El Heredero del Vacio - Capítulo 9
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9: CAPÍTULO 9 —Absorción Dirigida 9: CAPÍTULO 9 —Absorción Dirigida La Absorción Dirigida era, según Wei Shan, la diferencia entre un pozo que recoge el agua de lluvia y una mano que sujeta un cubo.
—El Vacío siempre ha absorbido.
Eso no lo controlas.
Lo que vas a aprender ahora es a decidir qué absorbe, cuándo y en qué cantidad.
Porque un poder que solo reacciona es un escudo.
Un poder que elige es un arma.
La técnica, en su forma más básica, requería que Zhen Wu identificara una fuente de Qi externo y extendiera su conciencia hacia ella de manera deliberada —no pasiva, como hasta ahora, sino activa, como cuando alguien estira la mano hacia algo.
—El problema —explicó Wei Shan— es que el Vacío es codicioso.
Si lo sueltas sin dirección, absorberá todo lo que pueda alcanzar, incluyendo cosas que no debes absorber.
—¿Como qué?
—Como el Qi de personas que están cerca de ti y que no te han atacado.
Como la energía vital de un árbol o un animal.
Como el Qi ambiental de un lugar sagrado que tiene dueño.
El Vacío no distingue por sí solo entre lo que está disponible y lo que no.
Esa distinción eres tú.
Zhen Wu tomó nota mental de esto.
—¿Cómo sé dónde está el límite?
—Intención.
Si tu intención es protegerte o atacar a alguien específico, el Vacío aprende el objetivo.
Si tu intención es vaga —miedo, ira sin dirección, pánico— absorbe sin control.
—Pausa—.
Por eso los cultivadores del Vacío que caen en la desesperación son peligrosos para todos, incluyendo para quienes los rodean.
Esto lo dijo con una seriedad diferente.
Zhen Wu lo escuchó con la misma.
⸻ ⸻ ⸻ El ejercicio práctico requería un objetivo de práctica.
Wei Shan sacó de entre las raíces del árbol muerto —un escondite que Zhen Wu no había notado en meses de visitas— tres piedras del tamaño de un puño, de color gris oscuro, que emitían un débil zumbido de Qi natural: piedras espirituales de baja calidad, del tipo que los cultivadores principiantes usaban para sus meditaciones básicas.
—Coge una.
Sostenla.
Siente el Qi que emite.
Zhen Wu tomó la piedra.
Era áspera y ligeramente cálida.
El Qi que emanaba era delgado pero constante, como el hilo de un manantial.
—Ahora extiende tu conciencia hacia ella.
No hacia el Qi general del ambiente.
Solo hacia esta piedra.
Como si enfocaras los ojos en un objeto específico en vez de mirar el horizonte.
Tardó veinticinco minutos en entender la distinción práctica.
La diferencia entre Absorción Pasiva y Dirigida era, Zhen Wu descubrió, la diferencia entre respirar y soplar: mismo mecanismo, intención completamente diferente.
Cuando lo logró, la piedra espiritual se enfrió en su mano medio grado.
Casi imperceptible.
Pero el Qi que había absorbido había llegado a su dantian de forma limpia, sin pérdida, y el Vacío lo había integrado con una eficiencia que el método pasivo nunca lograba.
—Bien —dijo Wei Shan—.
Ahora la segunda piedra.
Pero esta vez quiero que lo hagas en cinco minutos, no en veinticinco.
Tardó doce.
La tercera piedra, cuatro.
Cuando las tres estaban frías en su mano, Zhen Wu sintió el dantian diferente: más denso, más definido, como si el Vacío hubiera ganado masa sin ganar tamaño.
—¿Qué significa esto en términos del sistema de reinos?
—preguntó.
—En términos del sistema convencional, no significa nada.
No tienes núcleo, no tienes rango medible.
—Wei Shan recogió las piedras—.
Pero en términos reales: acabas de completar lo equivalente a la primera capa de la Apertura de Meridianos.
Solo que en lugar de meridianos abiertos, tienes canales del Vacío trazados.
Son más estrechos pero más profundos.
Y lo que pasa por ellos no se mide con la Piedra de Revelación.
—¿Cuándo voy a poder defenderme de alguien como Liang Hu sin recibir el golpe completo?
Wei Shan lo miró con algo parecido a la satisfacción.
—Ya puedes absorber un tercio de su fuerza con intención.
Si lo hubieras hecho con Absorción Dirigida en vez de pasiva, el golpe de la semana pasada te habría rozado.
—Se puso en pie ayudándose del bastón—.
Pero no lo practiques en Liang Hu todavía.
El objetivo ahora no es defenderte de él.
El objetivo es que no sepa lo que puedes hacer.
—¿Por qué?
—Porque la sorpresa es un recurso.
Y los recursos escasos se guardan para cuando más se necesitan.
⸻ ⸻ ⸻ Luo Bai estaba esperando en la choza cuando Zhen Wu volvió.
—¿Qué hace el viejo borracho del árbol muerto contigo todas las tardes?
—preguntó, con la franqueza sin filtros que tenía para las preguntas directas.
—Enseñarme.
—¿A qué?
Zhen Wu pensó en la respuesta durante un momento.
—A no ser lo que parezco.
Luo Bai frunció el ceño, procesando.
—¿Y qué pareces?
—Un inútil.
—Ah.
—Pausa larga—.
¿Y qué eres?
Zhen Wu miró la caja de madera oscura que había dejado junto a su manta.
La mano se movió sola hacia ella, se posó encima.
—Todavía lo estoy averiguando —dijo—.
Pero ya sé que no es eso.
Y eso, decidieron ambos en silencio, era suficiente punto de partida para cualquier cosa.
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