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“El Humano Más fuerte de Dragon Ball” - Capítulo 23

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23: CAPÍTULO 22: Salvador 23: CAPÍTULO 22: Salvador [Punto de vista en tercera persona] Después de la conversación entre el Dios de la Tierra y Shingen, este último decidió salir y dejar temporalmente la tarea de cuidar la escuela de la grulla a Ten Shin Han mientras él no estaba.

Han pasado 3 semanas desde que Shingen se fue, y Ten ha estado haciendo el trabajo de líder temporal.

Para sorpresa de Ten Shin Han, un discípulo le informó sobre un revuelo que se estaba formando en la entrada de la escuela, y la causante era una mujer de cabello azul que había aterrizado su avión privado cerca de las puertas de la escuela.

Ten inmediatamente se apresuró y, con sorpresa, vio al gran guardia de la puerta siendo increpado por una mujer joven de muy mal carácter.

—Te digo que me dejes pasar, quiero ver con mis propios ojos a ese perro (refiriéndose a Yamcha) —reclamaría en voz alta la mujer.

—Ya se lo dije, señorita, no puede pasar sin una invitación o permiso del maestro Ten Shin Han —diría el guardia, que parecía como si se hubiera encogido al tamaño de una hormiga frente a la aterradora mujer que no pasaba de los 19 años.

Salvando la situación, Ten Shin Han se acercaría y pondría una mano en el hombro del guardia.

—Yo me haré cargo de este asunto.

Ve y llama a Yamcha para que venga aquí inmediatamente —ordenaría seriamente Ten.

Con la piel erizada del miedo, el guardia salió corriendo para cumplir con la orden dada por su superior.

Además de él, todos los discípulos presentes también decidieron irse, ya que por nada del mundo se atreverían a hacer enojar a la persona más cercana a Shingen, tanto en poder como en influencia entre todos en la escuela.

Retomando las riendas, Ten miró a los ojos a la mujer frente a él y sintió una gran hostilidad emanando de ella, lo que hizo que Ten quisiera saber qué fue lo que hizo ese tonto a ella.

—Por favor, señorita, ¿puede darme su nombre y el asunto que usted tiene aquí?

—preguntaría seriamente Ten.

Calmando un poco su reciente discusión con el guardia, la joven miró a los ojos de Ten y dijo claramente su nombre y su asunto: —Mi nombre es Bulma, y estoy aquí para obtener respuestas de Yamcha.

Es sobre un asunto privado, así que por eso no puedo decir más —diría la joven, sin poder evitar enojarse nuevamente.

Analizando las acciones de Bulma desde que la vio, Ten pudo notar que ella estaba nerviosa, enojada, frustrada y melancólica.

Todas estas características son propias de alguien que ha sido traicionado por alguien cercano.

Es importante recordar que Ten Shin Han estuvo fuera de la escuela durante 4 meses, por lo cual no estaba enterado de nada de lo que sucedía entre Yamcha y Bulma.

Después de esperar unos minutos, un nervioso Yamcha se acercó y saludó entrecortadamente a Bulma.

Esta última, que por fin pudo ver al hombre que la había estado engañando, no se contuvo más.

—¡Eres un cerdo!

¿Cómo te atreviste a mentirme y decirme que eras soltero cuando claramente estabas en una relación con esa mujer, Shiva?

—reclamaría ferozmente.

—Yo… yo… lo siento.

Siento haberte mentido.

Sé que hice mal en hacerte eso, pero por favor, Bulma, créeme.

Yo siempre te amé, y por eso estaba a punto de terminar con Shiva para estar contigo —se excusaría Yamcha suplicante.

Esta declaración, en lugar de tocar el lado sensible del corazón de Bulma, avivó aún más la llama del odio que ella sentía, lo que ocasionó que siguiera insultándolo con todo tipo de apodos horribles.

Sin querer estar cerca de los gritos, Ten Shin Han se alejó lo suficiente para poder entender lo que estaba pasando.

Después de varios minutos, entre Yamcha pidiendo perdón y dando excusas, Bulma revelaba cada vez más información que hizo que Ten Shin Han supiera qué era lo que había pasado.

Esta información hizo que Ten sintiera lástima y una gran decepción por su amigo, que había decidido probar suerte y tener dos parejas.

En resumen, Shiva había seguido a Yamcha en su más reciente salida.

Ella sospechaba por qué su novio salía tan seguido del convento sin antes haber hablado con ella o sin haber aceptado alguna misión.

Después de seguirlo durante unas 2 horas, Shiva vio a lo lejos a su novio aterrizando en Corporación Cápsula y siendo abrazado y posteriormente besado por una mujer de cabello azul.

Esta escena rompió el corazón de Shiva, pero sin dejarse derrumbar por sus sentimientos, decidió esperar a que Yamcha se fuera para poder hablar con la mujer de cabello azul.

—suspiró—, se lo merece.

Aunque Yamcha sea mi amigo, eso no significa que deba apoyarlo en este tipo de cosas —diría decepcionado Ten.

Mientras pasaba el tiempo, Bulma se hartó de las excusas de Yamcha y lo abofeteó fuertemente en presencia de varios discípulos que se habían acercado debido a los gritos de la mujer.

Después de esta acción, la joven regresó llorando a su avión y se fue de regreso a su casa.

Todos los curiosos fueron dispersados por Ten, quien ahora acompañó a su deprimido amigo de regreso a su dormitorio.

Mientras pilotaba su avión, Bulma seguía llorando profusamente sin poder creer que la persona que ella creía que era el novio perfecto, a quien había buscado desde que era joven, la había estado usando como una amante mientras Yamcha tenía a su novia en la escuela grulla.

—Ese idiota se aprovechó de mi poca experiencia en las relaciones para enamorarme mientras el tenía a alguien más.

¿Cómo puede ser tan tonta?,—golpearía el tablero frente a ella con fuerza.

Después de una hora de vuelo, para la mala suerte de la mujer, un misil impactó contra el ala derecha de su avión, lo que ocasionó un fuerte estruendo.

Bulma dejó de lamentarse y entró en pánico, intentando que el avión dejara de caer en picado y se elevara.

Pero, como si la suerte no estuviera de su lado, el avión siguió cayendo sin oportunidad de poder elevarse y evitar el trágico destino.

Cuando el avión estuvo a punto de chocar con el suelo, Bulma, que antes estaba desesperada por tomar el control de su aeronave, se había ajustado el cinturón de su asiento y, con los ojos apagados, esperó su trágico final.

Pero al menos algo de suerte le quedó a ella: su avión había bajado la velocidad de descenso debido a los inmensos árboles alrededor.

Aunque el impacto de igual manera dejó a Bulma inconsciente.

Después de una hora inconsciente, Bulma se habría despertado y, mirando a su alrededor, vería que todavía estaba en el avión, aunque este estaba totalmente destruido.

Al tocarse la cabeza, notó que tenía sangre seca en su cabello.

Esto la preocupó al principio, pero sin dejar que sus emociones la superaran, decidió salir y analizar su entorno.

Tras salir del avión, vería que ya era de noche y, con una breve observación, descubriría por qué perdió el control: alguien lanzó un cohete que terminó destruyendo el ala en vez de toda la aeronave.

—¡Maldición!

¿Quién habrá sido el responsable de esto?

No recuerdo haber hecho enemigos peligrosos.

—Oh no, ni siquiera la radio se salvó del daño.

Ahora no tengo cómo pedir ayuda —se quejaría mientras pensaba en algo.

Después de reflexionarlo un rato, Bulma por fin se daría cuenta de la peligrosa situación en la que estaba.

La posibilidad de que las personas que derribaron su avión estén cerca era muy probable, y más si consideramos el tiempo que ella estuvo inconsciente.

Con rapidez, la mujer tomaría un arma que estaba ubicada en la guantera de su avión.

Tras observar que solo tenía 6 balas, Bulma suspiró pesadamente.

—Bueno, al menos es mejor que nada.

Ahora tendré que alejarme de aquí rápidamente.

Tras decir esto, la mujer saldría corriendo con dirección al oeste.

En su mente, Bulma calcularía el tiempo que le tomaría llegar a Corporación Cápsula a pie desde su ubicación.

—Si camino a esta velocidad, llegaré a mi casa al día siguiente en la noche.

Maldición, espero nunca volver al sur y mucho menos a esa maldita escuela —diría molesta Bulma.

Después de caminar durante 15 minutos, Bulma, que en ese momento caminaba a paso normal, escucharía que algo grande se acercaba en su dirección.

Entrando nuevamente en pánico, Bulma correría más rápido, intentando dejar atrás a lo que sea que la estaba siguiendo.

Como si lo que la estaba persiguiendo sintiera las intenciones de Bulma, también se apresuraría, haciendo que los árboles se cayeran más rápido.

El sonido de los árboles rompiéndose de forma rápida hizo que Bulma se aterrara.

—¡Maldición!

¿Qué demonios es eso?

Si no hago algo, me va a alcanzar —diría Bulma desesperada.

Sin nada más que perder, Bulma se subió a un árbol grande desde donde podría ver la “cosa” que la estaba siguiendo.

Al instante, tres robots de diferentes tamaños que aparecieron, apartando los árboles a su alrededor.

—Señor Pilaf, la mujer desapareció.

—Amo Pilaf, permítame destruir toda esta área para encontrar a Bulma en los escombros.

—CÁLLENSE, INEPTOS.

Shu, ¿cómo se te ocurre que ella simplemente desapareció?

Y tú, Mai, ¿acaso te volviste loca?

¿Cómo vas a destruir toda esta parte del bosque sin llamar la atención de esos terroríficos artistas marciales?

Viendo y escuchando a sus perseguidores, Bulma frunciría el ceño reconociéndolos al instante.

—No puedo creer que esos bobos sigan con vida.

Pensé que Goku los habría asesinado cuando se convirtió en ese mono gigante —se quejaría la mujer.

Aunque Pilaf y sus secuaces Shu y Mai estaban discutiendo entre ellos, la pierna de Bulma rompió una rama y alertó inmediatamente a los demás.

—Jejeje, pero mira dónde te escondiste, Bulma.

Por un momento pensamos que te las habrías arreglado para huir —diría Pilaf mientras tumbaba el árbol en donde estaba Bulma.

Cayendo fuertemente al suelo, Bulma observó asustada cómo los tres robots la rodeaban.

—Por fin es nuestro día de suerte, señor —se alegraría Shu.

—Estoy de acuerdo con Shu, amo Pilaf.

Por fin podremos vengarnos por lo que Bulma y su amigo Goku nos hicieron —diría Mai con un tono terrorífico.

—Cálmense, chicos.

La venganza vendrá a su tiempo.

Por ahora, hay que llevarnos a Bulma con nosotros y construir un mejor radar del dragón.

Al escuchar los planes que Pilaf muy descuidadamente reveló, Bulma estaba aún más preocupada.

Si estos bobos consiguen las esferas del dragón y cumplen su deseo de gobernar el mundo, todo estará perdido.

Tengo que hacer algo.

Reuniendo valor, Bulma se levantaría y, con su pistola, disparó cuatro veces a las partes delgadas de los robots de Pilaf.

«Estos robots fueron hechos con lo poco que pudieron utilizar Pilaf y sus secuaces después de que Goku los hiciera pedazos.

Además, por obvias razones, son de muy mala calidad porque reutilizaron la piezas dañadas de sus anteriores robots».

Dos disparos fueron dados en las dos piernas del robot de Mai, que era el más grande, y los otros dos disparos fueron dados a Pilaf y a Shu.

Al ver cómo Bulma tenía un arma y les disparó en las piernas de sus robots, Mai cayó rápidamente de cara y Pilaf, al igual que Shu, cayó de lado.

Tras esta oportunidad, Bulma corrió con todas sus fuerzas, aprovechando la ventaja que había logrado.

Viendo cómo Bulma huía, Pilaf, con dudas, usó su último misil que logró rescatar de los escombros de ese fatídico día en que Goku destruyó todo.

—¡Maldición!

Si no podemos capturarte y cumplir nuestro deseo de gobernar el mundo, entonces no merecemos seguir viviendo —diría desesperadamente Pilaf mientras lanzaba su último misil.

Sintiendo la muerte a su espalda, Bulma volteó un segundo y con horror vio cómo un misil se dirigía hacia ella.

Al segundo, el misil alcanzó su objetivo y estalló ruidosamente.

Presenciando esto, Mai y Shu suspiraron resignados.

Habían gastado mucho en gasolina para llegar hasta aquí y capturar a Bulma con vida.

Por eso no gastaron su muy limitado dinero en comprar balas o más misiles para cada robot.

Lamentablemente, su amo Pilaf decidió que todos sus esfuerzos eran en vano al matar a Bulma.

Después de presenciar cómo su oportunidad de gobernar el mundo se esparcía con el humo y la tierra que volaban, Pilaf se entristeció.

Cuando estaba a punto de hablar con sus subordinados para retirarse, algo atrajo su atención.

Aunque fue el primero en verlo, Mai y Shu también vieron a una figura de pie en el lugar de la explosión.

Después de que el humo y la tierra se dispersaron, Bulma abrió nuevamente los ojos y vio a un hombre desconocido de espaldas frente a ella.

La sorpresa fue tal que lo primero que mencionó fue: —¿Eres tú, Yamcha?

Al escuchar a Bulma decir eso, provocó una risita entre dientes del hombre delante de ella.

Cuando las nubes dejaron de ocultar la luna, esta última iluminó todo, revelando el rostro del hombre que en ese momento se había volteado hacia la mujer aún en el suelo.

—Lo siento, mi nombre es Shingen.

Siento no ser el hombre que mencionaste hace unos segundos —diría Shingen mientras le brindaba una mano.

Al verlo con más detalle, Bulma no pudo evitar maravillarse por la escena frente a ella.

Veía a un hombre alto, de tez blanca sin cicatrices, cabello grisáceo sin llegar a hacerse canoso, ojos avellana y llevaba puesto el uniforme de la escuela de la grulla.

Aunque antes detestó a la escuela de la grulla, ahora no podía decir lo mismo cuando vio a este hombre que le brindó una mano mientras esbozaba una sonrisa cálida en su rostro.

Después de levantarse, Bulma aún no soltaba la mano de Shingen.

Recordando lo dicho por este último, Bulma se apuró a corregir lo que había dicho antes.

—Este… yo… lo siento, no fue mi intención confundirte con alguien más.

Digo, sí te confundí, pero no fue a propósito, jaja.

Ya sabes, digo, no lo sabes, ya que no nos conocemos, jeje —su intento de entablar una conversación con su salvador en un pésimo momento fue terrible.

Viéndola actuar de esa forma, Shingen recordó a la Bulma de 16 años en la serie de su vida pasada.

En estos instantes, en vez de ver a una mujer adulta, él veía a una adolescente que trataba de hablar con su interés amoroso.

Lamentablemente, no todos estaban contentos mirando la escena frente a ellos.

Pilaf, Mai y Shu salieron de sus robots y se lanzaron contra Shingen con espadas y cuchillos.

Al sentir cómo los tres se le acercaban, Shingen estiró su brazo en dirección a Pilaf y sus secuaces.

En ese instante, Shingen lanzó una poderosa onda de KI que mandó a los tres a golpear sus cabezas contra los robots, dejándolos inconscientes por el impacto.

Al solucionar el problema, Shingen se volvió hacia Bulma, quien al ver la onda de KI, salió de su embobamiento de colegiala.

——Muy bien, señorita.

Será mejor que la lleve a su casa.

No es bueno que una mujer como usted deambule a estas horas de la noche en un bosque tan peligroso como este —hablaría Shingen como si fuera todo un galán.

«Shingen en su vida pasada tenía de waifu a Bulma y Androide 18, por lo que ya sabrán cómo alguien que guste de estos personajes actuará si los tuviera al frente».

—Jajaja, sí tienes razón.

Me encantaría, pero lamentablemente no tengo cómo regresar —diría Bulma, fingiendo un tono triste.

Al ver las intenciones de ella, Shingen sonrió y, levantándola en carga de princesa, esta acción dejó a Bulma muy avergonzada, lo que hizo que Shingen se riera de lo adorable de la situación.

Volando a una velocidad moderada, ambos hablaron durante todo el trayecto hasta llegar a Corporación Cápsula.

El Dr.

Brief miraba desde su balcón hasta que se dio cuenta de la presencia de dos figuras que aterrizaban en el patio de su casa.

Tras bajar rápidamente, se dirigió al patio, donde vio a su hija dormida en los brazos de un apuesto hombre.

—¿Qué le hiciste a mi hija?

¿Por qué está con la ropa llena de lodo?

—cuestionaría el Dr.

Brief enojado.

—No se preocupe, señor.

Su hija está bien.

La acabo de salvar de un secuestro orquestado por la banda de Pilaf —respondería Shingen tranquilamente, confiando en que Bulma le hubiera contado a su padre sobre Pilaf y cómo Goku se transformó.

—¿Secuestrada por Pilaf?

Pero si ella había salido esta tarde a donde su novio Yamcha para discutir con él por una infidelidad —diría dudoso el señor.

Después de tomarse más tiempo para explicarle, el señor entendió todo lo que había pasado con su hija en su viaje.

—Pobre de mi hija.

¿Quién podría haber pensado que ese Yamcha, que parecía un buen tipo, resultaría ser un mujeriego?

—dijo el Dr.

Brief, acariciando el rostro dormido de su hija.

Antes de llegar a corporación cápsula, Shingen sanó las heridas de Bulma mientras ella dormía.

Sanó todas las que se hizo cuando se estrelló su avión y las que se hizo cuando cayó del árbol.

—Así es.

Debido al cansancio de ella tras pasar por todo eso, se quedó profundamente dormida.

Si me permite, puedo dejarla en el sofá de su sala para evitar que se despierte —propondría Shingen, un poco nervioso en el interior.

Al ver cómo este muchacho se preocupaba incluso por evitar que su hija se despertara de su profundo sueño, el Dr.

Brief sonrió e invitó al joven a entrar.

Después de entrar, el Dr.

Brief le pidió que mejor dejara a su hija en su habitación.

Tras ver el nerviosismo de Shingen, el Dr.

Brief se rió para sus adentros.

Tras dejar a Bulma en la cama de su habitación, Shingen y Brief hablaron durante un largo tiempo hasta que Shingen tuvo que irse debido a que ya era muy tarde.

Por lo cual, se despidió de Hakase (nombre real del padre de Bulma).

Al día siguiente, Bulma se despertó en su cama y con asombro sobre cómo había llegado a su cuarto.

Pensó profundamente sobre si ese “hombre guapo”, como ella lo llamaba ahora, había entrado en su habitación y la había dejado en su cama.

Avergonzada, Bulma se dio un baño y con ropa nueva decidió preguntarle a su padre sobre lo que había pasado ayer cuando ella dormía.

—Papá, ¿viste al hombre que me trajo ayer?

—preguntaría Bulma nerviosa.

Dejando de soldar dos piezas de metal, el Dr.

Brief se volteó y miró a su hija, que estaba roja como un tomate.

De inmediato supo que era debido al hombre de ayer.

—Oh, hablas de Shingen.

Sí, lo vi y permití que entrara a la casa para dejarte en tu habitación.

La forma en que su padre trataba ese hecho con mucha naturalidad dejó a Bulma sin palabras.

Antes, ni siquiera dejó que Yamcha se acercara a la habitación, pero con Shingen, que apenas lo había conocido, le permitió hacerlo.

—Pero papá, ¿cómo fue que le permitiste hacer eso?

—cuestionaría Bulma con una gran duda.

—No fue gran cosa.

Al verte profundamente dormida y fuertemente agarrada a su cuello, pensé que era una buena persona, así que le permití dejarte en tu habitación —respondería casualmente el padre de Bulma mientras volvía a soldar los metales.

El dato de que ella durmió presuntamente y, sobre todo, que agarró fuerte a Shingen, la volvió a dejar roja de la vergüenza.

Cuando Bulma quiso irse, su padre la llamó de vuelta.

—Por cierto, hija, el joven Shingen es el líder y maestro de la escuela de la Grulla.

Por lo cual, me dijo que si te sentías incómoda al visitar la escuela, puedes llamarlo a este número y así él y tú puedan comunicarse —hablaría el padre de Bulma mientras le daba a su hija un papelito con un número.

—Pero no se supone que en ese lugar no hay señal.

¿Cómo es posible que él tenga un teléfono?

—diría Bulma confundida.

—Oh, sobre eso, yo le regalé un teléfono satelital.

Así podrás ponerte en contacto con él cuando quieras.

Al escuchar lo que hizo su padre, Bulma abrió mucho los ojos y gritó fuertemente.

—¡¿QUÉ TÚ HICISTE QUÉ?!!

[FIN DEL CAPÍTULO N°22] ______________________________________________________________________________ [DATOS DEL AUTOR]:Hola a todos, ¿qué les pareció el capítulo de hoy?

A mí me gustó, ya que el hecho de enfocar 7 capítulos completos en puras peleas me hizo sentir que esta historia merece uno o dos capítulos suaves y sin mucha acción, además que les parece el hecho de usar esto (« ») al querer explicar algo por encima de la historia que transcurre.

Anteriormente dije que habría un salto de tiempo, pero pensé que sería mejor terminar con dos capítulos suaves y sin muchas peleas para después ir con todo al Torneo N°22 de las Artes Marciales y, con ello, la saga de Piccolo Daimao.

Por último, ¿qué opinan del hecho de que Bulma, tras su ruptura con Yamcha, se vea interesada en el protagonista?

Aunque pueda ser demasiado repentino y pueda generar rechazo, les recuerdo que en los capítulos 15 y 16 señalé que Yamcha ya tenía novia y el hecho de que también quería tener a Bulma era algo que le iba a traer consecuencias.

:Si tiene más dudas sobre el capítulo de hoy porfavor siéntanse libre de preguntar en los comentarios.

[NIVELES DE PODER] SHINGEN: 416 TEN SHIN HAN: 407 YAMCHA: 320 SHIVA: 180 MAI: 12 SHU: 12 PILAF: 4 BULMA: 4

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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