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El Exilio de la Villana - Capítulo 52

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Capítulo 52: Un final PvE [Pirata. Versátil. Egoísta]

—!!HAHAHAHAHAHAHAH, HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHA¡ !HAHAHAHAHAHA¡

Amarilis estaba riéndose (otra vez pero mas sentido más real y de corazón) como una loca, más allá de lo posible que podía hacerse y verse, Tyler estaba inmutable al igual que Kyrla que veía eso y sabía que las hadas estaban más que furiosas, todo mundo podía sentirlo.

»!VOY A MORIR DE LA RISA VOY A MORIR DE LA RISA Y VALDRÁ LA PENA¡

!!HAAAAHAHAHAHAHAHAHA¡¡

La Reina miró a esos tres un momento y ante una especie de proyección donde estaba una chica vestida de manera ceremonial, de estilo druida de cultura nórdica pero fantasiosa… rodeado de más personas de ese tipo.

Drunae y Vinley junto a los reyes de Kangalet estaban igual ahí, sorprendidos de lo que se había dicho, pero dudosos de lo que la Reina iba a decir.

—Nosotros, la gente de Barthog, negamos rotundamente a lo que estás diciendo

Y el silencio se hizo tan de golpe que solo la risa de Amarilis era lo que no dejaba perder el ritmo.

:—¿Acaso está negando lo que la profecía-

—No estoy negando eso— interrumpió la Reina con una calma aplastante —, es obvio que lo que ha dicho se hará realidad, todos los países sabemos que mientras las Mabestias sigan existiendo, él o ella volverá, lo que estamos negando es eso

Apuntó con el dedo a la mujer del centro.

»Ella no es la Reina Hada, no tiene la presencia, no tiene el porte y más que nada, ¿Por qué está con humanos si se supone que nadie que no sea digno puede verla?

En la historia original ella se aparecía sola, sin nada, ahora que esos sujetos provocaron el nacimiento de Nixdie, las hadas restantes se quedaron con Kyrla, hacer algo como eso es justamente sacrilegio y usurpación hipócrita, pero solo tres lo sabían, la otra se daba una idea.

—¿Acaso dudas de lo que está enfrente de usted?

—¿Acaso no puedo? Tengo mis propias conclusiones personales para decir eso, tengo mis motivos para no creerlo y más que nada, mi propia gente apoya eso

—Cielos— dijo Drunae

Y se tapó la boca.

Por supuesto que algo como eso estaba siendo transmitido a todas partes, y justo como dijo, la gente no creía eso, podría decirse que aunque el primer aviso era preocupante, la revelación de la Reina Hada no.

Toda la gente de Barthog estaba viendo justamente eso en la despedida de los reyes de Kangalet, estos por su parte no entendían del todo la actitud de la Reina, pero podía sentir esa seguridad de decir algo como eso tan de frente.

Incluso también se podía escuchar algunas voces, sabiendo que los demás países estaban compartiendo transmisión.

Aquella usurpadora Reina hada era grande, más que una persona promedio, alguien que de alguna manera se veía que quería sostener algo que jamás se le hubiera permitido siquiera tocar.

Para la madre de la verdadera Reina hada, la vista ante ella era un maldito chiste.

Desconocía totalmente el cómo se veía la anterior Reina Hada antes de todo, pero sabía que alguien así no podría ser presentada de la misma manera en que debía ser.

La magia alrededor, su aura de la naturaleza fluctúa de manera inconsistente, como una flama a punto de apagarse o pelear contra un viento inexistente.

Su presencia era fuerte, soberbia, grande, pero era aplastada por la arrogancia de su mirada, como si justamente ella quisiera estar en ese puesto desde el primer día en que se enteró que existía.

No tenía alas, la ropa era natural, hojas, flores, una diadema de rosas, un largo velo de enredaderas hermosas, un vestido escotado de otras rosas más,pero podía verse que incluso quería mantenerla con magia cuando algo así debía ser natural como respirar y no ser forzada, no activarla, sino dejarla ser.

Incluso podía decirse que su piel era parte de la farsa, líneas en la piel apenas visible que era un claro modo de canalizar aquella magia para no perderla.

Las runas feéricas en tanto las líneas de las hojas de su ropa así como en su piel eran burdas, incluso una imitación barata solo para aparentar lo más fuerte posible.

Ella solo estaba mirando ahí, podía decirse que había ensayado eso por qué podía mantener esa mirada seria sobre todos sin hablar, aún cuando en uno de esos lugares una mujer estuviera ahogándose de risa.

Pero lo más jodido de todo, lo que incluso el más idiota se daría cuenta, era el polvo, aquello por lo que las hadas eran cazadas, aquello que las hacia un tesoro vivo y codiciado… aquel polvo como el polen que esparce una abeja o cualquier insecto volador que se alimenta de una flor, aquel polvo en ella…, se veía como ceniza y no justamente como lo que debía ser y todos veían eso, más nadie decía nada.

—Soy la elegida por las hadas para ser la Reina hada, entiende la situación y debe comprender que ellas me han elegido

Y con solo esa plática hasta la Reina y los demás podían sentirlo, las hadas querían matarla, ya habían sufrido demasiado por lo que pasó y hasta Kyrla no sabía detenerlas, no sabía cómo hacerlo.

*!Dauawaugrprr¡*

Hasta que el balbuceo de una bebé las detuvo. Haciendo que todo se calmase de una manera tranquila a pesar de la situación.

—Mi poder excede lo que usted quiera creer, he marcado la profesora y como han dicho, eso está más que claro y presente, he hecho mi trabajo y más que nada, sabemos que para eso todo mundo se debe preparar — dijo aquella impostora sin ponerle atención a nada que no fuera lo que debía decir —, es palabra de la Reina hada

—!Ehm, nosotros también no apoyamos eso¡— gritó otra persona más

Para sorpresa de todos, Zyrax, el Príncipe de Greznard habló.

»Confío en lo que dice, pero no creo en quien lo dice, ¿Me entiendes?

Ella parecía mirar a un lado, pero no podía quitarse esa expresión de su rostro.

»No necesitamos advertencias de algo que sabemos estamos listos para enfrentar, así que gracias por eso pero por lo demás de tu nombramiento…, totalmente paso

Podía decirse que secretamente también compartía el secreto de la verdadera Reina Hada.

—Apoyo a mi hijo

—Yo también

Esas dos voces desconocidas hablaron

—!¿Padre? ¿Madre?¡

—Ah, Hola Zartros, Zyrax ¿Cómo han estado?

—!Bien¡ ¡Tengo mucho que hablarles¡ ¿Cuándo vienen?

—Pronto, pronto, así que solo soporten un poco más

—!Si¡

—Por lo tanto, nos negamos a reconocer a alguien que dice ser algo que no es, no es una alianza con Barthog, solo…, es así desde fácil— dijo el Rey de Greznard

—…

—…

—Nah

—Es la cosa más estúpida que he escuchado, pero honestamente es lo mejor que hay— dijo una voz apenas conocida

—Alvin…

—Bueno, para equilibrar las innecesariamente molestas cosas, me gustaría decir que al menos de este lado…, no nos importa, el punto es saber sobre lo que dijo, me gustaría hablar más con ella y se que padre estaría de acuerdo conmigo

Hasta los tres Príncipe y Princesa que habían hablado sabían que eso debía ser un truco, uno que conocían demasiado bien.

—…

—…

—…

—…

Pero inesperadamente no hablaron. Algo que sorprendió a Alvin pues incluso él se quedó callado.

—¿Qué? ¿No van a decirme algo?

—…

—¿Enserio? ¿Entonces tengo carta blanca?

—…

—Ok, si es así, por mi parte aceptaré eso, no se los demás que faltan

—…, lo pensaremos — dijo el Rey de Kangalet —, las cosas van a cambiar así que al menos pensaremos sobre eso, no es tanto un sí como un no, pero como todos los demás, tomaremos la advertencia como es debido, así lo decreto

—…

Era un punto muerto, algo intermedio, en la historia original era más impresionante más imponente, pero ahora esto era como una presentación musical apenas pasable, claro, los que eran más afinados con magia podían sentir el gran poder de aquella impostora, aquellos que veían eso comprendían la magnitud del asunto e incluso pocos quienes parecían no darle importancia, sabían que algo como ver a una “Reina Hada” era algo de preocupación…, pero para Amarilis, Tyler, Kyrla e incluso Ronan, era como ver justamente eso, una manera patética de un montaje apresurado y con poco presupuesto, solo para mostrar a la estrella principal alrededor de un lote baldío.

Amarilis ya se había recuperado, estaba tan roja y tan falta de aire que su madre y padre tuvieron que acomodarla nuevamente en el carruaje donde salió mientras se reía. Y todavía faltaban pocos detalles para su movilidad.

Era la fiesta de despedida, Drunae se quedaría con Vinley un poco más, Tyler no se despidió de Amarilis pero si le hizo señas de lejos, Kyrla se acercó a bendecir la caravana aunque eso lastimaría a Amarilis, Stone estaba ahí también solo despidiéndose de Ataraxia, así que todo estaba dicho…, absolutamente todo.

—…, siempre había querido venir aquí — dijo Amarilis en su armadura “Q”

Esto pasó unos días antes del viaje.

»Por algo es que quería guardar esto para casos de emergencia, pero ahora que va a pasar lo que sigue que es el término del volumen Uno, es mejor hacerlo de una vez, aplauso

En la historia original, el primer volumen terminaba con el anuncio de la aparición de un nuevo Líder, Galvardross “El Rey de lo Oscuro”, un ser de inconmensurable poder que había nacido del mismo abismo del mundo, con tal poder que podía controlar a cualquier Mabestia, cualquiera, sería aquel que controla y comandará a una gran fuerza de esas criaturas, justamente como había sido descrito en la historia anterior, así como se decía que si la Santa y el Caballero Sagrado nacían al mismo tiempo, incluso el odio de Greznard por algo como eso. El motor de la historia…, iba a repetirse, tal vez e incluso siendo la posible razón por la que los “Extranjeros” querían evitar volver a morir o simplemente hacer estupideces que jamás hicieron en su otra vida hasta ese momento…, justo como con la impostora y la razón del por qué está ahí.

—…

—…

Habían orcos detrás de ella, aquellos que habían vigilado, era una gran zona boscosa, más peligrosa que las anteriores, más oscura que donde vivían los parásitos, incluso más traicionera que el bosque zombie, podías sentir incluso el frío venir de cualquier lado donde quisieras entrar, sentir la oscuridad y más que nada, el peligro de no volver de ahí.

—Buen trabajo, pueden volver y antes que nada, es mejor que corran de una vez

—… De nada

—Adios

Y sin esperar, los dos salieron disparados por dónde venían, se unieron más sombras, posiblemente los demás orcos del alrededor que tampoco perdiendo tiempo en hacer lo mismo.

Ella los miró y después al frente, para quitarse el casco un momento e inhalar el ambiente.

—Ah~~~, nada como el olor a muerte por la mañana

Se lo volvió a colocar y dio un pasó, al instante dio otro más y enseguida un corte de alguna especie de arma o cosa que lo habría provocado, atravesó el suelo detrás de ella.

»Vaya, vaya, el recibimiento no es muy bueno que digamos, pero es esperado

Avanzo más pasos y un gran bulto negro apareció por encima de un árbol, ella se movió al mismo tiempo de esa aparición y de un giro con dos pasos hizo aparecer su lanza, en aquel giro empujó más a aquel bulto con el cuerpo del arma como un golpe de un palo y lo enterró al suelo, eso hizo un ruido extraño y le dió una patada tan fuerte que mando a volar a ese bulto por otro lado sin ver qué era, solo apresurandose.

»me encantó ese sonido, ¿Pueden esforzarse más?

En ese momento otros bultos más aparecieron, de todos lados, en un movimiento digno de Su Wu Kong, se levantó encima su lanza y todos esos bultos chocaron al frente, ella se mantuvo del mango con una mano, en una postura de cabeza con las extremidades extendidas.

»Dije que se esforzaran

Dejó caer su cuerpo a un lado doblando de manera caricaturesca el cuerpo de la lanza y después la soltó mientras ella bajaba como si pesase toneladas para lograr hacer algo así.

El sonido del aire siendo cortado por el cuerpo de la lanza fue como justamente un proyectil en su punto más veloz, aparte de que no hubo nada que fuera el sonido de algo siendo golpeado de manera seca y acuosa, chillidos se escucharon a los lados, para salir corriendo por todos lados mientras la lanza volvía como si nada a su forma normal, trato de tomarla pero se detuvo a escasos centímetros pues una ráfaga de aire se interpuso entre la punta y el cuerpo de la lanza, haciendo un gran alboroto aún peor que hace momentos.

Parte de pasto, tierra, hojas y sangre extraña salieron volando por todas partes.

»No se si eso cuenta como esforzarse pero, lo apruebo

Otro bulto pero más formado apareció por ese mismo lado y atacó con una masa de madera, traía espinas incrustadas de las que brotaba un líquido muy extraño color rojizo, el golpe que intentó por qué Amarilis se hizo a un lado, justamente cerca a la maza, resonó por el alrededor como el anterior hecho por la lanza, pero no acabó ahí, aquella cosa trato de dar otro golpe tan rápido como el que había fallado, pero ella ya no estaba ahí, estaba justamente encima de ello, de esa cosa.

—¿Eres una especie de troll mutante oscuro o un intento fallido de mejorar esa especie?

Si, podía parecerse a un troll en casi todos sentidos, menos en las protuberancias en su espalda, piernas, cara y estómago, eran grandes, como si fueran tumores y aún así pudiera moverse.

Aquella cosa gruño descontrolada y se movió, Amarilis también lo hizo bajándose mientras una mano pasaba por encima de esa extraña cabeza y al aterrizar al suelo a unos pasos adelante, flexiono sus rodillas, colocando sus manos en el pecho en forma de cruz.

—!Hop hop hop¡

Cómo si fuera un resorte el salto fue dirigido totalmente hacia el frente, como un ariete medieval o vikingo con las manos al pecho, el rostro mirando al frente y una nula expresión de felicidad por hacer eso, solo inflando las mejillas.

El golpe parecía querer atravesar el cuerpo del troll, pero incluso la piel de esa cosa parecía cómo un caucho super resistente pues aunque podía verse que le había dolido tanto por la sorpresa como por el dolor, aún así ella no atravesó su cuerpo, solo lo empujó hacia atrás haciendo aparecer un bulto en su espalda donde tendría qué estar la columna vertebral, lo que sí se escuchó fueron los huesos, cartílagos, costillas y posiblemente cadera.

Ella apareció después como si no hubiera saltado mucho en el rebote, el troll fue arrojado hacia atrás no violentamente por su peso, pero sí que dio varios pasos vomitando lo que se suponía era su saliva y lo que había comido, no se podía diferenciar.

—!Hop hop hop¡

Para cuando reaccionó la punta de la lanza fue dirigida directamente hacia su ojo, atravesando la cuenca hasta su cerebro y dar varios giros rápidos, para luego ser extraída con parte de su cerebro en la punta.

»Más o menos, hop

Ella avanzó rápidamente hacia más adentro el bosque después de eso, de dejar al troll atrás y sacudir la punta, mientras más se adentraba más grande era la sensación, no tanto como la que siempre sentía consigo misma, pero era casi igual y sabía que sería peor mientras más se adentraba.

En un movimiento ella apenas reaccionó, muchas lanzas y flechas fueron arrojadas hacia ella de una manera tan rápida que al primer impacto de su lanza para desviarlo, sabía que solo había aumentado la dificultad, para cuando pensó que había terminado, siguieron más cosas, desde bolas de fuego, ríos de agua venidos de la nada, terremotos sorpresivos y ataques de sombras entre lo anterior descrito.

»Realmente no quieren a nadie aquí, lástima que no soy nadie

Amarilis no se rindió, siguió adelante aún cuando en algunos descuidos era atacada por alguno de esos golpes de magia, no era una perfecta defensa, pero no significaría que dejara de moverse.

»!Ya estamos aquí como para dar marcha atrás¡

En un ataque de sacrificio, atravesó un disparo de lanzallamas y sabiendo donde aparecería algún bulto o sombra, lo tomo con las dos manos y lo arrojó hacia el frente, eso le dio unos segundos de ventaja, que sirvieron para ella adelantarse más rápido hacia donde provenían los ataques, empezando con Mabestias casi humanas que estaban ocultas entre los árboles.

—Hola~♪

Y termino con sus vidas de golpe

»Adios♪

Sabía que los demás no tardarían así que tuvo que moverse enseguida para no sentir esa piel extraña en su lanza.

Algo en ella había cambiado, algo sumamente importante había pasado consigo misma, más allá de lo de siempre, algo en ella que estaba oculto, había aparecido ya estando ahí, como un juguete importante irónicamente sin ser buscado pero encontrado entre cosas que ya estaban ahí.

—Ho, Maestra~~♪♪— llegó Amarilis saludando de esa manera enseguida de atravesar aquella puerta de casi siempre —, mire lo que le traje♪♪

—¿Qué?

Amarilis le arrojó una gema roja mientras ella volteaba después de acomodar algunos libros en su tienda, atrapó aquella roca enseguida en acto reflejo.

»… ¿Una “Roca de sangre”? ¿Qué? ¿Ya la usaste?

—♪♪

Amarilis se quedó en silencio, extrañamente sonriente… más allá de su sonrisa falsa de siempre. Parecía querer que ella le diera una palmada en la cabeza o espalda por ello.

—¿?

Ramuko revisó más detenidamente aquella extraña gema…, y lo comprendió… la expresión regular a una de sorpresa casi enseguida de notarlo, después miró a Amarilis y después la gema en intervalos rápidos.

—… ¿Y bien?♪— preguntó Amarilis notando los movimientos de su Maestra y acercándose más al mostrador de aquella tienda

—…, ¿Quieres hacerlo ya?— preguntó Ramuko ocultando el orgullo en su voz

Amarilis suspiró, cambiando un poco su expresión a una más relajada, más normal.

—…, no, solo quería decirle que estoy lista, más aún así desearía poder tener mi tiempo de decisión, ya sabe, hacer cosas antes del gran día y todo eso— dijo soltando su “yo” real—, ¿me entiende?

Ramuko dejo la gema en la base del mostrador.

—…, eso será complicado, debes saber que una vez repitas esto con quién sea, quién sea y lo muestres al mundo o alguien alguna vez, si descubren que encubri esto, me meterás en muy serios problemas, más allá de los que pueda permitirme y permitirte hacer

—Lo sé, Maestra, entiendo lo que está diciendo, pero confíe en mí, no arriesgaré a quien más que nada, me está ayudando a conseguir lo que deseo, así que no se preocupe, ya sabe que soy responsable con lo que hago

La forma de decir eso, la seguridad con la que Amarilis expresó esas palabras y esa expresión en su rostro…, no sonaban o se veía tal cual Ramuko siempre había oído, siempre había sentido… era algo más interno.

—Oye, ¿Renovaste algún voto antíguo contigo misma o te llegó una revelación de algún modo? Siento que ese viaje lejos de cambiarte, te hacia falta

Amarilis se rió tranquilamente ante esa pregunta, incluso haciendo que Ramuko sienta una curiosidad de saberlo.

—Digamos que, en parte de esto — dijo Amarilis mostrando su brazo y rostro un poco más adelante —, fue el precio por entender unas cuantas cosas, cosas que se me habían olvidado, me alegra tanto que mi Maestra sea la que se dé cuenta más que los demás

Se veía que realmente era como encontrarse a sí misma, esa experiencia fuera de su liga había preparado a una nueva o al menos una versión real de Amarilis que aparentemente estaba ahí, oculta.

—…, ¿Cuántos?

—¿Importa?

Ramuko se quedó en silencio unos momentos ante esa respuesta efusivo y directa.

—…, no, realmente no, pero debes saber que exagerar hace que algunas cosas te exploten en la cara, literalmente

Amarillis ahora se quedó en silencio, movió un poco sus dedos, ahora apenada.

—…, Maestra, hablando de eso… ¿podrían ver su rostro? Quisiera-

—¿Quieres ver tu futuro?— preguntó ramuko interrumpiendo a su alumna

La otra se quedó callada, pero asintió.

—Al menos debería darme ese gusto, es una curiosidad que siempre he tenido, ¡pero si no se puede no, no lo haga!

—…

Ramuko selló su tienda por todos los lados posibles, bordes, esquinas, grietas, todo en un sonido sin que ella conjurara algo, incluso el aire que quedaba dentro de la misma tienda quedó atrapado.

Para una o un Necromancer, el ocultar su rostro era el sello de profundizar su nula humanidad, no rechazarlo, porque en primer lugar, decidieron hacerlo para seguir el camino, ¿qué sería de algo que se desea llegar sin el sacrificio equitativo?

“Dejo de mostrar lo que fuí una vez, por qué el volverlo a presentar solo sería una verdad que ya no es que rechazo y que cual oscuridad abrazo lo que ahora soy” El Credo en ese ritual lo dejaba bastante claro.

Xibaly era alguien superior pero que casi no podía salir de sus terrenos, podía vivir tranquilamente al mostrar su rostro, pero los que fueran como Ramuko, esos que suelen ir a dónde quisieran, donde gustan ir, donde incluso no los necesitan, ellos deben tener la penitencia de no mostrar su rostro, aparte de la sensación extraña e incómoda que siempre tenían, el hacer lo primero era lo más importante, lo más primordial y más que nada, aquello que nunca debería romperse sin importar qué.

—Woa… así…, seré…

Amarilis estaba bastante impresionada, había pocas cosas que podían hacer exclamar eso y ver el rostro de su Maestra fue una de esas, más por qué tocó su rostro en ese momento.

—Exacto— dijo Ramuko mirándola —, así que espero y el día en que decidas esto, no sea solamente por qué es necesario, sino porque sabrás el riesgo y límites que deberás cumplir

Después bajó su velo y abrió los sellos de su tienda y alrededores.

—Totalmente

—…, Ahora dime tú, ¿Cómo fue que llegaste a esa conclusión de empezar de una vez?

Amarilis bajó las manos de su rostro y relajó su cuerpo, quería sincerarse y ella era la persona que podía escucharla, por qué Amarilis era una adulta de mente y corazón, que quería hablar con una igual como ella.

Volviendo un poco con el presente del ataque de ella a ese extraño lugar.

—Nada como hacer parry a ese tipo de ataques— dijo mirando a su última víctima con la lanza en el pecho—, lástima que ustedes no puedan ser usados como rocas de sangre, sino, sería más fácil para mí

El alrededor estaba en llamas, ese mismo bosque oscuro, ahora se veía más iluminado de lo que nunca jamás podría estar.

Los árboles incendiados, el calor abrasador, el alrededor lleno de cuerpos de Mabestias o lo que fuera que la intentaran detener, pero más que nada, se veía a otro grupo de esas Mabestias casi humanas en los alrededores, aterradas a más no poder, incluso ya sin moverse, solo mirando al frente.

»Ok, ¿Por dónde era?

Avanzó lentamente hacia más adentro del bosque, dejando aquel espacio todavía en llamas, hasta que solo unos pasos más adelante se podía ver qué el fuego no se extendía, sólo se conservaba en ese espacio, como si hubiera algo más adentro, como un domo o un límite.

Ella se acercó y lo sintió, era como el segundo nivel de ese lugar…, puso la punta de la lanza por delante y enseguida fue pulverizada hasta las cenizas…

»Vaya, sabía que iba a ser difícil, pero nunca que fuera tan interesante— dijo sacándola y mirando esa punta para volver a hacerse—, ¿Qué sería de la vida si no es de sorpresas grotescas?

Y de un paso al frente enseguida fue atacada, pero recibió el impacto de golpe, más no la pulverizó, era justamente como si la armadura misma absorbiera lo que fue lanzado y siguiera de pie, para después explotar aumentando el efecto a todo el alrededor.

»Sería demasiado aburrido

Toda el área en más de veinte metros fue justamente pulverizada, no había nada que no fuera tierra del suelo, sin árboles, sin sombras, ese espacio quedó abierto al sol del día que estaba arriba de todo ello.

»Totalmente aburrido

Volviendo con la plática de Amarilis y Ramuko…

—…, me gusta estar afuera, sobrevivir más que nada, creo que.., simplemente olvide algo importante en mi vida que irónicamente necesite de un asunto de vida o muerte para comprenderlo— explicó Amarilis —, estar sin nada, o mejor dicho, con apenas algo, mantener vivos a unos imbéciles por que no tienen la culpa de como te sientes y más que nada, sería más problemático ser la única que lo hace…, no sé, a pesar de como fue todo eso…, podría decirse que lo disfrute

Volvió a sonreír pero más tranquila, no podía verse nada de malicia, nada de hipocresía, solamente era su sentir en ese momento pues una sonrisa así de pura en alguien tan jodido…, era raro y a la vez, demasiado humano, al menos a la vista de Ramuko.

»reflexione mucho por todo lo que había estado haciendo, lo que provoqué, lo que incluso estoy dispuesta a hacer…, y puedo decirlo con calma, no me interesa nada que no fuera lo que yo quisiera hacer de ahora en adelante

Era una declaración demasiado directa, pero aun así tenía sus contras.

—…, ¿Y tú hija?— preguntó Ramuko genuinamente curiosa —, la niña, ¿Está en tus planes?

—…, ese es un secreto, Maestra, la respuesta que usted quisiera escuchar, solo la haría enojar aunque fuera algo bueno de decir

—…, también me conoces…

Amarilis volvió a reírse pero un poco feliz, después suspiró.

—Pero en serio, estuve pensando en todo, estar ahí, en esa soledad, en ese silencio, haciendo cosas que me gustan, más que comer, más que estudiar…, más que sentir una comodidad que debería vivir pero no suelo disfrutar tanto…, no se, me tranquiliza demasiado…, de ahí el que yo comenzara a hacer esto, a empezar esto, porque tal vez por eso mismo es que he llegado hasta aquí, por mis propios gustos y necesidades, por qué así quiero que sea…, ¿Es demasiado egoísta?

Ramuko suspiro, tenía la respuesta y sabía como decirla.

—Si, incluso podría decirse que solo serás una hipócrita por la forma en la que dices todo eso y más con lo que planeas hacer… sea lo que sea… pero no soy nadie para seguir diciendo algo así, también hice cosas estúpidas como tú y mírame, tengo mi tienda, tengo a mi alumna favorita, mi Maestra viene a tomar el té…, es algo monótona algunas veces pero…, es mi vida, hice lo que hice y haré lo que sea por mantener esto, así será conmigo, también por lo que veo contigo, sin importar nada

—Asi es, sin importar nada— repitió Amarilis

Ramuko no se veía pero sonrió.

Volviendo al bosque.

Había encontrado una aldea justamente más adelante de dónde ahora había entrado.

—Sin importar nada— repitió Amarilis después de recordarlo

Ella avanzó con el cuerpo de una Mabestia grande, un oso deforme con espinas y protuberancias en la espalda, era como si alguien lo hubiera rellenado fuertemente y después saldría deformado por ello.

De la otra mano tenía a otra Mabestia casi humana, lo bastante grande como el oso y con las piernas rotas además de medio cuerpo destrozado. Su lanza estaba en la espalda y no detenía su paso.

La aldea todavía no había sido tocada, pero ella podía sentir el terror que había provocado en los alrededores, avanzó tranquilamente con esos cuerpos como si fuera una advertencia para esos mismos alrededores, el sonido era ambiguo, eran como gruñidos y sollozos, el ambiente estaba todavía pesado pero incluyendo el miedo de ver eso para quienes fueran de ahí, no parecía aún superarlo lo suficiente.

Una especie de pesadez y terror empezó a crecer, el único sonido que se escuchaba eran sus pasos y los cuerpos arrastrándose…, repentinamente el oso parecía reaccionar, así que ella lo arrojó un poco más adelante y de solo dos pasos, se acercó para aplastarle la cabeza o lo que fuera porque tenía ojos desacomodados, como si alguien hubiera dejado caer esos ojos en su cuerpo y se pegaran donde sea, no de la golpiza, ya era así

El golpe seco, la sangre o lo que fuera la materia gris salió violentamente como aplastar una lata de salsa de tomate, pero sin lo rojo del tomate, lo que aumentó los sollozos más fuerte.

Ella dejó el cuerpo ahí y avanzó con el otro más adelante.

Enfrente ahora tenía un edificio o lo más burdo de uno, deforme con palos, huesos, lodo, no midiendo más de diez metros…, era fácil saber que era la zona segura, ella se quedó mirando eso, para después mirar el alrededor en silencio.

—…

Repentinamente algo la atacó…, pero básicamente como si fuera un chiste…

Ella al volver a mirar fue atacada de nuevo…, o algo así…

Delante y entre la gran casa o cosas que fuera eso, estaba una Mabestia de esas casi humanas, era de su tamaño, deforme, con un solo brazo y podía verse que al menos para esa especie, empezaba a tomar forma como los demás… lo que arrojó era magia de tierra, pero de lo más básico que podía existir, como si tomara un puño de lodo y lo arroja hacia ella.

»…

Podían verse algunos rasgos humanos, pero no perfectos, unos ojos asimétricos, una boca medio abierta, un cuerpo casi como una gelatina de carne donde sus pies eran demasiado gordos.

Aún con eso y viéndose demasiado débil, parecía querer detenerla.

»¿Ahí están?

Sabía que no le iba a entender, solo pregunto de manera normal…, la respuesta fue otro ataque de ese estilo y débil… así que se acercó, para estar frente a frente a esa Mabestia…, pero solo se detuvo, soltando el cuerpo de quién traía y buscando su arma en la espalda, la mostró…, pero aún con eso, no se movió… no lo atacó.

Después dio otro paso adelante y sin apuntarle se la dió…,

—…

—…

Aquella Mabestia miro eso con sus ojos asimétricos, Amarilis tenía la lanza todavía en su mano y le hizo señas con la cabeza que la tomara…, sin esperar nada la Mabestia lo hizo y trató de atacarlo, pero el peso era demasiado que lo hizo irse al suelo teniendo la mano atrapada entre el suelo y el metal.

Amarilis avanzó rodeándolo, se fue por otro lado, dejando atrás esa aldea y su arma.

»La necesitará

Siguió avanzando apartándose de la aldea, adentrándose cada vez más.

Pero ahora no fue recibida por nada ni nadie, solo hubo silencio, solo era ella, sus pasos y su respiración, incluso podría decirse que el mismo bosque la había encerrado de alguna manera, justo como ella había puesto en los hechizos para las Comadrejas.

Siguió avanzando demasiado tiempo que incluso podría decirse, le había tomado medio día, hasta que se detuvo sin avanzar más.

Después sacó un frasco de su armadura y bebió su contenido, después solo se sentó en el suelo con las piernas cruzadas.

»Sin importar nada— repitió

Su corazón empezó a bajar su pulso y sintió poco a poco que dejaba de respirar hasta el límite permitido, ya había entrenado para ese momento.

Su conciencia se nublo un poco y después toda su vista cambio, era un sitio oscuro, pero no del que es cuando cierras los ojos, era como si pudiera ser diferenciada entre eso y un sitio tapizado de un color oscuro un poco más presente, no sentía el suelo, no sentía aire o siquiera el poder respirar, pero sabía que había logrado lo que quería.

Un poco de tiempo estando ahí y logró esclarecer su mirada, podía verlo, más bien, apenas podía ver la inmensidad de aquello frente a ella.

—Así que así se sienten las brujas de mi mundo…, intenso…, entonces, aquí vamos

Había aprendido a cómo moverse así mediante un método de inducción del sueño, era para tener sueños lúcidos, lo que tomó era parte de eso, el bajar la guardia de una manera voluntaria en un espacio donde jamás se tendría que hacer eso.

Así que tendría que apresurarse si quería volver a un cuerpo que estuviera completo sin que algún valiente se le acercase mientras tenía la guardia baja.

No tardó mucho en encontrar lo que quería, para su sorpresa era una bruma plateada, con el centro o núcleo de color azul celeste, alrededor de ello era un espacio en blanco, la división entre lo anterior y ahora lo que veía era justamente como si poco a poco fuera aumentando el color blanco por encima de aquel negro.

—Aquí está la trampa, pero tengo que despertarlo como sea…

Se acercó poco a poco y pudo vislumbrar lo que realmente estaba ahí, era inmenso, de más de setenta metros de altura y más que nada, algo transparente, podías ver esa bruma del otro lado, interponiéndose aquella cosa…, traslúcida, de cuerpo ondulante que distorsionaba la vista de aquella bruma más que antes. Incluso podría decirse que no estaban solos, podía sentir pocas miradas más en algún lado de ese espacio.

Amarilis se acercó y sabía que solo era la protección astral del guardián de aquella cosa…, se acercó a lo que consideraba el rostro pues dos ojos parecían mirarla detenidamente, no perdiendo lujo de detalle el movimiento de la intrusa, aquellos dos glóbulos oculares eran del mismo tamaño que el cuerpo de ella, podía sentirlo y sentir esa mirada.

—Esto se ve demasiado ilegal…, !Hagámoslo¡

—!¿Quién osa-

—!La raíz cuadrada de π es **************…

Aquella extraña cosa se quedó quieta.

—¿Qué estás…

Y hasta esa gigantesca cosa lo sintió

—****************

Mientras más hablaba ella en un idioma totalmente extraño para cualquiera que escuchara eso, el alrededor empezó a desmoronarse, no como si estuviera a punto de ser derrumbada, sino derretido, una sensación acuosa y un escalofrío que para nada en absoluto se debía poder sentir, ahora todos los de ese espacio podía sentirlo.

—!Detente¡ ¡Deten lo que estás haciendo¡

—…, **************

Ella seguía en eso aún más rápido y todo empezaba a ser una locura, aquel espacio parecía irse más hacia abajo de donde juntamente no debería haber un abajo.

—¿¡Que clase de hechizo es este!?

Aquella cosa levantó el cuerpo y después empezó a brillar, para luego todo apagarse de golpe, ella tomó una gran bocanada de aire fresco o apenas fresco y sus ojos además de su cerebro empezaron a palpitar en una presión que sabía, funcionó, volviendo a mover su cuerpo físico.

—Nada como las matemáticas

El suelo empezó a temblar, y el inexistente silencio fue brutalmente cambiado por el rugir de varias Mabestias de todo tipo, justamente como ella lo había visto cuando pasó lo del deslave, ahora era algo que incluso hizo correr a todas las bestias que son superiores a las bestias de siempre.

Amarillis se levantó tranquilamente del suelo y se quedó quieta, aún con la tierra agrietandose frente a ella, alrededor y más allá, aún con los árboles siendo arrancados del mismo suelo mostrandolas raíces y la tierra que habían sostenido por mucho tiempo ahora saliendo de golpe y rociando todos lados, aún con la sensación de un gran temblor ella no se movió de ahí pero mantenía el equilibrio, no parecía que quisiera huir, ni que decir de desaparecer o hacer algo para resguardarse, solo se quedó ahí mientras era levantada con el pedazo de tierra donde estaba parada.

»Que elevador tan grande

Podía sentir la sensación de estar en uno, pero subir apresuradamente.

Hasta que a lo lejos vió la cabeza de algo, una bestia o ser aún más grande, más corpulenta, lo más peligroso que incluso podría enfrentarse en algún momento o incluso ese momento, midiendo escandalosamente más de cuarenta metros de alto, siendo comparado en un principio a una cabeza,

Poco a poco se vislumbró cada vez más entre el polvo, para después mostrarse totalmente.

Un cráneo humano con colmillos en las mandíbulas, grietas en la estructura ósea, era como ver un modelo más allá de la escala normal, podías ver los poros llenos de tierra, la carne seca o podrida por el tiempo colgando o seca, las cuencas de los ojos tan oscuros aún cuando mismamente la luz del sol le golpeaba de frente, como si no quisiera que nada fuera a invadir ese interior tan oscuro como un abismo, en los bordes de tanto las grietas, cuencas y boca, habían raíces o posiblemente venas rojas, muchas como para ver una sola desde lejos que abarcaba todo el alrededor.

Y aún así podía sentir justamente una mirada.

—La vista desde aquí es increíble — dijo Amarilis sin despegar la mirada de esos dos huecos frente a ella

En la cabeza justamente encima, había una corona, puntiaguda y de color dorado, con flores, muchas flores que daban la forma de rosas de tres colores distintos, rojo, verde y azul, sostenido todo eso por justamente una columna a medio hacer, usando como bufanda o soporte muchas raíces de árboles lo bastante largas y finas como hilos cual columna vertebral.

Para cuando se sintió abajo podía ver una mano esquelética sosteniéndose con la poca tierra que quedaba de tanto movimiento, los dedos largos y puntiagudos, peligrosos y visiblemente poderosos.

La mandíbula bajó un poco y más tierra cayó.

—Por todo lo mundano, soy Ainz Shuubball Agnur, guardián del núcleo sagrado, regente del bosque “Sin Nombre”, tú, que osas venir a mis dominios, ¿Qué es lo que quieres? ¿Cómo has podido romper la barrera onírica, sin conjurar ningún tipo de magia? ¿Qué es lo que vienes a hacer? !Había¡ el guardián te lo ordena

Aquella voz hueca, podía ser como un eco extraño, interno en sus oídos, tranquilo, pero moderadamente tóxico en el sentido de sentir un miedo más allá de lo que siempre se sentía, una presencia tan dominante que era como ver no al Rey, sino un nivel más allá antes de siquiera conocer al que dejó todo el trabajo a quien estaba enfrente, su mano derecha.

Amarilis se quitó el casco y se arrodilló respetuosamente.

—Amarilis Faldone Dramull, Hija de Harley Dramull y Jhonatan Faldone, Aprendiz de Ramuko Dradley, Necromancer en crecimiento— se presentó —, se presenta ante ti, señor de la oscuridad de esta parte del mundo, lamento la forma en la que su sierva y soldado ha venido aquí y ha despertado al que no debería ser levantado, pero vengo para negociar-

—¿!Eh¡? ¿Negociar? ¿Una humana que cree que con solo un poco de magia puede negociar conmigo?— interrumpió enseguida de escuchar esa palabra—, en toda mi existencia nunca espere ver o siquiera saber de alguien así

Amarilis continuó.

—…, deseo fervientemente que usted, guardián, se de cuenta de lo que valgo, por favor— continuó ella para no perder el hilo —, créame cuando le digo que puede empezar a darse una idea que mi necesidad ante tal petición, tendría sentido, al menos para dar un punto de partida

—…

De los ojos apareció una bruma muy espesa, de su boca otra más pero de color rojo, ambas se juntaron a medio camino y repentinamente la rodearon, era como si justamente fuera cubierta por una esfera.

—… ¿Qué es eso?…— preguntó atónito ante lo que veía

Era el segundo golpe de realidad.

—Es lo que vengo a negociar— respondió Amarilis tranquilamente

—…

Aquella bruma se desvaneció en el aire.

»¿Cómo es que tú tienes la bendición de un Rey Elfo y la de Hadas? ¿has traicionado a nuestra gente?— preguntó claramente con esa cuestión con las cuencas de sus ojos un poco encendidas, como si tuviera carbón estando poco a poco encendiendo para quemar algo

Amarilis aún estaba de rodillas ante ese ser.

—…, Gran guardián, es… un asunto más complicado del que usted puede creer, pero créame, jamás traicionaría a quien es parte de lo que me ha dado poder y todo lo que soy, sería como traicionarme a mi misma y de dónde vengo y eso sería lo peor que puedo hacer, no habría castigo más allá de la muerte que pueda expiar el negarlo

La forma en la que lo dijo era directamente sería, algo que hizo quedar en silencio al guardián.

—…, ¿Qué es lo que quieres? ¿Y como quieres obtenerlo?— preguntó manteniendo ese color en sus ojos pero con un tono curioso

Ella respiró profundamente y hablo.

—…, quisiera ser la guardiana personal del Núcleo Oscuro…

—…

—…

Y repentinamente la mano donde estaba se cerró de golpe, Amarilis apenas pudo reaccionar sosteniendo con su cuerpo y manos para no ser aplastada de golpe, apoyó las rodillas al suelo aun teniendo tiempo de levantarse, los ojos se encendieron pero sin llamas, solo pintaron aquella oscuridad de un rojizo muy marcado.

—!¿Creíste que alguien como yo, que había accedido a escuchar tu petición, aceptaría algo como eso así de fácil!?— gritó el guardián tan fuerte que todo tembló, todo se oscureció

—!Por….por supuesto que no¡ !Eso lo tengo claro¡ !Lo tengo muy claro¡ !Por favor, solo escuche¡ !Se lo suplico¡

Pudo escuchar los huesos de su espalda acomodándose o rompiéndose poco a poco por la presión, podía sentirlos más que nada.

—!Sabía que los humanos eran estúpidos, siempre son estúpidos, pero nunca creí conocer tan así de cerca a alguien tan atrevido para decir algo así frente a mí, frente al guardián¡

—!Solo por favor, esa es mi petición, no me dejo terminar, escuché lo que tengo que ofrecer¡ ¡Se lo suplico!

La presión estaba ganando y podía escuchar sus huesos estando moviéndose dentro su cuerpo.

—¡No tengo porque hacerlo! ¡Jamás dejaría que alguien como tú tendría algo cómo eso, jamás¡

—!Ofrezco mis bendiciones¡ ! Ofrezco las dos y si es posible… las que fuera a tener si tan solo pudiera escucharme¡… !Debe saber que soy buena obteniendo cosas que nadie… jamás siendo Necromancer puede tener¡ !Se lo prometo, por favor¡

Apenas podía hablar por la presión ejercida que ya estaba a punto de ganarle y ser aplastada.

—…

—…

Repentinamente la presión se aflojó y todo se volvió demasiado tranquilo de golpe el color rojizo de aquellos ojos disminuyó solo un poco. Amarilis se sentía en ese momento como si hubiera sido aplastada poco a poco y pudo respirar cuando todo en ese momento se acabó.

—…, es cierto que eres extraña, la bruja más extraña que jamás he visto, pero debes saber que no soy de segundas oportunidades, debes también entender que algo como tus dos bendiciones, solo serían comida para alimentarme, nada más, y posiblemente puedan servirme

Ella se recostó para recuperarse, el dolor de sus piernas se volvió casi insoportable, pero la armadura soportó lo que debía.

»¿Cómo quieres negociar esto? Que sea rápido

—Tres acertijos, nada más, quisiera que usted responda tres sencillas preguntas, si puede hacerlo, le dejaré sin resistencia mis bendiciones y buscaré más, si no puede, me hará la guardiana personal del Núcleo Oscuro

—…

—…

—Ha… ha… hahahahaaahahaha !HAHAHAHAHAHAHA¡

La risa era humana, sentida y real, mucho polvo salía de la mandíbula y se podía ver qué estaba disfrutando de esa risa, el color se apagó más.

Así siguió un rato hasta que se calmó después de un buen rato.

—¿Es en serio lo que dices? ¿Solo eso? ¿Nada más?

—Si, solo eso, es lo que yo, Amarilis Faldone Dramull, quisiera negociar para obtener lo que tiene

El guardián volvió a la normalidad de ya no tener fuego en sus ojos.

—…, acepto, nunca me había reído de esa manera en…, ya lo olvide, pero fue refrescante, lanza tus preguntas, lamentarás subestimar al guardián y como dije, no doy segundas oportunidades

Amarilis se acomodó para sentarse y tranquilamente respiro, tanto para no perder la concentración como para igual no perder el qué decirle.

—¿Qué es aquello que es tuyo y deja de serlo cuando lo compartes?

—…

—Nace del miedo, crece en el alma y muere con la certeza. ¿Qué es?

—…

—Me usas en verano, me apartas en invierno, y me gusta estar entre tus manos, sea cerrado y abierto ¿Que soy?… Son mis acertijos para usted, son mis preguntas y mi forma de negociar, fran guardián

—…

Y después vino el esperado silencio, pocos susurros huecos…, ella solo espero tranquilamente, extendió su abanico por dentro su armadura y escuchaba música.

El tiempo pasó…, el silencio perduró, todo se había vuelto como en el principio. La diferencia es que ahora Amarilis no dejaba de mirar al guardián y este estaba quieto, no se oía respiración alguna u otra señal que dijera siquiera que estaba vivo, pero aún así podías sentir que estaba concentrado y ella no podía decir nada, ya sea por qué heriria el orgullo de aquel ser o simplemente quería ver si podía resolverlo.

—…, El guardián pide las respuestas de dos de esos acertijos, el tercero que sobre deberá ser respondido por el guardián

Ella se quería reír, pero no hizo, soportó.

—El número dos, es “El secreto”, todos los más grandes secretos nacieron de ocultar aquello que no debió verse, no saberse, se guardan profundamente tanto por lealtad, mismo miedo e incluso amor— explicó ella tranquilamente —, del número uno es “El nombre” Tus padres o quién sea te lo dan, pero exponiendo aquello que te fue dado, deja ser tuyo y es compartido con los demás, sean amigos o enemigos… esas son las respuestas, gran guardián

—… El número tres, es la sombrilla, son cómodas, pueden ser usados en cualquier temporada, esa es la respuesta del guardián.

Pero Amarilis se levantó e hizo aparecer su abanico.

—He aquí la respuesta

Y se dio algo de aire moviendo su cabello.

»Verano

Para después cerrarlo de golpe.

»Invierno

—…, pensé que era capciosa— dijo el guardián ya con sus ojos apagados

—Estaba muy cerca

—Lo dudo, pero aún así, con todo eso, no me siento confiable en dejarte semejante presión, no a una humana tan frágil como tú

Amarilis pensó que iba a ver mas pelea, pero, increíblemente no fue así.

—… Hagamos algo entonces, en si no deseo tal poder, pero cómo puede sospechar, pasaron ciertas cosas como para que alguien como yo tenga lo que ha comprobado y honestamente…, no quisiera que viniera alguien aquí de una manera aún peor que la mía y hagan algo que no debería ser, ¿Comprende?, el mundo ha cambiado más allá de donde usted, gran guardián, puede pensar

—…, la verdad es que si, pensé que alguien que tenía eso no podría ser tan imbécil en darte algo como esto

—¿Y ahora?

—…, no lo diré, tengo mi orgullo

—Así que quisiera una joya, si algo pasa y es vencido, me gustaría que enseguida eso pasase a la joya, solo si pasa, usted tendría todavía el núcleo

—…, ¿Tan serio es?

—…, Soy la madre de la Reina de las Hadas, los elfos están a mi disposición, dígame usted

—…, bien, pero lo usas para algo muy estúpido, de cualquier forma iré tras de ti

—Prometido, bajo mi nombre y todo lo que tengo de mí y tendré en adelante

—Una última pregunta…, ¿Cómo lograste salir de mi trampa mental? Necesito saberlo por si las dudas

—Bien, digamos que estás en un sueño muy quitado de la pena y de repente se te ocurre la brillante idea de preguntarle a un tipo con cara de borrego o a tu tía la difunta o a una pared, en el caso que el sueño sea mio, preguntar, “¿Cuánto pesas?”

En ese instante, dicen que el sueño se “rompe”. Toda esa gente que veías ahí, que según tú eran proyecciones de tu cabecita loca, se detienen, se te quedan viendo con los mismos ojos que un líquido del centro ve a una persona normal y la atmósfera se pone super pesada. Es como si te quitaras la máscara y todos se dieran cuenta de que eres el único que está vivo— explicó ella—, hay otra hipótesis. Dicen que el cerebro es pésimo para las matemáticas y la lógica cuando estás dormido. Los números van a estar bailando, van a ser jeroglíficos, al intentar forzar la lógica en un lugar que es puro caos, lo que provocas es un “error en la mente” que suele terminar en una parálisis del sueño y vamos, su trampa mental no podría soportar a alguien como yo que no se detendría con tal de romperla y menos cuando estaba funcionando

—Cierto, las matemáticas son lo peor

Volviendo ahora a la caravana de Kangalet, podía ver algunas diferencias con las normales, los reyes estaban claro que cubiertos por una carruaje muy grande pero sin techo que no sea de telas finas, esquinas de metal para sostenerlas y una vista de sombras a lo que pasaba ahí dentro, las demás eran solo personas caminando a lado de los caballos, incluso los soldados, era raro.

Aunque igual verla era también lo raro.

—¿Que se siente tener admiradoras, Axtriz?

El caballo avanzó tranquilamente con un relinchido.

Ella traía también un carruaje solo para ella, suministros, ropa, mucha agua, todo por lo que se venía.

«El primer volumen vaya que fue un desastre, si fuera el editor de este libro definitivamente lo quemaría y trataría de borrar cualquier registro de él» pensó mientras veía el paso de la caravana «pensé realmente dejar en paz el segundo volumen, pero veo que eso no será así, de por sí, mi volumen no tuvo el impacto que debería, y menos con este final tan de mierda que provocamos… ¿Cómo será el siguiente?…, los enemigos, los aliados, los secundarios, las sorpresas, los problemas, las Subtramas, incluso… esos idiotas, ¿Me encontraré al fin con uno? ¿Con todos?»

Sabía que sería problemático, sabía que sería otro desastre, sabían perfectamente que ahora debía soltar por el momento su idea sobre el país donde lo dejó, y ver ahora cómo salir al menos algo ilesa de lo que se veía venir en el horizonte, en aquel abrasador horizonte de entre treinta y treinta y cinco grados centígrados…

»No puedo evitar emocionarme, después de todo, la villanía siempre arruina los finales felices y lo entiendo perfectamente

Sonrió y se rió mientras su caballo seguía mirando al frente.

La había observado lo suficiente para al menos darse una idea… y no podía creer lo que veía.

—Una controladora obsesiva, egoísta, empedernida, egolatría, creída, arrogante, soberbia, prepotente, engreída o altiva…

La lista de despectivos hacia Amarilis era tal cual descrita desde la perspectiva que ella emanaba para todos aquellos que la rodeaban.

“Solo por tener cercanía a la Reina ya se cree mucho”

“Desprecia furtivamente y sin reparos a la realeza”

“Su actitud es incluso más incomoda que su presencia mágica”

“Pocos amigos y la única que tiene es de la familia más odiada”

—…

En los informes aún se dudaba del por qué Tyler siendo el Caballero Sagrado seguía acercándose a ella, igual la Santa, e incluso Stone.

Era algo complicado.

—Esta historia está tan rota que la villana es más allá de lo que estaba descrito en la novela —

Mirando a un lado también vio más informes, relacionados, pero importantes.

“Se ha detectado la falta de dos golems mecánicos que anteriormente, además de la destrucción del sitio que anteriormente era inaccesible, se ha investigado lo suficiente para entender que aquel suceso no fue un accidente, fue provocado”

El hecho que la espada de Stone ya no estuviera, el mismo hecho que así fuera la razón por la que esa loca supo que él estaba ahí cuando secuestraron al Ámbar…, era demasiado sospechoso.

Habían demasiadas cosas, después de las dos primeras cosas, para después pasar a eso, las hadas y el hecho que ahora su “compañero” de Kangalet podría estar en problemas por la falta de dos habitantes de aquel lugar donde estaba esa cueva…

Increíblemente de alguna manera, sospechaba que Vinley, aquel príncipe que merecidamente debía empezar a planear la destrucción de su país y ser la perra de Kangalet… ahora se veía más accesible a los deseos de Drunae, no podía notarse alguna especie de odio o algo así, era… simplemente como si sabiendo lo que estaba pasando, lo que quería, ahora quisiera hacer tiempo, no demorarlo, solo… esperar a ver alguna otra opción.

—¿cual opción? Ese sujeto debe destruir todo

Otra de las cosas eran los llamados, “Milagros de la diosa”

Aquellas comadrejas que habían aparecido en un momento donde agentes externos y mercenarios, debían obtener el libro maldito, para descubrir que ese libro estaba en la biblioteca real… ¿como? ¿Por qué?

Eso no debía pasar o al menos no de esa manera, no habían señales de aquellas criaturas en los recuerdos de quienes leyeron la novela, pero habían pasado demasiadas cosas como la de creer siquiera que eso era un extra, una adición a algo, un relleno.

Ni que decir de las Hadas, ese fue un golpe muy fuerte y todos sabían (al menos habían estado de acuerdo) en que se debía a la exageración y descontrol de ese tipo, de esa familia.

Sacar de la nada a una mujer obsesionada con las hadas no fue demasiado complicado, siempre debían haber algunas personas así, lo que costó fue encontrarla y que siguiera el guión escrito.

Ese fue un movimiento desesperado por que por supuesto, tenían la intención de hacerlo con una precaución a lo que le pasó a esa loca y su desaparición forzada, no sabían cómo podría pasar, así que la supuesta gran revelación, tuvo que ser igual de forzada, sin importar nada.

Incluso ese dia que esos tipos estaban al tanto de las reacciones de los reyes y la gente…, solo él puso atención a amarilis y su estruendosa risa, habían muchas hipótesis al respecto pero el siguiente detalle era lo que le hacía dudar a más no poder.

Kyrla y Tyler tienen varias bendiciones de las hadas, amarilis ninguna, toda la gente y después de eso sabían que Kyrla era la Reina interina, ahora que habían soltado lo que hicieron, Kyrla solo lo aceptó, pero las hadas nl fueron con ella, no había rastro de ellas y sinceramente hasta el sabia que no las culparía de pensar así, decidieron quedarse y claro, la loca hablaba sola pensando que las hadas estaban a su alrededor.

—… esto es tan vergonzoso— exclamó cansado

Otro de los detalles era lo que le pasó mismamente a la villana, sabía que había sido un plan de uno de sus compañeros, lo del deslave salió de la nada y podría decirse que también fue de los detalles que la hacían menos sospechosa de ser como ellos.

“Q” estaba por ahí, ella no tenía la magia suficiente para salir y menls si ella saliera sola dejando a los demás atrás, nadie podía hacer eso a menls que quieras morirte o ser demasiado estúpido.

Muchas cosas así a su alrededor ocurrían sin parar o apenas descansando, claro, el asunto del secuestro de Ámbar fue algo grande, el hecho de que se quisiera endeudar a más no poder con Belialh fue otra y una aún más grande fue el ser nombrada Vizcondesa… eran demasiadas cosas inesperadamente complicadas…, pero eran méritos normales para alguien que solo es egoísta para sí misma, que solo daba apoyo a su alrededor teniendo un gran pedazo de pastel, y claro, sobresaliendo en una situación desesperada… ¿Entonces ella era como ellos o solamente estaba tan fuera de su personaje que podía hacer cosas que aunque no debería, eran más inteligentes que como debería ser su personaje?

La amarilis original se presenta en el libro como alguien justamente así, envidiosa de Kyrla, arrogante, engreída, soberbia y demás, está sola, hace las cosas sola, apenas y tiene amigas, pero solo porque ella comparte sus riquezas, su familia aunque no siendo mucho, tienen contactos, la relación entre ella y Tyler es, tensa, algo tóxica de un lado, la relación con Stone es simple de ignorar, el acoso a Kyrla es lo que llama la atención, alguien que pone trabas muy complicadas que hacen que Kyrla pueda salir adelante con y sin ayuda. Tyler, Ámbar, Stone e incluso los demás personajes de los volúmenes serían afectados por ella y sus planes.

Toda historia necesita de alguien que trate de arruinar todo… ahora la misma historia estaba siendo arruinada, irónicamente no por la villana, sino por ellos aun ni siendo mismamente (a sus ojos) antagonistas.

—”Q” esta lejos, Belialh tiene su empresa ahí… ella… no puede estar con ellos… ¿o acaso no veo algo ahí?

Era como si el mundo los castigara por arruinarlo, todo lo que estaban haciendo ahora estaba destruyéndose poco a poco y claro, alrededor de ella y donde mismamente dejó rastro detrás.

—…

De ahí la razón del por que él quería observarla, aun después de todo lo dicho tenía sus dudas, ¿era la misma villana? ¿Estaba con alguien más que la instruia? ¿El mundo la hizo así por culpa de ellos? Muchas preguntas la rodeaban y sabía que era el único en ponerle atención, los demas solo seguían en lo suyo y ahora que justamente ella se alejó de su país para ir a otro en el mismo tiempo que terminaba el primer volumen…, solo aumentaba más su intriga y desconcierto de lo que fuera a provocar ella, consciente o inconsciente.

Ahora aunque quisiera descansar, sabía que su siguiente objetivo era tener un seguro para el tercer volumen, nada más, no le importaba por el momento que su otro compañero fuera la siguiente víctima de ella.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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