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El precio de los sueños - Capítulo 2

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2: Capitulo 2.

El doctor Álvarez 2: Capitulo 2.

El doctor Álvarez -Donde está?

Dónde está Agusto Costas?

El paciente de la habitación 8 – le gritó Alina desesperada a la recepcionista que estaba ocupada con una mujer mayor que venía a ver a su hijo internado.

Enseguida estoy con usted – le respondió amablemente y con todo su profesionalismo Lisa, la recepcionista que hace el turno nocturno del hospital desde hace 18 años.

-No, dígame dónde está.

Se lo llevaron.

Alguien se lo llevó!- le reclamaba con su voz cargada de dolor , con lágrimas y mucosidad acumulada de la desesperación.

– Alina Costas Fredes?

– se dirijo a ella una mujer de contextuta mediana, ojos marrones,mirada profunda, con el cabello castaño claro, corto, pulido, cómo si fuera recién salido de la peluquería.

Su tono era amable, casi familiar.

– Si si- contesto mientras se atropellaban sus palabras en su boca.

-Su padre fue trasladado a una unidad de terapia Intermedia, si me acompaña, la llevo con el responsable del área- le dijo mientras le hacía un gesto con la mano para que la siguiera.

Alina comenzó a secarse las lágrimas, sonó su nariz varias veces y trato de practicar la respiración cuadrada, para calmar la ansiedad que amenazaba con hacerla romper en llanto en cualquier momento.

– Qué le sucedió?- Pregunto a la mujer que la guiaba.

– No tengo información sobre que sucedió, sólo sé que las enfermeras y el médico de guardia del ala este fueron llamados de urgencias y pidieron el traslado del paciente de la habitación 8 a terapia Intermedia- contestó con tono profesional.

Pero algo en esa mujer se sentía familiar, Alina no sabía que, pero juraría que ya conocía a esa mujer.

-Es por acá – le indico señalando otro pasillo.

Entonces se paró junto a una puerta y tocó- doctor Álvarez?

Un familiar del paciente de la habitación 8 está aquí.

-Que pase, por favor- respondieron del otro lado de la puerta.

-Permiso, buen día- dice Alina al ingresar.

Soy Alina Costas Fredes, hija de…- no termino de hablar, reconocía esa silueta y ese perfume, era el mismo hombre del ascensor.

-Un gusto – dijo el doctor extendiendo su mano.- Tome asiento- y le indico la silla frente a su escritorio.

– Su relación con el paciente Augusto Costas?

– Comenzó preguntando el doctor.

-Es mi padre – respondió Alina.

Qué le sucedió?

Mi vecina me dijo que anoche alguien lo asalto al salir del edificio donde vivimos y que estaba internado aquí, en la habitación 8.

Pero aún no se nada y solo lo ví por unos minutos.

Mi hermana y mi sobrina estaban con él cuando llegue- agrego sin parar, sus palabras salían frenéticas, sin pensar.

-Su hermana y sobrina?La doctora Allende llamo de urgencia desde la habitación, no había nadie con él.

Estaba teniendo un paro cardio respiratorio.

Perdió mucha sangre a raíz de la herida en su abdomen, su situación no es crítica pero si delicada.

Su enfermedad de base…desde cuándo que la tiene?

-Enfermedad de base?

No se de que está hablando, doctor- contesto desorientada .

-Mi padre es un hombre sano, sus análisis son mejores que el promedio para un hombre de su edad.

No sé a qué enfermedad se refiere.

-Los resultados de los análisis del laboratorio indican valores compatibles con una alguna enfermedad- indico el doctor- sabe quién es su médico clínico?

– continúo hablando y haciendo preguntas para completar su historia clínica pero Alina ya no escuchaba, su cabeza quedó atrapada en las palabras enfermedad.

-Señorita, señorita – le insistió el doctor – se siente bien?

Se paró de su silla y se dirigió hacia Alina, tomo su mano para evaluar su pulso.

– estoy bien- se apresuró a decir Alina- solo un poco sorprendida.

Todo ah sido un shock desde esta madrugada.

-No se preocupe, es normal.

Su padre está fuera de peligro, pero es necesario que se contacte con su médico clínico.

En la recepción le van a indicar que papeles debe completar.

Si necesita ayuda con algo, las chicas de ahí la pueden orientar.

– Si si, está bien.

Conozco esos temas.

– Los horarios de visita están en la mesa de entrada del piso.

Hay algo más en lo que la pueda ayudar?

– Si, en que habitación se encuentra?

– Habitación 2.

Pero no están permitidas las visitas en esta área, solo cuando sea trasladado a las salas comunes pueden recibir visitas.

-Si, si.

Conozco las normas.

Gracias – contestó Alina mientras se levantaba de la silla y se dirigía hacia la puerta.

Salió con más dudas que respuestas, se sentó de forma automata en una de las sillas blancas que estaban en el pasillo, frente a ella, estaba una señora mayor que la miraba con desencanto y dos sillas a la derecha un hombre de unos 50 años que la miraba de forma lasciva , no le importo, sacó el sándwich del emboltorio y comenzó a comer, más por ansiedad que por necesidad.

Su mirada fija en la pared hasta que el sonido de una alarma la saco de sus pensamientos.

En su bandolera fucsia sonó la alarma de su teléfono, la que solía sonar minutos después de que ella despertara todas las mañanas.

Lo sacó, apagó la alarma y vio una cantidad de llamadas perdidas de contactos agendados, otras de números desconocidos y un par de un número sin identificar.

Entro al WhatsApp y se puso a contestar a aquellos contactos que eran más cercanos a ellos, tía Elsa, tío Carlos, Lisa (su mejor amiga), Juan ( su mejor amigo) y Luis (su novio) , a los demás les iría contestando en el transcurso de la mañana.

Su mejor amiga Lisa no contestaba, seguro estaba durmiendo, anoche fue la fiesta por su cumpleaños y debió terminar agotada.

Le escribió a Juan, quien contestó al rato.

– Me alegro que este estable y fuera de riesgo- fue la respuesta del otro lado, necesitas algo Ali?

Querés que vaya?

– -Si, por suerte está fuera de peligro.

Aún no hablé con las autoridades, seguramente me citen en breve.

Necesito algo de ropa, aún estoy con la ropa de anoche podrias venir a buscar la llave de mi departamento?

-Si Ali.

En 20 minutos estoy ahí.

– Voy a estar en el pasillo del 2do piso, en el ala este, zona de terapia intermedia- le contesto Alina.

Bajo su celular y siguió dándole mordiscos a sándwich.

Al terminarlo se levantó para tirar el envoltorio al tacho de basura que estaba al final del pasillo pero al guirarse choco contra alguien.

Ese perfume, otra vez.

-Disculpe doctor Álvarez – dijo sin siquiera mirarlo.

-No hay problema- contestó con su tono profesional – estás mareada?

– – No, no , solo algo torpe.- Y cuando levanto la vista se encontró con un par de ojos verdes que le derritieron el alma.

Fue un segundo pero se sintió como una vida.

Tenía sus manos en la cintura de ella y el mundo se había detenido por completo.

-Doctor, doctor- la voz de la señora mayor que estaba sentada frente a ella, la saco de su hipnotismo.

– cree que hoy lo pasarán a la sala común a mi esposo, El paciente Fernández, de la habitación 1?

– Me gustaría poder darle una respuesta satisfactoria, respondió el doctor Álvarez- pero la doctora Lema acaba de tomar su turno y luego de evaluar a cada paciente, se harán o no los traslados.

Esperela por aquí, seguro antes de las 10 de la mañana tiene novedades.

El doctor saludo amablemente y se retiró, Alina se quedó mirando su espalda, media no menos de 1,90 metros.

Rondaba los 30 años, cabello castaño oscuro, prolijo.

Su pantalón de vestir gris le quedaba ajustado,marcando sus magníficos glúteos y su camisa blanca , ajustaba a sus anchos hombros.

Alina no podía sacar la mirada de esa figura en eso, por el mismo pasillo que el doctor se iba, se veían venir Alexia y Stella y en ese mismo instante, la señora mayor murmuró lo suficientemente alto como para que se escuche en el silencio del pasillo – qué jovencita tan descarada, casi que lo desnuda con la mirada-.

Alina sintió vergüenza y bajo la cabeza de forma automata, saco su celular y siguió contestando mensajes.

Hasta que Alexia y Stella se pararon frente a ella.

– Qué le paso a papá?

– la interrumpió Alexia – Papá?- le contestó mirándola con bronca .Desde cuando tanto interés por un padre que no ve hace 8 años.

Al cual no siquiera le contesta los mensajes para su cumpleaños.

No iba a iniciar una discusión allí pero no podía creer la desfachatez de su hermana.

– Si, mi papá, el abuelo de Stella- agrego Alexia subiendo el tono de voz y desafiando a Alina.

– Augusto está fuera de peligro, pero tuvo un paro , y tú dónde estabas?

– Fuimos a buscar algo de comer, tu sobrina tenía hambre y tu no volvías del buffet.

Por cierto, bonitos shorts -le dijo con un dejo de ironía en la voz.

Alexia iba a contestarle pero sabía bien que su hermana la estaba provocando, que terminarían en un escándalo y ya no era una niña para andar haciendo papelones en público.

Así que optó por desviar la conversación.

– Stella, cuántos años tienes?

Pronto empiezan las clases, verdad?

– Tengo 8- fue la respuesta de la niña que se sentó en el piso y sacó su libro.

Alina entendió que no quería hablar.

En eso un muchacho de unos 22 años se acercaba por el pasillo, alto, musculoso, ojos azules y cabello negro.

Llevaba una bolsa de cartón negra en la mano.

– Ali!

Dijo al reconocer a su amiga.

Cómo estás?

Se acercó y le dió un beso en la mejilla y un abrazo fraternal.

-Bien.

Todo bien,Juani, estás son las llaves…- pero antes que puediese terminar de hablar , Juan le acercó la bolsa negra.

– Mamá dice que son de tu talla, que la use.

Y sabes cómo es mamá, no acepta los no.

La madre de Juan tenía la misma talla que Alina y un gusto muy refinado así que Alina no protesto.

– Ok.

Agradecele a Teresa de mi parte.

Voy a buscar un baño.

Si sucede algo me avisas, si?

Está en la habitación 1.

– le dice a Juan.

– Perdón?

Nosotras también estamos aquí para cuidar de papá.

No te parece una falta de consideración lo que estás haciendo, “Ali”?

– interrumpe Alexia, destilando rencor y bronca en sus palabras.

– Disculpame Juan, te presento a mi hermana ausente durante 8 años y a mi sobrina – dijo Alina suspirando resignada y aguantando se las ganas de agarrarla de los pelos y sacarla de allí.- Me voy a cambiar- dijo y salió por el mismo pasillo por el que llegó Alexia.

Busco un baño, no encontró en el segundo piso así que subió al tercero, al buffet.

Entro directo al baño y al salio cambiada con una camisa blanca y unos jeans azules,unas sandalias de tira , bajas y negras.

El pelo recogido en un moño alto, la cara desmaquillada y con un perfume caro en su piel.

Agradeció que Teresa siempre fuera tan considerada con ella.

Hasta ropa interior limpia y de estreno agrego en la bolsa.

Camino unos metros hacia el buffet y el perfume que parecía perseguirla estaba ahí.

Se giro y lo vio, con una mujer rubia, parecía salida de una revista de alta costura, elegante, fina.

De unos 28 años.

Quiso apartar la mirada pero a la distancia el también levantó su mirada, y la fijo en ella.

Alina sintió como un cosquilleo se colaba en su cuerpo y apartó la mirada avergonzada.

Se apuro para salir de ahí…

prácticamente, huyo.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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