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El Exilio de la Villana - Capítulo 51

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Capítulo 51: Que cosas, ¿No? ♡7♡

—!Rudy¡ ¡Rudy!, ¿!Dónde estás¡?… ¿Dónde estará?

Max caminaba sin nada por el bosque, lejos de Barthog, lejos de casa, incluso lejos de su campamento.

Ya llevaba unas horas de caminata entre pastizales, árboles, unas cuantas barrancas y otros animales salvajes, pero no quería rendirse, ya habían pasado unos días desde ese momento… desde que sin querer o mejor dicho, por Amarilis, él había dicho y ella lo targiverso…,

»El hecho que la quiera no significa que me pueda hacer eso— dijo sabiendo que nadie lo escucharía

Solo tenía un hacha y un machete largo, algo de agua en una bolsa de cuero y ropa para explorar.

Siguió avanzando entre el ruido clásico, insectos, aves, incluso fauna normal de bosques, lobos, unos cuantos osos y pocas ardillas, ciervos y venados.

*Kyu*

Repentinamente de entre uno de los árboles apareció una comadreja, Max la miró.

—Ah, Administrador, ¿Qué pasa?

*Kyukyu*

Él le entregó un pergamino sacado de su boca y Max lo recibió, abriéndolo frente a él.

—…, ya veo, muchas gracias, de aquí me encargo

*Kyu*

Un agujero se abrió debajo de aquella cosa y desapareció cuando ese mismo se cerró.

—Al menos me hizo ese favor

Se desvió del camino que había tomado hacia otro.

Tardó un poco más pues el día empezaba a oscurecer, pero no quería rendirse, ahora tenía una pista de donde podría estar.

Aquella zona era más silenciosa de lo que esperaba, esa era buena señal.

Rudy antes era así, demasiado salvaje como para que alguien se acercara, ¿Cómo fue que se conocieron?

Unos días después de que Max fuera adoptado por la familia de Amarilis, ella seguía entrenando su magia, yendo y viniendo entre los bosques, hasta que un día llegó herida, no algo preocupante pero sí con una venda en su muslo derecho, la ropa desgarrada y un par de rasguños en el rostro.

—!Encontré a esa maldita y se me escapó¡— gritó Amarilis con notable entusiasmo y miedo—, !nunca creí que pudiera encontrarme algo como eso por aquí¡ !hahaha¡

Salom la llevó a limpiar y tratarse esa herida, sus padres obviamente llamaron a los cazadores, ella dio una descripción de lo que fue.

»Estaba escalando árboles, saltando entre ellos, todo normal y en uno de esos árboles la vi, era una especie de mujer lobo o semihumano, no sé, estaba atenta a cazar un ciervo más adelante de nosotras y debí dejarla, pero mi emoción pudo, quería atraparla y salté encima de ella, totalmente desprevenida, traté de ahorcarla, pero entre el caos y sus apenas dolorosos rasguños logró zafarse y me arrojó a otro árbol desesperadamente para huir después

Ella siguió en eso, Max estaba preocupado, aún no entendía del todo los modos de su nueva hermana, pero sabía algo muy claro, ella no se detendría.

Pocos días después y algo recuperada, Amarilis trataba de escaparse de la casa para ir hacia ahí mismo, había mentido sobre el lugar al que fue, solo para enfrentar nuevamente a esa mujer lobo…, Max claramente sabía eso.

—¿Quieres acompañarme?

—N-no realmente, solo trato de convencerte que regreses

—Vamos, Max, ambos sabemos que tienes curiosidad, eres hombre y los lobos son lo más importante para la curiosidad de uno, ¿Realmente crees que puedes engañarme a mí con esa excusa?

—…

—Además, toma esto como una convivencia entre tú y yo, nuestro acercamiento familiar, por qué de aquí en adelante, tendrás que aprender que algunas cosas, sino la mayoría, serán así

—…, nos castigarán

—Que valga la pena, vamos

Axtriz apareció y ella se subió, Max no sabía sobre la fama de esos caballos y él solo se subió tranquilamente.

Ahora ella estaba preparada, suministros para trampa, para comida, cuchillos, y agua.

No tardaron mucho, pero el sol empezaba a ocultarse.

—¿Lo haremos de noche?

—Si, se que esos bastardos son más activos de día, de noche es más probable acercarse, pero has silencio, no por eso significaría que no estaría alerta

—Si

Ellos avanzaron de noche, no había mucha iluminación por parte de la luna, menos en un bosque donde ellos no conocían, pero siguieron avanzando, el silencio era algo más fuerte a cada paso, no había insectos para dar ambiente y ella no había traído su abanico por qué sabía que era innecesario. La sensación de quietud solo hacía ver que iban por buen camino.

Siguieron avanzando hasta que Amarilis que estaba adelante se detuvo.

—¿Herma-

Ella le tapó la boca rápido y lo volteó a ver, haciéndole señas que se callara y que algo había adelante.

Max miró por encima de ella y entendió, luces, pero no de luciérnagas, luces de fogata.

—No son ellos, estate pendiente

Max asintió, los dos se acercaron y lograron distinguir sonidos, voces, pisadas, comida calentándose y entre el ruido, gruñidos, fuertes gruñidos y movimientos de algo queriendo soltarse.

—!Quieta¡

Después de ese grito vino un golpe seco con un gemido, el gruñido se detuvo.

»Esta maldita perra, me costaste tres de mis hombres ¿Y crees que te dejaría moverte?

Otro golpe más.

»nunca

Los dos niños se acercaron lentamente, Amarilis miro el alrededor de ese campamento, era grande, algunos adultos cazadores con pieles que no conocía, rostros que no conocía, nadie era de ese país, lo sabía profundamente, Max también miró, habían perros, perros salvajes, cerdos o posiblemente jabalíes, todos descansando, exhaustos y respirando por el hocico con fuerza, durmiendo como una roca o así se veía por que sino, se habrían dado cuenta de esos dos.

Amarilis le indicó que lo siguiera y lo hizo para rodear con silencio hacia donde habían escuchado ese grito.

En una de las partes algo alejadas había una jaula de barrotes metal, dentro algo que tenía respiración agitada, algo de sangre en el cuerpo y este mismo algo grande.

Mirando más detenidamente…, era una chica algo menor que ellos, con un bozal en la boca, sujetada de manos y pies por alambres y unas orejas de lobo medio cortadas, no con navaja sino mordidas, solo tenía de ropa una camisa ya roída, gastada y harapienta.

—Chhss… chsss

Amarilis hizo un ruido leve. Max la miró alarmado, pero ella la ignoró.

»Chss

Aquella chica lobo miró hacia donde venía ese ruido, enseguida se puso en guardia, esos ojos parecían cambiar, Amarilis le hizo señas de que se silenciara.

»Max, te encargo sacarla de ahí

El tuvo que taparse la boca por qué iba a gritar.

—¿!Por qué yo!?— susurró fuertemente

Amarilis le entregó después una varilla de metal que iba a usar para sus trampas.

—La que hará la distracción soy yo, fuiste un bandido, has algo para lo que eres bueno y huye con ella

—…, eso es clasista

—Acostumbrate

—…Cuenta hasta quince si es necesario

—Ese es mi hermanito, trata de encontrar un río, iré tras de ti en cuanto pueda

Ella se movió por dónde vino y él la miró irse, para después suspirar lentamente.

—¿Por qué a mí?… ah, es cierto…

Se acercó lentamente a la jaula y miró el candado, aquella chica no dejaba de verlo, Max después empezó a tratar de abrir la cerradura, contó el tiempo apresurandose, después de justamente diez segundos el candado hizo *click*

—¿¡Qué estás haciendo!?

Ese grito lo asustó como nunca, pero no volteó, sentía un escalofrío brutal y al mismo tiempo el corazón se aceleró de golpe.

—! AHÍ VA UN CUETE AHÍ VA UN CUETE¡

Al escuchar ese otro grito algo fue arrojado y enseguida se provocó una explosión tan fuerte y ensordecedora que asustó a más no poder a todos los que estaban ahí.

Los perros aullaron desesperados, los jabalíes corrieron a dónde fuera, pero el asunto es que estaba amarrados entre si, en pareja, otros con lazos que rodearon unas tiendas de campaña haciendo destruir gran parte del campamento, extendiendo más el fuego que se provocó por la explosión. Gritos desesperados, gritos de órdenes, gritos de dolor era ahora lo que se escuchaba.

Max entre eso arrastró hacia él a la chica y la cargó, para salir corriendo a por dónde fue el primer camino que vió.

Siguió corriendo como mas pudo, con el corazón en la boca, con el dolor de sus piernas por el camino que no conocía y con la sensación de los perros o ese mismo tipo en sus talones, quería llorar quería maldecir a Amarilis pero solo corrió, corrió lo más fuerte que podía hasta que en un pasó en falso cayó por una ladera, rodando y rodando con la chica hasta muy abajo.

Tenían ventaja, podía ver el humo, quería levantarse, seguir, pero, sabía que se iban a recuperar y esos perros estarían más que dispuestos a matarlos si es necesario.

Estaba desesperado, nervioso, pero ya estaba en eso, así que soltó solo la parte de las manos, enseguida se quitó su ropa y le quitó la de ella, la desesperación se volvió vergüenza de verle el pecho a una chica, pero no había tiempo de excitarse.

Le puso su camisa y él se puso la de ella, después le soltó los pies y el bozal.

—!Corre¡ ¡corre lo más rápido que puedas! ¡yo iré por aquí !— dijo mirándola a los ojos—, !mi hermana de todas maneras te encontrará¡, !Vete¡

Se fue después de decir eso y ella solo lo miró, para después irse como dijo por el lado contrario.

Había algo de dolor en las rodillas, había un dolor soportable todavía en sus pulmones, no le importaba saber dónde estaba herido, sólo importaba una cosa.

»!Un río, un río, un río¡

Repentinamente lo escuchó, varios pasos, varios perros, sonidos de puercos y claro, esa voz.

—!Lo quiero vivo¡ ¡Quiero matarlo con mis propias manos, no me importa si es un niño¡ ¡También busquen a quien destruyó nuestro campamento!

Eso significaría que Amarilis todavía seguía por ahí.

Por lo que siguió corriendo, pero no habían ríos, no habían señales de uno o el sonido, tampoco quería detenerse, pero el dolor, la adrenalina empezaba a disminuir, lo que significa que pronto le dolería mucho.

Repentinamente lo sintió, su pie falseó mientras seguía corriendo y se levantó, para después ser embestido por algo, quedando cara a cara con un olor a pelo quemado.

Uno de los perros lo había atrapado, mirándolo con los dientes en su hocico y por primera vez, sabiendo lo que era el odio de un animal.

Pero este aún con eso se detuvo de atacarlo, levantó el hocico para aullar.

—!Bonito, eh¡

Y al mirar a un lado ahora fue embestido por otra cosa más, en el movimiento ella le sujetó el hocico con un lazo lo más fuerte que podía.

Después se levantó y corrió hacia Max para levantarlo de golpe.

—!Vámonos vámonos vámonos¡

Corrieron más, pero Max estaba quedándose.

—No, ya no

Ahora ella lo cargo como costal.

—Recuerdame entrenar contigo

Y corrió lo más rápido que podía.

—¡Están cerca!

Aún con esa velocidad y resistencia podían escucharlos detrás.

—! Hermana¡

—Solo descansa mientras puedas

Repentinamente gritos de dolor, otros como si fueran arrastrados, perros siendo golpeados y otros más se escucharon. Pero aún así no era suficiente, no fue suficiente.

—! Hermana!

En un movimiento raro, Max logró zafarse de Amarilis y la arrojó a un lado, para después ser impactado del pecho por un jabalí, Amarilis quedó más adelante, oculta entre uno de los árboles.

Máximas quedó en el suelo debajo de un gran jabalí y se escucharon más pisadas hasta que se detuvieron.

Y después otro golpe seco pero más fuerte.

—!¿Dónde está¡?

—!Pudrete¡

Y otro golpe aún más fuerte. Amarilis quería entrar ahí, pero era arriesgado.

—!Te mataré más lentamente si no respondes¡ ¡¿Dónde está quién te ayudó a soltar a mi presa!

Otros golpes más se escucharon pero Max no flaqueó.

—Vaya, vaya, vaya vaya

Amarilis apareció después delante de todos, pero parecía algo tranquila a pesar que por dentro quería matarlos.

»¿Por qué los adultos no aguantan una cosa llamada justicia por su propia mano?— preguntó ella mirándolos

Los perros entraron en guardia, los jabalíes también, eso era raro.

—¿Quién eres, mocosa?

—La hija del dueño de estás tierras, vamos, ¿Realmente alguien como yo no tiene derecho a matar a entrometidos cazadores como ustedes?— preguntó imitando la tranquilidad como podía

Max quería decir algo pero los golpes lo habían cansado.

—¿La hija?

—¿Lo dudas aún después de todo?— preguntó ella—, ya veo por qué fue tan fácil hacer explotar su campamento, son tan idiotas que nunca piensan en las consecuencias…, no debería sorprenderme

Aquel sujeto dejó a Max y fue con ella, para tomarla del cuello fuertemente.

—! Tu¡, no me interesa quien seas, me han costado ustedes dos una fortuna y pienso cobrar bien, ¿Cuánto estaría dispuesto tu padre por recuperarte? ¿Crees que le importaría si te entrego muerta?

—!Ha¡ Pues yo… que tu lo haría, es mejor que me mates…, por qué si me dejas viva, me aseguraré de matarte más cruelmente por lastimar a mi hermano…— dijo ella con una sonrisa y una mirada muy fuerte—, un adulto sabría de lo que una mujer es capaz

—!Hahah¡

Y la apretó más fuerte.

—Dalo por hecho

—Lo… mismo, digo

Ella podía sentir el aire faltarle, pero algo hizo que no evitara sonreír.

En el siguiente momento algo lo empujó, todo mundo volvió a ser tomado desprevenido, Amarilis respiró nuevamente, un perro trato de ir tras ella pero Max alcanzó a clavarle una varilla en el cuello, ella se levantó enseguida y corriendo con el poco aire dio un salto con otra varilla y clavó una en el cuello de otro cazador.

Sintió otro empujón, que siguió después de un golpe, apenas pudo levantarse, Max clavo otra varilla en el pie de otro cazador y este apenas lo esquivo, para ser mordido por algo más grande, algunos perros atraparon a esa cosa y empezaron a morderlo, Amarilis aprovecho eso para atacar a quien tuviera enfrente, no podía quitarse el collar, sabía que sería peor por todavía no aprender a controlar su magia.

—!Malditos niños¡

Sintió algo húmedo en la espalda, después vino el dolor y la sensación de nula movilidad.

—Te dije que tenías que matarme

Después de eso corrió con los demás perros y con las varillas sobrantes les clavó a los que pudo unas en los ojos, Max le ayudó empujando a los otros pero sin salvarse de mordidas fuertes.

Todo ese desastre fue como una batalla campal.

—Vamonos, llamamos la atención de los lobos y los coyotes, no tardaran en venir

La chica lobo volvió a la normalidad, pero parecía apenas poder moverse, Amarilis tenía una mordida en el costado y la pierna, Max en el hombro y la espalda, además de arañazos, la chica estaba peor todavía, pero viva, así que la levantaron como pudieron.

A lo lejos se escuchaban aullidos, eran más robustos y gruesos.

—¡Están aquí, vámonos!

Ellos se fueron como pudieron.

—!Esperen, esperen¡

Amarilis solo miró a ese sujeto y después siguieron su camino.

Para cuando apenas lograron llegar a casa en la mala forma y apresuradamente, solo esperaron a que se recuperaran… para castigarlos a golpes en el trasero.

—Te dije que valía la pena— dijo Amarilis con lágrimas en los ojos

—!No lo hizo¡— gritó Max en igualdad de condiciones

En cuanto a la chica…,

—No es una semihumana— dijo su padre en la sala y después de investigar lo que pudo

—¿Eh? ¿Cómo?— preguntó Amarilis—, definitivamente es una semihumana, digo, tiene orejas, olfato y todo eso de los lobos

—Si, pero no, un semi humano es simplemente un ser antropomórfico que camina y habla como nosotros, tiene su sociedad y todo eso, pero es diferente en cuanto a apariencia, es más, no hay registro alguno que diga sobre un semi humano capaz de estar entre un animal y una persona así de fuerte, así de transformable

—… Osea que ella…

—Es una de las únicas en su especie, sea cual sea

—…

Los tres veían a la chica dormir con vendajes y tratada médicamente.

—Hija, ¿puedes decirme por qué la rescataste? Metiste a tu hermano en esto y no puedes negar que no fue peligroso — dijo su padre

Amarilis lo sabía, fue arriesgado y más con lo que pasó, fue un milagro que la explosión no provocase un incendio, más el hecho de salir vivos de ahí, sino, la historia sería totalmente diferente…

—…, en un principio pensé que quería hacerla mía, como Axtriz…, pero después de verla ahí, enjaulada…, no se, no me gustó eso, y vi lo que vi en los ojos de Max cuando nos conocimos, que quería sobrevivir, y no me pude negar a eso

—…

—…

Max se sintió avergonzado.

—Lamento mucho meterte en esto, hermano mío

—…

Su padre suspiró profundamente no de cansancio, sino de entendimiento.

—De acuerdo, ¿Y qué harás con ella? No creo que cuando despierte le guste donde está

—Solo la curaré, después que haga lo que quiera, pero si mata al ganado, me encargaré de ella igual como pasó con esos tipos

—…

Más días pasaron, hasta que ella despertó, justamente como un animal salvaje.

Haciendo destrozos en esa habitación por querer huir, Amarilis y Max entraron enseguida un poco después de que los ruidos empezaron.

La chica estaba en una esquina, mordiendo ansiosamente una almohada, miraba para todos lados y por alguna razón, una gran cola apareció detrás, recostada en el suelo.

—Despertaste— dijo Amarilis

La chica la vio y detuvo sus mordidas.

Amarilis se acercó lentamente. Le hizo señas de que se calmara y enseguida de pensar que era como un perro manso, ella fue hacia ellos y saltó… para atrapar a Max.

Fue demasiado sorpresivo, Amarilis pensó que iba a atacarlos. Pero resultó otra cosa.

La chica se transformó y enseguida se fue a esa esquina con Max que estaba aturdido por lo que había pasado, ella empezó a frotarse del cuerpo en el cuerpo de él.

—¿¡Qué demonios!?

—Felicidades hermanito, parece que tienes novia

—!No juegues con eso¡

Repentinamente fue a la ventana sin soltarlo, aún transformada.

—!Oyeoyeoyeoye¡

—Ca-sa… ca-sa

—!Aaaahh¡

Para después irse de un salto… Amarilis fue con sus padres rápidamente y les dijo lo que pasaba, para que decir que él y su madre tenían curiosidad, todos fueron a caballo.

Ella era veloz pero las heridas aún no se recuperaban, así que se detenía, no tardaron mucho en incluso encontrarla, los gritos de Max y algunos animales corriendo marcaban el lugar donde ella iba.

Más adentro en la tarde noche los encontraron…

—Ah, eso explica cómo — dijo Jhonatan

—…, ¿Entonces así es como nace una como ella?

—Explicaría todo, hija, todo

Una cabaña en el bosque, pero rudimentaria, apenas en pie, todo de madera, la puerta las ventanas, el suelo y las bases, en los alrededores puedes ver juguetes de bebé, pero esos hechos como serían, pintados y entretenidos, más se ve que no han sido usados en bastante, bastante tiempo.

La chica dejó a Max en el suelo.

—Ca-casa— dijo ella y avanzó en su forma humana

Abrió la puerta y entró, Max miró atrás a los demás. Avanzando después.

Así que lo hizo con ellos después.

Cuando abrió la puerta sintió un empujón, pero era ella, dándole libros, juguetes, utensilios de cocina.

»Cosas, tuyo, tuyo— dijo emocionada

Él dejó caer algunas mientras seguía mirando, ella tomó más cosas de donde podía.

—…

Se hizo a un lado y los demás entraron, Amarilis y sus padres revisaron el área dentro, era una casa de apenas dos habitaciones, una cocina de horno de piedra, una cama, una sala en la cocina entre otras cosas, pero lo que más llamó la atención era un cuadro, un dibujo hecho a mano, donde al parecer ella de bebé aparecía con una mujer y un hombre que tenía arrancada esa parte a mano.

—… ¿La reconocen, mamá, papá?

—Para nada

—No

La chica seguía dándole cosas a Max sin detenerse… o más bien hasta donde no pudo encontrar más.

—Ah, aj, ah

Ella vio a los demás alrededor.

»Mama, no, fuera fuera

—¿Tu madre?

—Si, ella fuera

Volvió a salir pero más tranquila.

Los demás la siguieron hasta en una esquina de la casa… a una tumba.

»Mama, mamá

—..

—…

—…

—Levantarse, dormida…

Eso era muy duro, alrededor de la tumba habían animales muertos, posiblemente cacería de ella y comida cuando “se levantara”…

—Max, llévatela a casa— dijo Amarilis

—¿Eh? ¿Por qué?

—No siento que ella pueda estar a salvo, quienes hayan mandado a esos cazadores a por ella, volverán en cualquier momento con más fuerza… Y la verdad es que también siento lástima por ella

—Apoyo a tu hermana — dijo su madre—, te haria mas caso a ti que a nosotros

—…

Su padre no dijo nada, no tenían que decirlo.

—Si se come las gallinas o los caballos no es mi problema

Así empezó el tiempo de conocerse, él era poco a poco más amable con ella y claro, “Rudy” aunque los demás los odiasen, tenía que tener un collar con una muy gran placa, “Propiedad de la familia Faldone, no matar o los mataremos, cualquier problema dígalo” incluso entre los cazadores de la zona tuvieron que decirles sobre ella.

El tiempo pasó y ellos dos compartieron más tiempo juntos que Amarilis que fue la que empezó eso. Más era claro que Rudy era más apegado a Max por heterosexuales razones.

—Rudy te ama, Max, te ama

—…

Algo como esa declaración de amor era lo de siempre, él no sabía cómo sentirse al respecto. Había empezado a sentirse bien con ella, pero, no lo sentía tan así como ella quería, ambos estaban solos, se quedaron solos en circunstancias apenas parecidas, podía decirse que eran tal para cual pero…, había algo en él que no quería aceptar para decirle a Rudy…, sabiendo que podía sentirse igual.

Volviendo al presente, algo le pareció un deja vu, un grupo de cazadores al otro lado de donde podría decirse, esa casa aún se encontraba más adelante.

Max se acercó tranquilamente.

—¿Hola?

Habían algunos perros, personas, ellos lo miraron sin mostrarse hostiles.

—Hola, ¿Quién eres y qué haces aquí?— dijo uno de los cazadores mientras caminaba hacia Max

—Eso debería decir yo, aún siguen siendo terrenos de mi familia y me dijeron que habían personas por aquí, personas extrañas, soy de la familia Faldone, Max Faldone Dramull

—…

Algunos se miraron, pero el que habló no parecía inmutarse ante eso.

»Lamento no pedir permiso, pero solo ser algo rápido, jovencito, solo venimos a por algo que hemos estado esperando en bastante tiempo

—Si es la chica lobo, debo advertirles que nadie puede tocarla

Y ahora sí, eso los alarmó.

—¿Sabes de ella?

—¿Saberlo? Ella nos pertenece, así que si no es mucha-

Y antes de siquiera continuar con eso, un cuchillo fue puesto bajo su quijada.

—Mira, jovencito, nos han pagado una buena cantidad de oro por ella y hemos estado aquí desde hace bastante tiempo, así que si no te molesto, ¿Puedes decirme dónde está?

—…

Pero Max lo miró, neutral, frío, tranquilo.

—¿Enserio? ¿Realmente quieren hacer esto que no meterse en problemas?

—Perdon chico, son solo negocios

—…, bien, solemos no dar segundas advertencias

Levantó tan rápido la otra mano que incluso se escuchó un silbido leve.

»Por que es mejor que entiendan con solo una vez

Aquel hombre fue cortado plenamente del rostro por la mitad y cayó al suelo.

Los otros se levantaron alarmados, Max atacó a uno tan rápido como pudo sosteniendo su cabeza y en un giro torcerla más de lo que podía, el otro alcanzó a dar la advertencia.

Para cuando los demás cazadores llegaron, solo miraron a Max sentado en un lado y los otros muertos en el suelo.

—¿Qué fue lo que-

Cuando volvió a mirar a Max este ya estaba a centímetros de su rostro con una navaja directamente hacia su cuello.

Todo terminó en menos de media hora. Max avanzó mientras su alrededor estaba incendiándose pues él lo provocó, tanto para una llamada de atención como advertencia.

Yendo nuevamente por el camino, sabía que ya nadie los molestaría. Para llegar después a esa casa, esa misma cabaña, las cosas seguían igual, él fue a un lado y saludó formalmente a quien todavía estaba en la tumba, estaba algo arreglada y con flores, no la habían dejado.

—Señora, ¿Usted amo al padre de Rudy más allá de cómo se sentía o tenía miedo de lo que podría pasar?— preguntó eso por qué sabía qué y cómo iban a responder sus padres, incluso Amarilis—, ¿Puedo amar a su hija de la misma manera en la que ella me ama o solo sería injusto para ella esforzarse sabiendo que yo no siento lo mismo?

Eran preguntas válidas, en todo el camino lo pensó, no quería evitar sentirse así, le encantaba pasar el rato con Rudy muy a su manera, muy a su forma pero… siempre había algo que lo detenía…

—Amo a mi hermana, no de la forma familiar, sino como mujer, fue quién me rescató hace mucho tiempo y siempre me he sentido así, ese es mi miedo, se que ella tiene su mundo y metas aparte pero…, decidí solo ser su hermano, su apoyo, nada más, incluso cuando apareció con mi sobrina Nixdie me animé más… pero no pude quitarme esa sensación, esa envidia…, se que estoy comportando como un imbécil pero…, no quiero lastimar a Rudy, no a ella que no se merece eso, más no puedo evitar sentirme así, ¿Que puedo hacer?

—Max

Esa voz lo sorprendió, mirando a un lado, Rudy apareció en su forma humana, una chica de aparentemente su edad, unas orejas agachadas, de expresión intranquila pero tímida, una cola que llegaba hasta el suelo, además de ropa no harapienta, sino más formal

»Rudy ama a Max, entiende que Amarilis mejor, Amarilis increíble pero…, ¡pero no rendirse!— gritó ella—, Rudy saber amar, saber querer… Sabe respetar emociones, Amarilis enseñar…, saber que ella nunca dejará de ser así…, pero… pero, Rudy ama a Max, Rudy dolerle cuando rechazar, rechazo doler, no soportarlo

Ella empezó a llorar, pero trató de limpiarse las lágrimas rápido.

»Rudy entiende que llorar no soluciona nada, entiende que Max ama a Amarilis pero…, pero aunque sea un poco, Rudy quiere ser amada, quiere que Max ame por si mismo y no por obligación, solo eso, solo eso

Lloró más sin evitarlo, Max se acercó a ella y la abrazó.

—Perdóname, perdóname, Rudy, ambos somos un desastre, lo sé, lo sé, quiero amarte, en serio pero ese miedo, ese sincero miedo, hace que piense cosas que no debería…, Amarilis es ella y se que debe ser así…, yo debo hacer lo mismo, caer en mis propios errores y aciertos… y quisiera saber si tú eres uno de esos, uno que sería más importante que pensar cosas que no debería, ni sentir cosas que no son correctas

Después la miró y la besó, largamente, ella abrió los ojos, sorprendida, sonrojada, sin esperarlo. Y después en un hilo de saliva al separar sus labios ella lo miró.

»¿Podrías ayudarme con eso?

Ella lo miró y también lo besó. El solo recordó algo.

«Ella no dejará que la amen, yo no tengo por qué ser igual…, pero espero en la diosa que pueda encontrar a alguien que lo haga»

Max cargó a Rudy y la llevó dentro la cabaña.

Cerró la puerta detrás de él y la noche siguió su curso.

Un día después él apareció por el pasillo de su casa.

—Hola, madre, hola, padre

—Buenos días, ¿Ya…

Su madre quería preguntar eso, pero se detuvo.

—¿Querida? ¿Qué pasa?

Su esposo apareció poco después con Nixdie en sus brazos y los tres miraron a Max…

Rudy estaba en su forma de mujer lobo, detrás de él, sosteniéndolo pero dejándolo caminar, como un gran abrigo peludo y vivo que no soltaría por nada del mundo…

—Ya te habías tardado— dijo su padre

Incluso la bebé asintió, curiosamente con una mirada justo como la de ellos, afirmativa y relajada.

—…

La única que salió ganando fue Rudy.

La bebé estaba caminando por los pasillos, se suponía que era un lugar silencioso, pero nadie la detenía, más por qué nadie estaría tan loco como para dejar a alguien de esa edad suelta…, a no ser que fuera su cuidadora (madre).

—!Nixdie, no te apartes mucho¡

Ese grito no tan fuerte resonó algo entre el espacio, Amarilis estaba leyendo, como casi siempre lo hacía, como cada vez que buscaba algo, como cada vez que la bibliotecaria sabía que algo iba a pasar cuando ella hacía eso.

«¿Otro favor para la Reina?» pensó la bibliotecaria y los demás asistentes

Ella había tenido registro de cada cosa que ella buscaba, aunque no fue testigo de la vez del libro maldito, sabía que algo muy serio había pasado cuando la sacaron con todo y los demás asistentes.

Sabía que había sido algo fuerte pues ese día no la dejaron entrar hasta el día siguiente.

La bebé seguía paseando mientras Amarilis buscaba registros, muchos registros, no eran libros está vez, estaba buscando a alguien en concreto.

«¿Dónde estás?» pensó

Estaba buscando un nombre en específico, un alías, una pista… hasta que en una lista llena de nombres apareció uno, totalmente extraño y que jamás podría ser.

»… Mark Redfield… claro, estadounidense

Los demás nombres eran como podía esperarse, pero ese en específico era el más llamativo.

Después se acercó a la bibliotecaria, preguntando si ese tipo tenía alguna autobiografía o alguien había escrito sobre él.

Ella le señaló un espacio algo apartado de donde ella había explorado, dejó todavía a la bebé y fue a ese lugar, eran libros más pequeños de lo normal en grandes estantes, todos repartidos en tres libros para no perder donde irían, el primer libro era sobre la cantidad que había escrito, irónicamente tenía los títulos que ella había leído, el segundo era sobre sus trabajos aparte de los libros y títulos de nobleza y el tercero era su biografía…, pero ella sabía que alguien como él, no dejaría tan así de fácil el por qué hizo eso.

Un poco leyendo sobre ello y el alías que se puso, anotó lo importante y salió de ahí con la niña sosteniéndola de la ropa.

Salió de ahí ya con la bebé acomodada en brazos y caminó. La dirección que había encontrado era una de las que antes se ocupaba en aquella época, ahora había sufrido algunos cambios por el tiempo, pero había una descripción bastante peculiar que al parecer no había desaparecido.

“Una torre de catedral en el borde exterior este de la ciudad”

La había visto antes, pero como todo, no le querían dar importancia, más ahora que quería saber sobre ese tal Mark, se sentía algo culpable de no haberlo hecho.

Habían algunas casas y esa torre estaba más apartada, llena de árboles, enredaderas en los ladrillos, una única ventana con su entrada hasta abajo como la torre de Rapunzel.

Era demasiado antigua como para querer saber cómo había sobrevivido tanto.

Ella avanzó y también para su sorpresa, justamente enfrente de esa torre estaba una casa, una gran casa casi mansión, algo arreglada, algo maltrecha pero no tan antigua como esa torre, podía verse movimiento en los alrededores de un patio externo, solo una persona, cargando tablas y teniendo herramientas en la tierra, podía decirse que estaba remodelando, después entró hacia aquella mansión.

Ella se acercó a la verja que rodeaba el espacio, ese metal oxidado que tenía bastante tiempo y que al pequeño toque de la bebé terminó por tirar el alrededor.

—Ups

El sonido por supuesto llamó la atención de quien estaba arreglando aquella casa.

—!¿Pero qué demonios te crees que eres para hacer esa estupidez!?— gritó desde el otro lado de la puerta y la abrió fuertemente—!¿Quieres que te rompa la ca-

No completo lo que iba a decir, en ese espacio a pleno medio día el sonido de las aves la gente caminando detrás de ella y el sonido del balbuceo de la bebé era por el momento lo único que no dejaba detener el sonido.

—¿En serio? ¿!En serio¡?

Los dos se quedaron mirando…, porque la bebé estaba en su mundo.

—Perdon, no tengo galletas o algo para el agujero de tu estómago

—…, ¿Cuándo fue?

—…, ¿Qué? ¿Ahora vas a molestarme por tener casa propia?

Los dos estaban sentados en un sofá cubierto de tela, que después fue retirada para esa acción.

—No lo haría si honestamente no supiera a dónde fue a parar el dinero que te pague, pensé que lo usarías para prostitutas o algo de adolescente— dijo ella

—…

Stone, Stone Grylard Dreadnought, uno de los personajes secundarios pero necesarios era el dueño de la casa, ella nunca se esperó algo como eso y vaya que debía por ser parte del volumen Uno. Pero en algún punto perdió la pista y ahora la había encontrado.

Stone solo suspiró, podría decirse que él esperaba algo como eso y claro, una casa así de espaciosa para solo alguien como él…, era raro.

—Se la pague al banco, todo ahora es mío

—…, lo siento

Stone negó, la casa era de su familia, hipotecada por su padre en un movimiento que había sido descrito como “El peor movimiento financiero del país” toda su familia perdió sus patrimonios, también por su orgullo, así como el hecho de querer mantener las cosas.

En la historia original, Stone compraría aquella casa, pero sería en el segundo volumen y sería en el momento donde él empezaría a sentir algo por Ámbar…, pero ahora eso y lo de ese momento ya no servirían.

—La compré no hace mucho, una semana, el banco no creía que tuviera el dinero por los intereses y todo eso, cosas que no comprendo

—Vaya

—Si, ahora todo esto es mío, solo mío, así que ¿A qué viniste?

—A una pequeña pato-aventura, irónicamente en tu casa y para que conste, no tenía ni idea

—…, clásico de ti

Stone se levantó.

—Haz lo que quieras, tiraré algunas cosas, no me importa si te llevas algo, cuida a la bebé… ¿Qué es de ti?

—Mi a-hija-da— dijo de esa manera

Stone solo miro a la bebé y está también lo miró.

—…, hay cosas en el suelo

Diciendo eso salió de ahí, Amarilis lo miró un poco.

—…

Ahora había algo que en ese momento había nacido como una pregunta honesta.

»¿Acaso su antepasado sabía lo que pasaría?

Claro, los libros fueron de bastante ayuda, podía ser que algún semi dios, pudo haberle dicho sobre lo que pasaría, eso también explicaría el desastre de Crocsald y todo lo que sucedía alrededor lejos de la historia original y lo anormal de la cronología.

»¿Es verdad lo que pienso?

El silencio de la casa seguía, sabía que él no le iba a responder, parecía incluso ser un secreto a voces.

—…

Por ello también estaba ahí, quería ver si de casualidad habían registros personales sobre él e incluso preguntarle a la familia sobre si sabían de él…, pero en serio no se esperaba que su sucesor fuera Stone.

Así que buscó donde podía, primeramente en la oficina, la puerta no se movía así que tuvo que forzarla, entrando fue recibida por polvo, mucho polvo y el peculiar sonido de cucarachas en el piso, el espacio apenas se veía que estaba dentro pues habían capas de polvo en la ventana que impedían el paso.

La bebé estaba entretenida en la cocina, así que por el momento no parecía peligroso.

Después de abrir la ventana y sacudir todo el polvo que había con un poco de magia, el área se vió más claramente.

Algunos libros, un globo terráqueo con los nombres de los países e incluso aquellos anexados o que son estados de facto, (No reconocidos por los demás países o estados)

Los libros eran de economía, historia, algunas novelas, pero no se veía algo útil. Buscó por todos lados incluso tirando por la ventana algunos que no servían.

—¿!Tienes ático¡?— preguntó Amarilis desde esa ventana

Había, con más cosas, ropas, baúles, armas y otro pequeño estante, más empolvado, más viejo, incluso con la madera más gastada, cubiertos de porcelana, utensilios de cocina.

Debajo habían cajones, así que se acercó, al abrir y sacar otro baúl más pequeño, encontró algo, una caja de madera, adornada finamente, incluso podría decirse que era una especie de oro falso, pues se veía el polvo y al quitarlo el brillo parecía justamente como si fuera nuevo, tenía inscrito justamente en inglés:

‪”Ahora corre a casa, ve con tu madre y dile… ve y dile que todo estará bien. Que ya no hay pistoleros en el valle.”‬

—”Shane” 1953— dijo Amarilis reconociendo la cita

*Click*

El clásico sonido de algo abriéndose, era una especie de contraseña, incluso aire salió de los bordes de la caja expulsando el aire de los mismos, abrió la caja y dentro había un diario, un cuaderno no tan grande, se veía como nuevo a pesar de que posiblemente el tiempo transcurriera fuera de él.

De portada simple con solo una palabra.

“Memorándum/Diario de vida”

—…, ¿osea que podemos dejar registros? Que bien

Ella tomó el libro y enseguida de eso la inscripción se borró, dejando pasó a otras palabras que aparecieron.

“Ahora es tu turno:

Y después volvieron a desaparecer…, Amarilis tomó la caja y la guardó.

Stone estaba afuera arreglando el jardín que se veía algo abandonado.

—¿Listo?

—Si, tengo lo que quiero, ¿Venderás lo demás?

—Si, creo que necesito ayuda para esto y lo que sobre será para mí, ¿Cuando te vas?

—En dos días, si no te llegó a ver, nos vemos luego y está vez, si volveré, entrena, no me decepciones cuando vuelva

—Lo mismo digo

La bebé se despidió de él con un movimiento burdo de sus manos. Stone continuó en lo suyo.

«¿Quién será el padre?»

Tenía sus respectivas dudas pues solo era como siempre, un idiota confiable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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