El Exilio de la Villana - Capítulo 46
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Capítulo 46: !Me lleva la piña¡ (3)
El día del compromiso llegó, pero con cambios un tanto extraños, la nobleza ahora sí podía concentrarse y saber cómo actuar, la gente arreglaba las calles para la llegada de los Reyes de Kangalet, incluso del Caballero Sagrado de ese país, era un asunto muy importante para la fiebre de ambos lados, de ahí que todo debía ser perfecto o al menos lo más cercano a eso. Amarilis estaba en una de las mesas, sola, degustando tranquilamente lo que estuviera frente a ella.
—Hija, ¿Qué estás comiendo?— preguntó una voz familiar
Antes de girar terminó de masticar y tragar lo que tenía primero antes de decir algo. No quería que la miraran como un hámster con los cachetes inflados de comida.
—Ah, Madre, Padre, Max, hola, es “Escorpión a la Brava“ es un platillo de Kangalet, su cocinero llegó hace dos días y quise venir a probar esto, está delicioso, ¿Quieren?
—…
—¿Escorpión? ¿Se pueden comer?
Para la gente de Kangalet, los escorpiones eran como las langostas a los pobladores costeños, incluso se diría que se hacen de la misma manera pero de distinta cocción, algunas verduras y frutas eran acompañadas para darle más sazón a la presentación del exoesqueleto de diez patas, sin pinzas, sin cola, solo el cuerpo central abierto donde la carne suave se encontraba, además de un color que obviamente era el veneno o tal vez la salsa que le acompañaba.
—No gracias
—Paso
—¿A qué sabe?— preguntó Max
Ella cortó un trozo con un tenedor y cuchillo, para extenderle a la boca, este la mordió y masticó…
—… Un poco a pescado mismo pero… no sé, esto nunca lo había probado
—¿Me acompañas?
Con ayuda de él, la familia se fue a una mesa solitaria, aquel espacio era justamente el patio del castillo, al ser Vizcondesa y ellos al ser parte de la familia, tenían acceso a ese tipo de lugares y exclusividad.
Podías ver a más mesas, sillas, buffets en otros lados, pero nobles apenas tocando la comida de Kangalet por ser demasiado exótica…, aunque aparte de eso, tenían otros intereses.
La familia de Amarilis podía sentir esas miradas, de burla, voces de murmullos, todos mirando a Amarilis mientras ella degustaba tranquilamente la comida como siempre lo hacía…
—¿Cuánto tiempo le das antes de que caiga?
—Le doy un año, máximo
—Menos
Y más voces que querían ser escuchadas pero peleaban por solo mantenerse con los de su alrededor.
Todo por qué ella era la novata con la peor suerte posible.
¿Por qué?, porque días después de ser nombrada Vizcondesa le dieron los terrenos y espacios donde iba a supervisar las aldeas del Reino, para descubrir que eran las más alejadas y pobres que habían. A ella no le preocupaba, claro que no, por qué cuando lo supo solo dijo algo importante y qué nadie se guardó en decirlo a otros.
“Entonces, me voy a endeudar de tal manera que voy a disfrutar el resultado, si, lo voy a hacer”
Y procedió a pedir un préstamo casi astronómico a alguien que empezaba a tener fama.
—¿Endeudarse de tal manera con Belialh? ¿Realmente cree que eso funcionará?
—Dejala, que ella vea como es el mundo real
Pero al terminar de escuchar eso, se escuchó una risa, una tan profunda que dio miedo.
—Cariño, calma— dijo Jonathan
—Perdón, perdón, eso fue inapropiado
La gente también los tachaban de locos algunas veces, eso y además de aparentar algo así, ella había también sido cuestionada al respecto sobre algo relacionado con ello, claro, solo para su capricho.
—Aquí está el dinero
—S-señorita Amarilis
—Aquí están los papeles— continuó tranquilamente ignorando su llamado
—Por favor, solo espere un momento— suplicó una mujer mayor
—Y aquí están algunas cosas que quisiera que hicieran… ¿Esta todo bien?— preguntó como si hubiera podido decir lo que quería
—Si, si señorita Amarilis pero… solo quiero preguntar una cosa— dijo la madre
—¿Qué?
—¿P-por qué nosotros? Hemos conocido a gente más capaz en su industria, podemos decir sus nombres y aceptar que son mejores ¿Por qué nosotros?— preguntó el padre
Los padres de Ámbar estaban ahí, serían los encargados de llevar a cabo las diligencias y responsabilidades de lo que Amarilis le fue encargado.
—¿Por qué no?— preguntó ella como si eso fuera una respuesta para todo—, Un poco de nepotismo mío no hace daño, además, les vendría bien un cambio de aires, digo, aquí no conocen el nombre de su familia, podrían hacer algo para mantenerlo así y por último, por qué no puedo estar en todos lados, ¿Con eso es suficiente?
—…, si, cumpliremos sus expectativas
—No deseo eso, solo deseo descansar un poco de esto— dijo amarilis sonando algo cansada
—Me da algo de nostalgia escuchar eso— dijo la mujer con una pequeña sonrisa
El padre se sintió algo avergonzado.
—Al menos ahora vale más la pena que nunca
—No deje que se sobreesfuerce o me enojare
—Bien, muchas gracias
—De acuerdo, bienvenidos al primer gran sistema de lavado de dinero que este reino pueda tener
—¿Lavado de dinero?— preguntó el padre
Amarilis sabía que si alguien como él no sabía esa frase, significaba que al menos sabían ocultar perfectamente el ocultar las necesidades.
—Pronto lo entenderán— respondió con una sonrisa tranquila y algo traviesa
Esa era la cuestión con ella, tener a la última rama de esa familia tan odiada como segundos al mando, endeudada y en el lugar más remoto del reino, era básicamente la peor novatada que cualquiera puede siquiera pensar en hacerlo (porque aunque quisiera ocultarlo, solo eso fue sabido por la gente) incluso sintiendo algo de pena por ella.
—¡Milly!
Ámbar apareció con ellos, sus padres, vestidos de manera modesta, su amiga se acercó a la mesa un poco más lentamente que cuando gritó eso. Saludo cordialmente a los demás familiares con una molestia ordenada aunque había dicho y hecho eso.
—Hola Ámbar
—¿Qué comes?
—Sapo del desierto en su jugo, es increíble lo grandes que son a pesar de no haber casi agua ahí.
Del tamaño de una pelota de playa.
»¿Quieres probar?
—Si
Y ella abrió la boca un poco, Amarilis tuvo que darle gusto.
—¿Y bien?
—Es delicioso si me lo das tú
Ahora era alguien más enamorada que de costumbre, ya no había vuelta atrás.
Afuera todo seguía su curso, pero había algo extraño que era el tema principal por el momento.
Algunos soldados estaban caminando apresuradamente alrededor, mirando disimuladamente a los alrededores, incluso entre las mesas, lo que para quienes sabían eso, era que algo había pasado.
*Kyu*
Un susurró que vino de abajo la mesa la hizo mirar, ahí estaba el Administrador.
*Kyu*
«!¿Cómo que está pérdida?¡ ¿¡que pasó?!?» pensó mientras mordía una cuchara de plata por saber la noticia
*Kyu*
—…, ¿Es enserio?— preguntó al aire
—¿Pasa algo, hija?
—No, madre, solo, voy al baño, enseguida vuelvo, no necesito ayuda por cierto
—Okey, no tardes
Ella se fue apresuradamente entre las mesas hasta el espacio donde podía hablar libremente con Administrador.
—A ver dime ¿qué piñas pasó exactamente?
Ocurrió solo un día después de que Amarilis se encontrase con ella, que Drunae fuera a la escuela, al parecer se había quedado con esa duda, que aunque solo sería un consejo, parecía que realmente la había afectado.
Las Comadrejas la habían seguido por seguridad, pero desde una distancia prudente. No era tan tarde de por si, el sol estaba por ocultarse empezando a iluminar lo último para dar paso a la noche, pero aun así hasta las Comadrejas sabían que el día no había terminado.
Miraron a Drunae llegar con su séquito al castillo, dejarlos descansar, ella irse a la habitación para huéspedes…, y quedarse ahí, un poco rato para después irse a otro lado, claramente con un cambio de ropa, uno más modesto, nada real, podría resumir se como ropa casual, cubriendo las partes de los que su anterior vestimenta no cubría, además de zapatos y no botas.
Podía decirse que sus sirvientes no esperaban eso, pero antes de decir algo ella avanzó rápidamente, así justamente como en la escuela pero ahora sabiendo a dónde ir…, el área de entrenamiento no estaba tan lejos, se veía a algunos soldados de ella estar ahí, mirando el como los demás hacia ejercicio, era algo disparejo por qué se veía que no querían mostrar sus formas de pelear o estilos de lucha, era lógico, estaban en tierras ajenas.
—Príncipe, creo que le hablan— dijo un soldado
—¿Eh?
Cómo todas las mañanas sin falta, Vinley estaba entrenando, no le importaba quienes estuvieran ahí, más cuando se veía (en ese momento) el asunto de la fiesta de compromiso. Podría decirse que sabían que solo era para no estresarse.
Pero como todo Príncipe y obligaciones reales tenía que acercarse tal cuál, igual lo hizo por curiosidad, apenas la conocía para saber que algo le había pasado, ella nunca había salido a ningún lado sin su guardia y ahora estaba ahí, mirándolo, sola, sin esa mirada de querer algo, sino de seriedad, y demás por su postura.
—¿Que pasa, Drunae?— preguntó
—…, quisiera hablar contigo, en privado, ¿tienes tiempo?
—… ¿?
Algo así no era raro, pero…, ver esa mirada de preocupación en ella era intrigante, algo que ni cuando la volvió a ver, esperaba (de manera redundante) verlo en ella.
—Bien, conozco un lugar
—Guiame por favor
Los dos avanzaron por los pasillos ante todos los demás sirvientes, todos los demás soldados y claro, sabiendo que algo había pasado e iba a pasar.
—Princesa
—Por favor, le he pedido privacidad en un asunto que quiero tratar, así que al menos hasta que no vuelva, pueden descansar
—Pero…
—He dicho
Ahí estaba un poco de ella ante él y ellos…, o al menos una versión falsa, pues se veía que no era del todo como siempre daba una orden.
—…
—Entendido, Princesa
Lo hicieron a regañadientes, pero se quedaron.
Claro que eso fue informado a la Reina…
—Dejenlos, si hubiera sido mi hijo, por supuesto que tendrían que espiarlos, pero ella lo pidió, vigilen los alrededores
Hasta ella los dejó porque conocía a su hijo… y sabía que haría lo que fuera por escapar de eso.
—Adelante por favor— dijo Vinley abriendo una compuerta secreta
—…, si
Después de ir por un pasillo secreto justamente detrás de un estante de la biblioteca real, llegaron a una habitación que se veía algo polvorienta, poco usada y con solo un respiradero para el aire, Vinley tenía una lámpara de aceite, volvió a abrir la puerta y ella volvió a pasar, todo el pasillo se la pasaron en silencio, ambos sabiendo que era innecesario decir algo o siquiera a dónde iban.
—…
Drunae miro el alrededor, apenas con luces, un respiradero qué estaría oculto por fuera entre alguna pared incluso dentro el castillo, había un par de mesas pequeñas, hojas polvorientas, unos libros entre los dos qué llevaban años sin ser movidos, cuadros en las esquinas cubiertos con telas igual llenos de polvo, apenas mostrando en esquinas lo que contenían, pero sin darse idea de lo que estaba pintado ahi, alrededor más cosas como jarrones, estantes, un candelabro que incluso aún mantenía velas pero ya usadas, unos sillones con telas empolvadas. Era un cuarto secreto en toda la extensión de la palabra.
Vinley dejó la lámpara en una de las mesas pequeñas, iluminando el espacio descrito así como el suelo, quitó lentamente las telas de dos sillones para no ensuciarse él y ella.
—¿Quieres sentarte o así?
—Así está bien…
Ella se mantuvo de pié y él también.
—Dime
—Te amo
Ese disparo venido de la nada, de la absoluta nada lo dejó en blanco, peor que un golpe en la cabeza, peor que siquiera caerse de una gran altura y chocar al suelo tanto de frente como de espaldas. Era una sensación, shockeante, en el sentido de que fue un flash directo que lo dejó en blanco por momento.
—…, Drunae, espera, espera
—Te he amado desde que éramos niños— continuó ella sin importarle nada, sin perder el ritmo
Vinley sabía que ella no se detendría, ahí estaba la Drunae qué conocía pero…, se sentía algo diferente, había algo diferente a lo que ella siempre hacía, algo…, distinto.
»Se que incluso decirlo de esta manera no es la correcta, se que decirlo aquí no es la correcta pero…, pero quiero decirlo, sin que nadie me diga que tengo que hacerlo, sin sentirme obligada a decirlo, esta soy yo, solamente yo ante ti no como princesa, no como segunda heredera… no como la persona que conoces, solo… yo, quién ha esperado por esto…, yo, la que aunque cualquiera puede decir que mis palabras son vacías, egoístas, te dice que te ama lo más directamente posible
Era una declaración tan directa que cualquiera se sentiría un idiota si no lo entiende a pesar de eso. Esas palabras totalmente sentidas, tan directas y tan… cariñosas…
»Pero…, pero quiero saberlo, quiero entenderlo…, aún cuando se que dolerá, aunque sea algo que nunca dirías tan así como yo lo he hecho, … ¿Me llegarías a amar así como yo te amo? Dímelo, dímelo por favor
Vinley vio que eso era lo que debía escuchar, palabras a corazón abierto, pensó que era justamente egoísta pero…, lo último, un modo de equilibrar aquella forma de expresarse, era por supuesto una apuesta, y una apuesta de esta manera, era algo que la Drunae de antes, jamás haría algo como eso. La mirada de ella decía que sus esperanzas estaban puestas en un total si, en un total tal vez… incluso en un no lo sé…, varias emociones en solo el brillo de sus ojos…, viniendo de alguien como ella.
Él sabía que en ese momento era ella, solo ella, nada de la Princesa que conocía, nada de la mujer que había escuchado hablar que era hermosa, acomodada y cortes, solamente y frente a él, era una chica normal, común y corriente que a nadie más quería decirle lo que acababa de decir, a nadie que no fuera él, menos en la manera tan… así, tan libre, tan honesta y más que nada, con la guardia tan baja que podía igualarse a una persona más, no a alguien que siempre debía ser perfecta y con la cabeza en alto. Así que debía dar, de la misma forma en la que recibió.
—…, Drunae…, sonará cliché lo que diré pero tengo que decirlo…, te conozco, he compartido ciertos momentos que son agradables y unos cuantos son demasiado molestos, la verdad— dijo sin pensar sus palabras por qué si lo hiciera, sería el Príncipe y no el Adolescente, así que, justamente como ella lo había mostrado y hecho—, pero lo lamento, lo lamento como no tienes idea, no puedo amarte, de ninguna manera y forma
Y si, pudo escuchar el rompimiento de algo en ese espacio…, un rompimiento de algo más fuerte y sentido de lo que podía haber escuchado y escuchará jamás.
—¿Por qué?…— preguntó ella sin saber que estaba rompiendo lo que había dicho, incluso con lágrimas inconscientes caer por sus mejillas
Había dicho que con eso le bastaba pero…, su inconsciente le ganó, sus emociones se soltaron, como toda enamorada y fallando en el intento.
»¿Por qué dices eso? ¿Es por qué vivimos lejos? ¿Por qué no soy tu tipo?…— preguntó peleando por no hacerlo, no seguir pero…
Ella se quedó en silencio y él trataba de buscar que decir, más antes de que la plática volviera a su rumbo, ella continuó.
— ¿Es por esa chica, Amarilis?
Y hasta los ojos se abrieron nuevamente pero para Vinley.
»Es ella— dijo comprendiendo que era así
—! Nonononono¡ Espera,¡Espera¡ !ella es ella, esto es muy diferente¡— gritó enseguida de escuchar eso
—Reaccionaste como esperaba solo por nombrarla— dijo con una calma algo aterradora
—Creeme, cualquiera lo haría, no la conoces, no has visto lo que es capaz y más que nada…, no, no es por ella, te prometo que no es por ella, dime por que te lo prometería y lo haré sin falta
—…, entonces, dímelo, dime qué ella no hizo algo para que reaccionaras así, todos los que he conocido, incluso hable con ella antes…, ¿porque hasta tu caes así?
—…
Vinley se quedó en silencio, pero solo estaba pensando que decir…, más sabía que cualquier cosa solo sería una excusa patética y ya no quería ser así, ya no había escapatoria, debía decirlo, aunque sabía que eso les iba a doler a los dos…
»Cuando éramos niños…, también me gustabas, Drunae, me gustabas mucho
—!!!
Ahora la impactada fue ella, pero antes de siquiera decir algo, él se adelantó.
—Tu sonrisa, tu carisma, se que con nadie, como ahora, mostrarías lo que estás haciendo y… llegué incluso a pensar en nuestro futuro juntos, como has esperado hasta ahora …, pero…
—¿Pero?…
La intriga la estaba matando demasiado rápido.
El ambiente que era un carrusel de emociones ahora se había detenido, como si hiciera una pausa, un tiempo fuera para esto…, ella quería forzarlo a decirle pero presionó las manos, sabía que no debía arruinarlo. Algo de princesa que sabía al menos serviría pero para sí misma, decirse que no debía hacerlo.
—…
Pero aún así el silencio siguió un poco más, él no había dejado de mirarla.
»Aún una parte de mi desea estar contigo en paz, amándote, pero otra parte de mi quiere destruir todo lo que conoces… todo lo que amas, todo lo que conoces… hasta incluso morir yo en el intento
El silencio volvió a reinar pero ya no era el de hace segundos, era uno aún peor,
—… ¿Eh?
Su rostro no tenía precio, esa declaración tan directa era… ruda, indiscriminadamente ruda y seca que incluso ella ahora se quedó en blanco por escucharlo.
»…
Después busco algo en uno de sus bolsillos.
»Extiende tu mano, pero cuando lo tomes, no abras la mano
Ella lo hizo…, él le dio algo, solo obedeció.
»El día que papá murió, ¿lo recuerdas?
—…, nunca
Ella no lo había olvidado, incluso en la historia original se dijo pero solo para dar contexto del por qué la Reina era la que se encargaba de todo.
El padre de Vinley y esposo de la Reina había muerto en una escaramuza sorpresiva de Mabestias cuando secuestraron al Príncipe, el hermano mayor de Drunae en un ataque de uno de los países extraoficiales (no reconocidos)
La historia no decía cómo pasó que lo lograron, solo contó eso. Ahora por las Comadrejas, ahora sabría el contexto del cómo pasó todo eso, como si fuera el material extra de algún tomo de manga.
—Cuando trajeron a papá después de eso, algo convaleciente…, herido, pero vivo, yo y mi madre no nos despegamos de él… en un momento mamá salió y él me llamó— dijo mientras se le veía luchar por no sentirse débil o mal al contarlo, claro que el dolor de recordarlo era fuerte, pero no quería que ella mirase eso—, y… me contó la verdad, una verdad que honestamente nunca pensé que sería real, más por qué…, son cosas que de niño no comprendes aún cuando te lo explican… lo que es la inocencia infantil…, pero vas creciendo y te das cuenta de muchas cosas…, te enteras de otras… y terminas aceptando poco a poco que eso que te dijeron, empieza a tomar sentido…, un sentido que para mí fue la verdad más dolorosa que podía ser…, por que pense que no era verdad…, ábrelo
Ella lo hizo y cuando miro lo que le había dado, lo tiró al piso, como si eso quemara, como si eso fuera un insecto desagradable, como si nunca en su vida habría esperado ver algo así en ese lugar, menos viniendo de él… su rostro de sorpresa, incredulidad, incluso desconcierto y miedo estaba ahí, tan claro como el agua, Vinley suspiró pesadamente sabiendo perfectamente que ella reaccionaría así, justo así.
—¿Do-don-donde… pero…
Las palabras se estaban escapando de la boca de Drunae, por más que estuviera luchando por hablar, parecía que su cuerpo estaba desincronizado, algo así era impensable, algo así era imposible, algoncomo eso… en ningún momento de toda su vida creyó ver en otro lado, menos con alguien como él
— Papá me lo dio antes de fallecer— continuo Vinley sin perder el ritmo,—, nunca se lo he dicho a nadie, absolutamente a nadie, ni a mi madre, y siempre lo tengo conmigo…, no ha llegado el día en que quiera arrojar eso lejos para pensar que debo dejar de siquiera hacer lo que estoy pensando…, pero siempre es como si algo más me retuviera de hacerlo, como si me forzase a mantener la idea aun cuando eso me duela, por qué en algún momento servirá…
Drunae lo entendía de una manera lo mas rapida y seria posible, eso era un arete, uno de la colección privada real que absolutamente nadie que no fuera de la realeza al nivel de cualquier reino y gente importante pudiera tener…, de justamente la persona más inesperada para ella que era la dueña.
»Tu madre mandó a matar a mi padre facilitando el secuestro de tu hermano, por qué no quiso aliarse para matar al tuyo en esa trampa
Escucharlo de a quien se le dijo eso, sabiendo más que nada que ahí estaba la prueba máxima, y el por qué él había dicho eso antes frente a ella, la superó, más allá del rechazo, más allá del dolor de saber que no la amaba, ahora como bien había dicho, entendía algo que justo antes no.
—…
Drunae se quedó en silencio, no habían palabras de su parte, alguna cuestión, alguna pregunta, algo…, nada.
—Me dijo que no debía ser tu culpa, que nadie lejos de ella sabía esto y que ni él pensaba sobrevivir a esa emboscada, me dijo esto por si en algún momento ella hacía algo…
—…
Ella no sabía qué sentir, no sabía qué hacer, ni que pensar, amaba a su madre, la conocía de todas las maneras posibles…, pero algo como eso, una acusación de esa magnitud… aún con esa prueba delante de ella…, era demasiado.
Vinley levantó el arete y lo volvió a guardar en su bolsillo.
—Sobre Amarilis…, — suspiró diciendo eso —, puedo decirlo con libertad, mis sentimientos son un desastre por esto mismo— continuó sin detenerse—, te amo a ti pero veo su rostro en ti, en ella veo a alguien a quien amar pero igual veo una herramienta que usar…, me odio a mi mismo por eso, por sentirme de esa manera…, así que…., perdóname Drunae, perdóname por tener esos sentimientos y no saber responderte…, perdóname por todos estos años que te he hecho creer algo que no debías sentir y no ser honesto…, por qué solo conmigo y todo esto, será más doloroso para ti que para mí al ser un imbécil que no puede pensar en cosas que no sirven de nada…, lastimando a los que aprecio mucho
Ella estaba ahí, llorando pero sin hacer ruido, en todo el rato lo escuchó, en todo el rato ambos se miraron, en todo el rato ya no había nada más que decir, en un instante ella salió corriendo a oscuras por el mismo pasillo.
»Que patético soy
Volviendo al presente.
Administrador terminó de decir lo que pasó, Amarilis tenía un dolor de cabeza muy fuerte, pero al fin entendiendo porqué el Vinley original era un imbécil que quería destruirlo todo.
«Es por eso, todo lo de la historia original es por esto, ahí la sensación de venganza le ganó por sobre todo…, también eso…, piñas»
Aunque ya había roto los ideales de Vinley, al parecer o el sistema mismo o su estupidez masculina le hacía sentirse así.
Claro, estaba de acuerdo con la venganza, pero al mismo tiempo sabía que si su padre había perdonado a Drunae y solo era problema de su madre… podía simplemente ser feliz con ella, más ahora que había sido honesto hasta la médula…, esa opción se había ido al carajo.
Podía decirse que incluso comprendía también el sentir de Tyler, era alguien que en la historia se hacía un personaje obsesivo con Kyrla, pero ahora él objetivo de esa sensación cambió a Amarilis.
Kyrla no había dejado de ser ella misma, incluso más libre que Ámbar y Stone igual.
Sus primeros sentimientos y metas habían sido destruidas y después cambiadas por ella, así que se podría decir que la venganza, obsesión, inseguridad y rivalidades iban a tomar primero antes que el amor…
—¿Y al menos ya la encontraron?
*Kyukyu*
—¿En serio?
*Kyu*
El dolor de cabeza no se detuvo aún sabiendo que si, pero el lugar donde exactamente estaba ella, digamos que era tal cual su estado de ánimo.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com