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“El Humano Más fuerte de Dragon Ball” - Capítulo 24

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24: CAPÍTULO 23:Entre la Lealtad y la Traición 24: CAPÍTULO 23:Entre la Lealtad y la Traición [Punto de vista en tercera persona] Al instante en que Shingen salió de Corporación Cápsula para regresar a la escuela, vería con una sonrisa el teléfono satelital regalado por el padre de Bulma.

Aunque al principio pensó que sería recibido por una lluvia de balas debido a que llevó a Bulma en un estado deplorable, no se negaría a recibir uno que otro disparo, pero nada más que eso.

Por suerte, nada salió de esa forma y no podría estar más agradecido.

Dos horas después, Shingen aterrizaría en las puertas de su escuela, pero no sin antes recibir la visita de alguien a quien miraría de reojo.

-Regreso, maestro.

Cumplí con lo que me ordenó: esperar a que usted se llevara a la mujer y, cuando no hubiera nadie más, recoger a las tres personas inconscientes y llevarlas al calabozo -diría la mujer desconocida mientras se arrodillaba frente a Shingen.

-Excelente trabajo.

Después de todo, ¿valió la pena salvarte de morir a manos de mis discípulos, no crees?

“Ex-comandante Violet” -dijo Shingen, negándose a girar su cuerpo y ver a la mujer aún arrodillada.

Tras escuchar lo dicho por Shingen, la mujer recordó en menos de 5 segundos todo lo que había sufrido aquella vez cuando fue capturada por los discípulos de su nuevo señor.

-Hace 3 meses – Al saber de la caída de la sede principal de la Patrulla Roja, las bases secundarias comenzaron a independizarse y, aprovechando las armas, los vehículos y el dinero, varias bases estuvieron alertas ante cualquier ataque de la persona que acabó con la sede principal.

En una de esas bases se encontraba la Coronel Violet, sentada con las piernas arriba de un escritorio, haciendo caso omiso de la declaración de amor de un soldado de poca monta.

Cansada de la molesta insistencia del pobre idiota, Violet sacó su pistola y le disparó en medio de las cejas al soldado, lo que evidentemente acabó con su vida.

-(Tsk), ahora que no existe la Patrulla Roja, será mejor que me vaya de esta base antes de que la persona o las personas que atacaron la sede principal vengan y maten a todos -mientras decía esto, caminaría tranquilamente por el pasillo, ignorando los rostros aterrados de los hombres que vieron cómo ella asesinó a uno de los suyos.

Mientras se preparaba para irse de allí, los comunicadores en los pasillos alertaron la presencia de varios individuos con capacidades sobrehumanas que atacaban la base.

Después de dar este comunicado, una inmensa explosión vino del garaje principal de la base, donde se encontraban todos los vehículos terrestres y aviones de combate que pertenecían a la desaparecida Patrulla Roja.

Al ver la explosión en ese lugar, Violet maldeciría su mala suerte por no esperar a que ella se fuera primero antes de que comenzara el ataque.

Con mirada decidida, la mujer, siendo tan astuta como es, aprovecharía la situación y robaría todo el dinero que la base poseía.

Corriendo por los pasillos, Violet comenzó a escuchar muchas más explosiones y algún que otro grito de algún desafortunado soldado.

Después de atravesar unos cuantos escombros, Violet llegaría a la bodega y, para su sorpresa, encontraría al encargado de manejar la base, Shumo, justo cuando abría la puerta de la bóveda.

Saliendo de su estupor, Violet sacaría dos subfusiles y dispararía a Shumo.

Este último, al ver las intenciones de la mujer, decidiría encerrarse rápidamente en la bóveda.

-Mierda, no tengo todo el tiempo del mundo para esto.

Veamos si esto logra sacar al conejo de su madriguera -reiría Violet mientras colocaba varios C4 en la puerta de acero.

Después de presionar el botón, la puerta de la bóveda estalló y un indefenso Shumo recibiría una inmensa presión debido a la explosión, lo que ocasionaría que se desmayara.

Al entrar, la mujer terminaría la vida del hombre inconsciente.

Mientras llevaba su vehículo lleno de varias bolsas de dinero, escucharía cómo alguien se paraba en la puerta detrás de ella.

-Mmm, ya veo.

Al parecer, entre ustedes, las ratas, se roban entre sí en momentos difíciles como este.

Qué bueno que nuestro maestro nos enviara a exterminar a tal plaga -declararía el hombre con un Dogi verde oscuro y un símbolo de su escuela en su pecho.

Sin perder tiempo en decir una sola palabra, Violet apuntaría ambos subfusiles y vaciaría el cargador de ambos contra el sujeto que se atrevió a insultarla.

Lastimosamente para la mujer, la persona frente a ella habría desaparecido antes de recibir los disparos.

Llegando a su espalda, el hombre dispararía un Dodonpa a las piernas de la mujer.

-¡AHHHH!

¡Eres un maldito!

-gritaría Violet del dolor.

-Guarda silencio.

Lo que menos quiero escuchar ahora mismo son los chillidos de un roedor que está a punto de morir.

Mientras decía esto, señaló la cabeza de la mujer con dos dedos, que estaba a punto de desplegar nuevamente el Dodonpa.

Violet, que miraría su final en forma de una brillante luz amarilla, solo le quedaba maldecir en voz baja y sin despejar su feroz mirada de los ojos de su verdugo.

-Hasta nunca, basura roja -diría el hombre, a punto de disparar.

Pero en el último segundo, alguien detrás del hombre lo detendría.

Para la sorpresa de este último, vería a su superior Yamcha, quien lo obligó a bajar el brazo.

-S…su…

Superior Yamcha, qué sorpresa verlo aquí.

¿No se supone que debería destruir todos los robots de combate en el área de armamentos?

-preguntaría tímidamente el hombre.

-No tienes de qué preocuparte por eso.

En vez de acabar con esos pedazos de chatarra uno por uno, decidí acabar con todos ellos con un fuerte ataque que destruyó toda el área -respondería Yamcha con una sonrisa en su rostro.

Aunque estaba sonriendo, al segundo después se pondría serio y comunicaría a su compañero algo que lo dejaría aún más nervioso.

-Vine aquí específicamente a capturar a esta mujer.

El maestro Shingen la quiere viva, sabrás dios por qué, pero así son las cosas.

No me podría imaginar lo que te sucedería si llegaras a matarla -revelaría Yamcha con un largo suspiro cuando terminó de decir lo último.

Sintiendo su sangre volverse fría de golpe, el hombre asentiría y, sin querer quedarse más tiempo con Yamcha, saldría corriendo para seguir con su misión.

Al quedar solo con la herida mujer, Yamcha la miraría con lástima y, con una curación básica, sanaría las heridas en sus rodillas.

Viendo cómo se habría sanado, intentaría levantarse, pero fue inútil.

-¿Eh?

Oye, ¿no se supone que me curaste?

¿Por qué no puedo mover las piernas?

-diría Violet asustada.

Tras la pregunta de la mujer, Yamcha se deprimiría, ya que aún no sabe sanar completamente a las personas.

Aunque sea una técnica básica, a Yamcha se le hacía complicado calmar sus emociones y brindar su KI muy lentamente a la herida de la gente.

-*Suspiró*, parece que tendré que volver a practicar con cerdos cuando regrese a la escuela.

Bueno, como sea, será mejor que me largue de aquí y deje a los demás para que terminen el trabajo -diría resueltamente Yamcha mientras se disponía a cargar a la mujer en su hombro.

-Ja, te descuidaste -pronunciaría Violet con una sonrisa maliciosa.

Al escucharla decir esto, hizo que Yamcha abriera los ojos mientras veía cómo dos subfusiles apuntaban a su cabeza a una muy corta distancia.

Sin darle la oportunidad de decir nada, Violet vaciaría nuevamente el cargador de sus armas mientras la lluvia de balas lo haría caer de espaldas.

Pensando que habría matado a su objetivo, Violet dejaría de fingir y se levantaría, aunque con un poco de dolor.

Después de subirse a su vehículo, Violet aceleraría a fondo e intentaría salir, pero algo detuvo el impulso del vehículo.

Con una mirada aterrada, Violet vería cómo Yamcha, al que pensaba haber matado, sostenía su vehículo con una sola mano, mientras que la otra sobaba su cabeza.

-Maldición, nunca creí que las balas picaran tanto -se quejaría Yamcha mientras posaba nuevamente su mirada en Violet.

-Admito que me engañaste, te lo reconozco, pero lamentablemente para ti, esa acción hizo que me enojara, por lo que no seré suave contigo -diría Yamcha enojado.

En los momentos siguientes, Yamcha lanzaría el vehículo para que chocara contra un muro.

Debido a que Violet tenía el pie presionado en el acelerador, el vehículo terminó estrellándose.

En los restos del vehículo, la mujer saldría con el cuerpo nuevamente herido, pero en esta ocasión, Yamcha se agacharía y golpearía la nuca de la mujer, dejándola inconsciente al instante.

Al despertar, Violet se sobaría su adolorido cuello mientras miraba a su alrededor.

Notando que había sido encarcelada en lo que parecía un calabozo, evaluando la dureza de las barras de acero que la mantenían prisionera, notaría con asombro que la dureza del acero en las barras era muy superior al acero usado en las barras de la prisión.

-Oh, genial.

Ahora que he sido capturada por un extraño grupo de personas que tienen poderes, supongo que tratarán de sacarme toda la información que sé sobre las otras bases -pensaría Violet para sus adentros.

Después de un largo rato, Violet escucharía pasos que se iban acercando cada vez más hacia su dirección.

-Así que tú eres el Coronel Violet, encantado de conocerte.

Mi nombre es Shingen y soy el líder y maestro de la escuela Grulla -se presentaría Shingen mientras era acompañado por otra persona.

Una asombrada Violet analizó de pies a cabeza la apariencia del hombre que se hacía llamar líder y maestro.

-Ja, debe de ser alguna broma, ¿verdad?

Piensas que me voy a creer que el mandamás de una organización de asesinos disfrazada de escuela marcial sea solo un adolescente.

Lárgate de aquí, no quiero hablar con simples esbirros -terminaría diciendo Violet mientras movía su mano en señal de que se larguen.

Después de escuchar lo dicho por la cautiva, un silencio incómodo reinó por un largo y tenso minuto.

Tras sonreír un poco, Shingen decidiría mostrar su poder sin necesidad de lastimar a la mujer.

-Veo que tienes una lengua muy afilada.

Aunque en tu información resaltaba tu astucia e inteligencia, tristemente me di cuenta de que no eras para nada inteligente.

Y eso es por eso que primero te enseñaré a respetar a alguien superior a ti.

Al terminar de decir esto, Shingen por fin podría usar la nueva técnica en la que ha estado trabajando para hacer que las misiones en donde se busque información sean muchísimo más fáciles para sus discípulos.

-(Kukan Waikyoku) -diría mentalmente Shingen mientras sus ojos brillaban de un color morado antinatural.

Al instante, todo el calabozo fue afectado por una tensa atmósfera opresiva.

Las personas afectadas por este repentino cambio en el aire fueron Violet, que sentía cómo una inmensa gravedad empujaba furiosamente su cuerpo al suelo, mientras sentía que era muchísimo más difícil respirar.

-¿Qué tal?

¿Ahora sí me crees?

O tal vez debería mantener mi habilidad activa -diría Shingen mientras esbozaba una sonrisa maliciosa.

Aunque la técnica de Shingen afectaba inmensamente a Violet, la persona que acompañaba a Shingen no fue afectada y, más bien, solo sentía temor por lo poderoso que era su maestro para lograr este tipo de técnica.

Con el rostro tomándose azul y con los ojos llorosos, Violet usó el poco aire que le quedaba para suplicar.

-Yo…yo…lo..

siento..perdóname…

Al instante de decir esto, Shingen quitó la presión sobre Violet, permitiéndole a esta última respirar y levantarse lentamente.

-Bueno, ahora que sabes quién soy, te diré lo que harás de hoy en adelante.

Desde este momento, te convertirás en mi subordinada y, como tal, tendrás que pasar la prueba y volverte una discípula de mi escuela -diría Shingen, bajo el asombro de sus acompañantes.

Después de recuperarse un poco, Violet miraría a los ojos a Shingen, quien solo le mostró una cálida sonrisa como si nada de lo que pasó antes hubiese sucedido.

-Pero, ¿por qué me salvaste a mí?

¿Acaso hay más sobrevivientes de la Patrulla Roja aquí?

-preguntaría la mujer, pensando en la posibilidad de que hubiera algún conocido.

Cuando Violet hizo sus preguntas con gran nerviosismo, Shingen pensaría un momento en su respuesta.

Claramente, él no revelaría que la verdadera razón de haberla salvado era evitar un posible final trágico.

Con un rubor en su rostro que inmediatamente trató de ocultar, Shingen recordaría que en su vida pasada, junto a sus amigos de la secundaria, hicieron una lista de las 10 mujeres más bellas de todo Dragon Ball.

Entre los nombres de la lista estaban: 1-N°18 2-Bulma 3-N°21 4-Videl 5-Lunch 6-Violet 7-Mai 8-Milk 9-Gine 10-Seripa Después de recordar esto, Shingen volvió en sí y miró nuevamente a Violet con rostro serio, pero sin querer dar más detalles, solo dio respuestas vagas.

-Te salvé debido a tus capacidades físicas como agente de alto nivel, y no, no hay más sobrevivientes de la Patrulla Roja aquí, excepto tú.

Ahora que te respondí tus preguntas, ya viene siendo hora de que me des una respuesta a la propuesta que te hice -decía Shingen con una expresión seria en su rostro.

Habiendo escuchado las vagas respuestas de la otra parte, Violet supo que no tenía opción.

O era servir o morir de alguna manera horrible.

Además, ella habría notado cómo después de su pregunta, Shingen se habría sonrojado y tratado de ocultar su rostro.

Sorprendentemente para ella, esta acción del hombre dejó la idea de que la había salvado porque le gustaba.

Aunque a Violet siempre le molestaba cómo los hombres con los que se topaba intentaban constantemente cortejarla hasta el punto de acosarla, ella, sin querer aguantar más esto, comenzó a asesinar a cualquiera que se atreviera a sobrepasarse y llegar a irritarla.

Pero esta vez todo era totalmente diferente, ya que la que estaba en peligro de morir era ella y no al revés.

Es por esta razón que, aprovechando los sentimientos de Shingen, ella podría planear cómo traicionarlo más adelante.

Sin pensarlo un segundo más, Violet se levantó y con una mano en su frente aceptó ser una discípula de Shingen.

-Yo acepto.

-Excelente, ahora que aceptaste, es momento de presentarte a la persona que estará a cargo de entrenarte y enseñarte todo lo que debes saber de la escuela -diría alegremente Shingen, mientras una mujer se ponía a su lado.

-Ella es Cassa, una de los discípulos más fuertes de la escuela grulla y de las más antiguas.

Será la encargada de “educarte” -terminaría por decir Shingen con una sonrisa burlona.

Tras dejar a Cassa junto a Violet, Shingen sabía lo sádica que era Cassa con los débiles, y más si era alguien tan poco confiable como lo era Violet.

En cualquier momento, ella aprovecharía la mínima oportunidad para apuñalar por la espalda a quien confiara en ella.

-Jejeje, fue una excelente idea dejar a Cassa con Violet.

Cassa, como la sádica que es, borrará la idea de traicionarlo de la mente de Violet a base de entrenamientos tortuosos y alguna que otra manipulación mental.

– 3 meses después – Regresando al presente, Violet terminaría de recordar todo, incluso el tiempo que estuvo con Cassa.

Esta última sabía usar la técnica de curación ‘Kairiki’, por lo que constantemente le daba fuertes palizas.

Al finalizar cada entrenamiento, Violet terminaba con algunos huesos rotos que eran curados por Cassa mientras esbozaba una sonrisa sádica.

Así fueron sus 3 meses de entrenamiento, en los que había sufrido demasiado hasta que Shingen dio su permiso para que ella saliera.

Al momento de salir, ella sentiría una gran gratitud hacia el hombre que en primer lugar la había secuestrado.

Sin saberlo, el constante daño y el lavado mental hicieron que Violet comenzara a desarrollar el ‘Síndrome de Estocolmo’.

Pero, en vez de sentir alguna atracción por Cassa, Violet sentiría un gran cariño hacia la persona que permitió toda su tortura en primer lugar, es decir, Shingen.

-Muy bien, Violet.

Dime, ¿encontraste entre las pertenencias de esos tres las esferas del dragón?

-preguntaría Shingen a la mujer.

-Sí, Maestro.

En total, encontré 3 esferas en su posesión.

¿Qué desea que haga con los prisioneros?

-respondería Violet, para luego preguntar a su maestro acerca de las instrucciones.

-Mmm, noquealos y libéralos muy lejos de los terrenos de la escuela.

Ve y dile a otro discípulo que te ayude en eso -ordenaría Shingen, despidiendo a Violet con la mano.

Sin querer ser una molestia para su maestro, Violet desaparecería de la escena mientras Shingen pensaba para sí mismo.

-Ahora que evité el problema de tener que estar siempre pendiente de que Pilaf no cumpla su deseo, ya que debido a mi presencia y los grandes cambios que hice en la historia, es posible que en esta realidad Pilaf pueda cumplir su tan anhelado deseo de gobernar el mundo.

Tras decir esto, Shingen solo le quedaría prepararse hasta que Piccolo Daemao se libere de su sello por culpa de Pilaf.

En ese momento, este último intentaría usar el poder de Piccolo a su conveniencia, pero lamentablemente su plan no se cumpliría y sería un subordinado más de Piccolo Daemao.

-Muy bien, ahora solo me queda esperar ese día.

Creo que esta vez voy a enviar a Ten Shin Han, Chaozu y Yamcha al torneo N°22 de las artes marciales, ya que al menos eso voy a respetar de la serie original -diría Shingen, riendo entre dientes.

[FIN DEL CAPÍTULO N°23] __________________________________________________________________________ [NOTAS DEL AUTOR]: Hola a todos, espero que este capítulo haya sido de su agrado.

En el próximo, comenzará el torneo N°22 y se verá el gran aumento en el poder de Krilin y Goku.

En su afán de alcanzar y superar a su hermano, Goku buscará hacerlo sentir orgulloso.

Por otro lado, Krilin verá a Shingen como el máximo exponente de fuerza destinado a alcanzar.

Y recuerden, si tienen preguntas sobre este capítulo, no duden en hacerlas.

Estaré más que encantado de responder.

[NIVELES DE PODER] SHINGEN: 416 YAMCHA: 320 CASSA: 226 VIOLET: 60

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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