“El Humano Más fuerte de Dragon Ball” - Capítulo 56
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56: TEMP 2: CAPÍTULO 17 56: TEMP 2: CAPÍTULO 17 TÍTULO: El patrullero galáctico.
__________________________________________________________ – Planeta desconocido – -¡¡¡!!!
-BOOM!!!
-BOOM!!!
-MALDITOS INVASORES AHHH!!
Insultos y maldiciones se oirían por todos los rincones del planeta, todo debido a que un gran ejército conquistador puso sus ojos en este planeta verde de tamaño mediano con vastos recursos naturales.
Entre los invasores, extrañamente vestidos, hubo 5 alienígenas que lideraron y arrasaron con las fuerzas de defensa del planeta.
-Mo…
¡MONSTRUOS!
EL DIOS DE LA MUERTE SE VENGARÁ DE US…
-¡SPLASH!
Aplastando la cabeza del nativo con sus palmas, Recoome sonreiría siniestramente mientras se lamía la sangre azul salpicada en su cara.
A su vez, los demás miembros de las fuerzas especiales Ginyu siguieron masacrando a los nativos, los cuales no poseían un gran nivel tecnológico para defensas espaciales.
Debido a esto, dependieron únicamente de su gran fuerza bruta y altos niveles de poder para defenderse, que, aunque fuera más que suficiente para repeler a simples soldados rasos, no lo fue para el inmenso poder de la élite del ejército de Freezer, las fuerzas especiales Ginyu.
Mientras el caos reinaba en el suelo, muy alto en la atmósfera, una enorme nave espacial que medía casi 200 metros yacía inmóvil, como si estuvieran viendo cómodamente la destrucción y extinción de una civilización.
Dentro de la misma, en el salón principal, se hallaban tres seres; uno de ellos era gordo y rosado, mientras que el otro era alto y elegante.
Sin embargo, la presencia de ambos no se comparaba con la tercera presencia en esa sala.
Sentado cómodamente en una silla flotante, un extraterrestre parecido a un reptil miraba con una sonrisa cruel las imágenes en tiempo real de la destrucción abajo.
Mientras el silencio invadía la sala, un soldado al mando de Zarbon entró y con mucho cuidado le entregó a su comandante un informe.
Al ver lo que estaba escrito, la mano derecha de Freezer arrugó las cejas y un sudor frío pasó por sus sienes.
-¡Soldado Zarbon!
El repentino llamado de Freezer asustó a Zarbon, el cual con nervios se acercó y con mucha cautela se inclinó respetuosamente.
-Sí, mi señor, ¿qué se le ofrece?
-preguntaría el soldado con los nervios a flor de piel.
-Entrégame esos papeles; si algo escrito allí te hizo sudar, debe ser algo muy importante-la sorpresiva respuesta de su líder paralizó a Zarbon.
Era conocido un rumor que Freezer era de los que podían oler una gota de sudor a varios cientos de metros de distancia y ver una gota de sangre a varios kilómetros de distancia.
Aunque pudiera ser algo estúpido, Zarbon creyó todo eso en ese mismo instante y, con manos temblorosas, le dio el informe.
El silencio reinó en la sala mientras Freezer leía el informe y, con rostro inexpresivo, miraba las imágenes crudas de la invasión bajo sus pies.
-Nunca podría haber imaginado que en un pequeño planeta pobre como la Tierra hubiera guerreros tan poderosos.
Aunque vencer a Vegeta y Nappa transformados en horribles simios es algo sorprendente, la información que más imposible suena es la muerte de ese molesto grupo de mercenarios, simplemente interesante -diría pensativo Freezer, restándole importancia a la posible muerte de Vegeta y Nappa.
Golpeando su dedo con la silla, Freezer pensó por unos segundos hasta que una expresión de resolución apareció y sonrió con misterio.
-Soldado Dodoria, informe al cuerpo de mando de la nave, dígales que cambien la ruta prescrita -diría casualmente el tirano mientras el soldado gordo asentía.
-Como ordene, mi señor.
¿A dónde tiene pensado ir?
-con voz rasposa, Dodoria preguntó mientras sonreía al ver el rostro celoso de Zarbon.
-Ya no quiero ir a mi sede principal, siento que mi padre o mi tonto hermano mayor podrían estar allí.
Cambia el rumbo hacia la galaxia del Norte, más concretamente al planeta Tierra.
Quiero reclutar a todos sus poderosos guerreros y, quién sabe, si se niegan, puedo limpiar el planeta para venderlo después, jojojo -revelando sus planes, Freezer reiría siniestramente mientras veía cómo Guldo empalaba a un soldado usando su telequinesis.
////////////////////////////////////////////////////////////////////////////////// – Planeta Tierra – Tres días pasaron desde la pelea con Turles, y actualmente, para pesar del Rey Furry, tuvo que financiar miles de millones de dólares en reconstrucciones para la ciudad que fue completamente destruida por los invasores.
Sin embargo, para suerte de Shingen y los demás, Bulma con antelación hackeó los satélites de observación del gobierno, impidiendo que los altos mandos o el mismo Rey Furry descubrieran que en realidad uno de los causantes de que la ciudad fuera destruida fue por la anticipación de Shingen por luchar.
Con una sonrisa conflictiva, el Rey Furry vio una gran nave espacial muy maltratada junto a una cápsula de ataque sobreviviente de la batalla.
Esta recompensa dejó al Rey Furry algo insatisfecho; sin embargo, cuando Bulma describió las características de dichas naves, el corazón del Rey Furry se alivió y ya no sintió ese gran peso al haber gastado miles de millones de dólares en reconstrucciones, cosa que le hizo bajar cierta cantidad de votos.
Dejando al gobernante con sus asuntos, el resto de los guerreros Z fueron citados a reunirse en la Escuela de la Grulla.
Aunque la pelea con los invasores había terminado, Shingen sabía que sin las noticias sobre las esferas del dragón, Freezer querría eliminarlos por considerar sus poderes una futura amenaza para su imperio.
Sin embargo, para que las cosas lleguen a ese punto, la Tierra gozará un corto período de paz en donde las invasiones se detendrán.
Al llegar, Shingen les daría las buenas noticias a sus demás alumnos, además de ver a su hijo, quien tan felizmente lo felicitó.
Llevando al grupo al interior del salón principal de la escuela, Shingen lideró el grupo presente, en donde se podían ver rostros cansados y bajos de energía.
Pero, cuando Shingen volteó a ver a Goku, lo vio muy feliz y su sonrisa tonta le hizo replantearse las grandes reservas de energía que tenían los Saiyajins.
-¡Ejem, ejem!
Déjenme comenzar esta reunión felicitándolos por su acción en la invasión que sufrimos recientemente.
-Mientras más hablaba Shingen, más lentamente iba dando pistas sobre el mal mayor, hasta que, viendo la oportunidad, decidió revelarlo por completo-.
Como verán, tanto Vegeta como Nappa servían a un tirano mucho más poderoso y malvado que esos Saiyajins.
Actualmente, Bulma está recopilando toda la información disponible de la base de datos de la nave de Turles.
Hasta ahora, sabemos que el nombre de ese tirano no es otro que Freezer.
El silencio abrumó la sala y todos y cada uno de los presentes sintieron un leve estremecimiento en sus manos.
La sensación de ser nuevamente atacados, pero esta vez por un ser incluso más poderoso de lo que era Turles, les helaba la sangre.
Con preocupación en su rostro, Yamcha alzó la mano y con voz tensa dejó salir su pregunta.
-Si ese tal Freezer es alguien que extermina y vende planetas, ¿qué tan probable es que venga a saldar cuentas con nosotros?
Mientras hablaba, Krillin fue interrumpido por un Piccolo con el ceño profundamente fruncido.
-Al grano, ¿qué tan fuerte es ese tipo y qué probabilidades tenemos de ganar contra él?
-Su pregunta, aunque irrespetuosa, era algo que nadie reclamaría en un momento tan tenso como este.
-Primero, las probabilidades de que venga por nosotros y, por ende, por nuestro planeta son altas, y más si se entera de que vencimos a Turles, quien era un pirata espacial muy conocido por eliminar cientos de soldados de Freezer.
Segundo, actualmente no tenemos la mínima oportunidad de vencerlo…
Después de oír a Shingen decir lo que más temían, todos en la sala tragaron saliva con pesadez.
Sin embargo, antes de que el ambiente pasara de tenso a triste, una voz ronca y cansada se oyó por la sala.
-Tal vez yo pueda ayudar…
-diría la persona mientras hacía acto de presencia en la sala.
Al voltear a verlo, Shingen vio con las cejas levantadas a Kami-sama junto a Mr.
Popo parados en la puerta de entrada.
Sus miradas se encontraron y Shingen inmediatamente puso a su cerebro a trabajar y, sin esperar demasiado tiempo, supo la posible solución de Kami-sama.
-Kami-sama, me alegra volver a verlo bien.
Si no es mucha molestia, ¿puedo saber cuál será la forma en que planea ayudarnos?
-preguntaría el hombre con una media sonrisa adornando su cara.
Al verlo con esa sonrisa, el namekiano anciano frunció levemente el ceño y, con un leve gruñido, habló: -Mmm, no sé por qué siento que sabes exactamente lo que iba a decir, pero eso no importa.
Lo que quería decirles es que tengo una forma rápida de que se vuelvan más fuertes.
Creo que aquellos que estuvieron entrenando en el templo saben a lo que me refiero.
Con su mirada aguda, miró rápidamente a Ten Shin Han, Motobe, Krillin y Violet, los cuales pusieron rostros serios al recordar aquella sala.
A su vez, Shingen miró a los demás; sin embargo, dudó al instante que alguno de ellos haya usado la habitación del tiempo en su año de entrenamiento.
No solo porque desperdiciarían una oportunidad de entrenar allí en el futuro, sino que, debido a sus cuerpos mejorados por el suero, el poder que deberían tener sería decenas de veces mayor que el que tienen actualmente.
-Mi propuesta para usted, líder Shingen, es que entren a la habitación del tiempo.
Dicho lugar es secreto y, si no fuera por la inminente amenaza de seres más allá de nuestras fuerzas, nunca hubiera revelado la existencia de dicho lugar -revelaría el anciano con voz solemne, a lo que Shingen asintió.
No solo su relación con el dios de la Tierra era tensa, sino que en todos estos años, ninguna de las partes quiso personalmente ceder ante el orgullo del otro.
Pensando profundamente, Shingen sopesó sus opciones.
Debido a que su interferencia arruinó el viaje a Namek, sabía que en el futuro cercano la Tierra sería atacada por Freezer o, si existen más villanos de las películas, posiblemente sean atacados por Cooler o Bojack.
Casos que, aunque manejables si se llegaran a preparar, Shingen temía que su poder no llegara a ser suficiente para manejar esas amenazas si aparecen mañana.
Después de pensarlo, Shingen alzó la cabeza y, con mirada firme, se dirigió a Kami-sama, quien esperaba su respuesta en silencio con su ya arrugado rostro.
-Aceptamos su ayuda, Kami-sama.
En estos momentos, su solución es la única forma de prepararnos para los futuros peligros que nos esperan.
En un acto de solidaridad, Shingen dejó de lado su orgullo como líder de la fuerza más grande del planeta y bajó su cabeza en señal de sumisión frente al namekiano.
Sintiendo las miradas asombradas de todos en la sala, Shingen se mantuvo en silencio.
Después de todo, solo él sabía de las grandes amenazas que vendrían después, las cuales no podría enfrentar solo.
Es por eso que el mero hecho de bajar la cabeza para ganarse algo más de simpatía por el dios de la Tierra, para Shingen era algo casi sin importancia, aunque su orgullo no pensara igual.
Después de quedar de acuerdo el día en que visitarán el templo, la reunión terminó y Shingen se dirigió a la Corporación Cápsula para informarle de todo lo sucedido a Bulma en persona, ya que, después de todo, su querida esposa también jugaría un papel importante en su camino a la fuerza.
-¡Oh, Shingen!
¡Por fin llegas!
-exclamó una emocionada mujer rubia con los ojos inexplicablemente cerrados al recién llegado.
Con el sudor corriendo por su sien, Shingen sería arrastrado por su suegra hacia dentro de la casa, presumiblemente inundándolo de pasteles u otros bocadillos.
-Es un gusto volver a verla, señora, pero podemos dejar temporalmente de lado los postres, por favor…
-rogaría Shingen mientras la mujer le servía varios platos de pasteles.
-Oh, no tienes por qué tener pena.
Como también eres amigo de Goku, muy seguramente tienes un gran apetito como él, jojojo.
Desapareciendo de la sala, Shingen pronto vería con resignación la comida frente a él y, aprovechando que aún tenía hambre, se comería todo lo que estaba en la mesa con dificultad.
Con el estómago lleno, Shingen no esperó a que su suegra volviera con más comida y, sacando una nota, escribiría sus agradecimientos y huiría rápidamente.
En su trayecto al área de construcción personal de Bulma, Shingen oiría unas voces detrás de la puerta.
Entre ellas escuchó a Bulma hablando con otra mujer.
Caminando lentamente hacia la puerta, de pronto oyó la voz desconocida de un hombre y, sin reparos, abrió rápidamente la puerta revelando las figuras en su interior.
Sobresaltado por el ruido de la puerta, Jaco sacó su pistola láser y, sin pensar en las consecuencias, disparó un fuerte tiro de energía.
Al instante, el sentido de peligro de Shingen se activó y, usando todo su poder, desviaría el rayo hacia el techo, destruyéndolo.
-¡Por Dios, Jaco!
¡Qué te dije de disparar de la nada a la gente!
-regañaría Tights al pequeño extraterrestre a su lado.
-¡I…
imposible!
¡Ese disparo debería eliminar fácilmente a alguien de 10,000 unidades!
-asustado por este hecho, el patrullero miró con recelo a Shingen.
Mirándose su mano entumecida, Shingen frunció el ceño y miró al patrullero con una intensidad que hizo temblar al pobre extraterrestre.
A unos metros, Bulma dejó de lado una caja de herramientas y se acercó con rapidez.
-¡Oh, querido!, ¿qué haces aquí?
-preguntaría Bulma, quien notó cómo el rostro serio de Shingen se alivió hasta mostrar una sonrisa al verla.
-He venido para hablarte de algo importante.
No pensé que tenías otras visitas -diría Shingen con voz suave mientras reconocía al patrullero galáctico y sintiendo una sensación de déjà vu al ver a la mujer rubia de pelo corto.
Dado que su memoria de ciertos personajes secundarios de la serie se iba desvaneciendo, Shingen no reconoció de inmediato a Jaco y, peor aún, a la hermana de Bulma, quien lo miraba con cierto nerviosismo al ver cómo desvió el ataque de Jaco sin demasiada dificultad.
-¡Oh sí, qué torpe!, Shingen, esta es mi hermana Tights, y Tights, este es mi esposo Shingen!
-presentaría Bulma a ambas partes.
Con cierto nerviosismo, la mujer rubia se acercaría y, con una media sonrisa, levantaría su mano hacia Shingen.
-U…
un gusto conocerte, cuñado, jeje -riendo nerviosamente, la mujer notó cómo el hombre frente a ella ensanchó su sonrisa y le devolvió el saludo.
-El gusto es todo mío.
Siempre he querido conocerte.
Desde nuestra boda, Bulma nos dijo que estabas fuera del planeta, ¿no es así?
-siguiendo con la cortesía, Shingen continuó hablando con la mujer que, como si le hubiesen presionado un interruptor, habló casi sin pausa.
-Oh sí…
Lamento no haber estado presente ese día.
Es que, POR CULPA DE ALGUIEN QUE SE LE OCURRIÓ CAER EN UNA OBVIA TRAMPA DE BANDIDOS EN UN PLANETA REMOTO, no pude contactar con la Tierra.
Lo siento -al verla gritar y volver a su estado casual tan rapido, Shingen sudó al comparar las personalidades de ambas hermanas.
Al ser regañado por algo de lo que ya se disculpó hace tiempo, Jaco dio un paso al frente e inflando sobremanera el pecho se acercó a Shingen hasta ponerse a unos escasos metros frente a él.
-Así que tú eres ese tal Shingen.
No sé qué clase de armas usaste contra esos Saiyajins o cómo te las arreglaste contra esos piratas espaciales liderados por Turles, pero como un honorable agente galáctico de élite, te daré el honor de unirte a nuestra organización como un subordinado mío.
¿Qué dices?
-Estirando su mano con una sonrisa arrogante, Jaco ignoraba el suspiro cansado de Tights y el pequeño golpe en la frente de Bulma.
Al verlo actuando tan arrogante, cuando ni siquiera tiene el poder suficiente para respaldar ese orgullo, Shingen se sintió molesto e incómodo por esa actitud.
Aunque recordó un poco sobre Jaco, supo que este personaje no le agradaba.
Cerrando los ojos para contener su ira, Shingen se tranquilizó y aprovechó que Jaco dejara de hablar para calmarse.
-El gusto es mío, Jaco, y sobre tu oferta de trabajo, temo decirte que no estoy interesado y amo mi vida tal y como está, aquí en la Tierra con mis seres queridos -poniendo su mejor sonrisa falsa, Shingen respondió a Jaco, mientras que este último fruncía el ceño.
-¡¿Que no estás interesado?!
¿Estás loco?
Tú, terrícola, ¿siquiera sabes lo que te estoy proponiendo?
¡Te estoy dando la oportunidad de tu vida!
-sin esperar respuesta de la otra parte, Jaco miró a Tights y habló con ella sin molestarse que lo oyeran-.
Oye, Tights, ¿todos los terrícolas machos de este planeta son así de tontos o este espécimen es el más tonto que hay?
Su comentario despreocupado hizo que la mujer rubia se cruzara de brazos en desacuerdo, mientras que Bulma se enojó y estuvo a punto de responderle hasta que algo pasó.
-¡¡!!
Al instante, Jaco cayó pesadamente al suelo, sintiendo una inmensa gravedad que lo empujaba al suelo y lo lastimaba.
Como si no fuera poco, las barreras mentales del patrullero galáctico empezaron a flaquear cuando, por un solo segundo, miró a Shingen a los ojos.
Para su pavor, los ojos del terrícola brillaron de un tenebroso color violeta que poco a poco iba cambiando a un color rojo sangre, sin embargo, dicho cambio nunca sucedió.
-¡PA!
Con un débil golpe al hombro, Bulma regañó a su esposo para que parara antes de que lastimara a Jaco de gravedad.
Sin embargo, dentro de su cabeza, disfrutó al ver cómo ese debilucho arrogante cayó sin esfuerzo al suelo cuando minutos antes de que llegara Shingen, presumía de su posición y poder frente a ella.
-¡Detente!
¿No ves cómo su delgado cuerpo parece deformarse con cada segundo?
Apaga esas lucecitas ahora -con tono mandón, la peliazul regañó a su esposo, el cual solo pudo sonreír nerviosamente.
-Jajaja, lo siento.
Hace un buen tiempo no uso mi truco de los ojitos.
Jaco, espero que puedas perdonar mi falta de respeto.
No era mi intención dañar a un distinguido agente…
-arrastrando estas últimas palabras, Shingen desactivó su técnica y nuevamente Jaco pudo respirar.
Asustado, Jaco enseguida saltó detrás de Tights y sacó su cabeza para recriminar a Shingen.
-¡Bestia!
Casi me matas.
Pensé en al menos salvar la vida de la familia de Tights de la destrucción de este planeta, pero ahora cambié de opinión.
No te salvaré a ti -esta declaración hizo que el ambiente se volviera tenso mientras Shingen fruncía profundamente el ceño.
-¿A qué te refieres con salvar a la familia de mi Bulma de la destrucción de la Tierra?
-con tono amenazante, Shingen interrogó a Jaco, quien al escuchar el tono mortal comenzó a temblar.
-¡Es…
es cierto!
En 45 días vendrá una buena parte del ejército de Freezer a invadir este planeta.
Esta información filtrada solo es algo que a miembros de élite como yo se nos fue informado.
Ignorando la última parte de la oración, Bulma se tensó, ya que a diferencia de otras personas, ella podía suponer el poder de Freezer gracias a los datos que tomó de la base de datos de la nave de Turles antes de limpiar su memoria y dársela al Rey Furry.
Al notar la tensión de su esposa, Shingen alejó sus pensamientos y tomó su mano con suavidad.
Dicho acto logró disminuir significativamente la preocupación de la mujer.
Ahora, con el rostro más resuelto, Shingen miró a Jaco, el cual se tensó involuntariamente.
-Te agradezco esta información, no tienes de qué preocuparte.
Freezer no podrá completar su invasión, no se lo permitiré -sin decir una sola palabra más, Shingen le dio un último beso a su esposa y, despidiéndose con rapidez, alzó el vuelo y tomó una dirección exacta.
Al verlo irse, Jaco suspiró aliviado mientras Tights lo regañaba por ser tan descuidado con sus palabras.
Sin embargo, la única que estaba preocupada era Bulma, que se quedó mirando el espacio vacío en el cielo donde Shingen se fue volando.
-«Espero que lo que sea que tengas en mente, funcione…» -con un suspiro cansado, la peliazul se volvió hacia su hermana y aprovechó para unirse a los regaños contra Jaco y liberar estrés.
– FIN DEL CAPITULO 17 – ________________________________________________________________ PORFAVOR RECUERDEN DAR SU PIEDRA DE PODER A ESTE CAPITULO, ESTO ME AYUDARA A MOTIVARME A SEGUIR ESCRIBIENDO, SE LOS AGRADEZCO ✨.
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