El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 30
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- Capítulo 30 - 30 La Primera Jugadora
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30: La Primera Jugadora 30: La Primera Jugadora Chen Xuan nunca había pensado que cobrar unas apuestas pudiera convertirse en una aventura tan complicada.
Al inicio parecía algo simple.
Ir.
Cobrar.
Volver.
Pero después de casi una hora caminando por distintos pabellones de la Secta de la Espada Celestial, su paciencia estaba empezando a agotarse.
—¿El salón de administración del torneo?
El discípulo frente a él se rascó la cabeza.
—Creo que está en el pabellón este.
Chen Xuan entrecerró los ojos.
—Hace diez minutos me dijeron que estaba en el oeste.
El discípulo levantó los hombros.
—Tal vez lo movieron.
Chen Xuan suspiró.
—Claro.
Por supuesto que lo movieron.
Se dio la vuelta y continuó caminando.
El área donde se celebraban las apuestas del torneo estaba llena de discípulos, comerciantes y encargados de registros.
Aunque el torneo había terminado, todavía quedaban grupos comentando las peleas del día anterior.
Y, para su mala suerte… muchos hablaban de él.
—¿Escuchaste?
Ese tipo del estilo extraño venció a Lin Zhen.
—Sí, Chen Xuan.
—Nunca había visto técnicas así.
Chen Xuan pasó junto a ellos fingiendo no escuchar.
Por favor… dejen de hablar de mí.
No era exactamente lo que él quería.
Ser famoso significaba atención.
Y atención significaba preguntas.
Y preguntas significaban… problemas.
Finalmente, después de preguntar a cinco discípulos más y recorrer tres edificios administrativos, alguien finalmente le dio una respuesta útil.
—Las apuestas del torneo se están pagando en el Pabellón del Registro Marcial.
Chen Xuan casi suspiró de alivio.
—Gracias.
Caminó rápidamente hacia el edificio indicado.
El pabellón era amplio, con largas mesas donde varios discípulos de túnicas grises revisaban pergaminos y bolsas de almacenamiento.
Uno de ellos levantó la mirada cuando Chen Xuan se acercó.
—Nombre.
—Chen Xuan.
El discípulo frunció el ceño.
—¿El del torneo?
Chen Xuan ya estaba cansado de esa pregunta.
—Sí.
El discípulo abrió un pergamino.
Sus ojos recorrieron la lista.
Luego se detuvieron.
Y lentamente levantó la cabeza.
—… —¿Qué?
El discípulo lo miró con una expresión extraña.
—Apostaste… todo.
Chen Xuan cruzó los brazos.
—Así es.
—Y ganaste.
—También.
El discípulo volvió a mirar el pergamino.
—Las probabilidades eran de ocho a uno.
Chen Xuan sonrió.
—Sí, recuerdo.
El discípulo tragó saliva.
Luego sacó una bolsa de almacenamiento.
La colocó sobre la mesa.
—Aquí están tus ganancias.
Chen Xuan la abrió.
Y por un momento… se quedó en silencio.
Dentro de la bolsa había una pequeña montaña de cristales espirituales.
Muchos más de los que había imaginado.
Sus ojos brillaron.
—… El discípulo aclaró la garganta.
—Setenta y dos cristales.
Chen Xuan levantó la vista.
—¿Setenta y dos?
—Después de impuestos del torneo.
Chen Xuan se quedó mirando la bolsa.
Setenta y dos.
Eso era una fortuna para un discípulo externo.
Y todo gracias a una cosa.
Ryu.
Chen Xuan cerró la bolsa y la guardó rápidamente.
—Gracias.
El discípulo asintió.
—No vuelvas a hacer apuestas tan irresponsables.
Chen Xuan sonrió.
—No prometo nada.
Y se marchó.
Mientras caminaba de regreso hacia el pico, su mente ya estaba calculando.
— Cristales para entrenamiento.
Cristales para apostar en el futuro.
Cristales para mejorar su cultivo.
— Y por supuesto… cristales para la consola.
Chen Xuan sonrió.
—Hoy entrenaremos duro.
— Mientras tanto… muy lejos de allí.
En el Pico de la Luna de Jade.
— Lian Ruyu estaba de pie en medio de un espacio completamente blanco.
No era un lugar físico.
Era una ilusión.
Un mundo creado por el artefacto extraño que Chen Xuan había dejado en su habitación.
Frente a ella flotaba una pantalla luminosa.
En ella aparecían varias figuras.
Guerreros.
Cada uno con una postura distinta.
— Pero solo uno estaba iluminado.
— Una mujer de cabello recogido en dos moños.
Vestida con un traje azul.
Piernas firmes.
Postura elegante.
— El nombre apareció frente a ella.
Chun-Li — Lian Ruyu inclinó ligeramente la cabeza.
—¿Una cultivadora?
La imagen se movió.
Adoptando una postura de combate.
— —Interesante.
Era la única mujer disponible en la pantalla.
Los otros personajes parecían estar bloqueados.
Así que Lian Ruyu no dudó.
Extendió la mano.
Y tocó la imagen.
— La pantalla brilló.
— Personaje seleccionado Chun-Li — Entonces ocurrió algo inesperado.
— Una oleada de información invadió su mente.
— Movimientos.
Posturas.
Técnicas.
Secuencias de combate.
— Como si alguien estuviera inyectando conocimiento directamente en su conciencia.
— Los ojos de Lian Ruyu se abrieron ligeramente.
— Imágenes aparecieron en su mente.
— Patadas giratorias.
Movimientos veloces.
Saltos imposibles.
— Los nombres de las técnicas aparecieron uno tras otro.
— Hyakuretsukyaku Spinning Bird Kick Kikoken — Cada técnica venía acompañada de una explicación perfecta.
La postura correcta.
El movimiento exacto.
El flujo de energía necesario.
— Lian Ruyu inhaló lentamente.
— —Esto… — Era imposible.
En el mundo de la cultivación, aprender una técnica requería meses.
A veces años.
Memorizar posturas.
Practicar circulación de qi.
Repetir movimientos hasta que el cuerpo los comprendiera.
— Pero aquí… todo ese conocimiento estaba siendo transferido en segundos.
— La información finalmente se detuvo.
— Tutorial disponible — Una figura apareció frente a ella.
Un oponente virtual.
— Iniciando entrenamiento básico — Lian Ruyu observó al enemigo.
Adoptó instintivamente la postura de combate que acababa de aprender.
Sus pies se acomodaron.
Su cuerpo se inclinó.
Las manos se posicionaron exactamente como Chun-Li.
— —… — Era natural.
Demasiado natural.
— El oponente virtual avanzó.
Lian Ruyu reaccionó.
Su pierna se levantó.
— ¡PATADA!
— El movimiento salió perfecto.
Rápido.
Preciso.
— El enemigo retrocedió.
— Los ojos de Lian Ruyu brillaron ligeramente.
— —Entonces así funciona.
— El tutorial continuó.
Paso por paso.
Movimiento por movimiento.
— Cada técnica se ejecutaba con precisión absoluta.
— Hyakuretsukyaku Una lluvia de patadas.
— Spinning Bird Kick Su cuerpo giró en el aire.
— La energía fluía de forma distinta a las técnicas de la secta.
Más directa.
Más agresiva.
— Pero increíblemente eficiente.
— Lian Ruyu detuvo el movimiento.
Miró sus manos.
— —Chen Xuan… — Ese artefacto.
Ese entrenamiento.
— Si alguien en la secta supiera de su existencia… sería considerado un tesoro supremo.
— Lian Ruyu levantó la mirada.
El enemigo virtual volvió a aparecer.
— Una leve sonrisa apareció en su rostro.
— —Intentemos otra vez.
— Mientras tanto… en algún camino de la montaña… Chen Xuan caminaba felizmente hacia el Pico de la Luna de Jade.
Con su bolsa llena de cristales.
Pensando en su próxima sesión de entrenamiento.
— Completamente inconsciente… de que alguien ya había comenzado a usar su consola.
— Y que esa persona… era probablemente la cultivadora más talentosa de toda la generación.
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