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El Extra que Estaba Destinado a Morir se Convirtió en el Villano - Capítulo 6

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  3. Capítulo 6 - 6 La Cueva del Norte
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6: La Cueva del Norte 6: La Cueva del Norte La noche cayó sobre el Pico del Espíritu Floreciente con una calma engañosa.

La mayoría de los discípulos ya se habían retirado a sus residencias.

Las luces espirituales del sendero principal brillaban a lo lejos como luciérnagas ordenadas, pero en la zona norte del pico la oscuridad era más espesa, más honesta… y considerablemente más útil para gente con intenciones cuestionables.

Chen Xuan estaba apoyado contra el tronco de un árbol, mirando el cielo nocturno con expresión pensativa.

Spoiler mental: no estaba contemplando las estrellas.

Estaba contemplando pobreza.

—Qué vida tan dura… —murmuró para sí.

Su bolsa de almacenamiento seguía dolorosamente vacía, y la imagen de la consola inactiva en su habitación era suficiente para causarle un ligero dolor espiritual… y emocional.

Pasos suaves se aproximaron por el sendero.

Medidos.

Ligeros.

Pero imposibles de ocultar para alguien que ya había muerto una vez y, desde entonces, se tomaba muy en serio las cosas que se movían detrás de él.

Chen Xuan no se giró.

—Llegas puntual —dijo con calma.

Lian Ruyu se detuvo a unos pasos de distancia.

Vestía ropa de entrenamiento ligera, de tonos claros, sin adornos innecesarios.

Su presencia era fría y contenida como siempre, como si incluso el aire a su alrededor dudara antes de acercarse demasiado.

—No me gusta perder el tiempo —respondió.

Chen Xuan asintió con gravedad fingida.

—Admiro esa filosofía.

Especialmente cuando me beneficia.

Ella lo ignoró con la eficiencia de alguien que claramente ya había decidido que discutir con él era una pérdida de energía vital.

Una decisión razonable.

— Comenzaron a caminar hacia el sector norte del pico sin decir mucho más.

El sendero pronto dejó de estar bien mantenido.

Las piedras se volvieron irregulares, la vegetación más densa, y la luz de la luna apenas lograba filtrarse entre las copas de los árboles.

El aire nocturno era fresco, pero a medida que avanzaban, Chen Xuan empezó a notar algo más.

Un leve descenso en la temperatura espiritual.

Sus ojos se entrecerraron apenas.

Sí… definitivamente es por aquí.

Por fuera, caminaba con la tranquilidad de alguien dando un paseo nocturno ligeramente ilegal.

Por dentro, su memoria estaba trabajando a toda velocidad.

Giro suave a la izquierda.

Un grupo de rocas partidas.

Un árbol torcido… Sus pasos se ralentizaron medio instante.

Allí.

Todo coincidía.

Exactamente como lo recordaba.

— Lian Ruyu se detuvo de repente.

Chen Xuan también.

—Este sector está restringido por la noche —dijo ella con tono plano.

Chen Xuan se encogió de hombros.

—Considera esto… investigación de campo no autorizada.

La mirada que ella le lanzó fue lo suficientemente fría como para congelar sopa caliente.

No funcionó.

Pero tampoco se dio la vuelta.

Y eso, para Chen Xuan, ya contaba como progreso diplomático.

— Tardaron unos minutos más en encontrarla.

A primera vista, no había nada particularmente especial en aquel tramo de roca al pie de la ladera.

Varias piedras derrumbadas bloqueaban parcialmente la pared, y enredaderas silvestres crecían sin control, como si la naturaleza misma estuviera tratando de ocultar algo.

Para la mayoría de los discípulos… era solo otro rincón olvidado del pico.

Para Chen Xuan… era prácticamente una caja fuerte mal disimulada.

Sus labios se curvaron ligeramente.

—Qué falta de imaginación para esconder tesoros —murmuró.

Lian Ruyu entrecerró los ojos.

—Aquí no hay nada.

Chen Xuan levantó un dedo con aire paciente.

—Corrección.

Hizo una pausa deliberada.

—Aquí parece que no hay nada.

Y avanzó.

— Se agachó frente al montón de rocas y comenzó a apartar varias piedras pequeñas en un orden muy específico.

No al azar.

No improvisado.

Exactamente como lo recordaba.

Hubo un pequeño crujido de piedra contra piedra.

Luego otro.

Y finalmente… una abertura oscura quedó expuesta entre las rocas.

El aire frío que salió de la grieta era antiguo.

Estancado.

Ligeramente más denso en energía yin.

Chen Xuan no necesitó mirar atrás para saber que la atención de Lian Ruyu había cambiado por completo.

—…Sigue —dijo ella finalmente.

Ah.

Interés confirmado.

— El interior de la cueva era estrecho al principio.

El techo bajo obligaba a avanzar con cuidado, y el suelo irregular estaba cubierto por una fina capa de polvo que no había sido perturbada en mucho tiempo.

El aire era frío.

Húmedo.

Antiguo.

Chen Xuan avanzó primero, sus pasos ahora más medidos.

No porque estuviera asustado.

Sino porque su memoria le estaba enviando una advertencia muy clara.

Había un mecanismo… Sus ojos recorrieron el suelo con más atención.

Las grietas.

Las piedras sueltas.

Las ligeras diferencias de nivel.

Y entonces lo vio.

Una losa apenas más hundida que las demás.

Su boca se abrió.

—No pises— empezó a decir.

Demasiado tarde.

El pie de Lian Ruyu tocó la piedra.

Click.

… Chen Xuan cerró los ojos un segundo.

—…Bueno.

Las paredes vibraron.

Y al instante siguiente— ¡WHOOSH!

Varias agujas de piedra salieron disparadas desde los costados del túnel.

Pero la reacción de Lian Ruyu fue inmediata.

Su espada brilló como un destello de luna.

¡Clang!¡Clang!¡Clang!

Cada proyectil fue desviado con movimientos limpios y precisos, sin un solo gesto de pánico.

Su postura permaneció estable, su respiración uniforme, como si aquello no fuera más que un ejercicio ligeramente molesto.

Chen Xuan observó la escena con sincera aprobación.

…Ok.

Eso estuvo elegante.

Las trampas se detuvieron tan rápido como habían comenzado.

El silencio regresó, pesado pero breve.

Lian Ruyu bajó la espada lentamente.

Luego lo miró.

—¿Lo sabías?

Chen Xuan levantó el pulgar con total dignidad.

—Prueba de control de calidad del entorno.

… Ella no parecía ni remotamente convencida.

Pero tampoco insistió.

Lo cual, considerando la situación, ya era una pequeña victoria táctica.

— Continuaron avanzando.

El túnel se ensanchó gradualmente, y tras unos metros más, el pasaje se abrió de repente.

Una cámara natural apareció ante ellos.

No era enorme, pero el aire allí era visiblemente más frío, y una tenue neblina blanquecina flotaba cerca del suelo.

En el centro de la cámara se alzaba un pedestal de piedra cubierto de polvo.

Encima… reposaba un rollo de jade azul pálido.

Incluso sin tocarlo, la energía fría que emanaba del objeto era clara y pura.

Los ojos de Lian Ruyu se contrajeron.

Esta vez sin disimulo.

Chen Xuan cruzó los brazos con calma.

—Te dije que era compatible contigo.

— Lian Ruyu se acercó despacio, como si temiera que el tesoro desapareciera si se movía demasiado rápido.

Su mano se detuvo a centímetros del jade.

Evaluando.

Sintiendo.

Luego lo tomó.

El aire de la cámara descendió varios grados de golpe.

Un pulso frío se expandió suavemente por la cueva.

Silencio.

Largo.

Pesado.

Finalmente, la voz de Lian Ruyu sonó más baja de lo habitual.

—…Es real.

Chen Xuan sonrió.

Esa sonrisa problemática.

—Nunca dudo de mis oportunidades de inversión.

— Ella lo miró.

Esta vez diferente.

Más seria.

Más cautelosa.

Y, muy levemente… más intrigada.

—Ahora hablamos de tu préstamo —dijo.

Ah.

Allí estaba la parte que realmente le interesaba.

Chen Xuan juntó las manos con aire satisfecho.

—Sabía que eras una inversora razonable.

— Pero por dentro… su sonrisa se volvió más afilada.

Porque el plan acababa de dar su primer gran paso.

Y los cristales… ya no estaban tan lejos.

— —Entonces —murmuró suavemente—… Sus ojos brillaron con anticipación.

—…pasemos a la parte divertida.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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