El Exilio de la Villana - Capítulo 47
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Capítulo 47: !Me lleva la piña¡ (4)
En la historia original, Drunae era tal cual una princesa del desierto, enamorada de Vinley, algo intensa en sus peticiones, atrevida, egoísta y más que nada, obsesionada por que sus deseos se hicieran tal cual ella quería que fueran… y ahora que ese deseo fue desechado con una honesta, increíble y cruda verdad por la persona que siempre ha amado y sabiendo que tenía razones duras y creíbles para decirle todo eso…, se podría decir que su personaje había sido pulverizado, demoledor, escupido destrozado a más no poder, ya no tenía nada que perder, por qué el deseo más fuerte que había tenido, el que la había hecho ser, esforzarse y ser lo que debía ser para estar a la altura de aquel amor que era el casarse con Vinley, él tenía claramente justificación para que eso no se cumpliera.
Por qué si fuera al revés ella actuaría peor, se conocía lo suficiente para saberlo, sabía incluso lo que estaría dispuesta a hacer con tal de cumolir su berrinche..
—Intente matar a mis padres, solo uno debía ser así — dijo pesadamente, cansada de llorar y importar que alguien la escuchase—, soy jna idiota por creer eso
—…
—!Sirvame otra¡
—…, enseguida, pero no grites
Un bar de mala muerte, podría decirse que era el más bajo que ella había encontrado, sabía diferenciar los barrios altos de los bajos así que eso fue fácil, lo complicado era el que la atendiera alguien y más teniendo la puerta cerrada.
Por lo de la fiesta de compromiso todas las tabernas estaban cerradas, licorerías, tiendas de trueques, incluso mercados, para cuando ella llegó notó que todo estaba vacío, más de lo que pensaba, pero no le importaba.
Avanzó aún cuando su ropa se manchara por la tierra, avanzó aún cuando ni estaba acomodada de su vestido ceremonial, avanzó aún con lágrimas, no de tristeza, no de despecho, sino lágrimas de saber que su sueño había sido destruido indirectamente por alguien como su madre. Eran lágrimas de enojo, como cualquier adolescente que sus padres no la dejan ir a un concierto o con sus amigas y quiere huir de casa.
Así que encontró el primer bar/taberna que estaba cerrada, y empezó a tocar desesperadamente la puerta a patadas, el dueño salió enojado y le gritó en la cara que dejara de hacer eso o la golpearía, ella le gritó que quería tomar, alcoholizarse y que pagaría lo que fuera.
—¿A si?
Y le dio sus guantes adornados con algunas formas en ellas.
—Las joyas no son de fantasía
—…, entra
Llevaba desde la mañana, mismamente después de vestirse para la celebración, pues de alguna manera logró escapar de incluso su séquito y la guardia del castillo.
El dueño del bar por supuesto que no sabía quién era ella, solo la tomó como una turista que venía a la fiesta o algo así. Así que la dejó, ahogándose en alcohol como había querido, solo quejándose de su mala estrella, su mala suerte, su mala fortuna.
«Apenas es su tercer tarro» pensó el dueño al verla recargado en el estante de sus botellas.
Se había quedado en silencio mirándola, sabiendo que como cualquier cliente que solo quería olvidar sus penas, pero mismamente él no sabía qué era lo que le aquejaba, así que solo decidió estar atento. Atento a una extranjera sentada en un banco y en silencio.
—Vaya, vaya, vaya, ¿En serio esto está abierto?
Otro cliente llegó, eso hizo que el dueño no se sintiera tan mal por el ambiente pesado de ver a una mujer así.
El cliente se acercó y se sentó a un lado, Drunae no le hizo caso, solo seguía quejándose, mirando su tarro de madera con la cerveza sin bajar del borde.
»Deme vino, y la botella por favor
—Si
El dueño dio la vuelta, tomó una botella y un vaso de vidrio para servirle el primer trago.
—Pensé que al ser día festivo todo mundo descansaría— dijo el cliente en un tono normal y algo burlón para después sentarse en otro banco a lado de ella
—Lo mismo pensé, pero la señorita de aquí no me dejó opción
—Ehh~~
Drunae seguía sin prestarles atención, pero se tomó la cerveza de golpe, tan de golpe que parecía no serlo, lo hizo como si fuera agua potable.
El cliente solo se rió de ver algo como eso y ella lo fulminó con la mirada.
—¿Qué? ¿El dolor de una mujer se te hace gracioso?— preguntó tan cortante y directa que sí se sintió
—N-no, solo es que nunca había esperado ver a alguien tomar así de rápido, ¿Tan mal te ha tratado la vida?
Ella calmó su voz un poco volviendo la vista al frente.
—…, no, solo…, deseo saber que se siente intentar olvidar el dolor de saber que perdiste sin siquiera dar pelea
Le hizo señas al dueño para que le sirviera otra.
—…, que profundo y que patético
—!!!!
—Pff
Hasta el dueño quería reírse pero soportó como pudo pues casi tiraba la cerveza que estaba sirviendo nuevamente.
—¿! Patético¡?
Drunae azotó el tarro ya sin cerveza a la mesa porque lo regó.
»¿!Y tú quién te crees que eres para decirme que eso es patético!?
—Ah, ya que vamos a eso— dijo y se bajó del banco—, mi nombre es Belialh, Belialh Rockford Shaula, mucho gusto
—¿Y solo por tener ese nombre raro crees que puedes decirme eso?
—No, lo digo por experiencia
—¿Experiencia? !Ha! Te vez demasiado de mi edad como para decir eso
—Y tu como para pensar que la realeza no es parte de la sociedad y la naturaleza humana, todos vamos a ser enterrados 3 metros bajo tierra, ¿Realmente te estás embriagando por una estupidez así?
—!No es una estupidez, yo lo amo¡
Y rompió el tarro con todas sus fuerzas al chocarlo con la mesa, trozos de madera salieron disparados por todos lados… para después decir la razón por la que se sentía así, era un resumen pero dio su punto del por qué estaba haciendo eso.
»lo amo, pero…, pero tiene razón en decirme todo eso…, conozco a mi madre, siempre pensé que era así por el bien del reino, pero…, pero después de eso, de saber lo que hizo…, todo dio un giro y comprendí no varias, sino muchas cosas…, perdí en esto…, por qué simplemente se que sería lo mismo, sería lo mismo que hace ella….y yo no soy ella, ya no
En su mano sostenía la oreja del tarro, tenía algo de sangre en sus manos y la expresión furiosa de decir algo como eso.
—¿Sabes? Yo también pensaba lo mismo— dijo Belialh mirándola y después mirando su vaso de vino—, seré empático contigo y te diré tal vez lo que puedas pensar, algo como…,nunca seré como ellos, nunca haré algo que no quiera, siempre tendré eso que estoy viendo…, para al final obtenerlo pero usando esos mismos trucos que tanto aborrecía— dijo Belialh terminando de un trago su vaso de vino—, por qué sino, no hubiera funcionado, nunca tendría eso
—…, ¿Y crees que diciéndome eso haré algo que no me guste?
—Los pasteles que usan mucha azúcar suelen ser los más fastidiosos, literalmente tu vienes de un país donde los escorpiones son un manjar, ¿Crees que comer eso es lógico para otros lugares? ¿Alguna vez no has pensado que para saber que plantas servían para curar males y cuantos debieron morir para encontrar las correctas?
—…, Mmm, buena esa— dijo el dueño
Drunae también lo entendía, pero no era suficiente.
—Es lo que hay, es lo que nos enseñaron para salir adelante en un ambiente así de extremo, en cualquiera— dijo más tranquila y volviéndose a sentar
—Exacto, porque aprendieron a sacarle provecho a algo que otros ven que está mal o se arriesgaron sabiéndolo, ¿Por qué no hacer lo mismo pero para fines distintos? No necesariamente tiene que ser algo igual, sino algo que tú quieras, métodos diferentes para un mismo resultado…, fallar una vez, para ganar las veces necesarias, incluso al revés, pensando que al menos lo intentaste y puedes volverlo a hacer
—…
Ella se calmó, un poco de sangre salió de su mano donde sostenía la oreja del tarro, el dueño le dio un pañuelo y ella lo envolvió.
»No quiero hacerlo, no quiero amar de esa manera, no quiero forzarlo de esa manera, ha vivido mucho como para-
—Estás tratando de emborracharte en una taberna, ¿Eso es algo que una princesa haría?— interrumpió Belialh provocadoramente
Ella se quedó en silencio un momento.
—…, es lo que escuché que servía…, al menos por el momento, al menos para no pensar en eso…
—¿Y ahora? Haces algo malo para no pensar en el verdadero problema, ¿Entonces?
Ella sabía qué no iba a ganar, resignarse era una opción.
—…, no lo sé, no sé cómo empezar, quiero amarlo, quiero estar con él, aún sabiendo eso quiero hacerlo, pero…, tengo miedo
Belialh se rió nuevamente de eso y se sirvió otro poco de vino. Ella lloró un poco sin importarle esa burla, porque seria que lo merecía.
—¿Que es el miedo sino el paso necesario para hacer un momento y movimiento inolvidable? La valentía está en seguir haciéndolo cuando sabes que ya no hay vuelta atrás, pero sabiendo que es lo correcto, lo que quieres, lo que deseas llegar a tener, caer sin haber luchado es simplemente rendirse sin saber qué es lo que se necesitaba en primer lugar…, aparte de una estupidez muy cobarde
—…,
Ella miró nuevamente al frente, pero no a lo que quedaba del tarro, solo a la mesa.
—… hazlo otra vez y deja de ser una estúpida imbécil berrinchuda que se cree mucho por ser una princesa, ¿Quieres?
—¿?
El dueño se quedó algo inquieto por eso último, el único que como en toda historia, solo escuchaba a los demás llegar a un punto de no retorno, tanto para bien como para mal.
Belialh empezó a tomar tranquilamente vino mientras ella estaba pensativa, hasta que se levantó y se fue de ahí sin decir nada a nadie.
Él siguió un poco más para servirse todo el vino, lo necesitaba para el dolor de sus piernas.
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