EL ODIO DIVINO - Capítulo 10
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
10: Capítulo 10 : Mundo divino 10: Capítulo 10 : Mundo divino Oye… Lucifer… siento algo raro en esta brecha.
Como en el Oriente del Génesis… algo así se llamaba.
—Sí… Ariel.
Tú aún eres en parte mortal.
Los primitivos lo sienten… y eso no es bueno.
Lucifer hizo una mueca.
—¿Cómo que no es bueno?
Dijiste que era un ángel.
—Bueno… solo una parte.
—¿Una parte?
—dijo Ariel, molesto.
—Solo la mitad de tu ser.
Cuerpo y alma están divididos.
Todavía puedes sentir dolor… y algo de emoción.
—¿Entonces por qué no estoy llorando?
¿Por qué no estoy traumatizado?
—Idiota… te estoy diciendo que sientes algo.
Solo que no sabes cuándo despertará.
—Mierda, pero… Ariel se quedó en silencio.
Sintió algo.
Era como si lo observaran desde todas direcciones al mismo tiempo.
Sombras.
Reflejos de sí mismo.
Una versión llorando.
Otra riendo.
Dragones con múltiples ojos que no parpadeaban.
El espacio vibraba.
Abrumado por todo, perdió el control del vuelo.
—¿Qué te pasa?
—Lucifer percibió algo que conocía muy bien—.
Miedo.
Nunca en su existencia había sentido algo así dentro de Ariel.
Cuando alzó la vista, lo vio.
Su padre.
Pero no como lo recordaba.
Tenía múltiples cabezas, todas repitiendo lo mismo con una sonrisa torcida: —Hijo… te quiero… jejeje… Ariel aguantó.
Aguantó la presión.
Aguantó las miradas.
Aguantó el desprecio silencioso de esas presencias.
Hasta que algo se quebró.
No se sabe cuándo, pero hubo un instante en que Ariel dejó de sentir por completo.
Había creado una barrera mental tan densa que incluso Lucifer se sorprendió.
—Ariel… Ariel… Oscuridad.
Abrió los ojos.
Se sentía débil.
Su cuerpo temblaba.
Miró hacia abajo.
Una sombra emergía de su propio cuerpo, como humo negro desprendiéndose de su piel.
—Pronto caerás, Ariel… hasta que tu cuerpo se depure.
—¿Qué… qué pasa?
¿Son los primitivos?
—No, mi querido amigo… esto es el mundo divino.
—Di… vi… no… Sus palabras se desvanecieron.
Antes de perder el conocimiento, vio una figura frente a él.
Una mujer.
Cabello largo, rojo carmesí.
Y luego… nada.
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com