El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 29
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29: El Nuevo Usuario 29: El Nuevo Usuario El amanecer en el Pico de la Luna de Jade era silencioso.
La bruma matinal descendía suavemente entre los árboles de hojas plateadas, y la luz del sol apenas comenzaba a filtrarse entre las ramas, iluminando el patio de entrenamiento con un brillo suave.
En medio de ese paisaje tranquilo… Chen Xuan finalmente parpadeó.
Una vez.
Luego otra.
Y después de lo que habían sido casi veinticuatro horas completas mirando el cielo sin poder mover ni un dedo… su cuerpo volvió a responder.
Primero un dedo.
Luego la muñeca.
Después el brazo.
Chen Xuan se sentó lentamente.
Su espalda crujió.
—Ahh… Su voz salió ronca.
—Eso fue… incómodo.
[Penalización finalizada] Chen Xuan levantó una ceja.
—Sí, gracias por avisar ahora.
Se puso de pie lentamente.
El cuerpo se sentía rígido, pero no debilitado.
De hecho, su qi circulaba con más estabilidad que antes.
El combate había dejado algo más que fama.
Había dejado crecimiento.
— —Veo que finalmente despertaste.
La voz llegó detrás de él.
Chen Xuan giró.
Y por un segundo… casi se endereza demasiado rápido.
Shen Qiuyao estaba de pie a pocos pasos de distancia.
Tranquila.
Elegante.
Observándolo con esa mirada serena que parecía ver demasiado.
Chen Xuan tosió ligeramente y juntó las manos en el saludo tradicional.
Puño derecho cubierto por la palma izquierda.
—Este discípulo saluda al maestro.
Shen Qiuyao inclinó levemente la cabeza.
—Mmm.
Sus ojos se posaron en él.
Directos.
—Tus técnicas.
Chen Xuan supo inmediatamente que eso venía.
Claro que venía.
—No pertenecen a ningún estilo conocido en la secta.
Chen Xuan sonrió ligeramente.
—Es un estilo personal.
Shen Qiuyao no pareció convencida.
—¿Quién te lo enseñó?
Ah.
La pregunta peligrosa.
Chen Xuan pensó medio segundo.
Luego respondió con absoluta confianza.
—Un maestro errante.
Silencio.
Shen Qiuyao lo miró unos segundos más.
—¿Nombre?
Chen Xuan no dudó.
—Ryu.
— Silencio.
— Shen Qiuyao parpadeó.
—¿Ryu?
Chen Xuan asintió solemnemente.
—Sí.
— Por supuesto… era una mentira total.
Pero técnicamente tampoco era falsa.
— Shen Qiuyao no dijo nada durante unos segundos.
Luego suspiró levemente.
—Hmph.
No parecía completamente convencida.
Pero tampoco insistió.
—Entrenarás en el patio esta tarde.
—No llegues tarde.
Chen Xuan inclinó la cabeza.
—Sí, maestra.
— Shen Qiuyao se dio la vuelta.
Y se marchó.
— Chen Xuan exhaló lentamente.
Sobreviví.
Por ahora.
— Después de eso finalmente pudo explorar su nueva residencia.
Cada discípulo del pico tenía una habitación sencilla en uno de los pabellones laterales.
La suya era pequeña pero elegante.
Un escritorio de madera clara.
Una estantería.
Un futón de cultivo.
Y una ventana que daba directamente al lago.
Chen Xuan se dejó caer sobre la cama.
—Nada mal.
Luego recordó algo.
Abrió su bolsa de almacenamiento.
Sacó cuidadosamente la consola negra.
La colocó sobre la cama.
El visor espiritual.
Los discos.
Los chips.
Todo en orden.
La miró unos segundos.
—Mi mayor secreto.
La consola emitió un pulso suave.
Chen Xuan sonrió.
—Sí, sí… ya sé.
Entrenamiento.
Pero entonces… algo cruzó su mente.
Y su expresión cambió.
— Las apuestas.
— Chen Xuan se incorporó de golpe.
—¡Ah!
¡Las ganancias!
Había apostado todo.
Y las probabilidades estaban en su contra.
Eso significaba que… la recompensa debía ser enorme.
Chen Xuan miró la consola.
Luego la puerta.
Luego otra vez la consola.
—Bueno.
Se levantó.
—Cinco minutos.
La dejó sobre la cama.
El visor al lado.
Y salió de la habitación.
— Encontrar a los encargados de apuestas de la secta… resultó ser más complicado de lo esperado.
Chen Xuan caminó por varios senderos.
Luego bajó parte del camino hacia la plaza principal.
Pasó por el pabellón de misiones.
Luego por la zona de comercio.
Preguntó a varios discípulos.
— —Ah… los encargados del torneo están en el salón administrativo.
—No, se movieron al pabellón norte.
—Creo que ya cerraron.
— Chen Xuan apretó los dientes.
—Genial.
— Mientras tanto… en el Pico de la Luna de Jade.
— Lian Ruyu caminaba hacia el pabellón donde se encontraban las habitaciones.
Había escuchado algo.
Chen Xuan había despertado.
Eso significaba una cosa.
Entrenamiento.
La joven cultivadora empujó suavemente la puerta de su habitación.
—Chen— Se detuvo.
La habitación estaba vacía.
— —¿Hm?
Pero algo llamó su atención.
Sobre la cama.
— La consola.
— Lian Ruyu se acercó.
Frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué es esto?
El objeto era extraño.
No parecía un artefacto espiritual común.
No emitía qi.
No tenía runas.
Pero… algo en él se sentía… diferente.
— Lian Ruyu lo tocó.
Nada ocurrió.
— Miró el visor.
Lo levantó.
—¿Un artefacto de percepción?
Se lo colocó.
— La consola vibró suavemente.
— [Nuevo usuario identificado] — Lian Ruyu se quedó inmóvil.
Una voz resonó dentro de su mente.
— Bienvenido al sistema de simulación de combate.
— La cultivadora frunció el ceño.
— Modo de entrenamiento disponible — Pantallas de luz aparecieron frente a ella.
Instrucciones.
Opciones.
Configuraciones.
— Lian Ruyu observó todo con calma.
Su mente procesaba rápidamente.
— —¿Una ilusión…?
— Inserte cristal espiritual para iniciar simulación — Lian Ruyu levantó una ceja.
Sacó un cristal de su bolsa.
Lo insertó.
— La consola brilló.
— Modo de combate activado — El mundo desapareció.
— En la habitación vacía… la consola permanecía sobre la cama.
El visor brillaba suavemente.
— Mientras Chen Xuan… seguía buscando desesperadamente sus ganancias.
— Sin saber… que alguien más acababa de entrar en su mayor secreto.
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