EL ODIO DIVINO - Capítulo 15
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15: Capítulo 15 : sospecha 15: Capítulo 15 : sospecha Maeriel miró a Bip, que estaba en el suelo.
—¿Quién eres?
¿Y por qué atacaste a Ariel?
Bip habló con dificultad.
—No lo entiendes… él no es normal.
¿No lo hueles?
No es un ser divino puro.
Padre fue muy estricto con eso.
Maeriel suspiró.
—Ya me di cuenta… solo estaba esperando el momento para decírselo.
Bip abrió los ojos con sorpresa.
—¡No estás bien!
Piensas que si se parece a ti será algo bueno… pero no sabes nada.
Tiene que ir a la Corte Divina.
Maeriel lo miró fijamente.
—Tú no harás nada.
Casi cometiste un pecado capital.
Si alguien va a la corte… eres tú.
Bip se asustó.
—No… no… por favor no le digas a, nadie.
Solo lo hice por el equilibrio… Se levantó con dificultad.
—Mejor me voy… Malherido, Bip se alejó volando.
Mientras tanto, Maeriel ayudaba a Ariel.
Ariel estaba inconsciente.
En su mente soñaba con algo horrible.
Su pasado… pero distorsionado.
Sombras lo rodeaban.
Lo tocaban.
Lo desgarraban.
Otra sombra cosía su cuerpo… cambiando su existencia.
Como si estuvieran creando algo nuevo.
Un ser deformado.
Con la mitad de su alma.
Maeriel lo observaba preocupada.
—Tranquilo… solo te estoy dando un poco de té curativo.
Ariel, aún inconsciente, lo bebió.
Sus heridas empezaron a cerrarse.
Cuando despertó, estaba completamente curado.
Pero su cuerpo temblaba de agotamiento.
Maeriel frunció el ceño.
—¿Qué eres, Ariel?
¿O tienes otro nombre?
Ariel hizo una pequeña mueca.
—EeEee… nop.
Ese es mi nombre.
—Casi te matan.
Eres muy débil para ser un ser divino.
Ariel rió débilmente.
—Es que soy mortal… bueno… lo era.
Entonces comenzó a contarle todo.
Su infancia.
El mundo lleno de corrupción.
El campo donde vivía.
La enfermedad.
La muerte.
Y cómo un ángel se compadeció de él… y decidió fusionarse con su alma.
Maeriel quedó completamente sorprendida.
—¿Y cómo se llama ese ángel?
Ariel respondió con calma.
—La Estrella de la Mañana.
Maeriel se quedó pensativa.
—Wow… nunca escuché de ese ángel.
Ariel abrió los ojos.
—¿Qué?
En su mente, Lucifer habló: —¿Escuchaste eso…?
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