El estratega de Plata - Capítulo 38
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Capítulo 38: Choque.
―¡tengo hambre! —Exclamó Mark con fastidio.
―¡yo también! ¡Todo por tu culpa! ¡¿Por qué no atrapaste al conejo!? —le reclamó Will ―¡tanto estratega y no es capaz de armar una trampa!
—¡Dos cosas! ¡Primero, era una liebre!¡Segundo, tú fuiste el tarado que preguntó a los gritos “si ya la atrapé”! —se defendió Mark ―puta madre, habría sido más fácil si pudiera usar magia… —se quejó mientras miraba el sello en su cuello.
—Mira… una fogata… —señaló Will apuntando con el dedo a la señal de humo alejada del camino.
—olvídalo, podrían ser bandidos… escuche que la frontera de Porthual está llena… roban y se cambian de continente…
―claro, así evaden el cargo del crimen. Son unos genios.
—un fastidio, diría yo…
Will chasqueó los dedos con una brillante idea.
―¿y ahora?
—Podríamos cazar con mi nuevo invento…
―¿nuevo invento? —Ladeó la cabeza, curioso.
Will rebusca en su mochila un aparato de madera y un tubo de metal sostenido con tornillos y resortes. Lo presento como una revolución mecánica.
―¿y eso?…
—Le llamo “pistola” porque empuja como un pistón. Tú me entiendes…
―¿y qué hace?
—Por el momento dispara como si fuera una ballesta. Nada más que dispara un proyectil más pequeño. —le explica pasándole el artilugio.
—Ese es mi primer prototipo funcional, funciona a resortes. “La pistola de resorte” le llamo… intento hacer una que funcione como los cañones. Es decir, con pólvora…
—Es cierto… a resortes se parece al mecanismo de una ballesta…
apretó el gatillo, sonando un ruido metálico tan fuerte que lo asustó. Soltando el arma.
―¿eso es normal?
—dije que es funcional, no silencioso…
—¿Qué tan fuerte dispara?…
—Depende del material de la bala. Al ser un pistón que empuja con fuerza, hay que calcular el peso de la bala. Tengo algunas hechas de plomo. Pero son caras de hacer y más que estamos lejos de algún pueblo. —explico Will, levantando una rama del suelo y con magia comenzó a moldear el material creando pequeños cilindros con un extremo puntiagudo.
—Lo bueno de la pistola de resorte es que puedo usar cualquier cosa, en cambio, con el prototipo de pólvora. El estallido hace polvo la bala de madera, además de que la forma de la bala debe ser distinta…
Le mostró la diferencia de las balas. Las balas de plomo hechas para la pólvora eran canicas en miniatura. Mientras que la de resorte era cilindros con punta de flecha.
—Un momento… no te escuché realizar conjuros. ¿Discurriste que tienes un talento nato?
—Ojalá… —se rió Will mostrándole su anillo. —Cuando dibujamos runas para conjurar hechizos, hay símbolos que se repiten sin importar el nivel o la complejidad. Esos símbolos son el concepto.
—No me digas que…
—No puede evolucionar como un talento nato, es mucho más débil que uno natural. Pero es una forma de realizar hechizos sin pronunciar Geros.
—simplemente completa el diagrama para lograr el hechizo que quieras… sí, fabrique mi propio talento nato.
—¿Cómo gestionas el consumo de mana?
—Son solo símbolos dibujados; no hay instrucciones como en los encantamientos. “Moldeo” no consume casi nada de maná. Y tampoco uso una versión compleja… tú no tendrías problemas, directamente tienes Maná ilimitado. Pero si alguien los usara para pelear… debe gestionar el nivel de los hechizos que completa.
—“Maná ilimitado” es exagerado…
—sin los anillos eras una fuente inagotable de magia… lástima que el abuso te mata…
—Mira… —llamo Will colocando una bala de madera en la pistola de resorte. Apunto a un árbol y disparo. La bala salió disparada, impactando en la corteza del árbol, generando un estallido de pedazos de madera en la corteza. Un hueco de astillas quedó ante los ojos de los genios.
—Usando eso para cazar, dejaríamos medio conejo sano. Además, parece muy letal. Ni se te ocurra usarlo en contra de una persona…
—Defensa es defensa… —defendió Will—. Yo no soy un genio combatiente. Tengo derecho a dispararle en la pierna a algún malhechor…
―mientras no mates, está todo bien… pero tampoco los dejes inválidos, ¿sí?
—No prometo nada —dijo con una sonrisa malvada.
Mark se acomodó el parche del ojo derecho. —Si tan solo pudiera usar maná… curaría este ojo en segundos…
En Porthual compraremos materiales y te hago 2 anillos nuevos. Y tal vez algún “talento artificial”. —le dijo con confianza, deteniéndose en seco al ver cómo había un carro de mercadería a la distancia. —Marquito… —llamó.
El viajero se fijó en el carro, notando cómo golpeaban al mercader y saqueaban sus pertenencias. Sin pensarlo, Mark tomó rumbo al conflicto.
…
—por favor… piedad… — suplico el mercader viendo cómo uno de sus agresores desenfundaba su espada. Sin previo aviso, una mano le sujetó del brazo, al girar la mirada, sintió cómo una mano le golpeaba la boca de la garganta. Tras toser por la falta de aire. Fue dormido por un puñetazo en la nariz.
Rápidamente se movió hasta llegar al segundo delincuente. Antes de que este pudiera desenfundar. Mark brincó dando un giro en el aire conectando una patada giratoria que desconectó la mente del cuerpo. El bandido cayó al suelo sin la mínima capacidad de pensar.
—Me habría gustado desayunar antes de hacer ejercicio… —comentó Mark mientras el tercer y último delincuente se acercaba. Por la espalda, con un martillo. Will noqueó al último, lidiando con él
―¡trabajo en equipo! —exclamaron Will y Mark levantando sus pulgares.
Will y Mark dejaron a los bandidos desmayados a un lado del camino. —Descuida, amigo, aceptamos 2 panes como pago… —dijo sonriente Mark.
…
—Las manos donde pueda verlas, enanos… —ordenó una voz. Al girar, Mark vio a un sujeto enorme empuñar un hacha. El hombre testeó la situación. 3 tipos noqueados y cuarto temblando de miedo. Mientras que Mark estaba intacto y Will con las manos en el cargamento, no estaba robando, estaba ordenando. Pero Lucía, todo lo contrario.
―madre mía… —balbuceó Mark al ver el tamaño del tipo— ¿Qué comes?
Rápidamente se agachó para evadir el tajo del hacha.
«no dudo en atacar a matar… esta gente trabaja así… su armadura parece muy cuidada para ser un bandido. O debe ser recién robada, da igual…» analizó Mark mientras le daba una patada firme al pie de Drakmir.
Alguien de ese tamaño, un barrido recto es la mejor forma de derribarlo. Antes de que caiga de lleno al suelo. Mark lo recibió con un gancho en la mandíbula.
—pero que… —balbuceó al sentir tal contundente golpe.
—Grandote no dura nada… —pronuncia una voz burlona, exaltando a Mark y a Will.
—Esa voz no tiene presencia… —se exaltó Will al ver a Valan lanzándose en contra de Mark con una espada.
Rápidamente apunto con la pistola a Valan. Sin embargo, Mark giró una patada desarmando a Valan y a Will al mismo tiempo.
—¿Cómo? —preguntaron al unísono ambos.
«Apenas me vio y supo reaccionar… lo peor de todo es que me desarmó con una patada precisa… » analizó Valan viendo cómo Mark conectaba un duro puñetazo en su estómago.
Un puñetazo conectó en su espalda, lanzando a Mark fuera del camino y golpeando un árbol con el pecho.
―¿estas bien? —Le pregunto Drakmir a Valan.
—Sí… pero ¿quién es este tipo?… sus habilidades son como las del jefe, pero más refinadas y precisas…
Mark estaba por lanzarse al contrataque, pero sintió el sonido del césped aplastarse, rápidamente, por puro instinto y desesperación. Comenzó a evadir tajos en el aire.
«Casi no la detecto, un sigilo impresionante», pensó Mark mientras sentía un corte en su muñeca. Rápidamente pateó la tierra, la mugre se impregnó en el físico invisible y la respuesta fue casi inmediata. El carrusel tronó, y Longlife golpeó las piernas de la mujer, tumbándola en el suelo.
«¡Son los bandidos más hábiles que me enfrenté en mi vida!» confesó el viajero «el grandulón es más grande y fuerte que Marcus, el tipo no tiene maná, y la mujer sabe ocultar su presencia…»
«Desde que tuve ese despertar contra Nohier, las lecturas de maná se volvieron más fáciles». ¿Qué habría pasado si no perdía los dos sellos?»
En un parpadeo, Mark se encontraba en una playa, el agua a sus pies y la arena filtrándose en sus zapatos. «Regla no escrita de la magia de luciones… no busques alterar el ambiente de forma explícita», pensó Mark tras reconocer que incluso tocando el agua, sus pies estaban secos.
—¡Abajo! —Gritó Will, la reacción de Mark fue instantánea. Rápidamente lanzo un puñetazo al aire, logrando golpear el pecho de alguien.
«No sentí maná; me atacó el “renegado”; gracias, Will, me salvaste la vida… »
Todo volvió a la normalidad… Mark estaba ante un joven de cabello blanco con armadura blanca. —Kont, no te confíes… podría ser más hábil que Kroven… —habló Drakmir.
—¡Kroven?! —se sorprendió Will.
—¿Quién era Kroven?… —frunció el ceño Mark.
— Tranquilo, no lleva armas letales… será fácil… — Habló Kont, lanzando su primera estocada, pero en respuesta. Mark desplegó el escudo de engranaje, haciéndole parry al filo y cerrando con un puñetazo.
—Me subestimaron mucho, supongo… ahora la cosa se va a poner fea… incluso golpeando a noquear, no cayeron — murmuró Mark, viéndose rodeado por los bandidos. —sin duda alguna, son los bandidos más fuertes con los que me topé…
Una fuerte punzada le estremeció todo el cuerpo; Mark se sintió bajo la intensa mirada de los ojos carmesí.
—Esta presencia es tan fría como abrumadora… todo ese maná… me iguala incluso sin uno de los cuatro anillos… ¿así se sentirá mi presencia sin los anillos o solo es mi…? —analizo el viajero, mientras giraba la mirada y se encontraba con el puño del estratega, Kroven Vermeer.
Pudo usar su escudo a tiempo, pero la fuerza fue tal que lo lanzó unos 12 metros al interior del bosque.
«Esto es grave… aumento de fuerza con magia… ¿Qué hago?…» pensó Mark mientras se levantaba del suelo. Viendo cómo su escudo tenía cortes superficiales.
La imagen de Armand se manifestó en su mente ―no pasaron ni 20 días de viaje, y ¿ya me estoy encontrando a otro fenómeno? —murmuró con pánico al ver sin previo aviso el puño nuevamente del desconocido.
Kroven Vermeer logró conectar un segundo golpe en la cara de Mark y arrastrarlo hasta el suelo, destrozando la tierra con la potencia del impacto.
—Si te rindes, no veo la necesidad de matarte… —habló la voz de Kroven, apreciando cómo Mark trataba de competir con la fuerza aumentada de él. Frunció el ceño extrañado. El aspecto era familiar, pero la presencia mágica nula y el parche distorsionaba los recuerdos. Además, los ojos del alfa revelaban el nombre “Mark Arminton”.
Un sonido metálico provocó que Kroven se girara; el zumbido en el aire le provocó atrapar la bala disparada por Will. Al revisar, vio la bala de madera ensangrentada con su palma lastimada y sintiendo las quemaduras de la fricción
—¿Qué es esto?… —se preguntó antes de recibir un puñetazo por parte de Mark, quien logró sacarse al mercenario de encima.
—Debo sacármelo de encima… no me importa si muero… debo lograr que Will escape… — murmuró Mark mientras apreciaba cómo sometían a su amigo. Sus manos se aferraban a su sello. Listo para arrancárselo y desbordar su maná.
Kroven frunció el ceño con sospecha levantando aún más su guardia.
—¡Lazarus! — exclamó Will, provocando que Kroven se girara confundido.
―¿qué mierda hace?—se exalto Mark, tropezando con una roca y cayendo de cara al suelo ―mierda… no desayune y simplemente camine toda la noche… no tengo fuerzas, no me puedo mover…
Al ver la caída, Kroven necesitó reaccionar, pero sus piernas le temblaban. No se podía mover.
—No dormí ni 2 horas. Tampoco tuve tiempo a desayunar… maldita sea…
—Kroven… — llamó Kont preocupado.
—estoy bien… —dijo poniéndose de pie con esfuerzo—. Aten a este tipo… e interroguen al compañero…
…
Una sacudida despertó a Mark, pero no se molestó en abrir los ojos. Rápidamente identifico la falta de su capa, armas y mochila. Todos remplazados por una cuerda de lino reteniéndoles los brazos pegados al torso.
Estaba subido a una carreta, al abrir apenas su ojo, vio a los mercenarios sentados en los asientos de los lados. Escoltando al carro del mercader. Un detalle le hizo hinchar la vena de la frente al estratega. Will estaba libre, charlando con ellos.
―¡Will, ¿qué carajo?! ―le reclamo, llevándose la miradas de todo el grupo.
—ah… por fin despertaste… —suspiró Will —antes de que comiences a patalear, fue todo un malentendido… comencé a dar explicaciones y el mercader nos defendió… —explicó agarrándole la mano y colocándole un anillo. En un dedo.
―¿y esto?…
—un sello… el mercader me regaló un anillo… y garabateé y encanté la gema… no que quites el anulador. Te falta un anillo de igual forma…
—¿Por qué no me desatas? —preguntó Mark, antes de sentir un pie sobre su espalda.
―lo siento, pero tenemos órdenes de no desatarte incluso si no eres un enemigo. Al parecer, eres muy peligroso; le pusiste los pelos de punta a nuestro jefe… ―habló Valan.
—suenas muy arrogante para ser quien te dio una paliza… — se rió Elyra.
―¿no se supone que estás muerto?… Es decir, la noticia de que Lazarus Nova murió resonó en casi todo el continente. —Le pregunto Kont a Mark.
Mark estudió cada uno de los rostros; a sus espaldas vio cómo eran seguidos por otro carro tirado por caballos, manejado por un hombre moreno.
«Está claro que el grupo es numeroso… »
—¿Qué te hace pensar que soy Lazarus Nova? —Todos señalaron a Will, y el amigo levantaba la mano como si se tratara de un chiste.
Eres un hipócrita, la verdad… tú me habías regañado por…
—Las situaciones son distintas, hubieras hecho lo mismo si estuvieras en mi lugar… —se defendió Will.
—tarado… ¡lo apostaste todo al rojo!¡nos pudo haber matado con más ganas!
— gané… —dijo con un chasquido Will. —―pensé que Kroven tendría algún tipo de deuda contigo.
—¿Deuda?… —preguntó Valan confundido.
—según Kroven, en el pasado me contó que él le perdonó la vida… — Habló Kont con una sonrisa incómoda.
―¿este tipo perdonarle la vida al jefe?
―¿yo perdonarle la vida? —murmuró Mark— ¿Y dónde está su jefe? ¿Por qué estoy bajo el pie de un plebeyo? Es una falta de respeto a mi persona… —dijo sarcásticamente Mark. antes de ser pisoteado con más fuerza.
―¡¿plebeyo?!
—Kroven está durmiendo en el otro carro…
―¿y mis cosas?…
—las tiene Cirnel en su inventario…
—¿Quién es Cirnel?
Will señaló al conductor del carro de atrás. —ya veo… tienen un esclavo, ¿sabían que eso está prohibido? — habló Mark.
—Para que sepas, el esclavo tiene más derechos que tú en este momento… — Habló Velka desde el sitio del copiloto del mercader.
—Gracias por mencionarlo… —respondió Mark. Se giró a Valan. ―ey… huele feo… dime por favor que no pisaste mierda…
Ante la duda, Valan levantó el pie de la espalda de Mark y revisó su suela. Fue brillante. Rápidamente se levantó y saltó fuera del carro del mercader, cayó de pie fuera y se salió del camino.
Al acercarse a un árbol. Uso las ramas con precisión para cortar las sogas. Ya con las manos libres, se agarró el estómago y vomitó detrás del árbol. Él no había desayunado y estaba gastando muchas fuerzas.
―mierda… —dijo al caer sentado y verse rodeado por los mercenarios―. Eso o vomitarles en los pies… —se excusó.
—Ya basta… —dijo una voz. Kroven bajó con un bostezo de su carruaje. —denle de comer y no lo aten, con vigilarlo está bien… y al otro también. —declaró señalando a Will.
—¿eh? —balbuceó Drakmir mirando a su jefe— bueno… está bien, ya lo escucharon…
—Muchas gracias, Señor… —habló Will. Mirando a Mark con una sonrisa confiada
—En cuanto a ti, Lazarus… —habló Kroven, mirando a Mark con frialdad— si intentas algo… te mató, no juegues con mi confianza…
Mark frunció el ceño con sus dudas. ―vale…
Will y él fueron subidos al carro del mercader. Valan, Elyra, Kont y Velka subieron con ellos.
Apenas tomaron asiento, Mark apreció sus anillos, mientras que los originales eran de oro con un rubí. El tercero era de plata con un zafiro.
—parece de calidad… — le comentó a Will.
—como tercer sello funcionará… — le responde su amigo.
―¿anillos?¿sellos?… ¿de qué hablan? —preguntó Kont.
—No te importa… —le respondió Mark cortante, llevándose la mirada de Will. Tras un suspiro de resignación. Mark le respondió: “Es un tratado médico”.
―¿y el parche?… —preguntó Valan cruzado de brazos.
—¿Esto es un interrogatorio? —preguntó Mark frunciendo el ceño.
—Uno a medias… ¿quieres que lo completemos con ataduras y golpes? —respondió Valan.
—estoy ciego del ojo derecho… —respondió en un suspiro. —Ahora que lo pienso, ya que tengo 3 sellos puedo curarme… —le comento girándose a Will.
―¿hace cuánto que estás ciego?… —preguntó Elyra.
―27 días… —respondió Mark
—Una herida con antigüedad es imposible de curar… siento ser aguafiestas, pero es una realidad… —habló Elyra. Haciendo que Mark se ría, no de burla, sino con complicidad.
―¿eres médica, verdad?… Me encanta tu análisis. Apuesto que te encargaste de varios pacientes decepcionándolos en el proceso… —dijo Burlonamente Mark. provocando que la chica apriete los dientes de rabia. —¿Pero sabías que puedes volver a curar la herida a su estado original reabriéndola?…
Nuestro cuerpo cierra sus heridas y la cicatrización cierra las puertas a tejido nuevo… pero nuestro cerebro nunca olvida el estado original del cuerpo.
Todos le miraron como si estuviese loco.
—¿Cómo planeas reactivar un ojo ciego, genio? —preguntó Valan con una risa seca.
—¿Por qué siento que va a suceder algo imprudente? —pregunto Kont entrando en duda.
—porque no lo conocen como yo… —comentó Will —Marquito, no hagas una locura, ¿sí?…
Mark pensó por un momento, pero simplemente se dio al volver a sentarse.
—Muchas gracias, Marquito…
―Cállate…
—¿Quién se supone que es Lazarus Nova? ¿Y por qué el jefe anda tan cauteloso con este tipo? Es como si le temiera y respetara… —Preguntó Velka estudiando a Mark desde el asiento de copiloto, para repentinamente mostrar una sonrisa de diversión. ―¡cariño! Tú y él son como hermanos separados al nacer. ¡Igualitos los dos!
―¿¡eh?!… Mi amor, no digas locuras… yo soy más genial… fui el asesino más hábil de la secta de Arceus incluso son magia.
—Según Kroven, este tipo era el estratega de plata. El estratega más asombroso de la historia hasta ahora. Ese pues creo que lo tomó Leónidas… —comentó Kont, estudiando el aspecto de Mark y Valan
Valan abrió la boca, tanto de asombro como de repudio ante la revelación.
—¡HA! ¡Es cierto! ¡Valan es parecido al forastero! —Se rió fuerte Kont.
—¡¿viste!? —Remató Velka, riéndose de la cara que hacía su pareja.
—ok, ya entendí. —Calmó las risas el asesino. —Ey, pero el título de estratega le queda corto si fue derrotado por nosotros…
—Me derrotó tu jefe, además… estoy jubilado… —desvió la cabeza Mark.
―¡¿jubilado!? ¡Soy mayor que tú!…
—haber… ¿y por qué mencionan tanto a su jefe Kroven…? ¿Quién se supone que es ese sujeto que lo compartan tanto con…?
“—¿Kroven Vermeer? ¿Y ese quién es? —preguntó Mark mientras caminaba por el pasillo del palacio. Vistiendo su armadura plateada.
—Escuche qué le dicen “aquel que compite con Lázaro”… — le respondió Midas.
―pobrecito. ¿Otro nombre no le pudieron poner? ¿Cómo “Juancito Bualá”?
—a veces me das asco al escucharte tan arrogante…
—lo siento… —bajo la cabeza Mark. —Me refiero a que… debe ser horrible que tu apodo sea una comparación directa con quien no conoces… o al menos no aún.
—Eso sí me gustó escuchar… por eso te estoy planteando que no mates… o al menos no a todos…
—pero mató a enemigos… los enemigos te matan a ti si no los matas…
―hay rumores de que Holganä está en una dictadura… —le interrumpió Midas.
―¿y eso qué tiene que ver conmigo?…
―aquel que compite contigo viene de ese reino… suena más a un arma que aún logro… plántéatelo…”
«Nunca lo hice», recordó Mark mientras miraba a los compañeros de Kroven. «Creo que el que no lo haya matado fue más suerte ese día que voluntad propia»
—Kroven era el segundo mejor estratega en aquel momento… y ahora recuerdo su desesperación cuando lo tenía de rodillas frente a mí… soy un monstruo… —murmuró en un pensamiento. —Jugué a ser amable solo porque tenía a Midas delante de mí… solo quería la aprobación de mi hermano…
―¿y qué se dedican específicamente?… —preguntó Will. Ladeando la cabeza, curioso.
—Somos mercenarios… hacemos trabajos básicos o complejos a cambio de dinero… —explico Valan con desinterés. Rápidamente fue golpeado por Elyra tratando de suavizar tan repentina revelación.
—Sí, hacemos eso… pero no es que nos dejemos contratar por cualquiera. Cobramos a los poderosos por trabajos triviales. También hacemos caridad a los que necesitan ayuda…
―nuestro casero nos contó que Tharvella fue tomada por alguien y estaba haciendo desastres. Nosotros estábamos rumbo a Atlam. Pero rápidamente habíamos tomado rumbo a establecer el orden. —Explico Kont, dándole otro golpe a Valan. Tenemos una linda casa en una aldea de allí. Pero nos llevamos la sorpresa de que alguien desconocido y los nobles de la corona solucionaran todo… así que pasamos de largo para cumplir un trabajo en Porthual.
Mark levantó la cabeza asombrado al escucharlo. «Si yo no ayudaba a Leonard y a Leynian… ¿ellos lo habrían hecho?… ¿habrían podido vencer a Nohier?»
—¿Qué clase de trabajo tienen en Porthual? —preguntó Will curioso.
Kont estaba por hablar, pero Elyra le dio una patadita para que tampoco se confíe al hablar.
—Chicos… —llamo Velka. La cabeza de Valan y Kont se asomó para ver fuera de las paredes de tela.
―¡¿que carajo!? —Se exaltó Kont al ver una enorme torre de piedra y lo que parecía ser obsidiana.
Al girar hacia atrás, en el carruaje escolta, Kroven se asoma indicando que sigan avanzando. La prioridad del momento era llegar a la capital de Puebla, la cual estaba a casi 200 metros.