“El Humano Más fuerte de Dragon Ball” - Capítulo 45
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45: TEMP 2: CAPÍTULO 6 45: TEMP 2: CAPÍTULO 6 TÍTULO: Temporalmente separados __________________________________________________________________________ [Punto de vista en tercera persona] Ante la idea de Shingen, Kami-sama, que estaba atónito ya que no sabría cómo o de qué forma esta persona sabía del otro mundo y, peor aún, sabía que se podía ir allí a entrenar, esta conversación era atentamente escuchada por Piccolo, que al escuchar su nombre prestó toda su atención al dúo, dejando de lado a sus compañeros que hablaban felizmente entre ellos, ignorando temporalmente la conversación de su líder con el dios de la tierra.
—Hmm, no sé qué decir.
Quisiera preguntarte cómo sabes acerca del otro mundo, pero siento que no me lo dirás, ¿verdad?
—preguntaría el anciano mientras una gota de sudor se deslizaba por su frente.
—Jeje, no tiene que pensarlo demasiado.
Simplemente lo sé debido a que ya hace un tiempo fui donde la Uranai Baba por dicha información —mentiría Shingen con suprema fluidez, tanto así que logró engañar al sorprendido namekiano, que al enterarse que Baba le dio esa información, le creyó de inmediato.
Ante una pequeña consideración, Kami-sama aceptó la idea de Shingen y se acercó a Goku y Piccolo.
Este último ya sabía lo que Kami-sama les iba a hablar, pero aun así no se oponía a la idea de entrenar en el otro mundo, ya que su objetivo actual era superar a Shingen, el cual era tanto su maestro como algo parecido a una figura paterna, aunque esto último jamás lo diría en voz alta debido a su orgullo.
Después de hablar con el saiyano y el namekiano, estos últimos aceptaron la idea y solo faltaban los demás, que al oír la propuesta de Kami-sama de entrenar en el templo no se negaron, aunque cuando escucharon que Shingen, Goku y Piccolo entrenarían en otra parte, se desanimaron un poco.
—Hermano, ¿es necesario que te vayas demasiado lejos?
Estoy seguro de que si te quedas y entrenamos todos juntos nos volveremos más poderosos —diría Krillin, sintiéndose impotente.
—Descuida, Krillin.
Antes de venir aquí me comuniqué con Bulma.
Ella vendrá y les dará a ustedes el suero evolutivo, con lo cual debería de ser suficiente para que no se queden atrás para cuando volvamos—revelaría Shingen, alegrando un poco al calvo aunque también lo molestaría.
Sabiendo de la inminente llegada de Bulma, todos se animaron, incluso Ten Shin Han, que aunque no le gustaba la idea de volverse más fuerte por tomar ese suero, sabía de lleno que si su amigo y líder se los pedía con urgencia era porque la situación era algo más que complicada, por lo que accedió.
Después de una hora llegaría el avión de Bulma, que gracias a Shingen llegó sin problemas a la ubicación debido al sensor que tenía el rastreador de Shingen, que la pudo guiar hasta llegar al mirador.
—Ufff, esto sí que está alto, el aire aquí es muy delgado —se quejaría Bulma, saliendo con cuidado del avión al no estar acostumbrada a la falta de oxígeno.
—Jaja, no se preocupe, señorita Bulma, deje lo arreglo para usted —diría Kami-sama, que entre risas haría uso de su magia para ayudar a la mujer, que de repente se sintió mejor.
—Wow, no sabía que Kami-sama era un mago —diría Motobe, haciendo reír al namekiano anciano.
—Oh no, no soy un mago, solo conozco uno que otro truco —revelaría modestamente el anciano namekiano, haciendo poner los ojos en blanco a Piccolo, que internamente lo llamaba mentiroso.
Interrumpiendo la conversación, Shingen daría un aplauso llamando la atención de todos, que enseguida voltearon sus miradas a él.
—¡Bien!
Ahora que Bulma está aquí, no hay tiempo que perder —dijo, acercándose a su esposa, que sonreiría mientras lo miraba acercándose—.
Gracias a que Bulma investigó una forma más rápida en que el cuerpo humano puede asimilar el suero, pudo crear una nueva versión que es perfectamente ingerible de manera oral —diría Shingen, haciendo que todos abrieran los ojos de la sorpresa, aunque una persona estaba confundida y alzó la mano.
—Ehh, tengo una pregunta, ¿qué es oral?
—preguntaría, lo cual haría que todos lo miraran, notando que la persona que hizo esa tonta pregunta no era otro que Goku, que se rascaría el cuello avergonzado.
Después de explicarle lentamente a Goku, el cual aunque tenía algunas preguntas decidió no hacerlas, ya que en algún momento de niño cuando entrenaba con Roshi y Krillin escuchó en la televisión del anciano esas palabras aunque enseguida el anciano apagó el televisor diciendo que era un programa de artes marciales que el veía siempre cuando estaba solo.
Sin más, todos se tomaron el suero, menos Goku y Piccolo, los cuales no podían debido a que el suero no fue creado para otras razas.
Aunque Bulma intentó hacerles uno para ellos, estos, con el orgullo en alto, se negaron a tomar ese atajo.
—No, gracias.
Si quiero volverme más fuerte, lo haré por mi propia cuenta —respondería Piccolo, sintiéndose orgulloso de su propia decisión.
—Jeje, no te preocupes, Bulma.
Pienso igual que Piccolo, me haré más fuerte a mi manera —añadiría el sonriente saiyano, sintiéndose bien por su elección.
La mujer peliazul suspiró aliviada, ya que gracias a su decisión ella podría dejar de enfocarse por el momento en la creación de ese suero y dedicar su tiempo a la robótica, que era algo que sí le gustaba hacer.
Habiendo pasado un tiempo, Kami-sama confirmó a los tres que ya había conseguido el permiso de Enma daio-sama para dejarlos ir al otro mundo en vida para entrenar con Kaio-sama, lo cual Kami-sama se los diría de forma muy seria, ya que después de dejarlos pasar, él no los podría seguir y debían valerse por su cuenta.
Recibiendo la información, todos asintieron.
Antes de irse, Shingen se despediría de Bulma con un cálido abrazo, el cual la mujer prolongó demasiado tiempo.
Cuando se separaron, Shingen le dio un rápido beso a la peliazul.
—Espérame, llegaré y me aseguraré de que nada malo te pase, ¿okey?
—diría Shingen mientras le sobaba la mejilla izquierda a Bulma, la cual tenía una mirada mezclada entre la preocupación y la alegría.
—Solamente no tardes, yo también planeo ayudarte, así que no tienes que preocuparte tanto por mí —dijo, sonriendo mientras se separaban lentamente, mientras Shingen se iba a donde Kami-sama lo esperaba.
—Por cierto, ¡Violet!
—llamaría Shingen a su subordinada, que volteó la mirada evitando ver la escena romántica anterior—.
Quiero que cuando termines tu entrenamiento, protejas a Bulma.
Si por algún motivo no estoy aquí cuando lleguen los Saiyajin, quiero que protejas a Bulma con tu vida —instruiría seriamente Shingen ante el asentimiento de la mujer.
—¡No se preocupe, maestro!
Yo me encargaré de la seguridad de la señora Bulma —diría la mujer, haciendo que una vena palpitante saliera de la cabeza de Bulma, que al ser llamada “señora” miraría con furia a Violet.
Al ver la reacción hostil de su esposa, Shingen se rió y rápidamente tomó el hombro de Kami-sama para, luego de tantos contratiempos, irse los cuatro al otro mundo.
//////////////////////////////////////////////////// — El Otro Mundo — Dentro de lo que parecía un gran complejo de arquitectura asiática, apareció Kami-sama acompañado de Shingen, Goku y Piccolo, los cuales tenían sus manos pegadas en la espalda del dios.
Al notar el nuevo lugar en el que estaban, miraron sorprendidos el lugar, aunque el más emocionado era Shingen, el cual estaba muy nervioso ya que, aunque sus memorias del anime y manga eran borrosas, aún recordaba cuando Goku entrenó con Kaio-sama y los demás guerreros del otro mundo.
Aunque no sea canon, esperaba ver algún día a cierto guerrero parecido a Piccolo pero sin las antenas.
—Muy bien, chicos, síganme de cerca y no quiero que hablen.
La persona con la que nos toparemos es alguien a quien no se debe hacer enojar —advertiría Kami-sama, mirando con seriedad al trío que asintieron en confirmación.
Mientras el grupo se acercaba, vieron con asombro y cautela el interior del edificio.
Dentro, vieron a un gran hombre cornudo de color rojo, vestido de traje de color morado con rayas blancas verticales.
Frente a él, una gran mesa en donde había varios artículos de oficina de gran tamaño.
A sus lados, estaban varias personas de tamaño normal pero con la piel de color celeste, además de los visibles cuernos en sus cabezas.
Estos, al notar la presencia del grupo, les prestaron atención y el gran hombre rojo frunció las cejas mientras miraba con dirección a los recién llegados.
 —¡Grrr, al fin llegas!
¿Sabes por cuánto tiempo tengo esperando a esas almas afuera del palacio esperando para ser juzgadas?
—recriminaría Enma Daio-sama al asustado namekiano, que por el temor y la vergüenza bajaría la cabeza—.
Si no fuera porque ellos aún están vivos, los enviaría al infierno a esos dos de alli —señalaría con su gran mano a Shingen y Piccolo, quienes enseguida sintieron un escalofrío recorriendo su espalda.
—Yo… yo lo siento mucho.
No creí que demorarían tanto.
Le estoy agradecido por su amabilidad.
Además, Shingen y Piccolo, aunque cometieron pecados graves, debe entender que es una situación crítica para el bienestar de la Tierra —diría Kami-sama en una actitud inusualmente sumisa, algo que sorprendió y asustó a su grupo, que nunca lo había visto así, a excepción de Shingen.
Aunque este último se sorprendió en menor medida que el resto, ya que, aunque haya visto esta escena similar en su vida pasada, presenciarlo en persona es extraño.
Soltando un suspiro de exasperación, el gran ogro se calmó como pudo y simplemente señaló un pasillo a su lado.
—¡Bien!
Envíalos por allí.
Recorrerán el camino de la serpiente hasta llegar donde Kaio-sama.
Ahora que lo saben, apresúrense y lárguense.
No quiero seguir viendo la cara de esos dos asesinos aquí, que debo seguir con mi trabajo.
¡Adiós!
—rugiría cada vez más alto, volviendo a estar molesto.
Sin perder el tiempo, Kami-sama les repetiría lo mismo mientras los miraba con seriedad y nerviosismo.
—Muy bien, ya saben qué deben hacer.
Aunque la regla más importante y que por nada del mundo deben romper: NO SE CAIGAN DEL CAMINO DE LA SERPIENTE —les advertiría Kami-sama, ya habiendo recalcado que si se llegan a caer del camino, irán directamente al infierno y no podrán salir de allí.
Asintiendo al anciano, los tres se embarcaron en su camino, corriendo a gran velocidad por el camino de la serpiente.
En el trayecto, Shingen, recordando que no era una regla el solamente correr, alzó el vuelo, sorprendiendo a sus compañeros.
—¿De verdad podemos volar?
¿No nos van a regañar?
—preguntaría Goku, genuinamente preocupado.
—Hmm, no lo sé ni me importa.
Si nos regañan por el camino, simplemente lo tiraremos fuera del camino —respondería Piccolo, dándole igual si sus acciones tuvieran consecuencias.
Al ver la actitud de sus compañeros, Shingen suspiró y convenció a Goku de hacerlo, ya que nunca les dijeron que no podían acortar el camino volando.
—Como dije, no hay de qué preocuparse.
Cree en mí, además, no podemos perder el tiempo en dudas.
Debemos hacernos más fuertes o la Tierra correrá peligro —insistiría el humano, haciendo que Goku temblara de nerviosismo al estar de acuerdo con Shingen.
—Ehh… Está bien, supongo que no habrá problemas —decidiéndose al fin, el trío volaría a alta velocidad al final del camino.
Mientras volaban, vieron pasar un gran palacio, el cual Shingen les dijo de antemano que no se distrajeran y siguieran, aunque internamente él sabía que era el castillo de esas mujeres serpientes que, sin duda, al no tener la inocencia de Goku, podría caer en la tentación.
 —Oigan… ¿podemos comer algo?
—preguntaría Goku, sintiendo cómo sus tripas rugían—.
Iba a preguntar si había comida en ese castillo que pasamos, pero Shingen no me dejó.
La queja de Goku hizo que Piccolo se palmeara la cara con molestia y Shingen se pusiera la mano en la barbilla como si intentara recordar algo.
—¡Ya sé!
—diría emocionado Shingen, haciendo que los dos le prestaran atención—.
¿Por qué no te comes esas nubes?
Parecen algo sólidas… La recomendación de Shingen hizo a los dos mirar las susodichas nubes con caras dudosas.
Sin embargo, Goku no perdió más tiempo y, con algunas dudas, se acercó a las nubes y tomó unas cuantas, dándose cuenta de que no se deshacían al apenas tocarlas.
—¡Wow!
Tenías razón, se pueden comer.
Aunque no sepan a nada, me sirven para tener algo en el estómago —diría Goku con la boca llena, haciendo que Shingen se riera y Piccolo se estresara más, ya que él tenía sed.
Después de un tiempo en el que Goku sació temporalmente su hambre y Shingen se comiera unas cuantas nubes también, retomaron su camino con aún más velocidad.
Al recorrer por lo que parecían horas, vieron a la distancia el final del camino, haciendo sonreír aliviados a los tres.
Aterrizando en el final del camino, no notaron el susodicho planeta a simple vista.
Al verlos, Shingen les señaló arriba, demostrando la ubicación del pequeño planeta.
—Así que, ese es el dichoso planeta, ¿eh?
—preguntaría Piccolo más para sí mismo, sin querer que le respondan, aunque alguien con poca inteligencia igual le respondió.
—¡Sí!
Ese es el planeta de Kaio-sama, debes prestar más atención, amigo —diría Goku, sonriendo, ganándose un fuerte golpe en la cabeza por parte del molesto namekiano.
Viendo su interacción con una sonrisa, Shingen les golpeó a cada uno, llamando su atención.
—¡Hey!
¿Por qué fue eso?
—recriminaría Piccolo, siendo apoyado por Goku.
—¡Sí!
¿Por qué nos pegaste?
—reclamaba el saiyano, sobándose el chichón que Shingen le dejó.
—*Suspiró*, lo hice porque no dejan de comportarse como niños.
No olviden que el tiempo es oro y que nuestros amigos nos esperan —finalizaría la conversación, volando en dirección al planeta, siendo seguido con algo de renuencia por Piccolo y Goku.
Al llegar al planeta, sentirían una gran gravedad que los jalaría al suelo, pero debido a su previo entrenamiento con gravedad, no les era difícil moverse por el lugar.
Sin embargo, verían con curiosidad todo el lugar, que para variar era muy pequeño.
Acercándose a la pequeña y única casa del lugar, Shingen tocaría repetidamente la puerta, haciendo que desde detrás de un auto apareciera un mono, que Goku erróneamente llamaría Kaio-sama.
Ignorando a su tonto amigo, Shingen seguiría tocando la puerta hasta que escucharía varias cosas cayendo desde el interior, como si la persona dentro se despertara sorpresivamente de una siesta.
—«Al parecer en la serie original, Kaio-sama tuvo tiempo suficiente para despertarse ya que su mono Bubbles entretuvo a Goku por un largo tiempo, lo cual le ayudó a prepararse y presentarse ante el saiyano» —pensaría Shingen mientras una sonrisa aparecía en su rostro.
Deteniendo a su ahora compañero de entrenamiento, Piccolo golpearía la cabeza de Goku al ver cómo este último empezaba a imitar al mono, pensando que era una clase de entrenamiento.
—¡Idiota!
Ese no es Kaio-sama, es simplemente un mono común y corriente —gritaría Piccolo a un avergonzado Goku, que se encogería como un niño regañado.
Después de un tiempo en el que Shingen ya anticipaba la venida de dicho dios, se acercó al dúo y vieron con anticipación a un señor bajito de piel celeste, vestido con un extraño disfraz, además de tener en la cabeza un par de antenas casi del mismo tamaño que su cuerpo.
Esta nueva presencia vio a sus visitantes y con rostro alegre, ya que hacía mucho tiempo que no tenía visitas.
—Hola a todos, sean bienvenidos a mi humilde hogar.
¿Puedo saber la razón de su visita?
—preguntaría Kaio-sama con una cálida sonrisa que hizo que los tres visitantes bajaran la guardia de inmediato.
La presencia de Kaio-sama no era cualquier cosa.
Shingen, en su mente, estaba asombrado por el poder que sentía del dios.
—«Vaya… aunque su apariencia exterior no lo muestre, su poder es muy alto.
Si bien no lo es si lo comparo con lo que vendrá después, no es algo que se deba despreciar» —pensaría Shingen mientras una sonrisa emocionada adornaba su rostro, acción que notó el dios, que fijó sus ojos en él.
///////////////////////////////////////////////// — Planeta Tierra — Después de la partida de Kami-sama para dejar a Shingen, Goku y Piccolo en el otro mundo, el otro grupo de guerreros que estaban en el mirador de Kami-sama estaban entrenando, sintiendo cómo con el pasar del tiempo su cuerpo se iba mejorando en todos los sentidos: los sentidos, inteligencia, fuerza, poder, todo iba mejorando y el rastreador de Bulma iba detectando cómo cada 5 minutos el poder de todos iba aumentando.
—¡Muy bien!
Gracias a los datos que guardé de Shingen sobre el tiempo que se tardó en que el suero haya mejorado su cuerpo, puedo decir casi con seguridad que en solo 3 horas, sus cuerpos estarán totalmente mejorados —finalizaría Bulma su análisis, ganándose una sonrisa emocionada de Krillin, que por fin se sentía más cerca del poder de su hermano mayor.
—¡Esto es increíble!
Aunque al principio dudé en probar el suero, puedo decir que es un gran cambio y me siento capaz de hacerme mucho más fuerte —revelaría Krillin emocionado, emoción que todos compartirían, incluso Violet, que era la más apartada del grupo.
—Krillin tiene razón, yo también dudé y casi me negué a usar el suero, pero gracias a Shingen y su insistencia pude notar sus beneficios.
Ahora tengo muchísima más motivación de entrenar que antes —continuaría diciendo Ten Shin Han, para luego atrapar un golpe de Motobe que iba directo a su cara.
—¡Jajaja, esto es fantástico!
Gracias a esto, mi motivación para entrenar volvió.
Después del nacimiento de Takeshi, sentí cómo poco a poco mi emoción por la lucha iba disminuyendo, pero ahora me siento mejor que nunca —diría Motobe, haciendo sentir un poco incómoda a Bulma, pensando que debido a su acción hizo que Motobe se convirtiera en un mal padre.
—Pienso igual, creo que ahora podré tener más ganas de hacer misiones que antes —seguiría Yamcha.
Su respuesta hizo sonreír a todos y más a Motobe, que enseguida rodeó el hombro de Yamcha con su brazo.
—¡Así es!
Ahora tenemos una excusa para obligarte a usar el Cénit Kai X10 —sonriendo macabramente a su amigo, que se maldeciría a si mismo por hablar.
El ambiente del lugar era tan bueno que incluso cuando Kami-sama regresó con estrés al tener que recibir otro regaño por parte de Enmadaio-sama, vio cómo el lugar se volvió tan animado, visión que lo hizo suspirar con una sonrisa.
—¡Silencio!
—gritaría el namekiano con autoridad, atrayendo la atención hacia él—.
Debido a que Shingen, Goku y Piccolo ya están de camino a su lugar de entrenamiento, es momento de comenzar con el suyo —diría para luego ver a Bulma, dándole una señal silenciosa de que se fuera, señal que la mujer entendió y aceptó.
—Está bien, nos vemos chicos, esperaré emocionada sus nuevos poderes cuando pase un año —diría la mujer, haciendo que Krillin se preocupara de algo.
—Por cierto, ahora que no estaremos nosotros ni Violet en la escuela, ¿quién vigilará a Raditz?
—preguntaría Krillin, haciendo que Violet lo viera y le sonriera macabramente.
—No hay de qué preocuparse, el maestro Shingen dejó a alguien cuidando a nuestro invitado —respondería Violet, haciendo que una persona les llegara a la mente, ocasionando que se estremecieran del miedo.
—¿Ella?..
/////////////////////////////////////////////////// — Escuela de la Grulla — En el calabozo, se encontraba Raditz ya recuperado y viendo cómo ya no había nadie cuidando su celda, por lo cual, enseguida destruyó el barrote liberándose de su prisión.
—Jejeje, esos humanos imbéciles creyeron que me quedaría quieto mientras no están.
Aunque le tenga miedo a ese maldito llamado Shingen, solo necesito ocultarme y esperar la luna llena para poder vengarme de ese maldito —pensaría en voz alta el saiyano, lo cual fue oído por una persona que se ocultó para escuchar todo su plan.
Después de decir en voz alta su plan de acción, alguien lo patearía por la espalda, haciendo que el saiyano cayera al suelo, rompiéndolo con el impacto.
Asombrado y al mismo tiempo adolorido, vería cómo una mujer con el cuerpo de color rojizo, además de una fuerte y tenebrosa aura, lo veía con los brazos cruzados en señal de superioridad.
—Tsk!, así que tú eres el nuevo fenómeno que debo domesticar para el maestro en su ausencia, ahora, ¡levántate!—ordenaria la mujer, al mismo tiempo que su aura se incrementaría, haciendo poner nervioso a Raditz, que solo podía recordar a una persona que tenía esa misma aura peligrosa en este planeta, la cual era Shingen.
—¿Qu… quién eres?
—preguntaría el asustado saiyano mientras intentaba ponerse de pié, sintiendo cómo el trauma que recibió de Shingen volvía a su cuerpo al ver a la fornida y salvaje mujer frente a él.
—¿Uh?
Mi nombre es Cassa.
De ahora en adelante estarás a mi cuidado y te enseñaré las reglas básicas para que le sirvas de algo a mi maestro —respondiendo a la duda de Raditz, inmediatamente sacó un cigarro y lo prendió con el KI de su dedo, dándole una gran presencia.
[ FIN DEL CAPÍTULO N°6 ] ________________________________________________________________________ [ N / A ]:Hola a todos, ¿qué tal les pareció el capítulo de hoy?
Por cierto, quiero saber si les gustaría que el próximo capítulo les narre un poco acerca del entrenamiento con Kaio-sama o directamente haga un time skip en donde ya haya pasado el tiempo y comience la pelea con Nappa y Vegeta.
Por último, ¿qué tal les pareció que la persona que se dedique a “domesticar” a Raditz sea la misma persona que hizo lo mismo con Violet y Piccolo?
😅 RECUERDEN DAR SU PIEDRA DE PODER A ESTE CAPÍTULO YA QUE ME MOTIVA A SEGUIR ESCRIBIENDO MÁS SOBRE ESTA HISTORIA, TAMBIÉN NO SE OLVIDEN DE PREGUNTAR CUALQUIER COSA SOBRE EL CAPÍTULO O DE LA HISTORIA EN GENERAL EN LOS COMENTARIOS, ESTARÉ ENCANTADO DE RESPONDERLES.
_______________________________________________________________________ [ NIVELES DE PODER ] SHINGEN: 2.290 GOKU: 1.858 RADITZ: 1.820 TEN SHIN HAN( suero 25% ): 1.560 MOTOBE( suero 25% ): 1.450 KRILLIN( suero 25% ): 1.390 YAMCHA( suero 25% ): 1.310 VIOLET( suero 25% ): 1.060 CASSA: 850 [NIVELES DE PODER + CÉNIT KAI] CASSA( Cénit Kai x5 ): 4.250
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