿y de qué te sirvo yo?…
—Tú no me sirves, podrías ser de mi ayuda. Pero después de esta batalla, estás libre… ¿sabías que papá planea ejecutar a toda tu aldea después de esta batalla? Esa ejecución pararía el 8 de enero, para celebrar el año 200.
La mirada de Kroven se tensó, y aferro a la mesa con una furia repentina.
—Lo que sí o sí necesito es que regreses con vida antes del 8 de enero. Gana la batalla o escapa. Pero regresa vivo… al estar tú aquí, las familias fundadoras realizarán el juicio de Kees, Dirk y papá, te necesitamos como evidencia para el pueblo, eres la prueba viva de la tiranía de Khorvus. Contigo vivo, puedo usarte como llave para liberar a tu pueblo, limpiar el trono y asumir yo como rey…
―¿y luego…?
—Puedo ascenderte como Noble fundador, y me encantaría que fueras capitán y estratega del ejército, me encantaría que Kont sea subcapitán, pero eso depende de ti… ya no habría guerras, solo un reino estable y seguro, Kroven.
—Es una oferta con muchos colores, Thane… lo pensaré, pero no estoy del todo seguro… sí, te ayudaré. Pero no creo desear ser un noble en este reino…
—es entendible… pasaste por mucho aquí, también estaría de acuerdo si te tomas la libertad de irte… solo, yo como príncipe te obligo a presentarte con vida antes del 8 de enero en el castillo…
—Está bien… gracias… —Balbuceó Kroven, poniéndose de pie y caminando hasta estar frente a la puerta.
—Esta información, solo la sabemos tú, yo y las familias fundadoras… por si no lo sabías, Kees Bakker es líder de la familia fundadora Bakker. Si esta información se vuelve pública, podemos ser todos acusados de traición a los líderes del reino. Y perderíamos…
—No diré nada, no soy idiota… adiós…
…
«sucedió algo que nunca esperé, a los 16 años me di cuenta de que no realicé un pacto de sangre con Khorvus, por lo que nunca gané terreno en esta victoria, solo caminaba por una cuerda tan tensa que está punto de romperse.
Amadeus se presentó como una victoria segura, con nuestro silencio y mi supervivencia, la victoria es del 100%. No trabajaré con él, le ayudaré solo para salvar a mi gente y marcharme… tal vez reconstruya Volendam o mudemos a otro reino», pensó mientras caminaban por un camino de roca.
―Kroven… responde de una vez, maldita sea… —le llamo de un empujón, Kees.
Era 31 de diciembre, las 15 de la tarde. 160 hombres estaban caminando a una llanura del reino de Narzu, donde se había programado el combate contra Lazarus Nova.
—Lo siento, estaba desarrollando estrategias de movimiento… ¿Qué pasó?
—te pregunté qué ¿Cómo te lo imaginas a Lazarus?…
—¿uh?… no lo sé, me lo imagino como alguien intimidante… ¿Cómo se ve realmente?
—Ni yo ni Dirk lo vimos en persona… será la primera vez que nos enfrentemos a él.
—¿No lo conocen? —balbuceó levemente sorprendido.
—No, nadie sobrevive a una batalla contra Lazarus… en todas sus batallas nunca hay sobrevivientes enemigos, pero hoy eso cambia, hoy contamos contigo para ganar… contamos en que puedes matarlo…
«juegan a ser amistosos para luego clavarme la daga» intuyó él escondiendo el asco a sus capitanes «aunque la descripción que dan de Lazarus es la de un monstruo… Amadeus dijo que daba igual su muerte, pero si logro matarlo, eliminaré a un monstruo de gran calibre de este mundo. Creo que mi decisión está tomada… »
…
El mantra naranja yacía oculto en la densidad del bosque, justo en frente de aquella pradera donde se programó el combate de final de año. El ejército legendario se estaría enfrentando al ejército que está marcando su propia leyenda. Kroven había explicado toda la estrategia, dividir 160 hombres en 4 partes y realizar un flanqueo triple para rodear al ejército de plata. En caso de no funcionar, magos realizarían un bombardeo en todo el terreno para debilitar al enemigo y deberán confiar en sus habilidades en una batalla campal.
Lluvia de flechas, paredes de escudos, todo estaba en preparación por la mente de Kroven, y todos escuchaban atentamente.
Una fuerte presencia se robó la atención de Kroven en el peor momento. Una presencia casi similar a la de Arturo Veyron, pero se sentía más fría y leve.
—Kroven… ¿qué rayos te pasa?… porque interrumpes la explicación…
El estratega no respondió, su instinto de supervivencia se disparó a un nivel absurdo, miró al cielo y notó a través del techo de hojas la aproximación de una esfera ventosa en caída. Ni siquiera advirtió a sus aliados; Kroven salió disparado como una bala. Corrió a toda velocidad buscando alejarse del punto de caída.
Su escape dio un mensaje directo a Kees y a Dirk, ambos le siguieron el paso junto con varios soldados. La esfera tocó el suelo y estalló dando la creación de un poderoso huracán de cortes imaginarios desgarrando las capas de tierra, hojas y madera del bosque.
―que mierda… —murmuró Dirk con la piel de gallina. El huracán rebano 30 metros a la redonda dentro del bosque, creando un nuevo vacío en el bosque. Kroven se asomó para ver la pradera de la batalla; el lugar concordaba con el nuevo punto creado. No eran el primer ejército en recibir ese ataque mágico. El campo de batalla era un territorio creado por la magia de Lazarus Nova.
—Éramos 160 hombres… ―balbuceó tembloroso Kees, revisando a los que aún estaban a su lado. —solo nos siguieron unos 20 soldados…
—No, solo 20 lograron salir del rango del ataque… — corrigió Kroven, señalando el brillo carmesí que había en la tierra…
—Oigan, perdónenme… yo no quería lanzar un ataque así, pero se tardaron demasiado… —Murmuró una voz —la batalla se suponía que estaba programada para las 00:00… son las 00:08, tengan más consideración…
Los capitanes y Kroven se giraron para ver sobre la rama de un árbol una figura encapuchada.
—estoy con prisa, señores… hoy cumple años mi hermana y quiero irme a dormir temprano… — expresó, saltando de la rama hasta el suelo. Cayó de pie desprendiendo una presencia abrumadora.
Él se quedó inmóvil, con el enemigo mirándole fijamente. Lazarus Nova estaba ante ellos. Un grito de dolor y todos vieron cómo Lazarus se agarraba las piernas quejándose de la caída.
―¡salte de unos 4 metros! ¡¿Por qué me dolió tanto!? —Se quejó él mientras sacudía las piernas para relajar su dolor. —¡Mi amor! ¡¿Por qué me permitiste hacer eso?! ¿Ves cómo no me cuidas?
—No creí que fueras tan idiota como para saltar de ahí, querido… perdóname… la próxima te avisaré —dijo una voz femenina, saliendo de la sombra de aquel árbol. Kroven estudia a Lazarus y a la Mujer. La presencia asesina correspondía a la mujer, mientras que Lazarus estaba limpio.
Rápidamente levanto la mano dibujando una runa a una velocidad sorprendente. Sin embargo, Lazarus fue mucho más rápido levantando la mano y pronunciando “Aerokanon”, mandando a volar al estratega hasta caer dentro del vacío provocado por los cortes.
—Qué extraño… sentí mi vida correr peligro… —Murmuró Lazarus extrañado.
—Ey… ya mataste a más de 100 soldados con un ataque, más te vale relajar esa mano… —habló un soldado de plata emergiendo de la sombra.
—Midas, ¿ya vas a empezar?…
―cumple tu promesa… ―
—bueno… — aceptó a regañadientes.
—Midas… por favor, es Año Nuevo… —se quejó la mujer. —No empieces con tus exigencias…
—Por favor, Naga, al menos empecemos el año con el pie derecho… —pidió Midas.
—No prometo nada… — murmuró la mujer chasqueando los dedos para que se acerquen unos 7 soldados para acompañarle.
—Al que se rinda lo perdono… — señaló Lazarus caminando entre los paralizados Kees y Dirk.
—Estudia al enemigo con un demonio; no todos pueden rendirse… —exige mientras le sigue, pasando también entre los capitanes
—Empiezo a encontrar tu empatía molesta, si Eris se molesta conmigo, más te vale defenderme…
—son solamente 10 soldados… —murmuró pálido Dirk.
—160 hombres para lidiar con 10 soldados… esto debe ser una broma…
—Ah… mira, las estatuas hablaban… ¿qué tal? Me llamó… —Habló antes de agarrar a Midas del brazo y sacarlo del alcance de la espada de Dirk. —Khralónixor—dibujó al instante, soltando un corte imaginario que partió en dos al subcapitán de Holganä.
―mierda… ¿me vas a reclamar por eso o él te tenía que apuñalar? —Le reclama de inmediato a Midas.
—tarado, no se trata de quién se rinde o no… se trata de identificar quién está por gusto o por obligación… siempre hay gente buena entre la mala… y mala entre la buena. Tan inteligente y tan tarado para reconocer quién es enemigo o no.
—Yo también te quiero, hermanito… —disminuyó el regaño con una carcajada mientras dejaban a Kees solo apreciando el cadáver partido de Dirk.
—Mátenlos… —ordenó Naga mientras los soldados caminaban con calma a lo que restaba del ejército de Holganä.
Una mirada carmesí emergió a las espaldas de Lazarus, quien sintió la hostilidad tarde. Giró para bloquear con su brazo una contundente parada por parte de Kroven. Esta vez siendo él quien lance al estratega al vacío creado por la compilación rúnica.
Rápidamente busco atacar a Midas, pero él envidia con facilidad cada arremetida. En cuanto la espalda de Kroven se asomó. El soldado lo atrapó del brazo y tumbó en el suelo realizando una llave.
Midas vio la distancia que recorrió Lazarus antes de caer de pie.
—Qué fuerte patada… — admiró el soldado a Kroven. Al bajar la mirada, notó su piel tensa —¿Por qué estás nervioso?
Rápidamente Midas rodó hacia atrás para eludir un tajo a traición de Kees. Ante e segundo tajo, Midas bloqueó el filo con una varilla de metal disfrazada de espada.
—Hermano… tú y Will sí que se lucieron con esta espada… — Midas estaba empuñando la espada Longlife.
―¡Kroven! ¡Juntos! —Ordenó Kees.
—¡Cállate y muere!—le respondió Kroven levantándose y corriendo hacia el punto vacío. Desatado de su espalda al hacha Dormur, aquella hacha que Kroven tomó del cadáver de Borys, ahora convertida en su arma insignia.
El estratega saltó y alzó el hacha por encima de la cabeza, lanzando un tajo de forma descendente. Lazarus con una velocidad casi inhumana bloqueó con su espada y desvió el hacha para que él pasara de largo. Sin perder el tiempo, el estratega de plata estiró el brazo y apuntó con sus dedos dibujando una runa.
Realizo el mismo corte que partió a Dirk por la mitad, pero este solo infligió un corte profundo en el pecho de Kroven, pero nada cercano a lo letal.
«Un hechizo de nivel 8 y lo aguanto como si nada… ¿una resistencia innata?» se sorprendió alzando su espada de forma defensiva. «La patada de antes me sacó el aire… Este chico es muy resistente… Qué fantástico»
Kroven soltó el collar a las manos de Lazarus, quien lo atrapó sin esfuerzo, llevándose una enorme sorpresa al ver que el collar era más pesado de lo que esperaba, casi siendo arrastrado hacia el suelo. En ese mínimo instante, fue recibido por un poderoso puñetazo por parte del estratega naranja.
Dicho puñetazo sacudió todos los huesos del cuerpo de Lazarus, una experiencia similar a fallar el tajo con un hacha y golpear el tronco a cortar con el cabo. Una situación estúpida, pero extraña, incómoda y algo dolorosa para el cuerpo. Nova comparó los puñetazos de Kroven con 2 lingotes de bronce y una fuerza de 70 kg que lo elevó unos centímetros hacia la retaguardia.
El estratega de plata soltó el collar y giró en el aire para eludir el rápido tajo del hacha de Kroven al mismo tiempo que le daba un tajo en el hombro con su espada. Cuando sus pies tocaron el suelo, se lanzó con ambos puños para dar un golpe seco extrayendo todo el aire de los pulmones en un solo exhalar.
Continuamente le dio un rápido puñetazo en la cara y lo regresó en forma de bofetada con los nudillos de la mano abierta. Kroven recuperó el aire en un respiro, pero no sirvió de nada al sentir cómo le rompieron el equilibrio con una patada baja y un Aerokanon lo alejó agresivamente.
La atención del estratega de plata se dirigió al choque de espadas que estaban teniendo Kees y Midas. El soldado de plata estaba teniendo la ventaja, humillando físicamente al capitán.
Repentinamente ambos brazos del capitán cayeron mutilados, un grito de dolor ensordeció a midas.
—nadie te dijo que te metieras… y no era necesario dejarlo mocho…
—Me dijo que identificara a los malos… ese tipo vio cómo partí al compañero y no se rindió… además, no lo maté. Estoy siendo fiel a la promesa…
—detrás de ti… —dijo decepcionado Midas.
—Sí, lo estoy escuchando… — afirmó Lazarus girando para eludir el tajo del hacha de Kroven y soltarle dos cortes imaginarios en el pecho.
«mierda… ¿que clase de persona es esta?» pensó tambaleándose y cayendo de espaldas. «¿Nuestros niveles están muy alejados?» La respiración de Kroven se comenzó a agitar, miraba a Lazarus desde abajo con nervios.
«No puedo morir… no puedo morir… por favor, no me mates… necesito regresar con vida» comenzó a suplicar en silencio, viendo, por primera vez en su vida, con terror absoluto cómo Lázaro le apuntaba con 2 dedos, dibujando una runa mientras hablaba con Midas.
Ni siquiera le estaba dirigiendo la mirada para ejecutarle.
—¡Kroven! ¡Si no matas a Lazarus, toda tu gente va a morir! —Exclamo, aterrorizado, Kees. Aguantando el intenso sangrado de sus manos.
Esas palabras eran una mentira, pero provocaron que Lazarus alzara la mano evitando ejecutar a Vermeer.
—¿Quién es Kroven? —preguntó confundido Lazarus mientras se acercaba a Kees y a Midas, ignorando completamente al estratega naranja herido en el suelo.
—Tarado, lo tenías enfrente… —le cuestiona Midas— además… ya no hay nadie con vida… —agrega haciendo énfasis en el hecho de que Naga estaba sentada en un tronco esperando que la batalla acabara. Ella ya había acabado con los 17 hombres que sobrevivieron a la tormenta tajante que Lazarus mandó al inicio.
—Oh… — murmuró indiferente. Antes de caer en cuenta y golpearse en la frente. —¡mierda!¡se me muere! —grito corriendo hasta él nuevamente.
Lazarus no tardó en aplicar magia curativa de máximo nivel en el herido Kroven.
―¡si se muere, no es mi culpa! ―avisa el estratega de plata
―¡sí, lo es! —
Cuando la respiración de Kroven se estabilizó, Lazarus se permitió alejarse del estratega del mantra naranja.
—Tengo muchas preguntas… —balbuceó mientras soltaba un bostezo descarado. —¿Cómo qué gente? ¿De qué hablan?… ―preguntó él dirigiéndose a Kees, pero cuando el capitán de Holganä estaba por hablar. Su cabeza fue partida en 2 por la espada de Naga.
—desde mi sitio sentí una oleada de mentiras… si quieres respuesta deberías preguntarle a la víctima, no al secuestrador. — habló con una mueca de repudio Naga.
Midas y Lázaro se miraron descolocados. —bueno… ―murmuró mientras se giraba a Kroven.
—Ok, albino de ojos rojos color manzana de caramelo… —bromeó Lazarus sentándose en el suelo frente a Kroven. —¿Qué pasó?…
Kroven quedó perplejo al ver cómo el supuesto legendario estratega de plata se sentaba a preguntarle “¿qué pasaba?”, aquel sujeto por el cual se esforzó durante 4 años para matar, estaba derrumbando toda definición de monstruo que tenía sobre él.
Las palabras de Kroven no podían salir, estaba tan confundido y aliviado. Sus ojos giraron para ver a todo el ejército caído, a Kees y a Dirk mutilados en el suelo. Ya no había miedo, ya no había pánico o tensión.
Este fue el primer combate velico en el cual Kroven perdió en toda su carrera militar. Lo más relajador fue que él no sufriría consecuencias por perder. Kroven Vermeer, ante su primera derrota, solo se sintió liberado.
…
«Arturo Veyron me ofreció acabar con todo el ejército para poder tener una charla. Si hubiera dicho que sí… mi pueblo nunca habría conocido la libertad porque fracasaría en mi primer combate. La caída de mi pueblo habría nacido por una decisión mía… o así lo pensé yo…
Pero fui derrotado por “Lázaro” en contra de mi propia voluntad. Una decisión que no me corresponde en lo que podría pasar en acontecimientos futuros. Lo que justificaría cualquiera de mis acciones en ahora y adelante.
Lazarus Nova trató de hablar conmigo, pero mis palabras nunca salieron. Tenía emociones tan fuertes que sentí que pude volver a ser yo después de mucho tiempo. Me sentí vivo después de 4 años de un vacío intenso. Creo que ese despertar fue un reinicio a mi ruptura mental.
Vi a Lazarus no como un monstruo, sino como un tipo con un trabajo retorcido. Con su propia gente encargándose de que no se vuelva un monstruo. A pesar de tantas diferencias, la definición de monstruo mía y de Kont resultó ser acertada.
Como no pude responder a sus preguntas, Lázaro sacó sus propias conclusiones respecto a lo que dijo Kees antes de ser ejecutado.
Me dijo que mienta, que lo maté. De hecho, era una excusa para él para tomarse unos 3 meses de vacaciones. Incluso me dio una horrible capa café como prueba falsa. De hecho, le importe una mierda, pero me ayudo de forma desinteresada porque me vio como alguien “bueno”. Solo buscaba la aprobación de su hermano mayor. Nunca conté que mate a Lazarus Nova, porque nunca fue necesario que él muera, su conclusión fue equivocada debido a la amenaza de Kees para motivarme a seguir peleando…»
Lazarus no era alguien malvado, solo era una persona talentosa en lo que hacía. Un talento tan absurdamente alto que consumía a todo el mundo y se convertía en meta a superar.
Kroven juró ser más poderoso, pero no para matarle, sino para cuando surja alguien similar a Lázaro, y caiga en la definición de monstruo, él tenga lo que se necesita para matarle.
Su meditación en el camino solitario a casa le dio una nueva perspectiva de lo que quiere. Un propósito que lo supera en persona y se siente obligado a seguir.
El viaje de regreso tardó unas 6 horas; el amanecer se había comenzado a asomar. Y un sentimiento extraño carcomía a Kroven. La sensación de que algo malo estaba pasando, como si sintiera la risa de sus líderes burlándose de él. 2 fantasmas siguiéndole a lo que sería la extensión del alma de Kroven.
Solo pudo correr cuando pudo ver a Holganä a la distancia. Apenas entró por la entrada, los guardias se exaltaron al verlo. Antes de que pudieran atacar, fueron eliminados de un tajo.
Corrió hasta una plaza, encontrándose a una familia entera colgada en la horca. No era gente de su aldea. Giró para ver a un viejo admirando incrédulo los cadáveres.
—¿¡quiénes son esas personas?! —le pregunto amenazante, sin tiempo para explicaciones. Resulta que la familia de Kees, los nobles fundadores Bakker, fue enviada a la horca por traición a la corona.
—¡Kroven! —gritaron una voz, al girar, Amadeus estaba de rodillas con un verdugo alzando su hacha al lado.
El hacha voló por el aire para mostrar a la gente expectante cómo el verdugo recibía el hachazo en el pecho. Amadeus no tardó en separar su cuello de la piedra y comenzar a correr para escapar de los guardias. Guardias, los cuales son aniquilados por un hechizo de fuego.
—¿Qué rayos pasó?! —preguntó exaltado el estratega mientras se acercaba al príncipe.
―¡nos delataron! Un miembro de la familia Bakker le contó todo a Kees y se derrumbó todo… ¡tenían todo planeado, Kroven!
—Mi familia… —Murmuró sin voz.
—No, es tu gente…la masacraron apenas se marcharon a la batalla… — le confiesa Amadeus. —Querían que mates a Lazarus Nova para luego matarte a traición. —Le explico horrorizado.
Algo se quebró en Kroven. Aquellas emociones se bloquearon nuevamente, solo dejando una asimilación en un borde de un abismo absoluto.
—¡¿En serio creíste que te saldrías con la tuya!?
―¡patético! ¡Da igual que tan fuerte seas! ¡Marioneta siempre es marioneta!
Los fantasmas eran reales en la cabeza de Kroven; Dirk y Kees aún estaban presentes para reírse de aquella derrota absoluta que sufrió.
El muchacho se alejó corriendo. Amadeus trató de detenerle, pero era inútil detener a alguien movido por la desesperación.
Kroven corrió movido por el hedor a sangre que se apagaba con los segundos, estaba perdiendo nuevamente sus percepciones nuevamente, nunca había notado los nuevos colores, cuando cayó en cuenta, todo era gris nuevamente.
Llego a aquella donde tuvo su duelo contra Kont. Encontrándose con toda su gente ejecutada, perforaciones de lanza, cortes, degollados y decapitaciones. Solo encontró muerte sin piedad.
Entre los cadáveres no se encontraban Leonora o Kont. La respuesta fue automática, Amadeus vio cómo Kroven corría alejándose de la plaza. El estratega estaba dirigiendo con una desesperación silenciosa hasta su cosa.
Los guardias estaban tratando de entrar a su casa por la fuerza. La risa de Kees y Dirk era combustible de un profundo odio. Kroven no tenía su hacha, solo tenía sus puños
El odio y la furia fría que sentía se volvieron parte de un núcleo que él mismo moldeó en poder. La risa de Kees se convirtió en desesperación mientras su fantasma era convertida en poder. Kroven, alimentado de ese odio, alcanzó la maestría de su maná y fuerza.
Una metamorfosis, un ascenso. El momento en el que el lobo se convierte en el alfa de su manada. El puñetazo que él trataba soltó y partió el casco del enemigo.
La risa de Dirk comenzó a ser moldeada; el puñetazo acertado al guardia dejó ver cómo el casco fue partido por un debilitamiento pasado. El casco estaba ligeramente oxidado.
El subcapitán Dirk era un cadáver mutilado en proceso de descomposición en los campos de Narzu. 2 conceptos que encarnaron los talentos natos de Kroven Vermeer, descomposición y partición.
Con solo sujetar la cara de su enemigo, la redujo a carne molida, perfectamente cortada. El compañero del recién asesinado buscó matar a Kroven a traición, pero Kroven se giró rápidamente y le dio un poderoso puñetazo que le puso el rostro en un impacto.
El estratega se giró para intentar entrar a su casa, pero se detuvo antes de tocar el picaporte.
Contempló sus manos, manchadas de sangre. La gente de la calle le miraba con terror como el joven mató a dos soldados con las manos limpias.
Sentía un fuego de odio frío como el hielo, una sed de sangre y venganza que ya sabía dónde dirigir. No entró a su casa, le dio la espalda para correr al palacio.
Amadeus trató de seguir los pasos de Kroven, pero solo encontraba una carnicería de soldados en cada esquina. La gente gritaba de terror, rogando y buscando no cruzarse con el joven. Ellos no serían víctimas, Kroven demostró suficiente autocontrol para dirigir su odio a los responsables, pero las masas no podían verlo así.
…
—¡¿Qué rayos está pasando allá afuera!? —preguntó exaltado Khorvus.
—¡Allá fuera es un baño de sangre, señor! ¡Alguien está masacrando a nuestros hombres con las manos desnudas! —exclamó aterrorizado el soldado.
Los gritos de terror y agonía llegaron al castillo; Amadeus llegó encontrándose con los pasillos repletos de hedor a putrefacción, sangre y cadáveres mutilados. No había ningún guardia o soldado vivo a la vista. Solo los empleados del rey atemorizados por el miedo bajo mesas o en rincones de la misma habitación.
De una patada se abrió la puerta al salón del trono; Khorvus se topó con esos ojos carmesí hambrientos de sangre.
―si crees que me permitiré morir tan fácilmente… estás muy equivocado… mocoso de mierda… —anuncio Khorvus mientras alzaba la espada real de los Thane, amenazando al estratega.
Amadeus llegó al salón del trono, cruzándose con Kroven. Él regresó al exterior del castillo, pero ahora arrastrando el cadáver de Khorvus Thane.
—Papá… — murmuró incrédulo antes de ser fulminado por la mirada sangrienta de Kroven. La mano del estratega aprisionó la cabeza del príncipe contra la pared.
―vete a la mierda, gobierna o muere… me da exactamente igual… pero si sigues los pasos de su padre, serás el siguiente en la lista de mis prioridades… —le advirtió, antes de soltarle y seguir arrastrando al rey hasta el exterior.
Con el primer brillo de sol tocando la piel, Kroven sujetó a Khorvus con fuerza de cuello. Con ayuda de cortes preciso gracias a “partición” arranco su cabeza acompañada por esa cadena de huesos nombrada columna vertebral.
Camino lentamente hasta la plaza principal, soltando la cabeza de Khorvus en el suelo. Entre la familia horcada de los Bakker y el castillo antes de continuar caminando.
Todo se había calmado, la marea se detuvo para dejar un vacío inconmensurable. El estratega falló uno de sus pasos y cayó de rostro al suelo. Está muy agotado como para querer esforzarse en levantarse, solo aceptó ceder al sueño porque era lo único que le quedaba presente.
…
Finalmente pudo abrir los ojos. Contemplo el cielo negro con brillos sin color por un tiempo sintiendo a un lado el calor de una fogata.
―¿despertó?… —preguntó una voz confundida, una voz conocida. Para Kroven es imposible fallar.
Sus ojos giraron lentamente a un costado, viendo las siluetas oscuras provocadas por el brillo gris del fuego. Sus labios comenzaron a temblar sintiéndose incapaz de poder soltar una pregunta. Kroven giró la cabeza lentamente, viendo la silueta de su hermano sentado frente al fuego. Y su madre cortando en trozos la carne de un conejo.
―¿Kont? —murmuró incrédulo.
―¡por fin despertó! —Se exaltó Kont saltando la fogata y cayendo de rodillas junto a su hermano. —no lo puedo creer… por fin… ¡¿estás bien?! ¡¿te duele algo?!…
—No… estoy bien… —Balbuceó, a punto de aferrarse las manos de su hermano, pero reprimiéndose al instante. Alzando las manos para encontrarse con manos limpias…
—Hiciste un total desastre… —se expresó Kont, sentándose junto a su hermano, pero sonando nada contento.
—Me traicionaron… se suponía que todos debían ser liberados, no ejecutados…
—si… te entiendo… pero espero que no te afecte de forma permanente… —murmuró colocándose de pie —dime… ¿qué quieres? ¿Quieres— matar?¿destruir?… ¿o quieres comer del glorioso estofado de conejo que mamá cocina gracias a que yo lo casé?
—¿Dónde estamos? —preguntó el estratega. Sus ojos estudiaban el oscuro bosque y el camino de piedra al que estaban orillados.
—Estamos a 2 días de la capital de Holganä…
—¿Estuve inconsciente durante 2 días?
―Durante 4 días… ―habló Leonora—con Kont, nos desviamos para ir a una aldea y hacer que un médico te atendase―
—Ya veo… —Murmuró dándose cuenta de las vendas de su cabeza.
—dijo que te pudiste haber desmayado por un estrés intenso. A eso sumándole que cuando te encontramos, la gente de la calle estaba golpeándote para lincharte…
―¿ustedes están bien?…
Nos salvaste la vida cuando mataste a los guardias de la puerta de casa… —expresó Leonora apenada.
—Mamá y yo estábamos barricando la puerta para que no entren a casa… apareciste de la nada y los mataste a todos… no fue lindo de ver, pero admito que fue necesario…
―lo siento mucho… ―
—descuida amor… hiciste lo que creíste necesario… no te tortures por ello…
—A fin de cuentas… terminé volviéndome un monstruo. Perdóname, Kont, no pude cumplir con nuestra promesa… —expresó el mayor sin mostrar sentimientos en su voz.
—Te convertiste en un monstruo según mi vieja definición… mataste sin remordimiento. Pero la nueva definición trataba del poderoso pisoteando al débil… tú solo eras un vengador… aunque tampoco estás bueno de reconocer…
―¿y ahora qué hacemos?… —le preguntó su madre a Kont. —Debemos buscar un lugar para vivir ahora…
—no tengo idea… nunca estuve fuera de Holganä, pero tampoco me quiero quedar…
—Tendremos que viajar, explorar y debatir para encontrar la mejor decisión. Pero no me quiero quedar solo… —expresó Kroven sin mostrar emociones en su rostro o voz. Pero su madre y hermano detectaron las palabras como un grito de súplica. Solo pudieron reírse ante tan lindas pero vacías palabras.
La corona de Holganä se derrumbó, Khorvus Thane cayó junto con cada miembro de la familia Bakker. El único heredero del rey, Amadeus Thane, se vio obligado a abandonar su lugar en la corona por su acusación de traición. La masacre de Kroven en la guarida fue la erradicación total del 89% de toda la guardia del reino.
El 1 de enero del año 200, Holganä sufrió la pérdida de 2 familias fundadoras y la casi totalidad de su guardia. Dejando el mandato total en la tercera y única familia que restaba, obligándose a salirse de los juegos de la guerra.
Lo último que se sabe de Amadeus Thane es que viajó a Punta Oeste por ser altamente buscado. Kroven Vermeer también fue altamente buscado, pero figuras de autoridad amenazaron a la corona y le obligaron a dejarle libre de todo delito. Aunque se desconoce la identidad del responsable.
…
—Hace mucho que no nos vemos… Coven… —habló una voz alegremente.
—que fastidio… mi nombre es Kroven… payaso… — le respondió sin ganas.
Arturo Veyron estaba ante Kroven y su familia. El elegido por Dios se acomodaba el cabello mientras mantenía una sonrisa reluciente.
—Hey… provocaste un desastre en Holganä… eso por lo general me obligaría a matarte de forma preventiva… no queremos que nazca un ser malvado, ¿o sí?…
―los malvados estaban en la corona y tu no hiciste nada… así que no me jodas… ―
—Ay… qué seco eres… —se rió el elegido.
—¿Quién diablo eres tú? —preguntó Kont confundido colocándose junto a Kroven.
—su nombre es Arturo Veyron… y es el mago que marcó el inicio de la 4.ª generación arcana…
―¡¿es el más fuerte de nuestra generación?!…
—No me suelo meter en problemas políticos… una vez lo hice y pasó algo similar a Holganä… y soy muy vago para después arreglarlo… por lo que simplemente prefiero matar entidades que amenazan a bastantes personas… ―
—Ya basta… confiesa… ¿tú obligaste a que me borraran de la búsqueda?… pasé de matar a mercenarios a recibir cartas de disculpas… — le interrogó Kroven frunciendo el ceño.
—con un gracias es suficiente… ¿sabes…?
―¡muchas gracias! —exclamó Kont mientras volvía con su madre, recibiendo como respuesta una sonrisa de Arturo.
—¿A qué viniste…?
―Nunca respondiste a mi pregunta… dime, Kroven… ¿te sientes solo?―
—Esa pregunta es muy compleja… si llegó a intentar responderla con sinceridad…
—No me siento solo… me siento vacío, creo que soy lo suficientemente inteligente como para imaginar la calidez que me da mi familia y saber que estoy encariñado con las personas… pero en el fondo siento todo muy forzado y me molesta…
La respuesta dejó acomplejado a Arturo. Quien se mostraba visiblemente sorprendido.
—Yo esperaba un sí o un no… desgraciado… pero tu verdadera respuesta fue un no… y eso me alegra… no vemos…
—espera… —habló tratando de detenerle, pero vio cómo Arturo desaparecía en el aire como si fuera la propia luz.
—y ahora que… somos libres… ¿qué haremos?…
—supongo que lo correcto…
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