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El precio de los sueños - Capítulo 1

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1: Capitulo 1.

Arrancando febrero 1: Capitulo 1.

Arrancando febrero Sus tacones resonaban por el pasillo, con urgencia y determinación.

Su rostro, hinchado por las lagrimas y desteñido por el maquillaje reflejaba el dolor de su alma.

Su mente viajaba a mil, pensando cómo, cuando y porqué su padre terminó allí.

Agusto era un hombre trabajador, tranquilo, honesto.

El vecino perfecto según Adelia , la vecina del 1er piso que era como un sistema de monitoreo continuo dentro del edificio donde Agusto había vivido toda su vida.

En la mente de Alina se repetían en bucle las palabras que minutos antes le había dicho su vecina: ” querida, algo urgente paso, Agusto está herido…

grave…alguien lo atacó…fue al ingresar al edificio, lo estaban esperando…yo …yo …no ví nada.

No se que pasó.

Me despertó el ruido de las sirenas de los patrulleros y el alboroto de la gente.

15 minutos más tardes, ella ya estaba recorriendo el pasillo del hospital , su short de lentejuelas negro y su top a juego con sus sandalias de tira no encajaban con los uniformes de las enfermeras y auxiliares de limpieza que cruzaba en su trayecto.

Al llegar a la habitación 8, un sollozo la detuvo, alguien lloraba desconsoladamente en esa habitación.

Al abrir la puerta encontró a Alexia,su hermana mayor, aquella que desde hace 9 años que no tenía noticias.

La misma que se fue de su hogar, dejándolos a su padre y a ella solos y con un dolor en el pecho que nunca se pudo borrar.

Se congelo al verla, capaz de emitir palabras, su rostro raquítico, sus pómulos marcados y sus ojos hundidos, se notaba su clavícula por debajo de la blusa y sus manos temblaban sin parar.

No pudo frenarse, antes de siquiera reaccionar , tomo a lo que quedaba de su hermana del brazo y la apartó de la cama.

– qué demonios haces aquí?

– hermanita, que lindo verte de nuevo – dijo Alexia extendiendo los brazos para abrazar a Alina.

Pero ella se alejo y se movió hacia la cabecera de la cama para acariciar a su padre.

– lo siento mucho papi, no estuve allí.

Vine ni bien me enteré- le dijo a su padre mientras besaba su sien.

-te ves cambiada- dijo Alexia con mirada calculadora- has crecido.

-puedes retirarte – le contesto Alina sin levantar la mirada y con la voz calma- no eres bienvenida.

– no seas injusta …vine a hacer las pases…además, Stella quiere conocerlos – contestó Alexia con tono casual.

-no es momento ni lugar, deberías irte, no creo que a papá le haga bien tu presencia- está vez, Alina la miro a la cara y continuo- no creo que verte nos haga bien a ninguno.

Alexia dió dos pasos hacia la puerta, pero al abrirla, asomo la cabeza afuera y llamo: – Stella, ven amor, tu tía quiere conocerte.

La niña, cerro su libro, lo guardo en su mochila y se levantó del banco donde había estado sentada durante un largo rato.

Ingreso a la sala y miro a Alina.

Alina se quedó muda al ver esos ojos azules profundos iguales a los suyos mirarla detrás de las vendas que cubrían por completo su cara.

La niña no avanzo.

El silencio se prolongó, Lleno de vacío, de preguntas que era mejor no hacer, de verdades que no podían decirse hasta que Alexia rompió el silencio.

-Saluda a Alina, tu tía y Agusto, tu abuelo.

Stella se acercó con cautela, y solo dijo un tímido “hola” – hola, cómo estás?

-respondio Alina intentando sonar amable.

Pero antes de que La niña pudiera contestar, el sonido de su estómago retumbó en la habitación.

– veo que tienes hambre, yo también.

Iré por algo para comer, que te gustaría?

-no, está bien.

No tengo hambre dijo la niña, sacando una botella de agua que no era traslúcida de su mochila y tomando un sorbo.

-ok.

Voy a buscar a la médica para conocer sobre el estado de papá- dijo Alina y se apresuró a salir .

El buffet estaba en el tercer piso del edificio , así que tomo el ascensor y antes de que pudiese cerrar la puerta, una figura alta, de guardapolvo blanco y estetoscopio ingreso al ascensor: – buen día, a qué piso?

pregunto -Tres- contesto Alina sin demasiada cortesía El silencio se adueñó del espacio mientras ascendían, la cabeza de Alina estaba a mil y su corazón contrariado…esa niña, a juzgar por los vendajes y las heridas el su mano izquierda, había sufrido recientemente una quemadura, grave a juzgar por los vendajes.

Intento calcularle la edad, pero era muy delgadita, casi si nutrida, su cabello estaba opaco y estropeado y el parental derecho ausente de pelo por el vendaje.

La imagen le dolía, y las lágrimas comenzaron a correr por su rostro antes que pudiera detenerlas.

El médico se dió vueltas y ofreció un pañuelo descartables, los espejos del ascensor devolvían una imagen desoladora.

Y ella, que había contenido todas sus emociones durante la última semana, se desarmó, tomo el pañuelo, y comenzó a llorar sin parar, el médico , profesional que estaba acostumbrado a estás situaciones,se acercó y la trajo junto a su pecho.

El ascensor se detuvo y el salió junto a ella, conteniendola.

La guío hacia una mesa, le acerco una silla y le pidió que tomara asiento.

En ese instante, un pitido interrumpió el momento, solicitaban al doctor en una habitación.

– me tengo que retirar- le dijo con tono solemne – busque ayuda, no lidie con la angustia sola- Se dió vuelta y le hizo un gesto al chico del bufet, este se acercó con un café caliente hacia la mesa de Alina, se lo ofreció sin mediar palabras, respetando el momento, dejando que ella se desahogara.

Pasaron más de 20 minutos hasta que Alina recuperó la compostura.

Se dió cuenta de la hora y de que había una niña pasando hambre abajo, se puso de pie, se dirijo al baño, se lavó la cara, se quito el maquillaje, se recogió el pelo y fue hasta el buffet nuevamente mientras su cabeza repetían un mantra ” soy fuerte, no me voy a derrumbar” – buen día.

Un sándwich de jamón y queso, sin TAAC por favor?

-buen día, señorita.

Si, enseguida.

Algo más?

– contestó el chico del buffet – dos aguas, una que sea con gas.

Alina pago y se retiro, intentando levantar los hombros y mantener la compostura.

Al llegar a la habitación 8 su padre ya no estaba, la habitación estaba vacía, su hermana y su sobrina no se veían por ningún lado y su mente la traicionó.

Pensó lo peor.

Salió corriendo por el pasillo hacia la mesa de entrada del hospital, desesperada,tropezó con gente en el camino, con una camilla vacía y con una auxiliar de limpieza y su carrito.

Lloraba, lloraba mientras recordaba esa mañana que perdió a su mamá…sin poder despedirse de ella

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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