“El Humano Más fuerte de Dragon Ball” - Capítulo 60
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
60: TEMP 2: CAPÍTULO 21 60: TEMP 2: CAPÍTULO 21 TÍTULO:Entrenamiento Duro.
___________________________________________________________ — Punto de vista en tercera persona — Al descender hasta un túnel del cual salían Takeshi y su grupo, Shiori notó con preocupación el estado de todos y, sobre todo, el cuerpo lastimado de Bjorn.
Acercándose a Takeshi con una mirada seria, preguntó más detalles sobre la misión y los peligros a los cuales tuvieron que hacer frente.
-¿Entonces lucharon contra más de 1000 seres mutantes?
¿Solo para que al final encontraran al responsable de todo esto muerto de forma desconocida?
-incrédula, Shiori volvió su mirada a los demás, más concretamente hacia su alumno, el cual asintió en confirmación.
-Así es, señorita Shiori.
Sin embargo, sobre la muerte del responsable, creo que fue por un rayo de ki.
Solamente con eso se podría dejar esa clase de daño en un cuerpo humano sin incinerar todo el cuerpo -dando su opinión del tema, Takeshi vio a Shiori asentir.
Tomando una decisión, Shiori sacó su propio rastreador y, notificando a la base el cumplimiento de la misión, observó a su lado a Bjorn, quien estaba sobándose las heridas con una mueca.
Ante esto, Rika se acercó a él.
-¿Uh?
Rika, ¿qué sucede?
-preguntó el joven, a lo que la joven solo se acercó en silencio y, agachándose a su altura, comenzó a sanarlo.
-No quiero oírte decir nada.
Solo hago esto porque me ayudaste; eso es todo -dejando en claro sus acciones, la joven sanó rápidamente a Bjorn para luego levantarse y unirse a Keiichi en silencio.
Después de un tiempo hablando con la persona responsable de enviar refuerzos, Shiori terminó la llamada y, haciendo un gesto de aprobación, se dirigió al grupo.
-Muy bien, chicos, el gremio enviará a unos discípulos de bajo nivel a investigar y eliminar los cuerpos de esas criaturas en esa sala blanca.
Sobre el otro cuerpo, el del científico, se investigará más a profundidad para determinar el motivo y el culpable de su muerte -aplaudiendo con entusiasmo, la mujer se elevó lentamente, dando a entender que la siguieran a la base.
Con un suspiro cansado, todos la siguieron y, aunque con algo de dificultad, Bjorn intentó mantener el ritmo.
Sin embargo, a diferencia de sus heridas, que estaban curadas, su propia reserva de ki estaba casi vacía.
Notando que su discípulo se rezagaba, Shiori se acercó y, abrazándolo levemente, lo ayudó a seguir.
-Olvidé decirlo, pero déjame decirte que estuviste increíble en esta misión.
No solo estuviste a la altura del desafío, sino que ayudaste a tu equipo a sobrevivir, y eso es algo admirable.
Personalmente, déjame decirte que te doy una calificación de 10/10, jejeje -dijo Shiori con una sonrisa, a lo cual Bjorn, ya cansado, solamente sonrió.
-Muchas gracias, maestra…
-quedándose dormido debido al cansancio, fue rápidamente acomodado por Shiori, quien sonrió con calidez.
Ante esto, el grupo, también presenciando la escena, dio una leve sonrisa.
Mirando a sus compañeros de equipo, Takeshi recordó cómo ellos preguntaron si era buena idea traer a Bjorn con ellos.
Sin embargo, una leve sonrisa adornó la cara de Takeshi al confirmar que, sin Bjorn, era muy probable que alguien de ellos hubiera muerto en esa sala.
-¿Y bien?
¿Pasó tu prueba, Rika?
-dirigiéndose a su compañera extrañamente callada, Takeshi vio con diversión cómo la mencionada rodaba los ojos mientras volteaba la cabeza hacia otro lado.
-Umm…
Creo que estuvo bien.
No es tan malo -aunque su respuesta podía parecer algo arrogante y un poco injusta, ya que fue ella quien fue salvada por el más joven, Takeshi solo sonrió más ampliamente mientras Keiichi suspiraba por el comportamiento infantil de su compañera.
Al llegar a la escuela y dirigirse al gremio, Shiori notó la presencia de Mera, quien la miraba con una sonrisa satisfecha al observar a Bjorn, todavía siendo cargado por Shiori.
-Al parecer la misión fue demasiado para él.
No lo culpo; pocos podrían siquiera salir con vida de esa clase de misión -dijo la demonio, mirando con una sonrisa burlona a Takeshi, quien tenía el cuerpo cubierto por sangre seca.
Sintiendo una leve molestia por la sonrisa ahora burlona de su madre, Takeshi arrugó las cejas y, volteando sobre su propio eje, informó a sus compañeros de equipo que era mejor despedirse por el momento.
-Je…
Ese mocoso lo hizo muy bien protegiendo a su equipo.
¿Y bien?
¿Dejarás al pequeño jefecito en casa de su madre o lo llevarás a su cuarto propio?
-Lo dejaré en su dormitorio.
Cuando despierte, lo llevaré con su madre para que pueda darle las noticias.
Por cierto, ¿sabes algo sobre el maestro y los demás superiores?
-preguntó Shiori, a lo cual Mera solo bajó los hombros.
-Escuché que ya empezaron con su entrenamiento allá arriba y, aunque me moleste que ese idiota de Motobe vuelva a ausentarse, sé que no queda de otra -exhalando con exasperación, Mera condujo a Shiori hacia otra parte.
-¿A dónde vamos?
-cuestionó al ver cómo Mera la jalaba fuera del gremio.
-Vamos a ver a la bruja de Cassa.
Por lo que sé, está embarazada y le toca quedarse casi todo el día en su hogar -tomada por sorpresa, Shiori inmediatamente se impactó al saber que Cassa estaba embarazada.
-Uh…
Ese tipo, Raditz, en serio logró lo imposible: embarazar a la sádica de la escuela grulla…
-murmuró Shiori, aún sorprendida, a lo cual Mera soltó una carcajada divertida.
///////////////////////////////////////// — Templo de Kami-sama — -¡Ha!…
¡Ha!
-¿Eso es todo, Krillin?
Vamos, esa no es la fuerza que mostraste contra Turles hace unos días -dijo Shingen mientras hacía un sparring con Krillin a petición de este último.
Aunque las palabras de Shingen eran provocadoras, Krillin no se las tomó en serio y, sin que le afectaran, siguió lanzando golpes y patadas hasta que Shingen, aprovechando una apertura, conectó un pesado puñetazo en el estómago del calvo.
-¡Ah!…
El grito de Krillin fue acompañado por el fuerte golpe de su cuerpo contra el duro suelo del templo.
Sobre él, Shingen descendió con un poco de sudor deslizándose por su frente.
-¡Tsk!
Esta vez duraste 5 minutos, calvito.
Ahora te demostraré cómo lo hace un verdadero artista marcial -dijo, pateando ligeramente al acostado Krillin.
Sin previo aviso, Motobe se lanzó hacia Shingen.
Sin esperarlo, Shingen recibió el puñetazo de Motobe en la cara, lo que lo hizo volar fuera del templo de Kami-sama.
Al verlos luchar, y sobre todo a Shingen vengarse de Motobe con una patada descendente, Raditz tragó saliva ante este espectáculo.
-Aunque ya llevo un tiempo viviendo en este planeta, aún me sorprende ver la fuerza de los terrícolas, y más la de Shingen.
No sé cómo una especie que nace con un poder de pelea de 1 pueda llegar a tener más de 19,000 unidades -comentó Raditz, a lo que Goku, jadeando mientras hacía flexiones de pecho con una sola mano, respondió: -Eso es porque Shingen es increíble.
Es, sin duda, alguien que siempre me obliga a superar mis límites -sonrió al terminar su conteo de 5000 flexiones, mientras se levantaba y miraba a su hermano.
-Y, sin embargo, ya lo superaste.
¿Eso significa que, desde ahora, no harás más que ampliar esa brecha y convertirte en el más poderoso de este planeta?
-devolvió su mirada a su hermano.
Raditz pronto sintió una presencia detrás de él.
-Eso nunca sucederá -dijo Violet con firmeza.
-¡Ah!
Mujer, ¿cuándo volviste y por qué apareces así de repente?
-recriminó Raditz, sintiéndose avergonzado.
-Puf…, no es mi culpa que tengas los sentidos tan deteriorados.
En fin, aunque mi maestro Shingen sea actualmente inferior en poder base a Goku, eso no será por mucho.
Él siempre logra sobreponerse a nosotros, sin importar qué -con una sonrisa radiante en su rostro, la mujer alzó la mirada, satisfecha al ver cómo Shingen molía a golpes a Motobe.
-¡Ahhh!…
¡PUM!
El golpe de Motobe resonó más fuerte que el de Krillin mientras caía al templo.
Sin embargo, esta vez su cuerpo destruyó el piso, haciendo que apareciera una vena palpitante en la sien de Mr.
Popo.
-Muy bien, ya se hizo tarde.
Volvamos mañana para recibir a Piccolo y Ten -secándose el sudor del rostro, Shingen dio órdenes al grupo mientras veía cómo Kami-sama salía desde el interior del templo.
-Piccolo y Ten Shin Han saldrán de la habitación al mediodía.
Espero que, cuando ellos salgan, aquellos que los sigan estén listos para entrar -con voz ronca pero autoritaria, el anciano los despidió, a lo que el grupo, asintiendo, voló de regreso a la escuela grulla.
//////////////////////////////////////// — Habitación del Tiempo — A primera vista, al entrar en la habitación, se podía ver una pequeña y muy sencilla zona vital que albergaba además de las típicas cosas de una casa común y corriente, también estaban esparcidas varias prendas de ropa destruidas y otras quemadas.
Mientras tanto, sonidos como aviones rompiendo la barrera del sonido opacaban las pocas cosas que hacían ruido en el lugar.
-¡PUM!
-¡PUM!
El fuerte retumbar de ambas figuras, acompañado por un cielo rojo, como si la mera presión de sus ataques hubiera ocasionado un cambio total en el ambiente, seguía con fuertes vientos tan calientes como brasas de fuego que quemaban la piel de los presentes.
Con gran brutalidad por un lado y fluidez por el otro, Ten Shin Han y Piccolo luchaban con todo lo que tenían.
Después de todo, solo les quedaba un día dentro de la habitación antes de que fuera su turno de salir.
Con esto en mente, Piccolo, sobre todo, propuso una última y decisiva pelea para demostrar quién era el más poderoso.
-¡Masenko!
-¡Super Dodonpa!
Ambos cañones de energía chocaron, provocando un raro equilibrio entre ambas técnicas.
Por un lado, Piccolo hinchó todos los músculos de sus brazos con la intención de romper la estabilidad y ganar.
Sin embargo, Ten Shin Han hizo lo mismo.
Con el sudor corriendo por su rostro, el terrícola hinchó aún más sus músculos, concentrando este aumento en el único brazo que lanzaba su técnica.
La escena de ambos peleadores luchando por sobreponerse haría que alguien como Motobe se estremeciera de la emoción si estuviera presente.
Con un chasquido de lengua, Piccolo descubrió que era imposible sobreponerse.
Sin perder más tiempo, dispersó su técnica para luego esquivar el Super Dodonpa de Ten.
Tomado por sorpresa, Ten intentó recomponerse, pero sus músculos, anteriormente tensos y concentrados en su lado derecho del cuerpo por el choque previo, le impidieron esquivar el aluvión de puñetazos de Piccolo.
Con gran ferocidad y brutalidad en sus movimientos, una mezcla del refinado pero mortal estilo de la escuela grulla se unió al brutal pero igual de sanguíneo estilo de la familia del mal.
Estas técnicas, aunque muy distintas, habían sido adaptadas por Shingen con la ayuda de Piccolo y algunas ideas vagas de Motobe, lo que dio lugar a un nuevo estilo marcial perfectamente adecuado para Piccolo.
Con una sonrisa de suficiencia, Piccolo miró cómo sus golpes debilitaban aún más a Ten Shin Han, lo que lo llevó a reír con soberbia.
-Ja…
Ja…
Ja, Ja, Ja.
¿Eso es todo?
¿De verdad creí que volverías a estar a la par de ese tipo de Shingen?
Lástima que el idiota de Goku y yo te hayamos superado…
¡Ah!
-doblándose ante la repentina patada al estómago, Piccolo se levantó mientras sostenía su abdomen.
-Ptuh…
Solo sabes decir puras tonterías.
Tú, más que nadie, sabes que en todo este año nunca aflojé en mi entrenamiento para superarte a ti y a Goku -sin dejar cabida a más charla inútil, Ten Shin Han volvió a lanzarse hacia Piccolo.
Con movimientos rápidos, Ten barrió las piernas de Piccolo en busca de desestabilizarlo, pero antes de que lograra su cometido, el namekiano se adelantó y, volando rápidamente, evitó la patada de Ten.
-¡Lento!
-dijo Piccolo para luego lanzar, de forma constante, varias esferas de energía hacia abajo.
Tomado por sorpresa, el tríclope no tuvo otra opción más que soportar el aluvión de explosivos hasta que ya no pudo aguantar más.
-Dejemos de jugar, ¡Cenit Kai x20!
-gritó Ten Shin Han para luego desaparecer de la vista.
-¡PUMM!
Un poderoso estruendo sonó por toda la habitación mientras el golpe de mazo de Ten enviaba a un terriblemente adolorido Piccolo a comer polvo.
Casi en la inconsciencia, el namekiano se limpió el rabillo de sangre que bajaba por su boca.
-Jeje…
así que…
¿ya empezamos a luchar de verdad?
¡POR MI BIEN!
-con una sonrisa depredadora, Piccolo activó su Cenit Kai x20, al igual que Ten.
Empezando el segundo round, ambos guerreros, ya yendo a sus máximos poderes, no se dejaron superar por el otro.
Entrelazando puñetazos y patadas, cada golpe que uno de ellos le daba al otro provocaba varias ondas sonoras como si de aviones rompiendo la barrera del sonido se tratara.
Bloqueando un rodillazo acompañado por un golpe de codo, Piccolo agarró estas extremidades de Ten Shin Han y, sin reparo, lo atrajo para conectar un cabezazo en el rostro del tríclope.
A último segundo, dos brazos salieron de la espalda de Ten, con los cuales detuvo la cabeza de Piccolo justo a tiempo.
-¡Te lo devuelvo!
-dijo Ten Shin Han para luego reunir ki en su cabeza, reforzándola lo máximo posible.
-¡¡!!
-¡AH!!
Un grito salido de lo más profundo de la garganta de Piccolo resonó al sentir cómo su frente parecía hundirse por el aplastante golpe de cabeza de Ten.
Sin embargo, este último no salió del todo ileso.
Debido a que sus poderes estaban tan igualados, el refuerzo no fue suficiente para dejar la ahora frente de Ten Shin Han sin daño.
Alejándose varios metros, Ten se palpó su tercer ojo, el cual estaba rojo por la fuerte presión del último cabezazo, el cual dejó un daño considerable en la parte superior de este ojo.
-Estoy llegando a mi límite.
Será mejor que termine con esto cuanto antes -con una leve sonrisa, dijo Ten Shin Han para luego apretar los dientes con gran fuerza.
Desde detrás de él, cuatro clones de Ten Shin Han aparecieron, dejando anonadado a Piccolo.
Pero esta reacción solo duró 0.2 segundos.
Al instante, el cuerpo de Piccolo se tensó y, de igual forma, creó 4 copias exactas de él.
-Ja…
Ja…
Ja.
No creas que acabarás con esto tan fácilmente -con la voz ronca y algo tapada por sangre, Piccolo avanzó hacia adelante.
////////////////////////////////////////// — Templo de Kami-sama — Esperando la inminente salida de sus dos amigos, Shingen y su grupo notaron con sorpresa e incredulidad dos inmensas firmas de energía que aparecieron de la nada en el interior del templo.
Con el rostro pálido por la incredulidad, Krillin tembló un poco al sentir el poder emanante del interior.
Sin saberlo, el hombre calvo se había puesto detrás de Shingen, como si su presencia le diera algo de seguridad.
Por otro lado, Motobe, quien estaba en un duelo de pulso con Goku, no pudo evitar ansiar su momento para entrar en dicha sala al mismo tiempo que se sobaba el brazo adolorido, ya que Goku no se contuvo y lo venció.
A una distancia cercana de Shingen, Violet también se quedó atónita, sin esperar tal cambio en el poder que tenían Ten Shin Han y Piccolo un día antes, comparado con cómo eran ahora.
-«Tal vez no sea tan mala idea entrar a la Habitación del Tiempo después de todo.
Si logro volverme mucho más fuerte que ahora, estoy segura de que seré de mayor ayuda para mi maestro»-pensó la mujer, quien fue llevada nuevamente a su imaginación gracias a los malos consejos de Cassa.
Dando un paso al frente del grupo, Shingen sonrió con orgullo y emoción al ver ahora a sus dos amigos frente a él.
-Cielos…
Se ven terribles -con burla en su voz, Shingen vio cómo los cuerpos de Piccolo y Ten Shin Han estaban sucios.
Aunque no había heridas debido a las semillas del ermitaño, estas no arreglaban su aspecto sucio ni su ropa destrozada.
-Jajaja, tienes razón.
Lamentablemente, no llevé suficiente ropa para entrenar; es por eso que estoy así -respondió Ten Shin Han, luciendo su casi inexistente dogi superior, mientras la parte inferior tenía huecos por todos lados, excepto en la entrepierna y el trasero.
Al oír su charla, Piccolo solo chasqueó la boca, exasperado por tal situación.
A comparación de Ten Shin Han, él sí tenía la ropa intacta, incluso pareciendo extrañamente nueva, algo que todos ya sabían por qué: magia namekiana.
Sintiendo una mano en su hombro, Piccolo volteó el rostro para ver a Shingen sonriéndole con una expresión complacida.
Esto desconcertó al namekiano, sin saber que Shingen en realidad pensaba en los cambios que hubo en esta realidad al alterar el destino de Piccolo.
Sin embargo, solo faltaba algo para que el namekiano dejara de estar tan cerrado por completo: entrenar a Gohan.
Con un repentino escalofrío recorriendo su espalda, Piccolo apartó la mano de Shingen y, con una leve maldición y un raro murmullo al finalizar, se fue a otro lado.
-Uh…
¿Adónde irá?
-preguntó Krillin al ver la figura de Piccolo desaparecer.
-Es posible que vaya a adaptar su cuerpo nuevamente a esta dimensión, ya que el cambio de ambiente, tanto como del tiempo, es muy diferente -comentó Goku mientras se acercaba a su hermano, quien miraba distraídamente un escarabajo trepando la palmera del templo.
Sintiendo un repentino golpe en su hombro, Raditz volteó el rostro con algo de molestia al ser distraído de su tiempo de ocio.
-¿Qué demonios quieres, Kakarotto?
-¿Cómo que qué quiero?
¡Es nuestro turno de entrar!
-respondió Goku emocionado, a lo que, con gran fuerza, arrastró a un descontento Raditz hacia el interior del templo.
Al ver esta escena, el grupo se miró entre sí, planteándose una seria cuestión en sus mentes.
-Eh…
¿No se supone que los siguientes en ir eran tú y Krillin?
-preguntó Motobe, viendo a Krillin rascarse la calva divertido y a Shingen, que tenía el rostro tapado con la mano, ocultando su ceño fruncido.
-Dah, igual.
Goku probablemente se confundió; no creo que haya hecho esto de mala fe.
Bueno, eso es todo por hoy.
Vámonos -dijo Shingen, para luego notar el rostro serio de Ten Shin Han.
-Si no es mucha molestia, quisiera volver a las montañas donde conocí a mi pariente.
Quiero pedir instrucción acerca de algo extraño en mí -habló Ten Shin Han, antes de irse, dejando al grupo muy curioso.
-Bueno, aunque no sabemos cómo es esa persona, supongo que será alguien sabia, ¿no?
-dijo Krillin, sin notar que el grupo siguió su camino, dejándolo solo.
De pie en el templo, Kami-sama y Mr.
Popo, uno al lado del otro, miraron la partida del grupo con expresiones en blanco, sin dejar ver sus pensamientos.
-Tengo una pregunta para usted, señor Kami-sama, si no le molesta…
-habló por fin Mr.
Popo, con la misma mirada plana de siempre mientras observaba el horizonte.
-Umm, no te preocupes, viejo amigo.
Puedes preguntar cualquier cosa -sonrió levemente Kami-sama, mirando de igual forma el horizonte.
-¿Puede decirme qué ve usted en Shingen?
-dijo Mr.
Popo, ganándose una mirada de reojo curiosa de Kami-sama.
-Umm, creo que no entiendo muy bien lo que quiere preguntar…
-Lamento mi falta de claridad.
Quisiera saber qué ve usted en Shingen y no en los demás.
Pregunto esto debido a la forma un poco más distinta de sus intenciones después de que accediera a que él, junto a sus amigos, entrenaran aquí -finalizó, construyendo su pregunta y esperando la respuesta de su amigo y amo.
-Jummm…
No es nada en especial.
Sin embargo, una de las razones por las cuales he accedido a ayudarlo, aparte de la emergencia del momento, fue aquél consejo que mi viejo amigo Karin me dijo hace varios años…
-Al decir esto, el rostro tosco del namekiano se suavizó mientras miraba distraídamente el horizonte.
//////////////////////////////////////// — Hace varios años atrás — Por encima de un amplio mar de árboles, una pequeña figura se cernía sobre ellos, volando a una velocidad decente para las aeronaves.
Sin embargo, aquella figura, mientras más se acercaba, revelaba su verdadera identidad.
Con un fuerte sonido del viento doblándose a su alrededor, un Shingen de 11 años se hallaba en la búsqueda de la Torre de Karin.
Después de dos días de búsqueda, el joven finalmente notó con alegría una fina línea vertical en la distancia, la cual parecía conectar el cielo con la tierra.
-Por fin…
La Torre Karin.
No pensé que me tomaría dos días llegar hasta aquí -dijo, renovado de ánimo.
El joven aumentó sus esfuerzos para llegar lo más rápido posible a dicha torre.
Deteniéndose en la base de la misma, Shingen notó con sorpresa y agrado la presencia de dos nativos cerca de la torre.
Como si sintieran su presencia, salieron de sus casas improvisadas y, haciéndose notar, Shingen se acercó hasta ver con asombro la gran altura de la persona frente a él.
Con una altura que sobrepasaba los 2 metros, y un cuerpo que, además de extremadamente musculoso, vestía ropa similar a las vestimentas que Shingen recordaba de los nativos americanos de su mundo, Bora miró de pies a cabeza a Shingen, evaluando sus intenciones para estar allí.
-Un niño…
Dime, niño, ¿se puede saber qué haces aquí o a quién buscas?
-dijo Bora con una voz gruesa y de autoridad, cuestionando al recién llegado con suprema cautela.
-Buenas tardes,Señor.
Mi nombre es Shingen y lamento mi intrusión.
Estoy aquí para subir esta gran torre y entrenar con el famoso Maestro Karin -reveló Shingen, sin preocuparse por ocultar este hecho a las personas que tenía frente a él.
Al escuchar que entrenaría con el gran sabio de la torre, Bora abrió un poco los ojos para luego estrecharlos, dándole una mirada seria, pero ya no amenazante.
-Pues es una verdadera pena, Shingen.
Para los humanos comunes es imposible subir esta torre sin antes llegar al cansancio extremo.
No tienes ni idea de la cantidad de maestros de artes marciales que he visto caer desde cierta altura, directo al suelo, dejando un desastre que lamentablemente tuve que limpiar -esto último Bora lo dijo con una expresión algo triste e incómoda.
Escuchando la explicación de Bora, Shingen asintió.
Volteando su mirada hacia la torre, sonrió para luego volver a mirar a sus nuevos conocidos.
-No tienes de qué preocuparte.
Simplemente haré esto -dijo Shingen, para luego elevarse lentamente, notando la mirada incrédula de Bora, así como los ojos asombrados de Upa-.
Además, no soy un humano común y corriente.
Con esas últimas palabras, el joven alzó el vuelo hacia la cima de la torre.
Aunque esta acción de bajar y hablar con Bora podría ser completamente innecesaria, Shingen lo hizo para conocer por fin al dúo de padre e hijo.
Aunque estos últimos no le dijeron sus nombres, Shingen ya los sabía y también sabía que sus acciones salvaron a Bora de tener la fea experiencia de morir a manos de Tao Pai Pai.
Con una velocidad constante, Shingen notó con alegría una distintiva construcción.
Llegando directamente al agujero por debajo de la estructura, Shingen miró con curiosidad a su alrededor y a las sospechosas vasijas tapadas.
-Mmm…
Deberían ser semillas del ermitaño o esa mortal agua -sintiendo una incomodidad recorrer su espalda, se alejó de dichas vasijas.
Al subir las escaleras, Shingen miró con asombro el amplio espacio del lugar, que casi parecía abandonado.
El joven caminó lentamente por el sitio, familiarizándose con las estructuras y comparándolas con sus recuerdos de la serie original, los cuales empezaban a ponerse borrosos.
-«Según recuerdo, debería aparecer el Maestro Karin de repente o algo así…» -colocando su mano debajo de la barbilla, Shingen pensó en lo que debía suceder.
-No sé por qué, pero siento que estás demasiado familiarizado con mi hogar, pese a que sea tu primera vez aquí…
-¡Ahh!
Cayendo sobre su trasero, Shingen miró al extraño y muy viejo gato frente a él.
Sosteniendo un largo palo, el anciano gato lo observó fijamente, casi inspeccionándolo únicamente con la mirada.
-Uh…
¿Usted es el Maestro Karin?
— FIN DEL CAPÍTULO N°21 — ________________________________________________________________ [N / A]:Hola a todos, espero que les haya gustado este capítulo.
En este capítulo abordé demasiados frentes, y creo que eso puede no ser del gusto de varios.
Sin embargo, era algo que tenía que escribir para dar peso al entrenamiento que estará haciendo Shingen, así como el de los demás.
Intentaré plasmarlo en los siguientes capítulos si es posible.
Como sea, ¡espero que lo hayan disfrutado!
Bendiciones.
POR FAVOR RECUERDEN DAR SU PIEDRA DE PODER A ESTE CAPÍTULO.
ME MOTIVA A SEGUIR ESCRIBIENDO Y EVITA QUE DEJE DE HACERLO.
¡SE LOS AGRADECERÍA MUCHO!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com