El Exilio de la Villana - Capítulo 48
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Capítulo 48: Que cosas, ¿No? /3
Mientras eso pasaba, Drunae estaba algo encantada con la situación, ya había tenido el sí que quería, pero la forma de conseguirlo fue lo que había descuadrado más aquella situación.
—Si fuera tu padre, definitivamente no hubiera hecho nada de esto, hubiera sido mejor esperar más tiempo, incluso con la intromisión de Ataraxia y esa chica…
—A decir verdad, yo sabía que Ataraxia me amaba, pero me lo callé— interrumpió Drunae
—¿Lo sabías?
—Si
Esa declaración sorpresiva era algo que sorprendió a la Reina.
—Lo diré aunque suene mal para quien lo escuche, tomé ese amor no correspondido como una prueba del mío hacia Vinley y puedo comprobar que valió la pena, totalmente lo valió
Aunque sabía que había lastimado a alguien, podia decirse que vivía con ese sentimiento, hasta las sirvientas que estaban arreglando nuevamente a Drunae se detuvieron un poco, para después continuar.
—…
—…
—No puedo negar que igual me interesaba Ataraxia pero…, no podía sentir lo mismo que siento con Vinley, más como todo mundo no esperaba que hiciera eso— dijo con un tono de voz tranquilo, complacido de haber hecho algo
—…, nadie, pero aún así, no me imagino algo como eso, es indebido, es algo que va más allá de donde está permitido, incluso tuvo que ser salvado por esa chica, me sorprende que no tuviera miedo de alguien como un Caballero Sagrado
Drunae se rió un poco, comprendiendo que lo que Kyrla le había dicho no era mentira y ahora lo aceptaba plenamente.
—Me agrada, es alguien fuera de serie como habíamos investigado, podría incluso pensarse que si Vinley lo desea, ella puede ser su concubina y lo permitiría libremente incluso ahora
Las sirvientas volvieron a detenerse un poco más.
—!Drunae, no puedes caer tan bajo¡ Algo como eso solo es permitido para cuando puedas ser Reina— regaño su madre ante lo que escuchó
Pero su hija solo suspiró, era como si justamente midiera lo que su madre decía para saber qué era lo importante y que no.
—Vamos madre, ambas sabemos que si podemos, haríamos lo necesario sin importar nada— continuó
—Siempre hay un límite
—Claro, presentarme harapienta, con olor de cerveza en mi boca y enfrentando a mi padre es el tope moral de ese susodicho límite
—…, esa es una excepción, además…
—¿Además?
—¿Realmente no continuarás con lo que te dije?
—…
—…
—Dejenos solas
Las sirvientas se inclinaron y se fueron de ahí a medio arreglar las vestiduras de Drunae, cerraron la puerta y ella suspiró antes de hablar.
»Madre, según por lo que recuerdo, tú ni estás tan segura de continuar esto y has decidido aún así seguir adelante sabiendo los riesgos de ello— dijo Drunae arreglándose por sí misma—, desconozco…, desconocía, más bien, el por qué me dijiste todo eso esa vez y creo que tuve razón por primera vez en mi vida al decirte que lo pensaría…, y puedo decírtelo de una vez por todas, no lo haré, no seguiré lo que dices
—…, ¿En serio?
—Totalmente— respondió con total seguridad
—…, en ese caso, deberías entender que algo como esto no podría salir de aquí— dijo su madre seriamente
—En eso sí te daré la razón, me callaré lo que hablamos, porque honestamente, creo que a ambas nos conviene estar lejos la una de la otra— respondió ella de la misma manera, casi como una gemela, una igual aunque fuera su hija
—…
La Reina quería preguntarle, pero al ver esa mirada y esa postura, sabía que algo había pasado, lo desconocía, pero vaya que se dió a entender demasiado bien con esa plática.
—No se que te ocurrió, pero al menos diré esto totalmente en serio y de corazón, se feliz hija mía
—Es la idea…
La Reina salió de ahí con más dudas que nada, cerrando la puerta para pensar sobre eso.
»Ah, madre, se te olvidó esto
—¿Eh?
Y Drunae le entregó algo en la mano, cuando ella lo miró, no parecía sorprenderse.
»Ah, gracias hija
Y se fue como si nada, más Drunae la miró irse hasta desaparecer.
Adelantando un poco las cosas, para cuando la Reina se dió cuenta de que colección de su joyería pertenecía ese arete, entendió perfectamente la ahora entendida amenaza de su hija.
La situación en el patio del castillo era tensa, la gente noble podía sentir cierta sensación de tensión en el ambiente y podían especular qué estaba pasando.
Los soldados tras bambalinas seguían buscando a la Princesa Drunae, pero era infructuoso, la Reina estaba algo desesperada pero no lo quería dejar ver, más el movimiento de sus manos la delataba.
Vinley se sentía culpable pero se mantenía ahí, tratando de verse responsable de eso sin apenas sentirse nervioso pero estando un poco más adelante de su madre.
Todo frente a los padres de Drunae, los Reyes de Kangalet.
—¿Entonces has perdido a mi hija?— preguntó el padre solo para que ellos escucharan
Su tono de voz era autoritario pero con un toque de tranquilidad apenas palpable.
—Lo lamento, eso fue inesperado y me siento responsable de eso— respondió Vinley con una pequeña reverencia
Los nobles sabían que eso lo haría ver mal por la situación, pero otros entendían que era más que necesario ser honesto y responsable.
—¿Puede saberse de qué hablaron? ¿Acaso se pelearon por algo? ¿Hubo algo que le dijiste?— preguntó la Reina Madre algo preocupada
Binley tuvo que hacer de “tripas corazón” (esforzarse) para no mostrar hostilidad ante ella al hablarle.
—…, ella pidió hablar en privado y así fue, su majestad, así como debe de entender que estoy dispuesto a seguir con el compromiso, se que ella también, solo que necesita tiempo para ello— volvió a responder con la honestidad que estaba mostrando
—…
—…
—Si, es tal cuál reaccionaria ella— dijo su padre
Si de por si la situación era tensa, ahora lo era más con lo que él dijo.
>Confío en que va a volver, pero no se si ella querrá continuar eso
Los Reyes de Kangalet estaban en el sitio donde se llevaría a cabo el anuncio, todo ya estaba preparado de por sí, habían viveros afuera donde había mucha gente expectante y hablando de lo que estaba pasando dentro, los nobles no sabían adónde mirar.
El ejército de ese país estaba apostado a un lado, caballos, armaduras, incluso varios soldados de robusta armadura, adornada con metales brillantes y de envergadura que les sería más fácil comparar con la piel de un jabalí.
Los soldados eran más delgados, pero podías ver qué más ágiles, espadas en las manos, una mirada sería, sandalias que mostraban que apenas y habían descansado del viaje, pero que no dudarán en pelear con todo.
No se podían ver magos, pero sí una especie de sensación extraña en el alrededor, Amarilis sintió una especie de magia entre ellos, un encantamiento que posiblemente los cubriría de algún primer ataque o alguna especie de bendición en ellos, lo que decía que no iban a usar su carta fuerte (la magia) aún cuando los líderes de ese país estuvieran ahí, querían guardar el postre para el final o por su fuera provocado.
Así que cualquier provocación iba a costar demasiado, todo mundo lo sabía…,
—No creo que esto sea necesario — dijo el Rey vestido de manera opulenta
Ataviado de vestiduras relucientes, de túnica larga, de morado imperial, textura pesada y hasta los tobillos, de bordados geométricos, brillantes, una capa amplia de interiores bordados llenos de figuras y miniaturas de ese país, sujetada al cuello con un broche de oro con algunas gemas color jade y en el centro un rubí, una faja ancha en la cintura de incrustaciones metálicas, pero no dejando de verse una espada, botas de cuero suaves y claro, su corona no parecida a la s de siempre, sino una tiara alta con lo que parecía ser el emblema del país, dos cimitarras cruzadas rodeadas de cadenas caídas a los lados
»Conozco a mi hija lo suficiente para saber que si ella no acepta algo, no lo hará nunca, aún siendo este asunto de suma importancia
—Estoy de acuerdo — continuó la Reina—, tal vez mi hija al final recapacitó de algo que no le gustó mientras hablaban, ya sabe, cuando alguien dice algo, solemos entender muchas cosas al respecto
Vestida finamente de telas en un vestido de varias capas, gasas, seda, de color azul con bordes rosa del desierto, mangas largas hasta el antebrazo, el velo semi-transparente desde el tocado alto con detalles de estrellas en esa tela hechas de pequeñas gotas de oro, brazaletes, cinturón y tobilleras de joyas además de detalles de lo mismo, de corona baja tipo diadema con perlas y cadenas de oro colgando, era justamente la versión más premium que podías ver de un vestido ceremonial…
Pero lo que ella y cualquiera de ahí les llamaba la atención era otra persona, deja de lado lo grande, lo brillante, incluso esa presencia pesada, noble y a su vez elegante… era la forma en la que su Caballero Sagrado estaba presentándose…, en pocas palabras, era como cualquier otro soldado, la diferencia era que se veía algo un poco más armado que los demás, dos espadas curvas (cimitarras) ornamentadas, podías ver el arco retráctil en la cintura con detalles de plumas de alguna ave poderosa, las flechas no se podían ver pero no por eso significaría que no estaban ahí y en el otro lado de la cintura, un látigo de cadena con cuchilla curva.
Amarilis se rió de eso mientras seguía comiendo y por supuesto, todas esas armas se veían más fuertes que cualquiera, lo que decía algo especial.
«Algun idiota adelanto las cosas ahí pero es fan del Príncipe de Persia» pensó «Espero y eso haya sido lo único, no, definitivamente no»
Se retracto lo más rápido que podía.
Repentinamente sintió eso, justamente lo de siempre pero era más como si hubiera sabido lo que dijo y miró al Caballero…, este no dejaba de mirarla.
De cabello algo desordenado, un rostro cansado con algo de ojeras, la armadura parcial para sostener sus espadas, un chaleco azul oscuro, pantalones amplios color arena, una faja roja con toques azules, brazaletes y botas de cuero.
Ella le hizo señas de su peinado y le mostró que le quedaba bien, él volteó nuevamente a lo que ocurría enfrente, ella también.
Vinley se sentía más tranquilo, como si después de decir algo a alguien que entendiera lo que sentía, lo que tenía guardado, ahora pudiera hacer su cara de póker profesional más tranquilamente y no forzada ante personas que deberían morir por su mano.
Mirar a la Reina ya le estaba resultando, sólo un poco natural, de todas maneras ya había dicho lo que le pasó, ya no importaba cómo terminaría, solo quería estar en ese momento y el cómo moverse después de ello.
La Reina (de Barthog ) lo notó, sabía que algo muy serio había pasado, por ello la nula objeción de decir algo que no debía o simplemente hablar cuando no era necesario.
La otra Reina e incluso el Rey sabían medir a las personas y entendían que ese silencio no era por qué se sintieran mal, era por qué solamente estaban esperando algo.
«Claro, después de decirle que su madre intentó matar a su padre y que quieres matar a todo mundo, cualquiera dudaría de hacer eso» pensó Amarilis estando en su mesa «Me preguntó si el mismo sistema obliga realmente a las personas a hacer eso o simplemente son así de masoquistas»
Hasta que la vió, entrando torpemente, tambaleándose entre el camino y las mesas.
«Anda como novia de rancho, vestida y alborotada» pensó Amarilis queriéndose reír
Le dijo algo a Max y este se movió rápido, acercándole la silla de ruedas de Amarilis.
—Llévame, rápido
Max lo hizo y claro, le llegó el olor a cerveza enseguida, además de algo de suciedad.
—…
—…
—…
—¿Estás bien Drunae?— preguntó Vinley acercándose
Ella después se levantó, ya no era la misma que se había escapado en la mañana, ahora era alguien que venía de haber estado en alguna tormenta y a puros arañazos y con fuerza de voluntad había apenas salido de ahí.
Por supuesto que tanto afuera como dentro, todas las personas, todas estaban hablando de cómo ella llegó, algunos burlándose, otros pensando que había pasado y otros juzgando y criticando, todo lo socialmente hablando y por hablar sobre alguien apareciendo así.
—Hija, ¿Qué significa esto?— preguntó su padre queriendo mantener la compostura, no para enojarse, sino para reírse
Ella miró a sus padres, pero más a su madre, más aguantó las ganas de mostrarle cómo se sentía, pero la evitó por el momento. Ella miró a un sirviente y este apareció de golpe ante ella dándole un velo para su rostro, sabía que al menos podía rescatar algo de dignidad frente a ellos después de esa entrada.
—En serio, lamento mucho el que estuvieran preocupados por mi, la verdad es que tuve una crisis emocional al respecto de todo lo que yo y Vinley hablamos— dijo sin dificultad —, y si, se que para nada es la presentación de alguien, en un momento así y menos con gente importante alrededor… mucho, mucho menos con ustedes aquí, padre, madre, pero quiero continuar, quiero hacerlo, pensé lo suficiente mientras venía hacia aquí y honestamente…, no es como si fuera la única persona que toma alcohol para tener valor de hacer algo importante para sí misma
—Buen punto— dijo su padre
Le tomó la mano a Vinley y miró a sus padres.
—Quiero casarme con él, quiero continuar esto, quiero amarlo como se debe, aún siendo un error, aún siendo que tardemos tiempo en acomodarnos o siquiera él pueda sentir algo por mi, quiero hacerlo, por eso, deseo hacerlo, deseo estar aquí, deseo ser para él lo que necesite… padre, madre
Y se puso delante de él.
»Quisiera que nos des la bendición, solo si Vinley también acepta lo que acabo de decir
Él se había quedado en silencio, todo mundo lo estaba viendo, incluso Amarilis que estaba mordiendo un pedazo de pierna muy grande.
«¿Y bien?» pensó ella
Esa era la verdadera presión social, algo que solía hacerse en cualquier lado para que el “si” fuera total. Pero antes de siquiera hacer algo, una espada le fue apuntada al cuello.
—Ehm…, ¿Eh?
Ni la Reina se esperaba eso, y antes de siquiera alguien decir algo, se habló con una autoridad igual a la de ellos.
—Según las costumbres y tradiciones de nuestro pueblo, Reino y gente, nadie se libra de la humillación y el castigo impuesto por esto, ni siquiera el Príncipe de otro país
—…
—…
—…
Amarilis escupió su comida y sabía que no había sido la única.
—Ataraxia, eso solo tiene permitido hacer el Rey— dijo la Reina queriéndolo matar en el acto
—El rey no lo hizo, así que es deber del siervo recordarle lo importante
Tyler solo espera el momento de desenfundar su arma, Kyrla y toda su seguridad estaban a nada de moverse…,
La situación se volvió demasiado tensa y si, hasta el rostro de Drunae estaba hecha una furia así como su madre y claro, la Reina, pero había algo más, algo que volvió a opacar.
—¡¡!PFF!!! !!LO SIENTO, NO PUEDO MÁS ¡¡ !ESCUPI MI COMIDA¡, !ATARAXIA, POR TODO LO SANTO, ATARAXIA¡ ¡¡¡ QUE MIERDA DE NOMBRE ES ATARAXIA!! ¡HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA¡ ! REALMENTE LO HICIERON, REALMENTE SE PASARON DE IMBÉCILES¡ !!ES JN NKLNRE TAN MARICA EN ALGUIEN COMO ÉL¡¡ ¡¡ HAHAHA, AH, TIRE MI COMIDA!!
Esa risa estruendosa todos, enseguida sabían de quién era, no se necesitaba ser genio para saberlo, menos para intuir que eso fue tan a propósito y déspota como se podía ser alguien tan faltó de atención.
»!Esa mierda de nombre suena como una de mujer¡ ! jahaha¡ !Mi estómago, mi estómago me duele, voy a vomitar, voy a vomitar¡
Nadie dijo nada, nadie quería decir nada, pero vaya que el susodicho Ataraxia miro más furiosamente a Amarilis y se acercó en un pestañeo, Max no se levantó por qué ahora sí un solo movimiento y todo mundo sabía que esto iba a ser una masacre de un lado, hasta los soldados de Kangalet y los reyes lo sabían. Ella siguió riéndose hasta que poco a poco calmó su emoción.
»Ah~~~ hace mucho que no me sentía así de bien…, diosa, diosa mía
—¿Te parece gracioso mi nombre? ¿El nombre que mis sagrados padres me bendicieron? ¿El nombre que las estrellas me enviaron?— preguntó con una voz tan seria, tan aterradoramente sería que cualquiera podía sentir que apenas estaba controlando para no cortarle de tajo la cabeza
Pero nadie se movió, no por fuera.
Amarilis se limpió la boca mientras calmaba su risa, nadie de su mesa se movía pero debajo de ella estaban listos para lo que fuera. Incluso ella y los demás vieron como es que les daban lugares especiales a los reyes, la Reina estaba hablando con ella, la pareja comprometida estaba de pie…,
«Que maldita bruja» pensó Amarilis—, ah, perdón, es que pensé que estábamos burlandonos de cosas importantes, en momentos cruciales, pensé que tú habías empezado al desechar los sentimientos de la próxima monarca que iba a estar junto al Príncipe y próximo Rey de mi nación— dijo tranquilamente —, así que yo pensé que un nombre como el tuyo y tan afeminado podría igualar las cosas, digo, ¿Ese no es el punto? ¿Ser unos imbéciles sin escrúpulos en momentos tan jodidamente importantes que podrían cambiar el rumbo de la historia por venir? Sería bonito ser recordada de alguna manera como la persona responsable de una guerra indiscriminadamente por una estupidez, pensé que tú también
—…
La lengua tan afilada de Amarilis había salido a relucir de una manera tan directa, tan seca y tan lógica que solo esperaban el remate y no tardó en llegar.
»El rey debe entender sus obligaciones
—Los siervos y plebeyos deberíamos callarnos la boca y abrirla después de las obligaciones— respondió en caliente
Hasta sus padres estaban a rebosar de orgullo al igual que su hermano. Ámbar y los suyos solo mantenían la calma, ya estaban tratándose de acostumbrar.
—¡Fum!
—…, tu no entiendes, las tradiciones…
Y empezó a dar santo y seña de cada una, hasta que terminó, nadie le había puesto atención, solo querían saber cómo iba a terminar, para cuando dio esa explicación Amarilis tenía un pedazo de pollo en la boca mientras recargaba su cabeza en su brazo puesto en la mesa.
—…, interesante
—Así que tú no debería-
—Nunca había escuchado a alguien excusarse tanto por qué el amor de su vida se aparta de su lado
Los padres de ella se empezaron a reír y después se controlaron rápido.
—!!!
—!!!
—!!!
—!Ja ha¡
—Lo sabía
Muchos murmullos y entre ellos los mismos soldados de Kangalet hablaron.
—!Yo jo-
—Te comprendo, te comprendo, en serio— dijo con un mordisco más de pollo—, tengo a un imbécil que casi le corta la cabeza al Príncipe por algo que él no hizo por indeciso, ¡COMO AHORA!
Él miró a otro lado avergonzado.
»Así que es comprensible el que tú hagas esto, no es como si fueras el único, sino, los escritores no tendrían ganancia por copiar cosas de la vida real
Y sin esperar Ataraxia saco sus espadas y las apunto a ella, enseguida Tyler se acercó así como Stone, pero ella los detuvo.
—!No tergiverses mis palabras! ¡Esto es el deber que el mismo Rey ha de entender¡ !es lo que siempre se ha dicho y debe cumplirse!— gritó más que furioso…
—Déjame mostrarte algo y verás que no miento
Después tomó un plato hondo de plata y lo limpio, para después mostrarle el reflejo, ahí se veía lo sonrojado de Ataraxia aún con las armas en sus manos, él y cualquiera podía diferenciar entre un rostro furioso, lleno de venas y una expresión de muerte, de alguien que veía justamente como si hubieran descubierto de qué estaba hecho y sintiendo por alguien, el rostro enrojecido sin llegar a explotar las venas y unos ojos desesperados por callar al otro… un burdo intento de negar las cosas.
»Ay el amor, tan fácil de ver hasta en muros pintados por jóvenes así…— dijo y dejó la bandeja en su mesa
Después miró a la realeza sentada.
»Mi señor y señora, Reyes, Monarcas de Kangalet, sé que es mucho pedir esto, pero, en nombre mío, Amarilis Faldone Dramull, ¿Podrían perdonar la falta de Ataraxia? Es solo un chico que tal vez se esforzó por demostrar algo a alguien que estoy viendo
Drunae se sentía culpable pero no apartó la mirada.
»que sabía el futuro que le deparaba, pero que nunca dejó de sentirse así sin importar que tan leal y que tanta convicción tuviera en su deber— dijo mirándolos inclinándose hasta donde su silla de ruedas podía permitírselo—, así que su humilde sierva, plebeya o como deseen gustar desde ahora y después de esto, pide humildemente que perdonen el pensamiento intrusivo que tuvo, por qué todos somos jóvenes humanos, hicimos cosas que creíamos correctas, y también hacemos cosas sin pensar por qué tenemos miedo de perder más allá de lo que podríamos ganar, se los suplico
Ataraxia se quedó ahí, había sido leído de tal manera que no importaba nada, solo quería desaparecer, solo quería tomar sus espadas y clarvarselas el mismo.
—Lo permito— dijo el Rey —, solo si me cumples una condición
La Reina de Barthog lo miró, su esposa (de él) también e incluso la pareja y todo mundo
«Ah, ya lo dije» pensó Amarilis —, su humilde sierva escucha
—Oi que eres una Necromancer
—…
—…
—Si, así es
—Quisiera que fueras una temporada a mi Reino para dar clases a algunos magos de mi corte y demás
—!!!
—!!!
—!!!
—¡¿?!
—…, Le digo que será así, pero permítame recuperarme primero, así podría ser más útil que en este estado en el que me encuentro— dijo resignada a hacerlo
—Lo permito…, ¿Bien? ¿Y la comida y bebidas?
—…
Esa última palabra del Rey hizo volver a mover todo de una manera seca pero necesaria.
Ataraxia seguía ahí sin moverse, el alrededor enseguida empezó a sonar entre la noticia que no tardaría en darse a conocer. Se fue con la cola entre las patas.
—…, hija
—Yo y mi bocota, lamento si arruine algo
—Estoy orgulloso de ti, evitarse problemas es lo más importante en cualquier lado— dijo su padre
—Pero no de está manera, padre, ¿Qué pasará con ustedes? Con… ella, un cambio de ambiente sería fatal
—Nos encargamos, tu hazlo
—…, ¿En serio?
—Si
Ámbar miro eso, sabía que si decía algo, sería ser igual a Ataraxia…
—Tengamos nuestra cita mañana Ámbar, mientras podamos, esto hay que aprovechar
—Si
No se podía sentir el mismo ánimo de siempre… era entendible.
Unas horas después y ella estaba con Vinley en una de las mesas, ya el compromiso estaba hecho así que por el momento podía estar libre.
El alrededor era algo festivo así como estaba planeado y solo faltaba la coronación, pero eso tomaría demasiado tiempo todavía, por el momento solo era disfrutar del momento.
—… ¿Que se siente decir “si” a la fuerza?— preguntó Amarilis
—… No sé
Tyler y Stone estaban ahí también, Kyrla estaba hablando con algunas mujeres de Kangalet, ellas se veían tranquilas y dispuestas a hablar.
—…, pero esa no me la esperaba, hasta Drunae estaba impactada
—¿Que se siente robarle la presa a alguien que la merecía?— preguntó Stone siendo como siempre
—…, horrible, pero…
—¿Pero?
—… También amo a Drunae
Repentinamente todos se quedaron callados.
—…, decirlo justamente después de esto solo te hace ver más imbécil de lo que ya eres— dijo Tyler sin misericordia
—!Es verdad¡— gritó Vinley
—¿Y no la fuiste a buscar cuando se escapó?— preguntó nuevamente Tyler
—…, no quería forzarla, hablé con ella de…, algo y sabía que todo dependía directamente de cómo se sentía… de todas maneras me haría responsable
—…
—…
—Por esta vez te perdono
—Yo también
—…
—…
—… ¿Y ahora? Amarilis se va a Kangalet — dijo Stone
—No es como si fuera el fin del mundo, además, tampoco es como lo que pasó hace rato— dijo ella—, llamé la atención del Rey y puedo decirlo, ustedes podrían hacer lo que quisieran si algo me pasa
—… No es igual — dijo Tyler —, pero siento que realmente serían más desastroso que nunca
—Si
Los demás dijeron eso al unísono.
—Al menos ya saben dónde ir y cómo ir…, todo por qué le volví a salvar el culo al Príncipe
—…
—…
—…, lo volví a hacer
—Tranquilo, está vez no fuiste totalmente tú— alegó ella para tranquilizarlo
—Esta vez…, pero, me preguntó si realmente será como debe ser…
—No
—Nunca
—Jamás
—Mejor disfruta de ahora antes de la verdadera presión social de la realeza
—…
Vinley suspiró profundamente y tomó un vaso para servirse vino y empezó a comer lo que había en la mesa.
—Exacto— dijo Tyler
«Algunas veces se me olvida que esto es un drama juvenil » pensó Amarilis al verlos ahí
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