EL ODIO DIVINO - Capítulo 22
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22: Capítulo 21 : El poder de torment 22: Capítulo 21 : El poder de torment Maeriel estaba debilitada.
Había intentado atravesar el campo de energía, pero los rayos absorbía su fuerza.
Ahora, Ariel estaba solo.
Solo… frente a la tormenta.
Ariel sudaba frío.
—Lucifer… ¿qué hacemos?
—Pelear.
No nos queda otra —respondió con firmeza—.
¿Te acuerdas lo que te dije?
Conozco todas las artes marciales.
Ataca.
Tu cuerpo va a reaccionar por instinto… pero primero libera todo tu poder espiritual.
Torment adoptó una pose de combate.
Y en un instante, se lanzó directo hacia él.
Ariel apenas logró esquivar el ataque.
—¡Mierda…!
Lucifer estalló en su mente: —¡Puta madre, Ariel!
¿Qué haces?
¡Libera el poder o nos va a matar!
—¡Es que no puedo!
—Concéntrate… —dijo, suspirando.
Torment avanzó lentamente, con una superioridad abrumadora.
—No te escondas… anomalía… Ariel apretó los dientes.
Sabía que estaba entre la vida y la muerte.
Si perdía… la Corte Divina lo eliminaría.
Un grito desgarrador salió de su garganta.
—¡AAAAHHHH!
Lucifer se tensó.
—Esa energía… es extremadamente rara… Ariel levantó la mirada.
Fijó sus ojos en Torment… Y se lanzó.
Voló directo hacia él.
Golpeó.
Torment ni se movió.
—Con esto… no es suficiente.
Su contraataque fue brutal.
Un golpe directo al estómago.
Ariel escupió sangre y cayó, sujetándose el abdomen.
—Mierda… es muy fuerte… —¡Pelea!
—insistió Lucifer.
Torment sonrió.
Lanzó una patada.
Ariel la esquivó… y respondió con otra.
Esta vez… Torment recibió el golpe.
Un hilo de sangre cayó de su nariz.
Silencio.
—Me hiciste sangrar… —murmuró—.
Tu energía no para de crecer… esto es malo.
Ariel volvió a atacar.
Ahora se movía mejor.
Más rápido.
Más preciso.
Esquivaba… golpeaba… resistía.
La pelea empezaba a equilibrarse.
De repente— Torment desapareció.
Y apareció detrás de él.
El golpe en la espalda fue seco.
Ariel salió disparado.
Torment lo miró fijamente.
—Eres fuerte, muchacho… pero yo soy más fuerte.
Entonces— Torment gritó.
Una enorme cantidad de energía salió de su cuerpo.
La luz blanca lo envolvió.
El suelo bajo sus pies se resquebrajó.
No venía de ningún lado.
Era suya.
Era poder acumulado… entrenado… dominado.
La tormenta… había despertado.
Ariel frunció el ceño.
—Oye, Lucifer… estamos súper jodidos… Lucifer, en tono irónico, respondió: —Sí… gracias, padre…
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