El invocado del rey demonio - Capítulo 12
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12: Capítulo 12.
La Irade la Sangre 12: Capítulo 12.
La Irade la Sangre —¡Sangre de Jefe !
—la voz de Rak’thar, el líder centauro, retumbó con la gravedad de un tambor de guerra—.
No podíamos entrar en el reino de piedra de los humanos, así que esperamos aquí.
Dijimos que si volvías, tendrías que explicarnos…
La noche había caído sobre el Bosque Esmeralda, pero las lunas llenas filtraban su luz entre las gigantescas copas de los árboles, dándole al claro un aire de santuario antiguo.
Rak’thar, flanqueado por diez guerreros con lanzas listas, hizo un gesto con el hocico.
—Ahora queremos saber qué tienen que ver esos hombres de túnicas negras y esa energía demoníaca que portas.
Elarael se tensó bajo su capa, sus ojos amarillos brillando con furia contenida.
Sabía que los centauros podían oler la esencia de su padre, Tharvathorax, incluso a kilómetros.
Lioren temblaba levemente a mi lado, sus alas ocultas bajo la túnica, su rostro reflejando el pánico.
—No les debo explicaciones —respondí, mi mano apretando el mango de la espada negra.
Gracias a los puntos de Agilidad, mi corazón latía con una calma anormal.
Rak’thar se echó a reír, un sonido áspero como piedras chocando.
—Está bien, mestizo.
Por tu seguridad y la de tus compañeros, será mejor que vengan conmigo.
Estoy seguro que Él sabrá qué hacer.
Estiró su mano y, aunque me negué, otro centauro me tomó y me subió a la espalda del líder.
—No te preocupes.
Hasta que no lo veas, no te haré daño, pero no trates de escapar.
Nos llevaron por caminos intrincados dentro del bosque.
Aunque no sabía a dónde íbamos, estaba trazando un mapa mental de cada giro.
—Llegamos al Santuario.
No terminó de hablar.
Puse mi mano en la espada, la desenfundé en un parpadeo y coloqué el filo en su cuello.
—Te dije que no te debo explicaciones ni me interesa nada de ustedes.
Apreté aún más mi espada contra la garganta de Rak’thar, haciendo un corte superficial y dejando salir un hilo de sangre.
De repente, un centauro mucho más grande, dos veces el tamaño de Rak’thar, emergió de las sombras del bosque.
Sus músculos eran pura roca, y su armadura de bronce pulido reflejaba la luz lunar.
Su crin era del color del trigo dorado y sus ojos ardían con el fuego de mil batallas.
Era Hikarion del Trigal Dorado, el Héroe Centauro.
Su sola presencia hizo que los demás parecieran potros asustados.
—¡Basta!
—ordenó Hikarion, su voz era un trueno grave—.
Aléjense.
Yo me encargo.
El resto de centauros bajaron a mis compañeros y se apartaron rápidamente.
—Mi nombre es Hikarion y te exijo que bajes tu espada.
—¿Exigir?
Me traen a la fuerza, ¿y tienes el descaro de exigir?
Hikarion se acercó lentamente a mí, cada casco golpeando el suelo sagrado con autoridad.
Se detuvo a tres pasos, su aliento caliente y terroso golpeando mi rostro.
—Te olí hace Días cuando pasaste.
Un alma en conflicto.
Ahora, has profanado nuestra tierra con la sangre de demonios.
El centauro levantó una de sus enormes pezuñas y apuntó a mi antebrazo vendado.
—Esa sangre cobriza, la de los Jefes Antiguos, la llevas contigo.
¿Cómo la obtuviste?
¿La robaste?
¿La corrompiste?
Antes de que pudiera reaccionar, Hikarion desenvainó un enorme machete de caza.
El arma no se dirigió a mí, sino que fue un tajo horizontal hacia Lioren.
¡Clang!
Lioren apenas tuvo tiempo de levantar su brazo y protegerse, pero la onda de choque lo lanzó contra un árbol.
Elarael gritó: —¡Lioren!
¡Tú, cobarde!
Dejando caer su capucha revelando su pelo y ojos Lioren, en el suelo, apretó un artefacto que empezó a brillar, pero lo ocultó con su cuerpo rápidamente.
—¡Una Demonio!
—rugió Hikarion—.
¡Es una de las hijas de Tharvathorax!
¡Rak’thar, elimínala!
Distraído por lo que pasaba, bajé levemente mi espada, algo que Rak’thar notó.
Aprovechó el instante y me golpeó con su codo, tumbándome en el suelo.
Rak’thar y sus hombres se abalanzaron.
Elarael intentó levantar un escudo de sombras, pero Hikarion no le dio tiempo.
El Héroe Centauro cargó como un rayo, su hombro impactando a Elarael y lanzándola contra una roca maciza.
CRACK.
Se escuchó un crujido seco.
Elarael cayó sin emitir sonido, inmóvil.
La vi caer.
El dolor no era mío, pero la rabia era total, absoluta, devoradora.
Algo estalló dentro de mi cabeza, como un cristal rompiéndose.
La luz de la luna, el grito de Lioren, el rostro furioso de Hikarion…
todo se distorsionó.
Mi visión se tiñó de rojo intenso.
—¡Tú…
maldito hijo de perra!
En ese instante, una luz dorada descendió del cielo: Seraphina.
Segundos después, una figura plateada aterrizó con un estruendo metálico: Kaine Thorne.
—¡Lioren!
—Seraphina se lanzó hacia el hada, vertiendo un líquido brillante sobre sus heridas.
—¡Hikarion!
¿Qué hacen ellos aquí?
—replicó Kaine, desenfundando su espada.
Fue entonces cuando mi sistema reaccionó.
[¡ALERTA!] Estrés emocional crítico detectado.
Pérdida inminente de la razón.
Habilidad Pasiva Desbloqueada: [Ira del Ancestro (Frenesí)] Efecto: Fuerza y Agilidad +50% durante 90 segundos.
Bonificación: Todas las habilidades de linaje desbloqueadas.
Sin restricciones de nivel.
Costo: Pérdida de racionalidad.
El aire vibró.
El suelo bajo mis botas de cuero se resquebrajó y comenzó a flotar.
Para Seraphina, Hikarion y Kaine, sus propios paneles de sistema se abrieron simultáneamente con una luz roja parpadeante.
[¡ALERTA!] AMENAZA NIVEL HÉROE DETECTADA —¿Nivel Héroe?
—preguntó Kaine, mirando su panel con incredulidad.
—¡Este no es un humano común y corriente!
¡Todos, retirada!
—gritó Hikarion, sintiendo el cambio en la presión atmosférica.
—Si el sistema lo marca como Héroe, esta será una batalla feroz…
pero somos tres —dijo Seraphina, haciendo una seña mágica para proteger a Lioren y el cuerpo de Elarael.
Los tres Héroes se posicionaron formando un triángulo perfecto, dejándome en el centro.
—¡¡PAGARÁN POR LO QUE LE HAN HECHO!!
Mi voz ya no era mía.
Era una legión.
De mi espalda, la oscuridad brotó como petróleo hirviendo, formando tres siluetas idénticas.
[HABILIDAD DESBLOQUEADA: DOPPELGÄNGER] Las tres sombras se solidificaron y tomaron forma, revelando versiones oscuras y corruptas de los Héroes: El clon de Kaine Thorne vestía una armadura negra como la obsidiana, con ojos rojizos, y su espada emitía un aura de desesperación.
Su movilidad era visiblemente superior a la del Héroe Humano, y cada movimiento vibraba con magia oscura.
El clon de Hikarion tenía una crin negra como el carbón, piel con vetas oscuras y un machete de caza encantado con veneno demoníaco.
Su fuerza, al juzgar por la forma en que el suelo tembló, era aún mayor que la del original.
El clon de Seraphina desplegó alas negras como la noche, vestía telas oscuras y portaba un bastón mágico que lanzaba dardos de agonía.
Su velocidad de vuelo era superior, y su magia se sentía cruel.
[HABILIDAD DESBLOQUEADA: VUELO] Un par de ocho alas oscuras y rasgadas brotaron de mi espalda, elevándome por encima del suelo.
Con la espada negra en mi mano derecha, apunté hacia ellos.
Mis clones rugieron y se lanzaron contra sus contrapartes originales.
La verdadera batalla acababa de comenzar.
Los clones rugieron y se lanzaron al ataque.
El clon de Hikarion fue el primero en chocar.
Hikarion, que intentaba levantarse, se encontró con su sombra corriendo.
El clon levantó el machete de caza, ahora envuelto en llamas demoníacas verdes.
El Héroe Centauro apenas tuvo tiempo de invocar un escudo de tierra.
—¡Trueno del Trigal Dorado!
—gritó el original.
Un muro de raíces gruesas se alzó del suelo para interceptar al clon.
Pero el Hikarion Oscuro, con su fuerza aumentada, destrozó las defensas.
El Héroe Centauro recibió un golpe del machete en la pata trasera.
La armadura aguantó, pero el veneno demoníaco se filtró, haciéndole gritar de dolor.
—¡Es más rápido y más fuerte que yo!
—jadeó Hikarion.
Kaine Thorne vio la amenaza y se lanzó para ayudar.
—¡Lanza de la Justicia!
La espada plateada de Kaine se iluminó, disparando un rayo de luz pura hacia el Kaine Oscuro.
Pero el clon no se inmutó; simplemente replicó el movimiento.
—¡Lanza de la Desesperación!
Una lanza de sombra sólida se manifestó en la mano del clon.
Las dos lanzas chocaron en el aire, creando una explosión de luz y oscuridad que cegó momentáneamente a todos.
El Kaine Oscuro se movió a través del humo, anticipando el punto ciego de Kaine, y le dio un golpe de revés.
Kaine solo pudo evitar un golpe mortal rodando por el suelo, pero la armadura de su hombro se quebró.
Mientras tanto, Seraphina intentó mantener la calma, envolviendo a Lioren y Elarael en una cúpula protectora de luz.
—¡Magia de la Luz Pura!
—Seraphina canalizó una explosión de energía para alejar al Seraphina Oscura.
Pero el clon oscuro era una burla cruel de la velocidad hada.
La Seraphina Oscura se deslizó alrededor de la ráfaga, sus alas negras aleteando casi sin sonido, y levantó su bastón.
—¡Dardos de Agonía!
Una docena de espinas oscuras impactaron la cúpula protectora.
El escudo parpadeó violentamente.
Seraphina sintió cómo la magia fría perforaba su piel, a pesar de la defensa.
Yo, flotando en el aire con mis ocho alas oscuras, disfrutaba del caos.
—¡Sufrir!
¡Sufrir por lo que le han quitado!
Lioren, al ver que la barrera de Seraphina se rompía, se arrastró hasta Elarael.
Le tocó el pulso y suspiró aliviado: aún respiraba, pero estaba muy débil.
Lioren levantó el artefacto brillante que había ocultado antes.
Era un cristal de comunicación de emergencia.
—Reina Lumindara, he roto el protocolo.
La Oscuridad y la Sangre se han fusionado.
Necesitamos ayuda… ahora.
—susurró Lioren, antes de que el cristal se rompiera en sus manos.
Seraphina miró a Lioren, aterrada.
El clon oscuro sonrió.
Kaine se puso de pie, su espada plateada lista.
Hikarion intentó ignorar el dolor punzante en su pierna.
Los tres Héroes, magullados por el primer asalto de sus propias sombras, miraron hacia mí, el centro del caos, el Contenedor del Caos.
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