El Exilio de la Villana - Capítulo 44
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Capítulo 44: Capitulo 21:!Me lleva la piña¡
Una celebración iba a realizarse, algo como sobrevivir varios días en ese bosque y sabiendo cómo eran aquellas bestias salvajes era importante, más cuando habían hijos de nobles entre los sobrevivientes, así como los que no lo lograron para honrarlos. Además de otros avisos para que todo mundo escuchase, eso último sin que ella supiera sobre qué trataría.
Amarilis vió su alrededor, todo estaba impecable, incluso los soldados que estaban ahí tenían puestas sus armaduras… ¿Soldados?
—Oigan, Madre, Padre, Max , ¿Y Tyler y Kyrla?
—…
—…, hija…, verás…
—Yo lo diré, Madre— dijo Max tomando la palabra—, al parecer hubo una escaramuza sorpresiva al lado del Reino, la verdad es que obligaron a Tyler a ir hacia ahí con el chico, Stone, Kyrla fue una vez te encontraron, así que al menos hasta este momento no sabemos si han llegado, pero sabemos que están bien
—…, vaya, eso fue inesperado
—Eso es lo que todo mundo dice— dijo su padre
Otro intento de ataque justamente cuando ella no está, pero está vez al parecer fue un poco más largo… Quería hablar con Administrador sobre eso, pero debía esperar. Así que sacó su abanico para pensar en qué estaba pensando la Reina.
Todos los demás bajaron al estar frente a las puertas del castillo, los soldados hicieron dos filas para el camino que tomarían…, pero había algo extraño…, algo que hasta ella sabía que nadie podía negar.
«¿Por qué se ven sin apenas heridas?» pensó al verlos ahí de pie y firmes
Era una gran fila como para decir que habían ido a un encuentro…, hasta que lo vió y entendió, tapándose un poco el rostro con su abanico por qué quería reírse.
—!Amy♥¡
—Oh ya
Tyler apareció por justamente el otro lado lejos, tan encantadoramente desesperado, corriendo hacia ella sin importarle nada, Amarilis se mantuvo tranquila.
—Hola, Tyler—dijo bajando su abanico para mostrarle una sonrisa tranquila y apacible, como siempre
Y el mundo se detuvo, de una manera seca, cruda, realista más que nada, por qué todos los estómagos de incluso los soldados, se sintieron terriblemente mal al ver lo que hizo Tyler. Detenerse de golpe y tener una cara de sorpresa ante lo que veía.
«!AL MENOS TEN LA DECENCIA DE DISIMULAR¡» Pensaron absolutamente todos los hombres y mujeres de ese espacio
Él se detuvo justo a unos pasos de ella. Mirando con los ojos abiertos y una expresión desconcertada, no de asco, no de sorpresa, solo… como si justamente no conociera a quien estaba en esa silla de ruedas.
—¿Tyler? ¿Qué pasa?— preguntó ella como si nada, como si eso no fuera algo nada más que lo normal
—N-nada, nada, me alegro que pueda verte, perdóname por no hacerlo antes es solo que-
—Lo sé, lo sé las responsabilidades del Caballero Sagrado son igual de importantes
—Perdoname
Incluso un soldado suspiró de frustración, se escuchó un golpe que le dieron a un lado.
Ella seguía tranquila, pero incluso sintió algo de enojo en su espalda, así como a sus lados.
—!Ahí estás maldito estúpido¡
Otra voz apareció de la nada, Stone venía dando grandes zancadas desde donde Tyler había salido.
»¿Realmente quieres hacerme enojar verdad, idiota?
Los demás miraron eso, como si Stone solo se fijase en él y no a su alrededor.
—Veo que sigues siendo un idiota aunque no esté aquí— dijo Amarilis entre algunas risas
—¿Y a ti que te importa?, no hablaré con alguien que se vea tan de la mierda, ¿Cuántas veces te vomitó un lobo para verte así?
Eso último era demasiado, incluso para Tyler pero nadie se movió, todo por qué Amarilis estaba riéndose, justo como siempre que algo le gustaba y todos reconocían eso, después suspiró profundamente.
—Bueno, como puedes ver la comida les costó demasiado… te dije que iba a volver
—Te tardaste, bienvenida
Ella sonrió feliz y él solo la miraba respetuosamente a su manera.
—Señor Ronan, ¿Podría cambiar con mi padre?— preguntó ella
—Si
Ronan lo hizo cortésmente. Los dos padres con su nieta en brazos avanzaron hacia ella.
Así que ella avanzó con los demás, mientras Tyler se acomodaba a un lado, pero ella no evitó reírse, no era una risa de burla, no era una de frustración o nervios, era una que parecía ser de satisfacción, satisfacción de saber algo que quería entender desde hace mucho tiempo y ahora podía decirse que acababa de comprobarlo, librarse de un peso personal.
Para que decir que Tyler podía sentir las miradas de todos, absolutamente todos a su alrededor.
”Idiota”— susurró alguien en ese espacio
Todos pasaron las puertas que fueron abiertas de par en par por los guardias que ahí estaban, dentro se podía ver lo adornado, más puramente de estilo renacentista pero con toques de naturaleza, flores y adornos hechos con helechos multicolores, además de sus característicos perfumes naturales.
—Ohh, que hermoso
—¿Que esas plantas no crecen en Greznard ? Son muy lindas
Ronan se sentía algo orgulloso de esas palabras, Amarilis seguían observando el alrededor y además de oler el espacio, era algo embriagante y controlado incluso.
El camino no se detuvo y llegaron hasta la sala del trono.
Todos rodeados de sus familiares así como algunos nobles y claro, no evitando hablar y mirar a Amarilis y su estado, Ronan incluso los miró como si les diera una sentencia de muerte y solo haciendo callar a algunos, pero eso no importaba, era el momento de ella, así que después de un rato decidió ignorarlos.
Sus padres se veían tranquilos, alegres y orgullosos, la Reina la miró y mantuvo su expresión, incluso ellos se sintieron más cómodos con esa forma de mirar que hace momentos.
Vestida de manera igual acomodada y conforme a los estándares reales, su hijo a un lado vestido como Príncipe y no soldado, incluso Kyrla estaba ahí con su vestimenta completa de Santa, todo acomodado que incluso su trono estaba algo adornado sin exagerar en detalles.
La Reina se levantó tranquilamente y se acercó, la Santa y el Príncipe también pero en sus respectivos lados y de manera solemne, Tyler se hizo a un lado así como Ronan y los que eran acompañantes de ellos.
La Reina se detuvo delante de Amarilis y ella se levantó a pura fuerza de voluntad, sin ayuda.
—Tan terca como siempre
—Su majestad, si no fuera así, no hubiera llegado hasta aquí
La Reina se rió un poco. Y después acomodó su garganta.
—Todos estamos aquí reunidos para rendirle homenaje a una chica, una chica tan atrevidamente digna de recibir aquello que se le da a quienes arriesgan todo por su gente, sean soldados, sean civiles, sean incluso de la iglesia, aquellos que saben lo que es correcto e incorrecto, aquello que la Diosa Salomé dejó en sus escritos:
“Protege a tu gente y verás que aquellos caminos imposibles llegarán a ti, protege a tu gente y verás la gracia de la vida y propósito que desees tener”
El Príncipe se acercó, tenía una espada en su funda y la sacó de manera lenta, era una buena espada, casi parecida a la de Crocsald pero más grande, ella la manejó con solo una mano como si justamente no pesara.
»Así que siguiendo las costumbres que aquellos dejaron para nosotros, para nuestro futuro y nuestra gente, te nombraré a ti, Amarilis Faldone Dramull, Vizcondesa de el Reino Barthog
—Sí, será todo… ¿? ¿Eh? ¿!EEHH!?
Y claro, ni Amarilis se esperaba algo como eso, nadie se esperaba algo como eso. Después de expresarse así hubo un silencio, como si esperasen que fuera una broma o algo así y decir lo que debía decirse…, pero no pasó, nada de eso pasó.
La Reina procedió a guardar como si nada la espada.
—Madre, ¿No crees que te has equivocado?— preguntó el Príncipe apenas aguantando el gritarlo
Hasta Kyrla se quedó sin habla, podía verse que sólo muy pocos sabían eso por qué entre los fuertes murmullos podía verse a algunos que se mantenían en silencio, incluso entre los que estaban detrás de ella.
«!Ustedes lo sabían¡» pensó mirándolos enojada
Unos la miraron burlándose como diciendo.
«Así es»
—La Reina no se equivoca, ¿En qué me he equivocado?— preguntó ella
—… Se suponía que debías nombrarla Baronesa— respondió Vinley nervioso
Todo mundo escuchó eso, incluso Amarilis que fue tomada por sorpresa escuchó eso y estaba lista por qué se suponía debía ser así… pero nunca esperó que ella se saltara demasiados lugares de una casilla.
—… ¿Y?
Con esa pregunta todo mundo cuestionó enseguida ese actuar.
»Ya a estas alturas deben saberlo, ella encontró el libro maldito en la biblioteca real, tu solucionaste el problema con los hipnotizados gracias a que ella la llevo ahí, y además, lo más importante, hablé con algunos nobles y dijeron estar de acuerdo, más cuando demostró poder en el torneo donde te venció a ti y al Caballero Sagrado
—Pero si ya no tengo eso… por el momento— dijo Amarilis aún de pie—, eso no es…, justo
—Si, si, ya, ¿Señor Salom? ¿Podría?
Ella miró a otro lado y recibió un abrazo, no tan fuerte pero si dolido.
—Señorita Amarilis, lamento, lamento mucho no estar ahí, lo siento, lo siento
—…
Era su trampa de miel, aparte de sus padres sabía perfectamente que esa escena serviría para dar su punto… y no había más que decir.
—Me alegra verte, Salom, gracias por cuidar el fuerte mientras no estoy
El estaba llorando, no la quería soltar, pero debía.
—P-perdón, yo, no…
—Calma, calma, sobrevivi con los demás por qué honestamente no podría estar en paz, digo
Y volteo a ver a los nobles.
»!No es como si no pensara que si yo solo lo hago, no me culpen de que hice algo que no debía!, ¿Verdad?, ¿!VERDAD¡?
—…
—…
—Así que solo acepten la realidad frente a ustedes
Incluso eso los hizo callar.
Salom tenía una caja y en ella estaba una medalla y un medallón que acreditan su nuevo nivel de nobleza.
—… Tome
—Gracias, aunque me sigue molestando la forma en la que hizo esto— dijo sin evitar quejarse
—Lo siento, ya lo hice, fin de la discusión, pasemos al siguiente punto, no creas que todo gira alrededor de ti
—Ya lo dejó claro— dijo Harley
—Bastante claro— completo su esposo
Amarilis se sentía mal, se había saltado bastantes cosas como para ser nombrada de esa manera, sabía de sobra que si supieran lo que ha hecho, hasta la harían Marquesa, pero ya no había vuelta atrás.
—¿Y se supone que yo soy la terca?
—Escuche eso
—No me interesa
La Reina volvió a su trono y se sentó.
—Como sea, el siguiente anuncio es… que me llegó una carta, una petición que honestamente no me esperaba y quise hacer esto también por qué es muy importante— dijo mostrando un sobre muy grande de entre su pecho—, así que es mejor que la que envío está carta se presente, !Adelante¡
Todos los nobles y el grupo no sabían a qué se refería, nuevamente era otra sorpresa… algo que de alguna manera, no le gustaba a Amarilis.
Todos se hicieron a un lado y las puertas se abrieron nuevamente, pero ahora era una entrada tan diferente que a primera vista dejaría impresionado a quien pudiera verlo frente a él o ella.
—… ¿Esas no son ropas de…
—Kangalet
Era un país desértico, así que las costumbres eran totalmente diferentes a Barthog, pero más que nada en la forma de presentarse.
Justamente como una celebración a algo, primero fueron flores, un camino de flores rosadas y rosas que eran arrojadas con magia como pequeños fuegos artificiales, después soldados haciendo sonar sus espadas con un parecido enfermo a cimitarras, filosas, con grabados de imágenes posiblemente de guerreros famosos, traídas por soldados de armaduras delgadas pero que podía sentirse la peligrosidad a pesar de que estuvieran bailando, después un séquito de mujeres cubiertas del rostro, no como las de este mundo, sino más transparentes, podías ver su rostro, sus facciones, todo sobre telas delgadas de colores claros, transparentes, incluso los modos esperados, con la boca cubierta por otra tela.
Ellas adornadas con detalles de flores hechas tela, algunas joyas prestadas del reino, una figura delgada, modesta, concentradas en su paso como una procesión de algún santo o santa, la fila de soldados seguía más allá con algunos animales exóticos, caimanes de tierra de seis patas y hocico partido a la mitad, lagartos espinosos de cuernos largos, un grupo de serpientes siendo llevadas a latigazos en grupo avanzando con la mitad del cuerpo levantadas sin verse amenazantes, otra serpiente más grande detrás como si también vigilará a las del frente y para terminar, una Mabestia, algo que se suponía nunca se podría someter a los humanos.
Era una extraña combinación de un hipopótamo gigante con colmillos de jabalí, cuatro ojos, el cuerpo demasiado robusto y lampiño, sus pisadas eran fuertes, pesadas, su presencia más que nada aterradoramente visible a un nivel que incluso Ronan y Zartros querían prepararse para atacar, pero Amarilis los tomó de la mano lo más rápido que podía.
—No les den el gusto, tranquilos — les dijo mirándolos
Eso último podría sonar a una afrenta o una burla, ellos podían hacer algo que a los demás reinos les era imposible. Así se sentía, pero nadie realmente estaría tan loco como para hacer eso sabiendo lo que eran.
En el centro, justo delante de esa Mabestia, las serpientes y en medio de las mujeres, una más avanzaba a su paso, a tierra firme, como si dijera “Yo también me puedo poner a su nivel” todo mientras el ritmo de las espadas parecía disminuir.
Amarilis sabía quién era, todos sabían quién era, pero para ella, era una situación un tanto extraña, más allá de lo posible y podría decirse que comprendía por qué la Reina la hizo Vizcondesa…
Vestida de manera tradicional y posiblemente para ritos importantes.
Un vestido largo completo, varias capas de seda pesada, el corsé rígido con filigranas naranjas, un gran manto trasero flotante, adornada con joyas, en brazaletes, un par de collares expuestos con una gema posiblemente de jade, el rostro cubierto con un velo que tapaba la boca pero no como las demás, guantes largos, una sandalias limpias adornadas.
Pero el rostro, lo que se esperaría de alguien de esas tierras áridas pero denotando en un poco de maquillaje que no dejaba de ser hermosa.
Una mujer morena de ojos algo afilados con pestañas largas, labios delgados, y ojos azules además de una nariz perfectamente respingada, en una expresión tranquila, justo como la calma antes de la tormenta. Todo mientras se detenía firme y tranquila, un poco ansiosa por el ambiente y decidida a seguir adelante sin cambiar su expresión.
—Te presento a tu prometida, hijo mío, Drunae Maelstromia Karielder
Ella se acercó más cuando la Reina la presentó.
—Hola, Vinley… amor mío♪♥
Podía escucharse la timidez de su voz mientras desbordaba miel en aquel tono esperanzador y cual doncella enamorada.
Vinley la miró, pero después a Amarilis como si buscara ayuda.
Ella solo levantó los hombros y los brazos en señal de desconocimiento.
“¿Qué piñas quieres que haga?” sería el significado
La fiesta cambió de golpe de una manera que nadie ahí presente (que no fuera la Princesa Drunae y su gente) sabían cómo reaccionar.
Pasando de un nombramiento rápido (claramente extraño) a una fiesta de compromiso, era un nuevo nivel sobre el tipo de reuniones que podían hacerse en un solo día.
No es que Kangalet fuera un país odiado como lo era Pabellyon, era simplemente que en ese momento nadie sabía cómo reaccionar, ni el noble más experimentado sabía si felicitarlos o mantenerse al margen, todo por qué el Príncipe estaba desesperado por respuestas y la Princesa estaba más que complacida por lo que estaba pasando, ignorando totalmente el sentir de su alrededor, justo como la realeza debía comportarse (irónicamente)
Amarilis solo estaba comiendo tranquilamente un gran plato de comida en una de las mesas que habían preparado de golpe, podía decirse que igual solo los sirvientes del reino tenían todo listo y debían hacerlo rápido para que nadie todavía se recuperase del shock e impresión de ambas noticias, solo debían mantenerlos a flote mientras lo digieren.
Vinley estaba más que frustrado, peleando por no sentirse así, tratando de mantener un rostro tranquilo, Amarilis lo sabía, esto no debía pasar, aún no, aún quedaba tiempo para que el compromiso pasase, pero últimamente y por lo que había estado haciendo, la línea se había roto… ¿O así era?
Amarilis se acercó a un soldado.
—Disculpa que pregunte, ¿A dónde fue la escaramuza que ocurrió mientras no estaba? ¿Y contra quién fue?
—Fue en la cordillera de la “Voz sin nombre”, era una gran armada de Pabellyon— respondió el soldado
«Mierda» pensó ella «Saben que me quedé sin magia, adelantaron esto sin perder el ritmo, en la historia original ahí es donde justamente Tyler y el otro idiota se enfrentan, Kyrla es vuelta a ponerse en peligro y el la salva pero… fue una victoria de un solo lado, el de aquí, Kyrla apenas y tuvo participación, eso puedo verlo, el otro idiota tal vez está herido como el y más que nada, incluso si lo hago por partes, es tal y como debe pasar » pensó ella al entender la situación desde su ángulo de vista «Ellos subieron la apuesta al hacer esto, saben que si no me muevo, puedo hacer algo… Belialh puede hacer algo, incluso Q… no, eso último no…, alguien sabe que yo soy la que mueve esto…, demonios» pensó —, Dime aquí entre nos, ¿ese extraño sujeto estuvo ahí? Aunque Tyler podría haber hecho todo, no creo que salga así de limpio
El soldado se quedó en silencio y miró a sus compañeros.
—Asi es, estuvo ahí, pero se veía más loco de lo normal, incluso los de nuestro lado pensamos que tiene algo contra esos tipos, pero vaya que debió haberlo visto, señorita
—…, gracias
Ella regresó a su lugar, suspirando tranquilamente.
»Al menos mi seguro está bien, debería decirle que no se exceda… pero bueno, es así desde siempre
Esa batalla era la que debía pasar, la que podría decirse, haría que Barthog se haga aliarse con Kangalet por su bien, más se veía venir que si o si debía pasar esto, sea la razón por la que la Reina no podía negarse…,
«Así que la maldita me subió de nivel para buscar tener más fuerza por si las dudas…, debería pensar también en ese alrededor…»
Aunque la gente empezara a hablar sobre el compromiso del Príncipe, no podían dejar de lado el hecho de que una Necromancer fuera declarada Vizcondesa tan así de fácil, algunos podían entender el por qué después de la segunda noticia, pero quienes solo buscan intereses propios, como ella, incluso sabían que si fuera una persona distinta, ella no podría no evitar levantar una ceja con semejante noticia.
—Esto es una molestia
—Amarilis
Kyrla apareció poco después, vistiendo ya su traje de sacerdotisa hecho y derecho.
Ese mismo sombrero de aquella vez ahora sin las orejas de conejo, con un traje largo color marfil, holgado adornado con líneas y estampas cortado especialmente para el movimiento, las mangas amplias, ligeras para enfatizar su santidad, un cinturón de cuero resistente y con poco metales para la resistencia y soporte para mantener algunas pócimas de recuperación en una bolsa unida al cinturón.
Una bufanda en el cuello color celeste, entre el marfil podía verse algo metálico, escondido entre el ropaje para protección sin perder el toque, hombreras, pechera, por último una botas de cuero de tacón bajo. Todo para verse un poco bélica y mayormente Santa.
—Hola Kyrla, ¿Cómo has estado?— preguntó Amarilis mirándola fijamente y felizmente
—He estado mejorando en lo que puedo, me alegra mucho poder verte, aunque las circunstancias son… intensas, por cierto, las hadas dicen hola
—Hola, hadas…, ni que lo digas, Kyrla, realmente agarró a todos con los pantalones abajo
—Nunca mejor dicho, pero, ¿Y ahora?
Amarilis miro algo detenidamente a Kyrla, hasta ella sabía que esto traería algunas consecuencias inesperadas, posiblemente problemas más grandes de lo que podían manejar… y quería saber que venía, sabiendo que Amarilis podría al menos decir algo.
—No lo sé, ahora solo quiero ser normal, pero, puedo ver qué esto no terminará nada bien— respondió ella honestamente
—¿Para quién?
—Esa es una buena pregunta, Kyrla, estás aprendiendo
—…
El primer volúmen terminaba de esa manera, con la pelea de la escaramuza que ocurrió y después esto, el compromiso… Pero había algo más, algo que claramente haría volver aún más locos a todos, bueno, igual dependía directamente como reaccionarán los que escuchasen la noticia… Ahora que la Reina Hada estaba fuera de combate, ¿Serían ellos quienes lo dijeran o dejarían a Amarilis decirlo? Todavía faltaba para eso pero justamente podrían adelantarlo cuando quisieran y no habría problema, si no fuera modificado de una manera que sería ventajoso para quien lo hiciera primero, pero para eso, necesitaría que todo mundo, todo, lo escuchase y si, la Reina Hada era la única que podía hacer eso.
—Malditos pendejos, por mi tarden lo que quieran o nunca lo hagan
Dijo burlándose. Kyrla escuchó eso pero lo dejó ser, ya se estaba acostumbrando a sus delirios.
»Kyrla, deberías calmarte, en este momento más que nadie, sabes que no puedo hacer nada, no hasta recuperarme totalmente, así que deberías tomarte las cosas un poco más relajada— dijo relajándose
Eso sorprendió a la Santa.
—P-pero…
—Si, entiendo, mi nombramiento, esto, lo de ella, lo tuyo, ¿Al menos te has tomado un tiempo para ti? Fuera de todo esto, claro
—No…, la Santa debe estar atenta a todas las necesidades de la gente, protegerlas
—¿Y las necesidades de la Santa no importan? Eres una humana como yo, como Tyler, llegará el momento donde incluso puedes romperte y no habrá hechizo o magia de curación o sanación que pueda con eso, ¿Te gustaría volverte loca de responsabilidades a un nivel donde ya no puedas pensar realmente si es lo correcto? O incluso pensar que si lo es cuando no es así
Era una buena pregunta y una genuina preocupación.
—… Nunca lo he hecho, siempre he trabajo duro por esto, por todo…,
—Y mira a dónde has llegado, eres una de las cosas más importantes para toda la gente y alguien en quien confío, ¿Por el momento no es suficiente para ti?
Kyrla se quedó pensando un momento, realmente confiaba plenamente en ella, tenía ciertas dudas pero… eso si debía preguntar.
—…, ¿Entonces esto está bien?— preguntó Kyrla pidiendo un permiso a alguien que podía responder
—Si, además que tienes a las Comadrejas y a las hadas para darte soporte, un día de descanso no mataría a nadie, lo digo en serio
—…
Kyrla se quedó un poco callada y acercó la mano a la comida de Amarilis, tomando un postre y comiéndolo gustosamente, para sentarse a lado de ella.
—Exacto
Las dos empezaron a comer lo que había, Tyler miró eso desde la distancia.
—Lo arruine ¿No es así?
—No, ¿En serio?
—Es que…, estoy acostumbrado a mirarla mal, pero nunca esperé verla así de mal…, y esa reacción, mi reacción…, me quería morir en ese momento
—Creeme, hasta Ronan quería darse el gusto de hacer eso
Zartros estaba ahí con Tyler y Stone, este último comiendo rápidamente todo lo que se sirvió.
Tyler suspiró pesadamente, sintiéndose mal y claro, queriendo buscar una oportunidad para arreglar eso…,
—Somos humanos— dijo Stone —, nos lastimamos, nos herimos, tenemos cicatrices por qué la vida nos enseña a portarlas para siempre por las decisiones que hacemos, ella tiene eso por qué actuó según lo que pensaba, tu solo reaccionaste así por qué eres un imbécil que cree que puede protegerla de todo, pero no es así
—… !Ouch¡— exclamó Zartros
Pero a Tyler parecía no importarle, solo quería saber algo.
—…, ¿Cómo es que tú puedes decirle algo como eso? ¿Cómo lo hiciste?— preguntó Tyler a Stone, no desesperado, sino…, curioso ante lo que pasó
—Por que sé que volvería, con eso es suficiente para ignorar todo lo demás, es mi rival, eso lo único que me importa, nada más
—…
—… Y más ¡ouch!
Tyler se sintió totalmente derrotado por Stone, aunque no le estaba ganando nada en batalla a Amarilis, sentía que ya había ganado mucho con solo decir eso.
Zartros le extendió la mano y la estrechó totalmente de acuerdo.
Todo parecía ir tranquilamente, Amarilis decidió no moverse, solo dedicarse a recuperarse, Kyrla estaba disfrutando con ella de la comida, incluso las hadas podían comer algo de eso en pequeñas mordidas.
Los chicos seguían hablando aparte, los padres de Amarilis con la bebé hablando con la gente que los conocía, y acompañados de Ronan, todo mundo trataba de acomodarse al ambiente solo pensando que era tal cual, una fiesta como cualquier otra, con su respectivo nivel de importancia.
Pero entre todo eso, había algo que por supuesto al menos Amarilis pudo notar, no era la primera vez que se sentía así.
Toda esa guardia la estaba mirando, sabían perfectamente cómo disimularlo, pero ella ya tenía experiencia en saber que era observada.
«¿Tanto miedo me tienen?» pensó sonriendo justamente cuando sabía que la Princesa la estaba mirando
—…
Para una fiesta de compromiso debían pasar algunas cosas, los padres debían conocerse, debían darse regalos entre ellos como señal de respeto y aceptación, tenían que hacerlo público ante su gente y más que nada, debían pensar en la forma en la que ahora debían relacionarse.
En la historia original, Vinley es obligado a casarse, esto provoca que Kangalet planee controlar la mayoría del reino de Barthog, pero tomaría su tiempo mientras la principal Kyrla y los demás chicos estaban ocupados lidiando con sus sentimientos y algunas situaciones como si prepararan el terreno para esa revelación, más ahora la misma ruta ya no tenía ni pies ni cabeza, todo ya era un desastre de proporciones no tan caóticas pero si desastrosas, sabiendo que ella no fue la primera y tampoco será la última en destrozar toda la línea de ese mundo. Todo por qué nadie de ellos sabían por qué en primer lugar, estaban ahí o por qué exactamente debían estar ahí.
Más alguien si que lo sabía.
—Una vez que seas Maestra, jamás no podrás acercarte a tu hija ni a tu familia
—… Lo sé, Maestra Superiora Xibaly
—… ¿Entonces? ¿Porque indujiste un nacimiento de este tipo?
—Lo hice, no porque fuera lo correcto , solo me hice unas preguntas, ¿Dejar que alguien destroce el mundo antes que yo lo haga? ¿Dejar que quien sea que fuera sea más poderoso que yo? ¿Someterse simplemente cuando aparezca alguien que usurpa un lugar que no pertenece? Por qué vamos, todo mundo sabe que con la naturaleza no se juega
—…
—… Tiene un punto
—Callate Ramuko, no me tienes tan contenta por no decirme esto
—Si
Xibaly estaba con esas dos, Amarillis todavía usaba su silla de ruedas, Ramuko estaba con ella, más la Maestra Superiora tenía sostenida con su mano la ropa de la bebé, aún puesta en ella, sosteniéndola mientras la bebé colgaba como si fuera una silla de rebote, pero no parecía importarle por qué se estaba chupando el dedo tranquilamente mientras jadeaba sin ahogarse.
—Yo también sospeché sobre la inestabilidad de la naturaleza, justamente pensé que se debía al cambio de sucesión pero… no de está manera y menos por algo así…, además, creo que estaba relacionado a algo que descubrí
Dijo y se movió apenas cuidando a la bebé pues la balanceaba lentamente y está parecía disfrutarlo. Las tres estaban en la sala principal de la casa de Xibaly en Greznard. Así que ella se movió hacia su mesa de experimentos y puso a la bebé encima, Ramuko llevó a Amarilis hacia ahí.
Xibaly hizo aparecer una especie de humo que a su vez tomó forma de un gran mapa extendido, mostrando cada relieve de los países.
—La cosa que me bloqueó para encontrarte, no fue la única, estás son solo las que pude encontrar, una en especial me llamó la atención, fuí hacia ahí a ver qué había, pero eso es lo extraño, no había nada que no fuera solo un pueblo cercano a un bosque, los demás están igual
Puntos de humo rojo mostraron lo que decía, incluso unos cerca de Barthog.
—¿Nada?— preguntó Ramuko —, eso me es más sospechoso que si ahí estuviera algo
—Estoy de acuerdo, ¿Por qué harían eso?— preguntó Amarilis
—… Creo que la están buscando…— dijo Xibaly mirando a la bebé
—¿A mí hija?— preguntó Amarilis
—¿Qué más podría ser? Moldear los ideales y valores de un niño, aún más siendo alguien tan pequeño es lo más fácil y oportunista que puedes hacer, más cuando tiene el poder de cambiar el mundo cuando tomé más confianza y conciencia de su alrededor conforme a lo que le enseñaste
—…
—…
Eran palabras fuertes, pero verdaderas, irónicamente de quién estuvo en contra.
—Haré un collar para ella por sus poderes— dijo Ramuko
—Te ayudaré, pensemos en algo con lo que tengo, vamos
Amarilis sabía que la precaución de ambas al respecto, no les preocupaba la ruta que la madre le enseñaría a su bebé, les preocupaba lo que otros con tal de hacer algo como eso, serían capaces, a un nivel que intentaban ocultarlo solo para sí mismos.
«Realmente no quieren morir» pensó—…, pero no les daré ese gusto
La bebé estaba jugando con el mapa, ajena a lo que su madre había provocado y ella misma pensando en lo que esa bebé provocaría de grande.
Por otro lado, es conocido por todos.
—Así que, esta es la escuela, aquella famosa escuela de la que he oído hablar
—Así es, Princesa— respondió un sirviente
Frente a las puertas de aquel lugar, Drunae se presentó, vestida ahora más formal y en cierto sentido, más decente para sus estándares, con el cuerpo un poco más cubierto pero sin dejar de mostrar entre un velo ese hermoso rostro, además de sus brazos, una que otra joyería pero mínima y un pequeño séquito de guardias además de dos mujeres de compañía.
Ella dió un pasó y varias comadrejas se asomaron por entre espacios de la escuela lo más rápido que podían.
Los guardias por supuesto se armaron igual ante esa alerta de “El milagro” de la Santa.
Aquellas bestias extrañas no dejaron de mirar con sus ojos en forma de “Equis” (X) a ese grupo y por supuesto que el grupo tampoco a ellos, como si ambos lados quisieran una pelea y solo esperasen a ver quién empezaba primero.
—!Esperen, esperen¡ ¡Lo siento, lo siento!
Ese grito vino de uno de los lados, una chica vino corriendo, siendo identificada enseguida por su bastón, como la Santa de Barthog.
Ella llegó corriendo y descansó con las manos en las rodillas y jadeando por el esfuerzo.
—Por favor, perdonen a los chicos, pero, también le suplico, avise cuando usted desee venir, ellos son así por lo que pasó hace tiempo
—…, mis disculpas, bajen las armas
Algunos lo hicieron lentamente y otros obedecieron, las Comadrejas volvieron a ocultarse.
»No creí que su seguridad fuera tan… así
—Por lo último que ha pasado, no podemos escatimar en ello, además…,
—…, ¿Además?
—No, nada, ¿Que desea, Princesa?— preguntó para desviar la atención
Ambas se habían presentado ese mismo día del compromiso.
—Solo deseo mirar los alrededores
—Bien, síganme por favor
Todos avanzaron desde la entrada y si, podían sentir las miradas de las Comadrejas en algunos espacios, pero no era tan hostil como el principio.
Algunos alumnos miraron eso desde las ventanas, hablando de la hermosa princesa, otros sobre los soldados y unos cuantos preguntándose varias cosas.
Mientras avanzaba más adentro hacia la puerta principal, está se abrió, solo dos personas se veían caminar hacia la salida, venían hablando tranquilamente, hasta que vieron al séquito real de Drunae.
—Principe Zartros, Monseñor Ronan, Buenos días
—Princesa Drunae, buenos días
Ronan solo se inclinó cordialmente
—Me sorprende verlos aquí tan temprano
—Solo veníamos a despedirnos de una amiga, nos tenemos que ir, mi hermano posiblemente no aguante más que yo haga esto, pero valió la pena
—…, vaya, tal vez un día podamos hablar de algunos asuntos de nuestros reinos
—Si, algún día, como lo que trajo sorpresivamente entre toda la gente y su seguridad— dijo tranquilamente Zartros con una tranquilidad algo hostil
—…
—…
Todo mundo sabía el odio que Greznard tenía por las Mabestias, así que era esperada una respuesta como esa sabiendo que habían traído a una especie de quimera hipopótamo…
»un día será, entonces, con su permiso— dijo Zartros para terminar
Avanzó después de decir eso y Ronan lo siguió.
El séquito los miró y sintieron como si desde esa última palabra, ya no existieran para nada en la mente de esos dos.
Kyrla escuchó eso pero se quedó callada, era la mejor opción.
—¿Que lugar quieren ver primero?— preguntó para intentar recuperar un poco el ánimo
En otro lado, lejano y a su vez familiar, los tres bebés estaban jugando a su modo, los semihumano pequeños ya habían abierto sus ojos, mirando y olfateando a la bebé que estaba delante de ellos, ella les golpeaba la nariz o parecía hablarles, no para detenerlos, sino para ordenar.
—Señorita Amarilis
—¿Qué?
—…, debieron llamarnos-
—No, era una tormenta y un deslave, se muy bien que sus narices no hubieran servido de nada por qué la humedad desaparecería el olor, además que no sabrían moverse entre todo el caos de tierra y árboles, solo serían un estorbo
—…, Si…, tiene razón pero…
—Callate, no te hagas responsable o culpable de lo que nadie vió venir, ni yo lo ví, claro, era un bosque lleno de bestias, pero vamos, cada lugar tiene distintas maneras de cazar algo, ¿Tu gente estaría preparada de golpe en un espacio que no conocen y tienen poco tiempo para ello?
—No…
Amarilis estaba revisando los papeles del reino, era una revisión de rutina que había sido pausada.
El elfo encargado de darle asistencia estaba a un lado, mirando como ella observaba todo detenidamente.
—… Esto servirá…, pero…
Miró al líder Nijil delante de ella.
»No, no, es muy estúpido ese pensamiento…
—¿Pasa algo? ¿Señorita Amarilis?
—…, ¿Que dirías si te dijera que tienes que mudarte?
—¿!¡?
—!!…, ¿M-mudarme?
—Si, que digamos, te vayas a otro lado, empezar de cero con tu gente, claro, te daría lo necesario para empezar como se debe, eso sería gratis por cierto, ¿Qué opinas?
—…, eso…
Hasta el elfo quería saber la respuesta y a su vez el por qué de la pregunta. Nijil se quedó pensando un poco, miró a los bebés y Nixdie tenía a uno de los bebés debajo, justamente montandolo mientras el hermano de este trataba de jalarla para que lo dejara en paz.
»No, no lo creo, no hasta que ellos puedan caminar por sí mismos o siquiera pueda dejar de pensar que no puedo hacer las cosas como antes, así que, lo lamento
Amarilis suspiró mientras volvió a revisar sus papeles.
—…, ok, con eso tengo, aumentare un poco más el envío de suministros por qué igual necesito un favor, claro, después que me recupere
—Si, lo que diga, señorita Amarilis
Volviendo a la academia Stone y Tyler estaban frente a frente pero con los ojos cerrados, se veían más concentrados, posiblemente una especie de meditación privada.
Algunos alumnos veían al séquito y a la Princesa desde una distancia moderada, casi no perdían detalle de su paso, así como el observar y más que nada sentir que alguien así, era como una flor muy cuidada a pesar de la poca compañía a su alrededor.
—Santa Kyrla, ¿Puedo hacerle una pregunta?
—Dígame, Princesa, ¿Qué se le ofrece?
—¿Usted ama al Caballero Sagrado Tyler?
—!!!
—¿!¡?
Esa pregunta le sobresaltó enseguida, los demás también, pero en su séquito mantenían la calma, sabían que había sido una pregunta muy furtiva y personal, pero al parecer solo la Princesa no parecía notarlo a pesar de ser quien preguntó.
Kyrla por su parte no evito sonrojarse, no por el tema de la pregunta, sino por que como toda mujer, preguntarle algo así a alguien como ella que en estándares era una adolescente, era vergonzoso y no podía evitarlo, nadie podía evitar ponerse así si hacen preguntas de ese tipo.
—Disculpe la forma en la que diré esto— dijo Kyrla con una poca calma después de un momento—, pero ese tipo de cosas no se pueden decir libremente, claro, usted es una Princesa y le debo respetar pero…, hay ciertas cosas que son difíciles de decir aún así y no pueden tener la respuesta deseada, menos cuando es algo privado, si yo le pregunto lo mismo sobre el Príncipe Vinley, ¿Que respondería?
—…
Le había dado varias vueltas al asunto pero pudo sacar un reversible como más pudo, por qué si sabía la respuesta pero no podía decirle o la metería en problemas.
Drunae por su parte carraspeo un poco para acomodar su garganta.
—Amo a Vinley desde que éramos niños, puedo decirlo con certeza, he esperado mucho tiempo para ser su esposa, incluso lo dije la primera vez que nos vimos— respondió la Princesa no en automático, no podía verse que eso lo tenía en papel, por qué a pesar de traer un velo, Kyrla podía sentir que era una honestidad brutal, real y sentida, como si justamente quisiera que alguien le preguntara eso lejos de las personas de siempre
Incluso el tono de voz había cambiado drásticamente y eso aunque pueda ser actuado, habían ciertas condiciones para pensar que no era así, más cuando a estar de ser de tez morena, Kyrla podía ver de primera mano a una Princesa sonrojada y por supuesto, siendo una adolescente enamorada en ese momento… pero…
Por otra parte sabía que con la forma en la que Vinley se veía la noche anterior…, no era correspondido, algo había pasado con él como para tener esa expresión tan… seca, tan…, no desagradable, sino indeseable hacia ella…, un sentimiento que solo Drunae podía sentir y que él no
«Me pregunto si lo sabe» pensó Kyrla
En otro lado por su parte.
Nixdie está gateando rápidamente detrás de un niño orco, este solo caminaba de reversa sin despegar su mirada de aquella pequeña humana, la bebé solo lo seguía sin rendirse.
Estaban en la cabaña del jefe orco, ella estaba en su silla de ruedas, mirando el alrededor mientras esperaba algo, los dos líderes de aquella tribu solo la veían, interesados en las marcas de su piel.
—¿Qué?
—Disculpe, bruja Amarilis, es solo que nunca creímos que los humanos también sufrieran eso— respondió el líder señalando sus “cicatrices”
—…, ¿Los orcos también?
—Bueno, pasa cuando incluso un guerrero orco se excede por su fuerza, es considerada una marca de guerra— explicó —, pensábamos que los humanos no podían dejar que si orgullo dejase de existir por tener algo como lo que usted tiene
—…, razón no te falta, esto no fue por una batalla de ese tipo pero sí de supervivencia, además que siempre hay otros que hicieron lo mismo en distintas partes por distintas razones
En la entrada apareció un grupo de orcos, traían arrastrando algo dentro una bolsa muy grande de cuero tejido entre otros para dar el tamaño de un elefante y que se movía dentro.
—Bruja Amarilis, hemos traído lo que nos pidió
—Muchas gracias, ahora por favor, preparenlo y vayan al encuentro con unos contactos y por favor, usen la contraseña que les di
—Como órdenes
El mismo grupo arrastró eso volviendo por dónde entraron, aquella bolsa, su contenido empezó a moverse, como una gallina en un costal queriendo escapar, pero sin hacer ruido.
Los otros volvieron a sus asuntos, la bebé todavía seguía al niño orco que ahora saltaba por encima de ella para esquivarla.
—Pero si me permite decir algo, bruja Amarilis, ¿No crees que lo otro que nos pidió sería arriesgado?— preguntó la esposa del líder orco
—Lo es, ya sabes cómo soy, solo estoy esperando algo y saben que ese algo provocará algo aún más peor, así que solo deseo que estén atentos en ese lugar, ¿Si? Si es demasiado solo alejarse es la solución
La bebé estaba encima del niño orco que se había tropezado, estaba riéndose de eso mientras aplaudía felizmente y el niño orco estaba panza abajo descansando.
Volviendo con la Princesa, ella estaba rezando en la iglesia, pero era un rezo totalmente distinto al que incluso las monjas y sacerdotes habían escuchado, a ellos se les permitió acercarse por respeto a la tierra Santa y neutra de su religión, pero también anotaban el tipo de rezo como un registro, algo que claramente pidieron permiso o sus cabezas rodarian.
Ella seguía ahí y su séquito estaba dentro pero más apartados.
—Hola Kyrla
—Hola Ámbar, ¿Cómo estás?
Ambas hablaron en voz baja muy cerca.
—Bien, algo recuperada, ¿Ella es la Princesa Drunae?
—Yip
—Mmh… Nunca había escuchado a alguien rezar así — dijo Ámbar
—Misma religión, diferente forma, como hacer un examen importante pero del mismo tema
—…, me estaba preguntando…, ¿Por qué entonces no ha aparecido su Santa? ¿No se supone que si hay algo importante, la realeza y la iglesia deben estar juntas para corroborar que se ha hecho lo que se vino a hacer?
—No lo sé, pero algo me dice que no deberíamos preguntar, así que shhh
—¿Y extraoficialmente?
—Dicen que está muy enferma, tanto así que no ha salido de su habitación en varios días
—Diosa, ¿Y el Caballero Sagrado? Pensé que estaría con la Princesa
—Ese si no lo sé, es alguien algo cerrado en cuestiones públicas
—Esta con ella— respondió uno de los soldados de Drunae a un lado
Ellas lo miraron.
»No se ha despegado de ella en casi ningún pero…, vendrá el día del anuncio del compromiso
—…, ¿Y eso está bien?— preguntó Kyrla con preocupación
—…
Ese silencio aunque no respondía nada, podía sentirse que no debía decir lo que estaba pensando.
En otro lado, hace unas horas, mientras la Princesa Drunae estaba en la escuela.
La bebé está en el regazo del Rey Elfo, este está tan encantado que no le importa que aquella pequeña niña estuviera jalando su barba, a su vez él le está cantando una canción en élfico antiguo, podía verse demasiado nostálgico, demasiado feliz, ajeno a incluso el asunto delante de él, solo en su mundo como un abuelo con su nieta.
—…, bien, entonces, ¿Harán lo que les pedí?— preguntó Amarilis al otro Rey Elfo, el Príncipe hijo de este y a un grupo de elfos de ambos lados
Todos mirando a aquella bolsa moverse, habían analizado lo que había dentro, en igual medida sabían cómo se había capturado, pero nunca creyeron que iba a ser usado en algo tan… ¿Raro? ¿Único? No sabían cómo describirlo por qué justamente uno de los hechizos o conjuros más importantes también servían para eso, pero nunca esperaron usarlo en algo así.
—Si, lo haremos, pero, quiero preguntarle al respecto…, ¿Esto está bien?
—No lo se, pero estoy segura que servirá al menos para lo que quiero hacer, aparte, me sorprende saber que hayan dicho que sí, pensé que al menos pondrían resistencia
—Quiero cuestionar, pero…
—¿Pero?
Aquel Rey miró al otro, ahora la bebé estaba tranquila, con su puño en la boca, claro que no dentro, solo como podía, mientras miraba detenidamente al anciano seguirle cantando nanas.
—No, olvídalo, lo haremos
—¿? ¿Padre?
—…, ¿Ok? Entonces por favor
—Si
Hicieron desaparecer la bolsa y después se fueron. Amarilis se acercó al Rey.
—Vendré por ella mañana
—Si, muchas gracias, muchas gracias
Y ella se fue de ahí hacia su habitación en la escuela. Había ido y venido por todos eso lugares para seguir con la idea del principio.
—Nada como planear algo para volver locos a todos, aunque las consecuencias no me gustan mucho
Todavía no se acostumbraba del todo a estar siempre en silla de ruedas, había recuperado algo de su magia pero, no debía forzar mucho su cuerpo, sus nervios de sus piernas aún necesitaban más reposo por el tiempo que se quedó en cama y la falta de sangre.
»Con lo que va a pasar ese día podría descansar más de lo que deba…, me gusta pero a su vez no tanto, debería ahora solo matar el tiempo, mis brazos necesitan más ejercicio
Decidió cambiarse de ropa sin ayuda, todos los demás ya estaban ocupados lidiando con sus asuntos, incluso Salom que siempre estaba con ella.
Después de un gran esfuerzo lo hizo y salió de ahí.
»Debería ir a molestar a Stone, ¿Dónde estará?
Avanzó rápidamente en los pasillos.
Por el otro lado de la escuela él séquito seguía caminando. Ya había sido suficiente para una visita de ese tipo, pero para la Princesa aún no había terminado.
—No está aquí…
—¿Princesa?
Ella se detuvo y miró a tanto Kyrla comoa Ámbar.
—¿Dónde está esa chica? Amarillis, pensé que estaría por aquí
No dejaba de ser directa, y vaya que se había controlado con pocas preguntas.
—… ¿Por qué-
—Ella suele hacer eso— interrumpió Kyrla sabiendo que Ámbar se pondría a la defensiva
Eso sorprendió a Ámbar, pero se mantuvo tranquila.
—Solo deseo hablar con ella, sé que mi tiempo aquí aparte de ser productivo, venía también para hacerlo…, sé que tú, siendo la Santa y ella una Necromancer, aunque por inimaginable que sea, son amigas, así como la chica a lado de ti
—…
—… Lo soy— dijo Ámbar un poco a la defensiva
—Así que quisiera saberlo, solo deseo hacer eso y me iré sin importunar a nadie más
—…, ella suele desaparecer la mayoría de veces— respondió Kyrla —, no es como si lo hiciera por qué quiera…, la mayoría de veces… pero ahora no sé dónde está, incluso puede aparecer de la nada
—Hola, buenas tardes
Y todos voltearon a ver a quien había hablado.
Amarilis estaba ahí, enfrente de ellos, quieta, incluso Drunae se sorprendió un poco.
—Se lo dije
Amarilis miró un poco más y habló.
—Si no es mucha molestia, Princesa Drunae, me gustaría que me dejase pasar— dijo cortésmente—, necesito molestar a alguien que me agrada
—…
Pero la susodicha Princesa la miró. Y avanzó hacia ella, claro que Amarilis sentía que eso no era lo que había pedido.
—¿Eres Amarilis?
—Así es, Amarilis Faldone Dramull, ¿Necesita algo de mí?— preguntó ella con toda la curiosidad posible
Se quedaron un poco más y una se sentía bastante escaneada o juzgada por esa mirada.
—Si, solo tomare un poco de su tiempo— dijo después de parpadear
—Adelante, ese tipo puede esperar, siempre puede esperar
Era un intercambio cortés, con solo un lado sabiendo que se vendrían problemas.
—¿Podrías por favor no entrometerte conmigo y Vinley?
—¿?
—¿!¡?
—!!
—¡¿Princesa?!
Todo el séquito y así como las otras dos chicas no se esperaban ese tipo de cosas. Solo dos sabían cómo el otro lado respondería.
—Por mi quédate con él, estoy ocupada en cosas más importantes para mí…, pero…, ¿No crees que eso es innecesario? Digo, si me permite decirlo Princesa, apenas y sabe cosas de él…
—Lo se todo
—Sin que tú gente te diga… no me dejó terminar
—…
Esa había sido una buena estocada al orgullo.
—Pero si así es, entonces sabe lo que hice en la fiesta de presentación de Kyrla y el Caballero Sagrado Tyler, sabe lo del torneo, pero no sabes por ti misma más allá de eso el como él se comporta, y ya que hablamos de eso, se que la Reina hace lo que quiere pero me gustaría preguntarle a usted…, ¿Al menos sabe sobre tus sentimientos? ¿Sabe si realmente es algo que él quisiera hacer? Lejos de la obligación
Y por supuesto, las dos chicas sabían que Amarilis no se iba a guardar nada, la mayoría de veces era así.
—…, quiero decir, eso sí tengo muy claro, he estado esperando este momento desde que éramos niños, sé que él también me corresponde
—…
Amarilis no evitó mirar a otro lado como si quisiera burlarse o evitar decir algo y claro que Drunae se dió cuenta.
—¿Qué?
—¿Qué de qué?
—Mi tutor me ha dicho que cuando la gente hace eso es porque sabe algo que uno no sabe, ¿Quieres decirme algo?
Era una provocación pura y algo masoquista.
—…, al menos intentas aprender fuera de la realeza pero…, no, no quisiera incomodar a una mujer tan apasionada como tú, no ahora, pero al menos debería pensar realmente si es así como usted se siente y cree qué va a ser así
—¿Lo dices como piensas?
—No, lo digo como mujer que también pasó por lo mismo— dijo con una mirada rápida a Ámbar —, me retiro, espero y nos volvamos a ver, en otras circunstancias que no requieran hablar de cosas que no queremos saber, menos cuando no tenemos idea de cómo van a hacer las mismas…, o siquiera un poco se van a cumplir sin que se nos rompa la esperanza, me retiro, con su permiso
Bajo la cabeza un poco y se fue por dónde vino…
«Con esto mi medidor de ser una molestia está lleno» pensó feliz mientras tararea una canción
—¿Qué le pasa a esa mujer? No quiero creer que Vinley haya caído con ella teniendo esa… esa actitud…
«Ya cayó desde el principio » pensaron Ámbar y Kyrla
—…, pensé que irías con ella, Ámbar
—No, me dijo que necesita tiempo y espacio, solo por eso la dejé por el momento
La Princesa después se fue, aún con lo que había obtenido de esa plática, pero más que nada, pensando que ella estaba mal, que algo así no pasaría… pero teniendo esa angustia en su conciencia.
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