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El Heredero del Vacio - Capítulo 8

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  3. Capítulo 8 - 8 CAPÍTULO 8 —El Pergamino Prohibido
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8: CAPÍTULO 8 —El Pergamino Prohibido 8: CAPÍTULO 8 —El Pergamino Prohibido Luo Bai volvió al día siguiente.

No con su madre recuperada —la fiebre del río tardaba semanas en ceder— sino con un problema propio: el maestro Gao había decidido reorganizar las asignaciones de los discípulos externos y Luo Bai había quedado a cargo de las letrinas del ala norte.

—Lo hizo a propósito —explicó, sentado en una piedra junto a la choza de Zhen Wu, con expresión de quien sopesa si esto es suficientemente grave para considerar una deserción—.

Porque sabe que soy amigo de Chen Fang y Chen Fang le hizo una pregunta que lo dejó sin respuesta en clase la semana pasada.

—¿Lo eres?

—¿Qué?

—¿Amigo de Chen Fang?

—Bueno…

éramos compañeros de dormitorio.

Pero ahora que lo pienso, nunca me ayudó cuando Liang Hu me quitaba la ración de la cena, así que quizás— —Limpiar letrinas no es tan malo —dijo Zhen Wu—.

Yo llevo tres años limpiando establos.

Luo Bai lo miró.

—¿Y no te importa?

—Me importa.

Pero hay cosas que me importan más.

Luo Bai consideró esto con la seriedad que un chico de doce años le concede a las declaraciones filosóficas.

—¿Puedo quedarme un rato aquí?

—Si quieres.

Luo Bai se quedó.

No habló mucho más —tenía esa cualidad particular de algunas personas que saben estar en silencio sin que el silencio se vuelva incómodo— y Zhen Wu continuó con su trabajo.

⸻ ⸻ ⸻ Fue Luo Bai quien lo encontró.

Tres días después, mientras Zhen Wu estaba en su lección vespertina con Wei Shan, el chico había ido a buscar una cuerda en el almacén de herramientas y había descubierto, metida detrás de una viga carcomida, una caja de madera oscura que nadie había tocado en mucho tiempo —lo delataba la telaraña que sellaba su tapa como un cosido natural.

La trajo sin abrirla.

—La encontré detrás de la viga del fondo del almacén —dijo, entregándosela a Zhen Wu cuando volvió—.

Pensé que quizás era tuya.

Estaba en el lado donde guardas tus cosas.

No era suya.

Zhen Wu no tenía cosas.

Pero la caja lo llamó de una forma que no supo explicar —el mismo tipo de llamada que el Vacío, como si reconociera algo en ella.

La abrió.

Dentro había un pergamino enrollado, viejo pero no deteriorado, sellado con cera negra que tenía grabado un símbolo que Zhen Wu no reconoció: un círculo con un punto en el centro, rodeado por ocho trazos que apuntaban hacia afuera como los rayos de una rueda rota.

Y una nota breve, sin firma, en una caligrafía que pertenecía claramente a alguien para quien escribir era un acto de urgencia.

Decía: «Para quien llegue a esta aldea con el Vacío en el pecho.

Cuando lo encuentres, sabrás que era tiempo.

No lo abras hasta que tu maestro te diga que estás listo.» Zhen Wu leyó la nota tres veces.

¿Quién sabía que estaría aquí?

¿Quién sabía lo que llevo?

Guardó el pergamino sin romper el sello.

Fue directo al árbol muerto.

⸻ ⸻ ⸻ Wei Shan vio la caja y algo en su postura cambió —no dramáticamente, sino como cambia una persona cuando ve algo que esperaba y al mismo tiempo temía.

—¿Dónde la encontraste?

—En el almacén.

Detrás de las vigas.

—Pausa—.

Usted la puso ahí.

El anciano no negó.

—La puse ahí hace doce años —confirmó—.

Porque era lo que me habían pedido que guardara.

—¿Quién?

Wei Shan miró el pergamino sellado con la misma expresión del capítulo cuatro —culpa mezclada con esperanza.

—Personas que te querían mucho más de lo que podrías imaginar.

—Señaló la caja—.

Todavía no estás listo para abrirlo.

Pero estás más cerca de lo que crees.

—¿Cuándo estaré listo?

—Cuando el Vacío te lo diga.

—Eso no es una respuesta.

—Es la única respuesta que tengo, y además es la correcta.

—Wei Shan señaló la posición de meditación—.

Siéntate.

Hoy vamos a hablar del primer uso activo: Absorción Dirigida.

Cuando sepas hacer eso, estarás un paso más cerca del pergamino.

Zhen Wu se sentó.

Guardó la caja a su lado, con la mano encima, como quien pone la mano sobre algo que necesita saber que sigue ahí.

Wei Shan comenzó a hablar.

Zhen Wu comenzó a escuchar.

Y en algún lugar del pergamino sellado, el símbolo del círculo roto esperaba con la paciencia de quien sabe que ya se ha esperado suficiente tiempo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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