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El estratega de Plata - Capítulo 39

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Capítulo 39: Porthual.

En la entrada de la capital de Puebla, quejándose de la gente. Arturo Veyron se encontraba abandonando el pueblo con repudio. Era la primera vez que se mostraba disgustado ante el público.

—Arturo… — Habló Kroven bajando de su carro.

—Kroven… tanto tiempo. ¿Cómo has estado?…

―¿ya nos robaste el trabajo?…

—ya quisieras que te lo robe… —bromeó sin cambiar su mueca de disgusto. —este lugar es asqueroso… nunca me topé con un reino tan repugnante…

—explica tu disgusto…

—aquella torre no es creación humana… —Señaló Arturo. A la lejana torre de roca y obsidiana. —apareció de la nada este mismo año… claro, como si torres crecieran de la tierra…

—Es un problema externo a la política… ¿en qué te afecta?

—No, ese es mi problema… los políticos convierten la torre en un conflicto político. No la puedo destruir, se reconstruye. Me amenazaron con que si le hago daños permanentes, sufriré una multa. La torre no me deja entrar, al pasar por la puerta, reaparezco a 15 km lejos de la torre… —no paró de quejarse. —¡eso no es todo! Nunca me topé con un rey sin poder… lo están gobernando un par de magos…

—Es tan fácil como investigar, Arturo…

—Lo intenté… no suelo meterme en conflictos políticos, pero esa torre me cayó en dudas, y nadie me da una respuesta coherente… Necesito que me ayudes, quiero que te metas en la torre e investigues por mí… y si es posible, encuentres una forma en la que yo entre… te pagaré muy bien…

Kroven frunció el ceño pensativo ―. Estoy de acuerdo… pero vas a tener que esperar. Yo vine aquí por un trabajo que me solicitaron hacer, no por turismo…

—tranquilo… puedo esperar… — habló Arturo. Sus ojos giraron para ver detrás de Kroven. ―¿y ese quién es?… —preguntó notando a Mark y a Will bajando del carro.

―¿conoces a Lazarus Nova?…

―¿el estratega muerto?

—al parecer no está muerto…

―vaya… —Balbuceó impresionado mientras pasaba de Kroven y se acercaba a Mark. ―Lazarus nova… ¿verdad…?—

—No puede ser… ¿y ahora qué? —se giró Mark para ver a la figura rubia. Rápidamente una presencia abrumadora le llamó la atención, pero a diferencia de Will, quien comenzó a temblar de la impresión. Mark se mantuvo solo sorprendido.

—este tipo… es como estar bajo el sol… qué irónico, si me pongo a comparar, Kroven es como la luna. —susurro pensativo el viajero. ―¿se le ofrece algo?…

Arturo se mostró sorprendido al verlo tranquilo, a pesar de la sorpresa inicial que él mostró. A diferencia de Will, Mark no tembló ni un centímetro.

—¿Por qué te me quedas mirando?… ¿acaso te sientes solo? — le pregunto Mark irónicamente. Casi burlándosele en la cara. Arturo solo abrió los ojos con sorpresa ante la pregunta y sonrió complacido.

—Sí… me siento solo… —dijo sonriendo, mientras pasaba de Mark dejándolo sorprendido ante la respuesta literal.

—¿Qué acaba de pasar? ―preguntó Mark a Will.

—No sé, fue muy repentino… ni siquiera se presentó.

—Me llamo por mi repugnante alias y se marchó… mal educado… —dijo Mark rascándose la cabeza.

Arturo simplemente se marchó con una sonrisa. Incluso Kroven vio la escena asombrado. No esperaba ver tal escena.

—Supongo que nuestros caminos se separan aquí… — Habló Mark a Kroven entrando a la capital. Fue agarrado de la nuca de la capa.

—Sé dónde estás en todo momento, tú y tu compañero… tengo muchas preguntas, si detecto que saliste de la capital, te mató…

Mark se apartó la mano del cuello y se paró recto ante Kroven. Mark medía 1,77 m, la diferencia con Kroven era por unos centímetros, aun así, no se mostraba intimidado.

—Escúchame, mercenario. No cometí ningún crimen, ayudé al mercader. ¿me vas a investigar por defenderme?

―eres Lazarus nova, el tarado al que me enfrenté años atrás. Quiero saber por qué diablos el mundo lo da por muerto cuando en realidad lo tengo en frente… ahora no tengo tiempo, pero vas a responder, ya sea a las buenas o a las malas…

Kroven se adentra en la capital, acompañado de sus compañeros. Mark recibió las miradas de todos los mercenarios mientras pasaban por su frente. Finalmente se perdieron ante la multitud.

—eres incorregible… — se ríe Will.

—Falté a la boda de Leonard para quedar atrapado en otra ciudad con un loco al que apenas conozco… saltó de un problema a otro… increíble.

—Jodete… pudiste ver acabadas bien las cosas con los rebeldes de Tharvella. Literalmente dejaste plantada a un bombón.

—No me lo hagas más difícil, ¿sí?…

—¿Qué pasa si me muero y te digo como última palabra “hola”?… ¿le tendrás miedo a los saludos?

—Le tendría miedo a los biscochos de mermelada de fresa. Sabría que si desaparecen estás tú presente desde otro plano… —le responde Mark, mientras ambos caminaban por la calle.

―¿y ahora?… tuvimos suerte. Cirnel nos devolvió nuestras cosas…

―vamos a completar nuestras cosas, voy a reparar mi cuerpo. Y nos escapamos…

―¿y Kroven?…

—con magia y el cuerpo sano puedo derrotarlo…

―¿y si resulta ser persistente? Si tiene un hechizo de rastreo. No se desactiva a menos que él quiera…

―mierda… es verdad…

…

—¿Por qué lo obligas a quedarse?… no hizo nada malo. Tampoco que nos obligue a vigilarlo. —preguntó Kont mientras caminaba a la par de Kroven. Los mercenarios caminaban rumbo al palacio de la capital.

—Ese tipo no anda con rodeos… cuando lo enfrente, acabo con 140 soldados de un golpe… —le respondió Kroven. Todos los mercenarios miraron a su jefe asombrados.―fueron imprudentes al atacarlo… pudo habernos matado a todos de repente, y yo no me daría cuenta.

—Jefe, está exagerando… — habló Valan.

—Kroven tiene razón… neutralizo a Valan, Drakmir y Velka con facilidad. Y dedujo en menos de 10 segundos las ilusiones de Cirnel. Aun así, sus ataques estaban concentrados en no matar… —habló Mael.

―su espada era una vara de metal, la usó para romper el equilibrio de Velka. Tranquilamente pudo mutilarle las piernas, ¿verdad? —mencionó Nahia.

—momento… si es tan peligroso… ¿Por qué lo desatamos y tratamos como amigos a él y a su compañero? No parecía un mal tipo… pero no tiene coherencia nuestro trato…

—Lo atacaron repentinamente, me tuve que entrometer y reconozco que no sabía que era él. Mis ojos revelan el nombre de la presa, si es que tiene uno… Mark Arminton… además de eso, carecía de maná y estaba muy atrofiado. Aun así recibió mis golpes y reaccionaba con maestría, aprovechando las oportunidades.

Mantenerlo suelto dentro del carruaje pudo llevar a un ataque sorpresa en cuanto despierte. Mantenerlo atado todo el tiempo pudo llevar a que tratara de desatarse y llevar a conflicto.

Y casi sucede… pero estaba debido al hambre… tratarlo como persona seguro lo calmo un poco.

—estaba sellado por cuestiones médicas… y al parecer no le gusta el nombre de Lazarus… ¿será el mismo de aquella vez?… —preguntó Kont.

—No podemos tomar a la ligera el cambio de alguien de esa magnitud —avisó Drakmir—. Confiar en él de un momento a otro sería imprudente.

—Estoy de acuerdo… pero sería bueno poder confirmar ese cambio. Confirmaría la teoría acerca del poder que planteamos Kont y yo años atrás…

―¿y si te equivocas?… —preguntó Drakmir—. ¿Qué harás? ¿te crees capaz de vencer a Lazarus si él decide no contenerse?…

—Lo intentaría… pero también confío en Arturo. Si Lazarus se vuelve un peligro para la gente del alrededor y yo no lograse vencerlo, confío en que Arturo le pondrá punto final. Después de todo, entrené para ser yo quien lo matase… incluso si la vida dio un giro, no me molestaría cumplir ese repugnante propósito…

Los mercenarios permanecieron en silencio. Caminando detrás de Kroven rumbo al palacio. Los guardias reconocieron al grupo y no tardaron en guiarlo hasta la sala del trono. O seo decía que era. Varias mesas rectangulares por separado formaban un círculo en la distribución del espacio. En el centro hay una plataforma de madera.

Un hombre estaba sentado en la mesa central del frente. La corona sobre la mesa, encima de la madera usada como pisapapeles. Los lados del supuesto Rey, había otros 4 hombres y una mujer. Los líderes de las familias fundadoras, los capitanes de la guardia y el estratega. Mientras el mago de la corte y otros 10 magos encapuchados completaban la gran cantidad de mesas que había.

—Ah, llegado el empleado de Afonso… —habló uno de los magos de la mesa.

—Qué cara tan vulgar, espero que se arrodille ante nosotros y nos dé el respeto que nos merecemos… —comentó otro.

―ey… tú. Cabello blanco, arrodíllate y saluda como es debido.

—Señores… por favor, si ni siquiera entro por completo al salón, no lo presionen. Si Afonso lo quiere de rodillas, lo pedirá él. —Hablo otro mago. Kroven lo identificó por su vestimenta distintiva como el mago de la corte.

El rey se puso de pie para recibir a Kroven. El estratega se miró las manos. Dándose cuenta de que algo le anuló el maná. Giro para ver a sus compañeros. Quienes también estaban al pendiente del Maná anulado.

—Señor Kroven… el ambiente del palacio es caluroso. Me gustaría que llevemos la reunión afuera… —habló el rey saliéndose de su asiento y caminando con prisa al mercenario. Acompañado con sus socios de la corona.

Los mercenarios y los nobles salieron del palacio para ubicarse en las mesas del patio trasero del palacio.

«este ambiente es una mierda» pensó Kroven mientras miraba al rey pedirle a sus sirviente un té para los invitados.

―señor Kroven, disculpe mis modales… —habló el rey inclinándose con respeto. —Mi nombre es Afonso Lirámar, líder de la familia Lirámar y rey de Porthual.

—descuide… guárdese las reverencias…

—Mi nombre es Beatriz Solpédra, líder de la Familia Solpédra.

—Me presentó, me llamo Rodrigo, líder de la familia Somfogó.

―ellos dos son los capitanes de mi guardia, Duarte Mar e Isbel Susá. Y mi estratega, Rafael Mendes. —les presentó Afonso.

—Es un placer… —habló casi sin ganas Kroven.

―el placer es nuestro, señor Kroven… —dijeron los 3 militares.

—¿Por qué la prisa?… —preguntó Drakmir.

—Señores, respiren un poco… están muy agitados… —habló Valan.

—Mis compañeros tienen razón. Tengan un respiro, no se les escucha bien…

―lo sentimos, señor. No es nuestra intención. —Hablo, Afonso, sacándose un poco de sus ropas para quedar con una camisa fina empapada por el sudor.

«El salón del trono estaba frío en comparación con aquí afuera. ¿Qué demonios está pasando?»

Los sirvientes llegaron al patio con teteras, pasteles y bocadillos para el desayuno. Al servir todo, permanecieron expectantes. Con un gesto rápido, el capitán Duarte los echó del patio.

Kroven siguió cada movimiento con la mirada. Aunque los reyes pedían favores a los sirvientes, mostraban rechazo a ellos. No era desprecio, era paranoia.

—Habrán visto la torre fuera de la capital, ¿verdad?

―imposible no verla, mide como unos 100 pisos… —habló Kont.

―esa torre apareció de la nada… una noche hubo un gran terremoto que causó un desastre importante en nuestro reino. Fue una tragedia. —Explicó Beatriz.

—Al día siguiente, la torre estaba donde está y a la semana nuestro mago de la corte presentó ante nosotros un nuevo integrado al poder. El objetivo era estudiar el fenómeno. Con el tiempo, en estos 5 meses en que la torre estuvo presente, 9 magos aparecieron para unirse al poder. —comentó Rodrigo.

—Intentamos impedirlo, pero estos magos son más poderosos de lo que esperábamos. Y nuestro mago de la corte parece no escuchar nuestras súplicas de atención. —le dijo Afonso a Kroven.

—Mataremos a los magos… son un estorbo en el mandato. Eso debería solucionarlo todo… ¿verdad?

―No está equivocado, señor Kroven—le dio la razón Rafael. —pero también nos preocupa la torre. Los magos enviaron a más magos a recolectar información sobre la torre. También a guardias de nuestro reino, además de ofrecer recompensas a quienes colaboren y traigan información.

—Están incentivando la entrada a la torre incluso a civiles y mercenarios extranjeros en busca de “dinero fácil”, pero quien entra no logra salir… —habló Isbel.

—Estimamos que a la torre entraron aproximadamente más de cuatrocientas personas. No hay registros de que salgan.

―tratamos de frenar el ingreso a la torre, pero los magos no nos lo permiten; estamos bajo amenaza.

―cuando llegó el señor Arturo a la ciudad, creímos que todo se solucionaría. Pero la torre rechaza el ingreso del heraldo. Él mismo se propuso matar a los magos, pero nos vimos obligados a suplicarle que no lo haga. No sabemos qué consecuencias habrá si matamos a los magos antes de solucionar el problema de la torre…

—momento… ¿dijiste que venían mercenarios extranjeros? —preguntó Drakmir.

—¿Cómo podemos garantizar que no es una trampa para que nos metamos en la torre también? —preguntó Velka, cruzando los brazos bajo su pecho.

. —No es una trampa porque yo y Rafael iremos con ustedes… —le respondió Duarte. Estos magos ya han enviado a muchos soldados… a tal punto que los que temen ser enviados renuncian y los que van, de por sí, no regresan…

—por eso nos contrataron… quieren hacer la expedición con nosotros… —Confirmó Drakmir.

—Son los mejores mercenarios de punta este. Ya no queremos sacrificar a los padres de nuestros hijos y mujeres. Somos un reino nuevo, y la cantidad de catástrofes y desapariciones que pasaron es vergonzosa… —le condesó Afonso.

―yo quisiera ir… pero alguien tiene que controlar la seguridad fuera de la torre. —Hablo Isbel.

—descuida… — le calmó Kroven.

—Kroven, recomendaría que juntemos suministros antes de ir a trabajar… —habló Nahia.

—En eso estaba pensando… — afirmó Kroven, girándose hacia ella. ―ustedes hagan lo mismo… equípense bien y nos encontramos fuera de la capital…

—Por supuesto, Señor Kroven…

―¿Ya están listos?… ―

—me falta poco…

―¿Qué haremos con el anillo que nos dio el mercader?…―

—Podría hacer un talento artificial… pero debo advertirte que consume mana como si realizaras hechizos normales…

—Sí, no importa…

Mark se encontraba relajado en la banca de una plaza junto a Will. Este último estaba con la pluma arcana y un anillo en mano dibujando inscripciones en el interior de metal.

En lenguaje rúnico, ordena que el anillo haga circular el maná por el metal hasta la gema de adorno. Para después, la gema encargarse de transformar ese maná en oxígeno de forma involuntaria. Aunque decirle sellos es una forma incorrecta de nombrar a los anillos. Funcionan de igual forma para que Mark no tenga esa sobrecarga de energía. Se elimina mana de forma discreta permitiendo que exista una base fija de energía que Mark gaste a voluntad.

Mark había explicado con anterioridad que encantar podía generar consumos involuntarios de Maná si escribía mal el encantamiento. Los anillos de Mark son una demostración de que los errores técnicos no siempre son errores.

Mark bajó la mirada y revisó el pañuelo que le envolvía el cuello; poseía un medallón que anulaba su magia.

—termine… —dijo Will pasándole ambos anillos. Mark los recogió y se los colocó. para finalmente sacarse el pañuelo y sentir su mano regresar. Una pesadez le hizo encorvar la espalda, pero en respuesta la estiró para elongar.

—Por fin… —dijo, pasándole el sello provisorio a Will.

—Ahora que me mencionas que para usar el talento artificial debo terminar el diagrama que posee ya el anillo… ¿y si lo imagino?…

—Sería una gran idea, podría funcionar y mejorar el rendimiento del maná… pero no es una varita mágica… el proceso es más complejo. Tendrías que imaginar el diagrama casi por completo. En lugar de que a medias…

(una varita mágica es casi similar al talento artificial que desarrolló Will, pero en lugar de ser un símbolo clave que representa el concepto). Es un ataque fijo al cual tú aplicas el concepto, es rápido y de poco consumo. Pero muy cerrado en cuanto versatilidad, es considerada más un arma que artilugio mágico)

Mark miró sus 4 anillos, todos dorados con la perla rojiza.

―¿ya pensaste qué talento quieres? —preguntó Will con el anillo del mercader en sus manos. —Un momento… tengo una idea…

―¿Cuál?…

—Convertir el anillo en un accesorio de brazalete… deberíamos dejar tus dedos únicamente para los sellos. Aún no descarto la posibilidad de que tengas que usar más…

Mark se agarró el mentón pensativo. Luego se miró el brazo izquierdo, donde llevaba el escudo de engranaje.

―¿y si inventamos alguna cosa?

—¡encantado! — exclamo sin pensar. Un momento… —balbuceó Will, rascándose la barbilla.

—Tengo en mi inventario todos los inventos y artilugios que hicimos…

―¿todos?…

―si…

Mark se cruzó de brazos disgustado. Casi jugando a Will, quien evitaba mirarle a los ojos debido a la vergüenza.

―¿todos?… —repitió.

—Sí… —volvió a responder.

—no solo que olvidaste que tenías un arma con la que pudimos cazar algún animal, sino que también tenías todo nuestro arsenal en tu inventario y ¿lo olvidas?…

―Perdón…

—descuida… ya pasó… — dijo con fastidio mientras se agarraba la cara —comencemos a planear antes de que se me dé por golpearte…

…

―¿tuviste el descaro de darnos una orden?… ¿estás al tanto de tu posición, Tareo?… —habló uno de los Magos de la sala del trono.

El mago de ropas distintivas, aquel que Kroven reconoció como el mago de la corte. Bajo la cabeza lentamente, casi pidiendo disculpas.

—No pueden despreciar a cualquiera que viene… Estoy al tanto de mi posición ante ustedes, pero ustedes solos van a desmoronar lo que están causando…

—Lo que causamos… —corrigió otro mago— que no se te olvide que la torre la creaste tú…

—Basta… —habló el mago más mayor del montón. ―las cosas están marchando bien. No hay necesidad de seguir amenazándolo…

―¿un conjuro hablado desaparece al morir, Viejo?…

—Un pacto de sangre sí, un conjuro hablado no… —le respondió el anciano con calma.

―mierda… ¿escuchaste eso Tareo?… no puedo matarte porque tu pacto te liga con el viejo… ―

—Gorran… basta… —dijo entre carcajadas otro de los magos.

—Basta… —dijo con autoridad el viejo. Dirigiéndose a los nueve que molestaban a Tareo.

—Viejo, ¿este plan no es muy en vano?… nadie pasa del piso 10… ni siquiera se está usando el 10% del plan que planificaste… —se rió un mago. —Eso me hace pensar que eres medio tarado… —dijo con una risa desquiciada.

—Jeffry, te daré el control de una marioneta… ¿Por qué no le das una visita al niño? —dijo burlonamente Gorran —démosle una lección a Tareo, para que reconozca su sitio…

―¡no sean estúpidos!¡no lo hagan! —gritó con pánico Tareo levantándose de su asiento.

—tarde… —se rió Jeffry —ya estoy en marcha…

―¡hijos de puta! —grito el hombre saliendo se su asiento y corriendo fuera del palacio.

—corre mariposa… sálvalo si puedes… ¡recuerda que si te ve! ¡morirás como condición del pacto!… — se rió Jeffry, acompañado de los 8 magos. El viejo solo miraba analíticamente la situación, sin interponerse, nada corría peligro para él.

…

—Cuando le explicaste a la muchacha acerca de cómo funciona el cerebro y el cuerpo… nunca esperé que te arrancarías el ojo inútil… —comentó Will con la espalda pegada en una pared. ―era cierto que harías una estupidez…

—como nuevo… —dijo Mark tranquilo. Colocándose la ropa. Ambos estaban ocultos en un callejón para que nadie viera lo que Mark hacía. Will estaba en el aparato que ambos habían planificado en el momento.

―¿Cómo estás ahora?… —

—Puedo ver con los dos ojos; los tejidos de mi cuerpo se sanaron con el tiempo. No tuve que regenerarlos…

—Además de los talentos… ¿También quieres un collar que anule el maná a voluntad?

—Sí… si me llegase a pasar algo similar a lo de Tharvella, poder apagar mi maná sería una forma de evitar el daño a los tejidos…

Will giró la cabeza para ver el charco de sangre del suelo y el ojo viejo que Mark se arrancó. —¿Qué vas a hacer con eso?… —Mark le respondió quemando los ojos y la sangre que derramó. Dejando limpio el sitio.

―¿te dolió?…

—idiota, me amordacé la boca para no gritar…

—Fue bastante rápido… creí que tardarías más en regenerar un ojo completo.

—es como si estuviera más consciente de mi propia vitalidad… — le respondió Mark sonriendo tranquilo.

—terminé… —dijo Will pasándole una especie de brazalete pesado a Mark. tras colocárselo. Ambos combinaban entre sí el izquierdo que poseía el escudo de engranaje y el gancho. Junto con el derecho, el arsenal de brazo. ―tienes la ventaja de que puedo moldear materiales. Así que solo reciclo basura… pero hacer eso te hubiera costado una millonada…

—ey… podrías darme mis cosas… aprendí magia de inventario, así que las llevaré yo…

―¡por supuesto! ¡¿sabes lo difícil que es caminar con más de 30 kg en tu interior?! —dijo Will haciendo uso del hechizo de inventario, soltando un par de artilugios.

El primero que Mark agarra del suelo es como una tabla de madera unida con otras y ruedas en los extremos. Era pequeño y ligero. Poco casi como si fuera la caja de una daga recién comprada.

Mark estaba por hablarle a Will, pero una silueta pasó velozmente entre ellas. Los ojos de Mark y Will se abrieron de golpe al sentir los bolsillos vacíos.

―mi monedero…

—el mío también…

―¡mocoso de mierda! —gritaron 2 tipos que pasaban entre los ingenieros mientras corrían de largo.

―¿Mark?…

—Ya voy… —respondió sin perder el tiempo. El viajero corrió directamente detrás de los 2 hombres mientras Will comenzaba a recoger de nuevo todo lo que tiró al suelo.

…

Mark podía mantener el ritmo con los hombres que perseguían al niño. Sin embargo, podía ver cómo la figura de un niño se alejaba casi sin esfuerzo.

—¡¿Cómo demonios el mocoso es tan rápido!?

―¡no puedo creer que siempre se salga con la suya! ¡lo mataré!

―al parecer es un ladronzuelo de la zona. Pero, ¿Por qué es tan rápido? —analizó Mark mientras escuchaba a los hombres.

―¡¿también te robó!? ¡es un mocoso desgraciado! —dijo uno de los sujetos al ver que eran seguidos por Mark.

—no tiene presencia mágica… el mocoso es un renegado… ¡¿pero por qué es tan rápido!? ¡Ni siquiera yo en mis mejores días me acerco a esa velocidad?! —cuestionó Mark mientras corría detrás de los sujetos.

―yo me encargo de atraparlo… espérenme aquí… —les dijo Mark. —Aerokanon impulso —el viajero fue lanzado con velocidad hacia el frente mientras veía cómo los tipos se detenían en el paso.

―¡gracias! —Gritaron al ver cómo Mark tenía la ventaja en la persecución.

Antes de tocar el suelo, Mark apuntó sus manos hacia abajo para realizar otro impulso de aire. lo suficientemente efectivo para ver cómo él se acercaba a las espaldas del niño.

En un arrebato rápido, el viajero clavó los pies en el suelo y levantó al niño de la espalda. La inercia de los impulsos le obligó a luchar contra la dirección, arrastrando los pies hasta lograr frenar entrando a un callejón.

Tenía una máscara de tela que cubría la boca, el nariz y el cabello, pero podía verse en los ojos como el niño estaba sorprendido por ser atrapado. Como si nunca le hubiera pasado en la vida.

―mocoso, no me importan los motivos por los que robas… pero está mal… por favor, devuélvemelo y no te entregaré a los guardias…

—¡¿Cómo me atrapaste?! —le pregunto el niño, pero parecía fascinado en lugar de sorprendido.

―¿perdona?…

—¡caíste del aire, me agarraste y deslizaste por el suelo! ¡eso fue genial! ¡¿Quién eres? —le pregunto pataleando con emoción, como si se hubiera encontrado con un héroe de novelas.

—Bueno… yo… —balbuceó Mark sin saber qué decir. Le parecía inesperada la reacción.

—Dime, ¿usaste magia!? ¡¿me enseñas?! ¡Llévame contigo, quiero aprender!

—espera, espera… —pidió Mark mientras veían al niño aferrarse al brazo de él mientras lo soltaba. Mark comenzó a sacudir el brazo para soltarse, pero el niño tenía un agarre fuerte que simplemente no cedía.

―¡enano! ¡Suéltame! ¡esto es muy repentino y extraño! —le ordenó el viajero mientras sacudía su brazo junto al niño. Como si tratara de sacarse un animal de encima.

―¡no hasta que jures enseñarme!¡necesito aprender!

―¡lo que necesitas es educación! ¡Cómo puedes robarle a cuatro tipos y luego suplicarle a la víctima! ¡yo esperaba agresiones, no suplicas!…

Una figura se hizo presente en el callejón, el sol en contra y la capucha no dejaban ver su rostro. Pero este abrió los brazos aliviado.

—Es un alivio… este niño me robó mi dinero… creí que nunca lo recuperaría…

―¿le robaste a 5 personas? Mocoso, ¿así es como los niños se divierten ahora? —le reprocho Mark al niño mientras volvía a agarrarlo de la espalda.

―yo no le robe 5 personas… ¡este hombre miente! —Se defendió el niño señalándole con el dedo.

—No solo te van a seguir las víctimas de hoy… —le menciono, pero se detuvo al sentir un hedor putrefacto. ―¿acaso te hiciste del dos?

—mis olores no son así… —le respondió el niño agarrándose de la nariz.

El ser dio un paso al frente. El hedor se volvía más insoportable. Del cinturón, el sujeto una daga con similitudes con un cuchillo de cocina.

—Ugh… soy un pésimo actor. Amigo, entrega al niño y juro que te mataré de una sola apuñalada… con poco dolor, te lo prometo…

—Tentadora oferta, pero por hoy paso… —respondió el viajero mientras el carrusel tronaba. El encastre resonó y Mark alzó la espada Longlife.

—No solo que eres un ladrón, sino que un perturbador de tumbas… — murmuró con ironía Mark lanzando al niño hacia atrás mientras bloqueaba el tajo del cadáver. Pero no pudo evitar ver el rostro putrefacto lleno de raíces húmedas en la cara. —Qué asco… —murmuró alejando de una patada al cadáver.

—Es una pena que no pueda usar la magia de Gorran en sus títeres… te habría acabado en menos de un minuto…

—Sí… me confirmaste lo obvio. Eres un títere muy apestoso… ¿qué quieres con el niño?…

Sin previo aviso, Mark ladeó la cabeza para evitar el lanzamiento de un cuchillo. Rápidamente con Longlife bloqueó el filo de la daga y con el brazo inquirió, dio un puñetazo que le dislocó la mandíbula a la vaina.

…

—Chicos… acabo de descubrir algo muy inquietante… —habló Jeffry con los ojos cerrados, concentrado en otro lado.

—El cadáver no tiene mucha relevancia si es el estratega naranja. Deja lo mate. No perdemos nada —le comunico con desinterés, Gorran.

—No… es otro tipo, no estuvo aquí. No vino con el estratega naranja. Pero su habilidad es…

…

Mark se encontraba bloqueando cada uno de los tajos que la vaina lanzaba con la daga, en intentos que realizaba para pasar por encima de él. El estratega lo regresaba hacia atrás de una patada.

Era una humillación constante. No mostraba ofensiva, simplemente se burlaba de los ataques bloqueándolos y le hacía retroceder de una patada.

—…¡muy estorbosa!

—debes de ser un cadáver muy rencoroso, para ser que tienes la habilidad de un asesino experto. Buscar a un niño debe de ser provocado por un rencor muy exagerado, ¿no crees? —le pregunto burlonamente, Mark.

—este tipo… — murmuró el niño viendo a Mark —es muy genial…

—¿Quién demonios eres…?

—Soy Idotha… —le respondió Mark con una risa seca. Justo antes de dar un giro deslizándose en el suelo, de un barrido rompió el equilibrio del cadáver. De un segundo giro rápido. El arsenal de brazo dibujó una runa de forma precisa antes de que Mark lanzara un puñetazo. —¡Feuerfaust! — exclamó desembocando un puñetazo ígneo directo en el estómago de la vaina.

«Medio exagerado e innecesario ponerle nombre al golpe, ¡pero se sintió genial!»

El arsenal de brazo tiene 4 pequeñas ranuras hechas para encastrar medallones del tamaño de una moneda. Dichas monedas poseen el concepto clave de los conocimientos de Mark Arminton. Por el momento, Mark solo tiene 3 medallones con sus talentos artificiales pero solo tiene en uso uno solo. Está estudiando el verdadero desgaste que provoca dibujar runas a alta velocidad sin usar Geros.

«Con los 4 anillos que limitan mi maná y el uso de un talento artificial, funcionó muy bien… » analizo Mark evadiendo el próximo tajo que el cadáver lanzó en defensa. Pero el viajero agarró al cadáver del brazo y lo lanzó contra el muro a sus espaldas. Al inspeccionar bien, Mark tenía el brazo del cadáver en sus manos; se lo había arrancado accidentalmente al lanzarlo.

…

―esto es una mierda… —se quejó Jeffry abriendo los ojos. ―Gorran, hasta cargo tú… ―

—No me sorprende que te venza un cualquiera… después de todo, eres un Ming Dítari, Jeffry.

―¡vete a la mierda! —exclamó el mago arrancándose las raises del cuello.

“Jeffry “el soñador”. Era un asesino serial en la segunda generación arcana. No era un mago convencional, era un hábil combatiente con un cuchillo de cocina. Su imagen en los registros es grotesca, una sonrisa sin labios que no permite ocultar sus dientes amarillos.

Una imagen que perturba a una persona cuerda. Había registros de que usaba venenos somníferos para dormir a sus víctimas, a propósito, torturarlas con pesadillas a la vez que destripaba y acuchillaba el cuerpo.

Solo una persona en la historia le dio una paliza que casi lo mata, y confirmó que a sus víctimas les dice con una voz perturbadora “ve a dormir” antes del golpe final”

Mark Arminton, solo humillo a una marioneta que solo tiene acceso a la habilidad técnica de un asesino. No al Jeffry real.

Mark solo el brazo del cadáver y se giró hacia el niño. —Me da mucha curiosidad: ¿por qué un cadáver volvió de la muerte para buscarte a ti?…

―yo no sabría decirle… tampoco llegué tan lejos como para perturbar una tumba, señor…

Mark descolgó su mochila de debajo de la capa y buscó una enciclopedia. El viajero tiene la costumbre de anotar y guardar todo dato que no necesita recordar, su mente procesa todo lo necesario, y el resto es un apunte para releer después.

—¿Qué lee, señor?… —pregunta el niño acercándose a él para husmear el libro. Al ser solo una enciclopedia, Mark se acercó mostrándole más del libro.

—Leo sobre hongos…

El Niño comenzó a tirar de la capa de Mark, incitándole a ver hacia atrás. El estratega a girar se encontró con que el cadáver había reconstruido un brazo con las raíces del hongo dispersas por todo el putrefacto rostro.

—Tú no eres el estratega Naranja… —habló la vaina con un tono grave y autoritario

—hasta te cambio la voz y todo, ¿Así que tú eres villano episódico de Kroven? ¡Qué bonito…

—¿Quién eres?…

—No voy a responder preguntas a un títere… ¿Por qué quieres al niño?

—No voy a responder preguntas siendo un títere…

—conque con esa nos llevamos… lo lamento, pero no llegaremos a ningún acuerdo…

—Lástima por ti… —terminó la vaina, dando un paso al frente.

Mark bajó la mirada, leyó una línea de información rápido y saltó hacia atrás evadiendo un latigazo del hongo.

—ya veo… —Murmuró Mark cerrando la enciclopedia y guardándosela en la mochila a la vez que saltaba para eludir un latigazo a las piernas. Estaba por hablarle a la vaina.

El niño se lanzó al descuido de la vaina logrando darle un empujón que azotó a la vaina contra el muro, casi provocando que atraviese la pared.

Tanto el cadáver como Mark estaban sorprendidos por la fuerza del niño. En respuesta, el cadáver lanzó un latigazo asesino al niño, obligando a Mark a proteger al niño desplegando su escudo; la fuerza los azotó a ambos contra la pared. Ambos estaban bien, golpeados pero bien. Rápidamente trato de sacar al niño del medio. Sin embargo, no tendría en cuenta que un trozo de pared se desprendería aterrizando en la cabeza del niño.

Un golpe en seco que le arrebató el conocimiento. ―mierda… —suspiro Mark tenso atrapándolo antes de que caiga de cara al suelo. Lo llevó a un rincón mientras le aplicaba magia curativa en la cabeza.

No despertaría, pero no escalaría a mayores el golpe.

—Alfiler… —murmuró la vaina lanzando una flecha de raíces. Atravesando el abdomen de Mark en cuanto trataba de cuidar al niño.

―mierda… —repitió al sentir como raises se expandían en el interior de la herida.

—la flecha está envenenada, y los hongos te infectarán en cuanto mueras… serás una buena marioneta…

―maldita sea… esto escalo a mayores por accidente… —murmuró —mocoso, espero que no robes nunca más después de esto…

—hablas como si tuvieras la ventaja…

—la tengo… solo… —habló Mark, pero se detuvo al sentir que la nariz le sangraba.

—Un hechizo de veneno al nivel 12… morirás en cuestión de un minuto con cuarenta segundos. —Hablo apuntándole con la mano. ―a menos que mueras ahora… al… ―

Una raíz de árbol estalló del suelo aferrándose de cada extremo del cadáver, inmovilizándolo al aferrarse a cada extremidad y cabeza.

Una figura encapuchada, con la cara cubierta por una máscara de madera, aterrizó desde la azotea al suelo. Interponiéndose entre Mark y el cadáver.

—No sabría si decirte que llegaste a tiempo o tarde… —se rió la vaina.

—Esto no es divertido, Gorran. Estoy colaborando y juegan con mi vida así… ¿qué más quieren?…

―eres un juguete ahora, Tareo… eso pasa… ya cumpliste con tu propósito…

―¿de qué hablan? —Se acercó Mark empuñando la daga que el cadáver había traído consigo.

—¡¿Cómo?!… —se exaltó la vaina viendo cómo Mark le daba un manotazo al enmascarado, desplomándolo en el suelo.

—es más débil de lo que aparenta… —dijo viendo cómo el encapuchado tenía dificultades para levantarse.

—¿Cómo es posible?…

—reconocí el hongo que usas, pero no lo conocía a profundidad… el hongo que usas. Naturalmente solo puede manipular hormigas. El veneno fue fácil de limpiar, da igual qué nivel sea, con el concepto correcto, hasta el nivel 5 puede limpiar un veneno centrado en el concepto “letalidad”…

Si me preguntas… es un concepto mediocre para un veneno… pude reparar todos los daños con facilidad con magia purificadora…

―Maldito engreído…

—Por otro lado, el hongo sí fue más complejo… se expandía a medida que consumía de mi propio maná. Y estoy asombrado… dime. ¿Cómo lo hiciste?

—Investigue día y noche para llevar a cabo la evolución del hongo con mi magia… el hongo manipula hormigas vivas únicamente, tal como lo dijiste. Una hormiga viva no es tan fuerte mentalmente; el hongo simplemente la manipula lentamente pensando que es ella quien tiene la decisión.

—Con los demás animales es distinto, necesitas que estén muertos para manipular sus cerebros.

—Sus nervios —corrigió la vaina— yo soy el cerebro de los cadáveres… y mi hongo es lo suficientemente inteligente como para trabajar solo…

Mark bajó la mirada hacia su herida, viendo cómo el alfiler se movía por sí solo buscando entrar, pero algo se lo impedía.

—pero como… ¿Cómo lograste?… ―

—Al principio planeaba infectarme con mi propio hongo, pero elaborar un hechizo en menos de cien segundos sería complicado. Al notar que usaba mi propio maná para crecer y dañarme por dentro… anulé mi maná como respuesta. —le responde mostrándole el pañuelo en su cuello que se conecta al medallón con la extensión de la barrera.

Con una sonrisa tranquila, Mark se arranca el alfiler para ver cómo estaban sus raíces al aire. Cómo arrancar una planta completa de la tierra.

Al ver cómo el viajero se salvaba de todo peligro, la vaina comenzó a luchar contra las raíces, pero estas eran persistentes. Con cada esfuerzo, ellas se enredaban más en su cuerpo.

Fue cuestión de sacarse el pañuelo y sanarse la herida del abdomen.

—Cuando una serpiente te muerde y te envenena… la mejor solución es atraparla y llevarla contigo al médico. Los doctores deberían usar el veneno para crear una poción antídoto más rápida…

—Lo que dices es una estupidez… ¿qué harás?… —se le burlo la vaina mientras trataba de escapar de las raíces de madera.

—solo demostraste un crecimiento avanzado del hongo e infección por contacto… —dijo Mark acercándose a la vaina ―. Supongo que nace de tu maná…

—Idiota… yo ya gané, analiza lo que quieras —dijo la vaina soltando una gran cantidad de esporas. Estas mismas envolvieron a Mark. Antes de que alcanzara al enmascarado, se levantó y corrió al niño para cubrirle la nariz y boca con un pañuelo. Un hechizo de aire dispersó las esporas y azotó al sujeto, alejándolo del niño.

—usas hongos, sospeché que usarías esporas también, además de infecciones por contacto… aun así, además de contagiar, no haces nada más, hablando de la capacidad del Cordyceps. Estás muy recortado, amigo mío…

Aunque hacer necromancia con magia animus es algo de admirar, pudo haber sido más fácil revivir cadáveres… pero supongo que gente como nosotros no nos conforma con lo básico…

―¡¿nosotros?! —se exaltó al ver a Mark muy calmado, casi arrogante con su sonrisa-

—“El moho verde del bosque” tiene la peculiaridad de que cuando detecta la presencia de un hongo, crece en dirección a él. Hasta atraparlo y consumirlo con el tiempo, o que algo lo saque de su alcance (como arrancar el hongo del duelo)

¿Qué pasaría si lo hacemos evolucionar con magia?… ¿Tal como tú lo hiciste con el hongo?

“Grünfuloth” —pronuncio dibujando una runa en el aire color verde y tocando con 2 dedos la frente de la vaina. Una tela vegetal verde comenzó a crecer envolviendo la cara de la vaina.

La vaina soltó un grito desgarrador mientras era envuelto en la gran densidad húmeda del moho verde.

El hechizo de Mark Arminton tuvo consecuencias que ni él esperaba. Ante sus ojos, el moho consumió todo el hongo del cadáver.

Para que Gorran pueda manipular sus títeres, tiene sus propias raíces en el cuerpo propio, esas raíces se conectan al lóbulo frontal, para enviar esa información de movimiento y manipulación a los títeres que controla.

Tosió sangre sobre la mesa. El viejo giró para ver al cuerpo de Gorran, quien quedó de cara contra la madera con dificultades para moverse.

―hijo de puta… hay que matarlo… Toreó quedó allá, si le cuenta todo… ¡las nueve putrefacciones corremos peligro! —exclamó Gorran mientras caía de su silla en un costado.

“Mark lo dijo, el moho crece en dirección al hongo para atraparlo y consumirlo. Pero nadie pensaría que el moho viajaría a través de los residuos mágicos que conectaban las raíces cerebrales de Gorran a la vaina.

El Anu Dítari fue atacado directamente en el lóbulo frontal por el moho verde.”

―¿te puedes mover?… —preguntó uno de los magos.

―no… me daño extremadamente… mierda… no puedo mover las piernas y brazo izquierdo… mi brazo derecho esta lento… —le explico Gorran tratando de arrastrarse, pero no tenía fuerza.

—Daño tu cerebro artificial… eso es irreparable, incluso para la raíz putrefacta. ¿Cómo se encuentra tu cadáver?… ―le pregunto el viejo desde su mesa

—puedo moverlo, usarlo… pero no es lo mismo…

―si mueres en ese cuerpo y la raíz putrefacta es dañada, corres peligro. Solo serás un cadáver sin magia… ―

―maldito seas… siento como el moho se expande…

—Jeffry… extirpa la raíz putrefacta de su cerebro. La llevaré a su cadáver original… —le pidió el viejo

—será un placer… —rió el asesino, agarrando a Gorran de la ropa. procede a arrastrarlo a un cuarto ajeno al del trono mientras Gorran no podía hacer nada más que aceptar la petición del cuerpo actual.

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