EL ODIO DIVINO - Capítulo 21
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21: Capítulo 21 : Torment 21: Capítulo 21 : Torment Torment era una criatura divina.
Desde sus primeros días en la academia de espíritus, siempre sobresalió por encima de los demás.
Su dominio sobre las nubes, los rayos, el agua… y, por encima de todo, la tormenta, lo convertían en un ser temido incluso entre los suyos.
Mientras tanto, lejos de ese peligro, Ariel trabajaba junto a Maeriel en el jardín.
—Oye, Maeriel… ¿por qué no me entrenas?
—preguntó Ariel, limpiándose las manos.
Maeriel frunció el ceño.
—Tienes que descansar.
Siento algo raro en tu espíritu.
Una carcajada resonó en la mente de Ariel.
—Ari… Ariel… hasta ella lo nota… Era Lucifer.
Ariel bajó la mirada, preocupado.
Ojalá no sea algo malo… A varios kilómetros de allí, Torment terminaba de prepararse.
Su armadura plateada cubría su cuerpo hasta el cuello.
Una capa larga caía desde sus hombros, blanca por fuera, roja por dentro.
Bajo la armadura, vestía una túnica azul oscuro junto a pantalones negros.
Sus ojos rojos se alzaron hacia el cielo.
Y en el siguiente instante, desapareció.
El viento comenzó a moverse.
—Ariel, ¿podrías traer algunas plantas que están detrás de la casa?
—dijo Maeriel.
—Ahhh… otra vez… hace un rato me dijiste lo mismo… Ariel frunció el ceño.
Pero entonces lo sintió.
El aire cambió.
Levantó la mirada.
Y lo vio.
Torment flotaba en el cielo.
Sin decir una palabra, agitó su mano.
El viento explotó.
Una tormenta repentina envolvió a Ariel y lo arrastró violentamente varios metros, estrellándolo contra el suelo.
—¡Tos…!
—Ariel escupió polvo—.
¿Qué mierda fue eso?
Lucifer habló con seriedad.
—Tenemos problemas… no sé quién es, pero su energía espiritual es enorme.
Tendrás que pelear, muchacho.
Torment descendió lentamente.
—Mi nombre es Torment.
He sido enviado por la Corte Divina.
Tú… eres una anomalía.
Ariel se puso de pie.
—Entonces… vas a tener que llevarme muerto.
Torment negó levemente.
—Eso no puedo hacerlo.
Es un pecado.
Ariel suspiró.
—A veces pienso que ustedes son robots… —No tienes opción, Ariel —interrumpió Lucifer—.
Pelea.
En ese momento, Torment giró la cabeza.
Había sentido otra presencia.
Maeriel.
Sus ojos se afilaron.
—Esa criatura… es fuerte.
Levantó su mano.
Un rayo descendió del cielo.
Luego otro.
Y otro más.
En cuestión de segundos, una red de relámpagos formó un campo que rodeaba toda la zona.
Maeriel intentó atravesarlo desde arriba.
Los rayos la golpearon.
Desde abajo.
Lo mismo.
Cada impacto absorbía su energía.
—Lo siento mucho, Ariel… —dijo con dificultad—.
No podré ayudarte esta vez… El viento comenzó a girar con más fuerza.
El cielo se oscureció.
Y Ariel… quedó solo frente a la tormenta.
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