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El Exilio de la Villana - Capítulo 43

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Capítulo 43: “May the Queen save God” (2)

La bebé está llorando, llorando desesperada, son sus primeras lágrimas pero… Eran intensas, su abuelo trató de calmarla.

—Ya, ya, Nixdie, ya, ¿Que pasa? Estabas tranquila hace momentos…

Estaba en eso hasta que uno de los sirvientes llegó corriendo.

—¡Mi señor, es su esposa!

—!!

Cargando a la bebé corre rápidamente pero con cuidado y va a la cocina, donde ve a su esposa quieta con un plato de puré recién hecho…, hecho trizas en el suelo, regando el contenido mientras las cocineras veían eso, la bebé seguía llorando.

—¿Amor?

—Mi niña, Amarilis…— dijo mirándolo con un rostro que ella nunca había hecho—… Mi niña…,

Afuera podían escucharlo, Axtriz estaba vuelto loco, habían personas tratando de controlar al caballo pero hasta el sentía que era como la primera vez, desbocado, incontrolable, desesperado, esas tres señales le hicieron doler el estómago fuertemente.

Tan rápido como pudo le dió la bebé a su esposa y salió de ahí.

—! AXTRIZ¡

El caballo fue suelto y enseguida se puso delante de él jefe de la familia, este sin esperar fue a la empresa de su hija.

Con solo ver al caballo ser montado por el jefe de la familia, todos sabían que algo malo había pasado.

Salom enseguida salió de ahí.

—! Monseñor!

—Junta a un grupo de cazadores, iremos por la ruta que tomaron los de la excursión, nos veremos en la entrada al reino, no tardes

—¡Entendido!

Volvió a salir disparado ahora hacia la capital tan rápido como pudo.

Incluso el clima parecía estar de acuerdo con sus sentimientos, quería equivocarse, quería pensar que lo que había pasado con su nieta, su esposa e incluso el caballo era simplemente una coincidencia y que ella estaba bien, pero podía sentirlo, podía sentir una sensación de aprensión en su estómago y ser que no podía evitar pensar en lo mismo.

Entró como rayo a las calles de la ciudad, más en el centro alguien le hacía señas para detenerse y era la única que podía hacerlo por el momento.

—¡Señor Faldone!

—Señorita Ramuko, dígame que no es así

—… Lo lamento, así es, haré lo mío desde mi lugar, no lo defraudaré

Esa aprensión aumentó todavía más y aún así volvió a la carrera, pasando entre incluso carruajes y personas, todos mirando la carrera y velocidad del caballo y su jinete.

Para cuando llegó adonde quería los guardias querían detenerlos, pero al ver al caballo se hicieron a un lado, esté siguió adelante hasta la misma entrada del castillo ante la mirada de toda la guardia y sirvientes.

Él entró aún más fuerte que nadie lo había hecho en bastante tiempo, la Reina misma lo miró entrar desde su trono ante demás nobles de la realeza.

—!¿Que demonios crees que estás haciendo¡?

—!Esto es una gran ofensa¡

—¡Guardias! !¿Que están haciendo, guardias!?

Muchos gritos pero él no les hizo caso, solo avanzó hasta ponerse no tan delante de la Reina, a la misma distancia que ellos.

—!Mi reina, se lo suplico, deme el permiso para atravesar las fronteras de Greznard si es necesario¡

Jhonatan se inclinó tan fuerte que los demás se quedaron callados.

—…

Pero ella solo lo miró, el Príncipe y guardias llegaron a dentro a ver qué pasaba.

—Denegado

—!!!, mi señora Reina, Majestad

—No arriesgaré a hombres de mi Reino a una misión suicida— dijo con un tono tranquilo—, al parecer hay una especie de tormenta muy grande que se formó y ha hecho estragos mismamente por dónde tu deseas ir, incluso Greznard se ha mantenido en contacto por el comercio que a sido pausado por esto, así que no, sean cuál sean-

—Mi hija se fue de excursión con compañeros por ahí

—…

—…

—Amarilis…

El Príncipe salió de ahí rápidamente entre los demás.

—… Largo— dijo la Reina repentinamente

—¿Mi Reina?

—¡Largo! ¡Y es mejor que la traigas ante mi¡ Quiero restregarle esto en su cara— gritó y exclamó—, hagan el permiso

No tuvo que decirlo dos veces.

—Mi… mi Reina…

—No dejaré que ese niño bonito me gane

Sabían que había algo más que solo decir eso, y enseguida entendieron por qué.

Volvió a su caballo y ahora fue a la academia.

—Ah, señor Faldone

—Ambar, ¿Dónde está la habitación de mi hija?

—¿Eh? ¿Pasó algo?— preguntó ella sin entender

—¿Dónde está?— volvió a preguntar controlado para no gritarle

Pero aún así ella sintió la furia y desesperación de él en la voz.

—¡P-por aquí, sígame!

Los dos corrieron rápidamente hasta llegar ahí.

—Llama a tu director, dile que quiero verlo enseguida

—!Si¡

Ella volvió a correr pero a otra dirección, él busco mucha ropa entre todas las cosas de ella, notando incluso un pequeño retrato pintado de ella y sus padres, quedándose mirando eso unos momentos.

—Señor Faldone, ¿Qué ocurrió?— preguntó el director llegando ahí e interrumpiendo los pensamientos de Jhonatan

—Hubo un accidente, al parecer no se, algún deslave o atrapó una tormenta a todos los que fueron de excursión

—Dios mío,

—Milli

Ámbar se sintió débil enseguida y se recargó en la pared.

—Avise a los padres que estoy juntando un grupo de búsqueda y rescate, tengo el permiso de la Reina

—Enseguida

El director salió corriendo rápido, lo más rápido que pudo.

Ámbar estaba ahí, mirándolo.

—Por favor, déjeme ir, quiero ir— rogó apenas con fuerza

—No, lejos de ser peligroso, ella me mataría si te ve con nosotros— dijo acomodando todo en sus brazos

—Entonces debe traerla, por favor traigala

—Para eso debo encontrarla primero, no te preocupes, ella no puede morir tan fácil, no la dejaré, así no somos

Salió de ahí y hubieron muchos alumnos que notaron al caballo, además de la agitación, aún peor cuando Stone y Kyrla estaban intentando detener a Tyler.

—Tyler, !Alto¡ !aún no estás listo¡

—¡Tengo que ir!

—!Primero te ejecutan antes que siquiera pases la puerta!— gritó Stone sosteniéndolo

Pero aún así, aún con algunas heridas y vendas no parecía rendirse, el Príncipe estaba ya ahí solo esperando la salida.

—Ey, bonito

Un derechazo bien dado le fue directo al rostro y eso lo detuvo derribando al Caballero Sagrado, Kyrla se asustó del golpe y Stone se apartó, hasta los dos lo sintieron, esa sensación oscura que siempre se sentía con Amarilis, ahora podían sentirla en su padre, pero con creces.

—S-señor Faldone— expresó Tyler con sorpresa y claro, incredulidad de que eso pasó

De pie Jhonatan lo miró con la mano roja y una expresión de querer explotar en cualquier momento.

—Mira Tyler, mi hija no está y no arriesgó mucho por nada como para que hagas un maldito circo, no voy a perder tiempo contigo, así que o regresas a esa cama y te quedas aquí o te olvidas de que te dé mi bendición si ella decide volver contigo, ¿Entendido?

La forma en la que dijo esas palabras fue lo más directo que alguien podía dirigirse al Caballero Santo.

Después se dirigió a Stone.

»Si se te escapa, ella dejará de ser tu primer problema

—Entendido

—Santa, por favor

—!Si¡

Incluso sintió como si justamente fuera ella la que le diera esa orden.

Jhonatan se subió junto a Kyrla y arrancó nuevamente, ahora sí con todo lo necesario.

Puede sentir el frío, uno que poco a poco podía elevarse desde la punta de sus pies a su pierna y después sus manos, abriendo los ojos solo ve negro, pero no es por qué estuviera o se sientiera ciega, puede ver agujeros en lo oscuro, como poca luz y unas cuantas gotas de agua filtrarse en aquella oscurecido espacio.

Incluso levantar la mitad del cuerpo le duele, como si hubiera estado dormida mucho tiempo… descubriendo que al parecer es así.

Con dolor levanta esa mitad y mira a su alrededor… no saben dónde está, lo último que recuerda es…

—Ay…

Hasta el solo recordar le duele, pero aún así logra tener imágenes…

El deslave, los animales corriendo, los gritos, el ruido, el dolor de su cuerpo, para después…, nada…, ahora lo que ve es solo el espacio de aquel carruaje sin asientos, solo, la basé, los vidrios rotos, el ligero olor a madera mojada y más que nada… un olor a comida, afuera de ahí.

Caminó ignorando por el momento su alrededor y salió por la puerta que apenas se mantenía ahí, siendo recibida por una ráfaga de aire frío y algo de brizna de lluvia.

—Dioses, que frío

—… Despertó

—Vaya

Su vista no estaba recuperada del todo pero aún así poco a poco la luz empezó a mostrar lo que había delante de ella.

Un bosque frío, donde podía verse un claro abierto, algo destruido, otra parte de ese mismo lugar se veía intacto, entendiendo al observar un poco más que justamente el deslave de lodo los había arrastrado muchos metros más adentro de donde habían estado, incluso vio aquella ladera improvisada pero natural llena de árboles destruidos, rocas, más lodo y ellos en uno de esos lados apenas abierto, apenas notable de no ser por la destrucción de los alrededores.

Delante de ella habían otros compañeros, tal vez sobrevivientes de la caída, estaban alrededor de una fogata que estaba siendo mantenida al ser cubierta por partes del carruaje, tanto como combustible así como paredes para evitar que se apagara, en el fuego estaban trozos de carne siendo cocinados, de ahí el olor.

Uno de sus compañeros se acercó y le dio un abrigo de piel, no le importaba de dónde lo saco, solo quería quitarse el frío con lo que fuera.

—Gracias

—De nada, eres la última en despertar, ¿Cómo te sientes?— preguntó

—… Confundida, dolorosa y hambrienta

—Ya veo… ven

La llevó con cuidado y la sentó en un espacio para ella, que ni tarda ni perezosa tomó uno de los trozos de carne y se lo comió.

Los demás no parecían molestos ni nada, solo mirándola, incluso esperando a que ella hablara primero.

—¿Qué fue lo que pasó?

—…, bueno— dijo uno de ellos—, después de caer, algunos lograron mantener un hechizo de protección, algunos lograron salir de ahí después de que fuéramos arrastrados, otros como tú cayeron inconscientes…, otros…

Ella dejó de masticar…, pero volvió a mirar a su alrededor.

Podía ver ahora con más claridad el área, habían otros más a un lado de lo que había quedado del carruaje, pero se veían más lastimados que ellos, vendados con telas que sobrevivieron de la ropa o del mismo carruaje, el esqueleto de madera de este estaba ahí, sin ruedas, apenas manteniéndose, algo completo pero imposible de recuperar, ni siquiera las ruedas se salvaron, pero al menos servía de refugio temporal.

—… ¿Osea que-

—No, solo fue el chófer y los caballos, de hecho, lo que estás comiendo son los caballos

—…

Ella masticó lentamente y miro la carne… pero le dio otro mordisco.

»Hambre es hambre…, en ese caso, ¿Dónde están los demás?

—Se fueron, dijeron que podían ir por ayuda al sitio de dónde se suponía íbamos a ir… han pasado 3 días desde ese día

Eso la sorprendió bastante, descubriendo que ella posiblemente quedó inconsciente una semana… o poco más.

—…, ¿Entonces estamos perdidos?— preguntó algo dudosa pero quería decirlo de una vez

—No, pero cuando la veas, no se te ocurra decirle algo sobre su piel, ella nos está ayudando demasiado y decirle algo que no debes, no te lo perdonaría nadie

—¿? ¿A quien?— preguntó

—Ah, ya despertó

Esa voz le llamó la atención y miro a quien había hablado… para quedarse sin palabras.

—Señorita Amarilis…

Ella estaba con un ciervo en su espalda, además de una lanza de madera con algo de sangre y unas cuantas plantas sostenidas entre su ropa…

»¿Que le p-

—*Ejem*

Ese carraspeo la interrumpió y recordó lo que le habían dicho.

—Digo, muchas gracias

—¿Cómo te sientes?— preguntó Amarilis como si nada

—Bien, algo adolorida, gracias por preguntar

—Okey

Bajó al ciervo y sin esperar con su abanico le abrió el estómago, pero sin dañar ese órgano, cortando sus conexiones al esófago e intestinos.

»Señorita Frandey? ¿Puede ayudarme?

—Si

Ella se acercó con otro órgano de algún animal anterior al ciervo y vacío agua de lluvia para limpiar el otro estómago…

Ver esa situación decía algo.

—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?

Nadie quería decir la respuesta, no la obtendría en bastante…, bastante tiempo.

Podía ver qué incluso esas personas, esos alumnos estaban algo resignados, solo querían sobrevivir, pero había algo todavía en todo eso, ¿Por qué se habían quedado con ella? Y más bien, ¿Por qué no se fueron con los demás?

Y hasta que no volvió a meterse al carruaje, lo entendió, ahí dentro estaban más de sus compañeros, acostados, fracturados de sus extremidades, básicamente eran los que se habían llevado la peor parte de todo, de ahí que ellos dependieran de Amarilis.

Más ella se veía bien, aún cómo se veía físicamente parecía complacida por el cómo se estaban llevando las cosas, era raro, pero todos tenían razón en pensar algo, nadie se vería así si quisiera hacer alguna maldad, nadie realmente quedaría marcado de esa manera si fuera a hacer algo así a propósito, por ello todos estaban confiando en ella, por qué ella había arriesgado algo que jamás podría arreglar.

—¿Quieres ir al baño? ¿Quieres algo?— preguntó ella mientras les daba de comer a los que estaban en el carruaje

—Quiero mover el brazo— respondió el que atendía

—…, lo lamento, hice lo que pude, solo es cosa de esperar, esta tormenta es jodida, pero confío en que pronto nos encontrarán

—…, quiero creerlo

—Podre estar loca, pero sé que no soy la única que hace cosas estúpidas

De la nada en ese momento uno de los chicos apareció.

—Señorita Amarilis, ha vuelto

—…

Los demás entraron enseguida al carruaje, ella salió de ahí.

—¿Qué? ¿Qué pasa?— pregunto la chica sin entender la situación dentro el carruaje

Amarilis se quedó afuera, el aire todavía estaba húmedo y pronto volvería a llover, pero en ese momento no parecía importarle, la chica miró por una de las ventanas, Amarilis estaba ahí en el centro, de pie, solo con su abanico, estaba mirando su alrededor, esperando algo… hasta que mismamente los alrededores aunque estuvieran no tan cubiertos podían hacer ruido, grandes pisadas, un sonido gutural grave y después apareció.

No, no era una Mabestia, era un oso, justo como Sisi, pero viva, robusta, cicatrizada y sin un ojo. Amarilis extendió su abanico como casi siempre y sonrió detrás de él.

—¿Vamos a hacer esto otra vez? ¿Realmente quieres comernos o simplemente estamos en tu territorio?

El oso dio vueltas por el frente, se veía que sus heridas eran recientes, se veía que era calculador como para ser una bestia.

»Para que conste, esto lo provocaste tú

El oso de un movimiento rápido se levantó de dos pies y se dejó caer en un salto hacia ella, pero Amarilis se quedó ahí… hasta que dio un pasó hacia atrás, una lanza de madera con punta de huesos apareció disparada de un lado y se incrustó en uno de los hombros del oso. Haciendo que esté se quejarse y fuera derribado a un lado, más sin perder tiempo Amarilis se abalanzó sobre el oso y enterró su abanico doblado en el otro ojo del oso haciendo que éste se vuelva loco de dolor.

Ella se alejó mientras el oso seguía agonizando de dolor moviéndose desesperado sin saber ahora donde tenía que atacar y máximo como huir, hasta que otra lanza apareció ahora incrustandose en el costado derecho.

Inmovilizado, apenas moviéndose, herido y claro, ahora temeroso, más un grupo más de lanzas cayeron sobre él por su espalda.

Ella lo terminó rápido y se quedó un poco de tiempo para orar por ese oso.

—Listo, gracias por eso chicos.

—¿Podemos ya quitarnos el lodo?— preguntó uno de ellos

Del otro lado estaban otros compañeros más.

—Recuerden, ahorren su magia para cosas así

—Si

Y procedió a hacer lo mismo con él oso así como con el ciervo… pero había algo más.

Ella miró hacia uno de los lados y sonrió, para después mandar besos.

—Tenemos que mejorar este lugar…— dijo después de eso y empezando a quitarle la piel al oso—, matamos al que los tenía a raya, ahora vendrán los súbditos

Volvió a mirar hacia donde había visto antes, solo para suspirar.

—Y solo es el comienzo

Muchos días pasaron, los suficientes para hacer casi sacar de sus cabales a una mujer que siempre ha estado tranquila, pero que puede destruir el mundo si quisiera.

—¿Sabes lo molesto que es perder el tiempo?

Varios huesos fueron rotos al decir eso, muchos gritos, desde dolor, piedad, desgarradores, lágrimas, muchos de todo tipo podían escucharse dentro y fuera de ese espacio.

»¿Sabes que es más molesto que eso? Que cuando alguien le hace a otro algo como, “hey, te espero en algún lado” y que se tarde en venir sabiendo que se le había dicho con anticipación que se encontrarían, piense que no fuiste capaz de llegar a tiempo cuando él o ella es quien no hizo eso

La tortura siguió adelante y ella estaba como si nada, incluso su aún querida alumna estaba mirando eso con una calma aplastante, mirando todo ese método como si fuera un cocinero haciendo pollo asado o un carnicero cortando carne para la venta.

—!No puedo decirlo, no puedo decirlo¡ !perdón por hacer que dieran vueltas! ¡Mataran a toda mi familia¡

—Debiste decir eso, antes de que ellos estuvieran dispuestos a hacer esto, además, Royal, me conoces, sabías de lo que era capaz, y el hecho que pienses que simplemente dándome pistas falsas no encontraría la raíz del hechizo que ha hecho que no pueda rastrear a una niña… me hace enojar y decepcionar al mismo tiempo, y sabes que eso para mí es una de las cosas que no puedo permitir que me hagan… sabes nuestro trato, así que… no me sirves vivo, ni muerto

Un chasquido y todo se quedó en silencio, habían esqueletos apenas con carne, huesos y extremidades torcieron todos los cuellos que tenían en sus manos… después de horas de tortura, toda una generación perdida.

»pero ellos si me sirven muertos, lástima que me hiciste hacer esto, que bueno que era nuestro trato, gracias por la información por cierto, me sirven hasta las migajas

Los cuerpos de toda una familia fueron tirados al suelo y después arrastrados por esos esqueletos hacia afuera, un grupo de niños, adultos, y una mujer.

Xibaly salió de aquel lugar con Ramuko a un lado dejando al irresponsable llorando y sabiendo que su trato había sido cumplido, sin represalias, por qué irónicamente así habían quedado.

—Ramuko

—Si, Maestra— dijo Ramuko respetuosamente

—A mi nadie me bloquea, nadie me bloquea nada— dijo Xibaly caminando apresuradamente y sin mirarla

Tenía las manos presionadas hasta casi sacar sangre con sus uñas.

—Lo sé, Maestra

—Si hasta tú me haces esto… haré algo aún peor que esto

—Entendido, Maestra

Ramuko no perdió la forma de decirlo aún sabiendo que le habían lanzado una amenaza.

Xibaly había obtenido la información que quería, le habían pagado a uno de sus contactos por distraerla y eso había costado mucho tiempo y recursos, además de una frustración enorme. Avanzando un poco más, se detuvo, aún sin mirar a su alumna…

—… Ramuko— dijo mirando a un lado tranquilamente

—¿Si?— preguntó ella con suma curiosidad de ese tono de voz tranquilo

Las manos dejaron de sangrar y se tranquilizaron así como esa frustración…, ahora era otra emoción.

—… Yo también… tengo ciertos tratos y posiblemente como has visto, pueden hacer cosas contra quienes no quiero hacer algo así que… prométeme que si eso pasa, harás lo posible por detenerme o descubrir que fui yo, si eso llega a ser verdad— dijo algo dolorosa por qué si—, enfrentarme será tu única opción y…, debes hacerlo sin importar el costo

Habían tratos que podían hacer algo así, siempre y cuando fuera tal cual había quedado estipulado.

—!Pero Maestra-

Xibaly giró rápido y le tomó los hombros fuertemente.

—! Prometelo¡— le gritó al mirarla a los ojos—, por favor, házlo, ! Prométeme que si la quieres, usarás lo que sea para vencerme si termino haciendo algo estúpido¡ ! házlo¡

Era una súplica verdadera, sabiendo el tema pero igual entendiendo el por qué, jamás espero ver a su Maestra así pero había visto que ella podía hacer lo que fuera por alguien más… algo, humano, aún siendo lo que eran.

—… Si… lo prometo, lo juro… pero quisiera que eso no pasase— dijo Ramuko sonando triste de saber eso

Xibaly soltó a Ramuko y suspiró, entendiendo las emociones de su alumna.

—El mundo es injusto con todos, más con los que son como nosotros, dile a su padre el área donde posiblemente esté, me ocuparé de quién intenté volver a bloquearlo

—Si…, muchas gracias, Maestra, no la decepcionaré

Ramuko se fue y Xibaly se quedó un poco más.

—Si no lo haces, me enojare

Después se fue.

Del lado de Greznard, más cosas eran intensas.

—¡Señor Ronan! Príncipe Zartros¡ ¡No pueden hacer eso!

Pero aquel anciano de todavía gran poder cortó a la mitad a una especie de aldeano gigante como si no fuera nada.

—Le debo mucho a la señorita Amarilis como para detenerme— dijo Ronan

Y después miró al frente mientras sacudió su espada para limpiar la sangre que quedó ahí.

Zartros estaba encima de otros dos en hizo el mismo movimiento.

—Al siguiente que me diga que no puedo hacer algo, espero y haya dicho sus últimas palabras— dijo Zartros al volver a su caballo

Zyrax estaba ahí, se habían enterado de lo mismo por un mensajero de Barthog.

—¿Y bien? ¿Alguno de ustedes quiere seguir adelante o podemos dejar todavía a unos cuantos vivos?— preguntó Zyrax

Frente a ellos estaba un grupo de guerreros tribales, aparte de su guardia real y artillería, del otro lado aunque se veían normales y con armas básicas, los de Greznard sabían que no debían subestimarlos, más cuando tenían ese material.

Aquel que se podría decir, era lo que había hecho para hacer la excursión.

No sabían que era o de que estaba hecho y si lo sabían, aún así era desconocida la forma en la que aquellos habitantes podían darle forma pues los reinos no habían podido ni siquiera moldearlo a fundición o cualquier otra manera.

Eran extraños, vistiendo hojas grandes de algún árbol implantado como si fueran hombreras y debajo de esas muchas más pero unidas como escamas de dragón, podía verse parte del mismo metal entre su vestimenta.

—Acabas de matar a nuestros mejores guerreros, ¿Crees que simplemente después de eso los dejaremos pasar?

—¿Hablas como si no fueran responsables de la desaparición de gente de MI Reino? Por qué vamos, ambos nos hemos soportado lo suficiente como para no buscar una excusa— dijo Zyrax—, ahora es el buen momento y más cuando tengo a la persona correcta que dijo solo moverse cuando sea necesario y vamos, ambos sabemos que es así

El señor Ronan solo estaba esperando, estaba ansioso de entrar en batalla, y todo mundo podía sentir esa ansiedad tan clara que solo bastaba una palabra para empezar la masacre.

—… No sabemos dónde están

—Ronan se puede encargar de eso, mi hermano también irá y tenemos ciertos métodos de los cuales no necesitan de su ayuda, así que solo pediré esto una única vez… no estorben, vayan

Ronan avanzó tranquilamente mientras los guerreros tribales se apartaron del camino, Zartros también avanzó a caballo y unos cuantos soldados también, incluso otros con capuchas en su cabeza.

Aquel que habló de parte de la tribu solo miro eso, desconociendo incluso cómo es que alguien podía mover mismamente a las fuerzas más fuertes de un reino de esa manera…

«¿Quién es esa mujer?»

Del lado contrario pero de lugar, los cazadores estaban eliminando varios lobos que estaban en los alrededores, Kyrla estaba apoyando curando enseguida de fatiga y heridas a todos, Jhonatan solo quería avanzar pero… era justamente como si los mismos animales y el área no quisieran que hicieran eso. Incluso Ramuko que estaba ahí con ellos lo notó.

—Un intentando hechizo ilusorio…, mi Maestra se está encargando de eso, solo debemos esperar— dijo Ramuko

—¿Tanto miedo le tienen a mi hija?— preguntó al aire aunque los soldados que esperaban el relevo no se inmutaron

Esas palabras eran tanto de burla para quien estaba haciéndole eso como de orgullo a Amarilis. Repentinamente aparecieron osos y si, era hora del relevo.

—!Soldados, avancen¡— gritó Vinley enseguida y cargó con los demás

En justamente el centro de todo, Amarilis estaba tocando la guitarra… ¿Cómo? La había hecho de manera rústica con tendones de ciervo para las cuerdas y el cuerpo de un árbol, un pino para ser exactos, cortando con ayuda de la magia de uno de sus compañeros, secando la madera con su magia de necromancia solo lo necesario y dándole forma con su abanico, además de hacer las cuerdas con tendones de los ciervos que habían cazado.

Cómo bien quería hacerlo, no quería saber nada del mundo donde vivía, incluso esa situación aunque sabía que era mala para los demás, para ella el hacer algo como eso, era un deleite, si, tal vez si alguien supiera lo que pensaba la tacharia de loca, insolente e incluso pensaría que ella hizo eso, pero no era así.

«Los chistes de dios no dan risa» pensó mientras veía las notas en su abanico extendido pensando en la forma en la que llegó a pasar todo eso

Las notas eran horribles por cierto, eran como el extraño sonido de una ballena agonizando encallada en una playa que le derramaron petróleo “accidentalmente”

Los demás estaban ahí, algunos mirándola y escuchando su intento de música en la lluvia, otros mirando a su alrededor, atentos, otros más acompañando a aquellos que no podían moverse… todos con varias pieles de animales, un grupo de osos y varios lobos. Todos cazados de distintas maneras por el grupo, por qué si, ella les enseñó a hacer trampas ya sea con magia o sin ellas.

Algunas no funcionando por miedo, quedando algo heridos, pero vivos.

Ella estaba dándole un fondo musical a la situación, incluso podría decirse que ni el semidiós interrumpió eso, y a ella no le interesaba saber el por qué.

Estaba en eso, hasta que lo sintió, no necesitaba magia para saberlo, por qué ya empezaba a extrañar esa sensación.

—Se me acabaron las vacaciones

Detuvo su música y se levantó de aquel lugar, aquel trono hecho con cuerpos de lobos y demás criaturas destazadas, solo con los músculos expuestos, ¿Por qué? Por qué era una obvia advertencia, como Vlad Tepes al empalar a gente en los límites de su reino, como mismamente tribus colocándose cuerpos colgados en árboles advirtiendo que no avances más, como serpientes y sus cascabeles sonando sus colas lo más fuerte para advertencia, como justamente cualquier animal gruñendo para evitar conflictos.

De ahí el que ella dejará eso y si funcionó, hasta ese día. Por qué la única bestia que ignoraría algo como eso… eran los humanos.

Pero increíblemente todo se detuvo, hasta ella pensaba en moverse primero pero… había algo en ese ambiente, algo que ella supo enseguida que podía aprovechar y más que nada, hacer más tiempo.

—¿Joven Wylde? ¿Puedes venir?

—¿?

Aquel alumno fue con ella subiendo al montículo de cuerpos y ella le susurró algo al oído. Enseguida él asintió.

—Entendido

Y regresó a su lugar, más bien, dentro del carruaje un poco tiempo después y los demás que tenían las pieles de oso salieron y se sentaron en distintos tipos de lugares, para quedarse ahí sin moverse.

Amarilis volvió a tocar su guitarra tranquilamente y el tiempo pasó, y pasó y pasó, nadie se movía, ella ya incluso había terminado de dar el tiempo como si fuera un concierto o una sinfónica y se levantó, no sin antes mirar atrás y después a los árboles…

—Bien, está todo listo

Clavo después su abanico en su lugar y regreso al carruaje, los demás la siguieron y también se adentraron… todo quedó en silencio como siempre o no tanto, por qué estaban siendo observados.

—Líder, tenemos que hacer algo

—… No, alguien así, que han matado a esos osos… debe ser una trampa— dijo el supuesto líder

—Pero debemos apresurarnos, pronto llegarán de ambos lados y si no-

Y una lanza le atravesó el estómago.

—Cumplire mi parte del trato, pero no arriesgaré a nuestra gente, ya es demasiado con lo que veo delante

—…

Se suponía que solo debía eliminarla, había sido una suerte tremenda el deslave, pero eso cambió cuando la vió, le habían dado una imagen de ella, los demás no importaban, menos quienes se habían encontrado, pero los dejaron pasar, no les interesaba nada que no fuera el objetivo, pero solo era cuestión de tiempo, nadie podía haber sobrevivido tanto tiempo y menos en un lugar como ese, pero increíblemente ella y ese grupo lo habían hecho, era como si justamente ella fuera perfecta para estar sin apenas recursos o suministros para sobrevivir, habían eliminado a muchos lobos que venían a por ellos por el descontrol natural que había provocado el deslave, los osos también, podía cazar ciervos con una extrema delicadeza y astucia que sorprendió a algunos.

—¿Cómo es que alguien así puede hacer algo como eso?

Era la pregunta entre la tribu que incluso la había visto hacer trampas que ni ellos habían podido pensar. De ahí el miedo de acercarse en el límite de tiempo que se acercaba por ambos lados.

Solo se suponía que era algo fácil… y justamente ahora era imposible pensar que no era una trampa, incluso sabiendo que los otros detrás de ella ya no eran los heridos o inservibles humanos.

Habían aprendido lo que ella les enseñó de una manera más rápida, incluso uno llegó a eliminar uno de los osos que atacó por sorpresa.

Los demás incluso emboscaron a un grupo de lobos que intentaron justamente emboscar el carruaje, todo con lanzas de hueso, lazos de tendones amarrados entre sí, incluso con bombas hechas de jugos gástricos de algunos animales en estómagos que los usaban para arrojarlos.

Era un cambio radical a lo que se pensaba hacer y ahora, justamente ahora que podían aprovechar más por conocer el terreno, tenían miedo de acercarse sin siquiera pensar cuántos caerían antes de siquiera poner sus manos sobre ella.

—Líder, tenemos que hacerlo, si queremos lo que nos prometió, no importamos, tienen que hacerlo— dijo uno

Ese tipo los miro a todos y si, estaban dispuestos a lo que fuera por la meta.

—… Si algo pasa, fue un honor pelear con ustedes

Levantó la mano y dio la orden, ellos se acercaron furtivamente por el frente… y tuvieron que retroceder tan rápido como podían. Hubo una explosión de cuerpos, pero no de su lado, sino del trono.

—Al menos pude traerla

El sonido de aquella bestia era grotesco, como escuchar el revolver algo acuoso, lodoso, no líquido, sino como si fuera un ASMR de alguien moviendo con las manos lodo, entrañas o máximo gelatina echada a perder.

Los cuerpos de los lobos fueron mandados a volar y de entre el centro apareció.

»¿Entonces guardarán el secreto de que ella es mi osa zombie?

—Hasta la muerte

Sisi apareció en un estruendoso sonido de músculos y huesos rotos, los dientes de metal, las cicatrices por la carne cocida como tela, los ojos sin pupilas y la saliva verdosa que claramente estaba combinadas con pus podrida volaban a la par de cuerpos en todas direcciones.

Uno intentó atravesar con su lanza el cuerpo de Sisi en un punto vital, lograndolo… pero la osa lo rompió de un movimiento giratorio y aquél que hizo eso lo último que vio fue una gran boca directamente hacia su rostro.

Los gritos desgarradores no se hicieron esperar, los otros atacaron igual, pero la osa fue más rápida, aunque las lanzas estuvieran atravesando su cuerpo, las garras le eran más fácil hacerlo contra ellos, era una masacre donde aquel zombie que no había aparecido desde el principio se movió como si mismamente estuviera viva, entrañas rojas, miembros volando o siendo destrozados.

Era una masacre de un solo lado.

—¡Líder! ¡Huya¡ ¡Huya¡

El solo se quedó ante la mirada de ver a sus soldados caer aún a pesar de tener un material altamente resistente. No era nada contra algo así. Por lo que inconscientemente quería correr, hasta que se encontró frente a frente con un caballo uno que lo veía tan desesperadamente furioso que podía sentirlo.

—Vaya, vaya, buenos días— dijo Zyrax

—Buenos días— saludo Ramuko

Los demás e incluso Ronan saludaron.

—Príncipe Zyrax, Príncipe Zartros, señor Ronan es bueno volverlos a ver

—Igualmente, pero las circunstancias no creo que sean las correctas— dijo Zyrax feliz y algo decepcionado por no llegar primero

Los gritos cambiaron por otros de ayuda mientras la osa seguía su masacre.

Los dos grupos de búsqueda se encontraron, solo mirando eso tranquilamente, incluso Kyrla y Ramuko.

—!¿Por qué se quedan ahí!? !Tienen que ayudarlos¡ ¡Por favor¡

Pero ellos solo miraron eso ignorando al líder, todo hasta que la osa terminó con el último… de los que estaban lejos de ellos.

El líder solo miro a los demás, algo así no podía ser, y la osa se acercó, él se quería mover a lado de ellos pero, un sujeto y una niña se acercaron tranquilamente.

—Hola Sisi— dijo Kyrla tranquilamente y acariciando el pelaje de aquella osa

—Así que está es la osa zombie de mi hija, había escuchado de ella pero…, vaya

La osa se quedó quieta tan quieta que podía verse que no respiraba, solo esperaba órdenes.

Los demás avanzaron pasando de largo a ese sujeto, menos Zyrax.

—Y es por eso que debes seguir tus instintos más que dejarte llevar por otros, no te preocupes, ya me encargue de tu gente y es mejor que vayas a ver qué puedes rescatar por no decirme la verdad

Corrió desesperadamente hacia su aldea, lo que pasaría después no se supo, ya no.

Los demás alumnos salieron corriendo y se encontraron con soldados de ambos países, Amarilis apareció ahí con una piel de oso… solo que se quedó mirando a su padre…

—… Hola papá— dijo tranquilamente y muy feliz de verlo

—…

Él la abrazó y ella también, era un abrazo esperado, muy esperado de ambos lados, largo y cálido así como algo desesperado por verse el uno con el otro.

—Sabía que vendrías, sabía que lo harías…— dijo ella descansando

—Eres mi hija, nunca dejaría que termines así

—Si… lo sé, aún no es…

Los brazos de ella bajaron de golpe y la piel de oso cayó al suelo, dejándose ver su piel, su rostro, su ropa.

Estaba oscurecida, sus brazos en un vestido ya roído que no tenía mangas, la falda roida, sucia rota, dejando ver sus piernas… era como si la hubieran quemado con fuego negro o tuviera carbón suave en su piel, justamente como cicatrices de quemaduras que cubrían su piel como si fueran zarpazos de alguna bestia.

—¿Hija? ¿Hija? ¿Qué te pasa?— las preguntas por el repentino silencio preocuparon nuevamente

Y después empezó a convulsionar violentamente.

»!Hija¡

—¡Demela! ¡Demela!

Ramuko la apartó de él y la dejó en el suelo, para ese momento ella estaba vomitando sangre y sacando espuma por la boca además de tener los ojos en blanco y los movimientos de sus extremidades moviéndose pero como si estuvieran firmes, como si justamente sufriera una descarga eléctrica directamente al corazón y al cerebro la sangre salía a escupitajos largos, el aire no salía solo era un sonido de ahogamiento.

»¡Maldita estúpida, no te dejaré morir, no dejaré que te vayas de esta manera! !No frente a mi¡

Sacó algo de una bolsa que traía y bruscamente le atravesó el corazón con uno de sus dedos.

Las convulsiones se detuvieron por el momento, solo quedando inconsciente.

—¿Qué le pasó? ¿Qué ocurrió?— preguntó Zartros

—Su esencia mágica, sus líneas mágicas están en el límite— dijo Ramuko quitando su dedo de ahí pero sin sangre —, estuvo manteniendo algo durante mucho tiempo

Y miro a los demás alumnos.

—… Yo… — dijo uno de los alumnos—, yo no podía mover mi pierna, no la siento

—Mi brazo está dislocado, pero no me duele

Y los demás dijeron lo que les pasaba, casi todos estaban destrozados de los huesos pero se veían bien.

—No podíamos decirlo, nos dijo que no debíamos pensar en eso, solo en sobrevivir… pero…

Hasta los hombres se sintieron horribles, las mujeres empezaron a llorar.

—Lo siento, lo siento

Los demás no sabían cómo sentirse.

—Conservó los huesos y músculos con su magia…, pero debía mantenerlo… imbécil, ¿Y así quieres que te vean como una villana?— preguntó Ramuko tanto sorprendida como decepcionada

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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