El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 18
- Inicio
- El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios.
- Capítulo 18 - 18 Capítulo 18 El Refugio de Hielo y el Susurro del Libro
Tamaño de Fuente
Tipo de Fuente
Color de Fondo
18: Capítulo 18: El Refugio de Hielo y el Susurro del Libro 18: Capítulo 18: El Refugio de Hielo y el Susurro del Libro El destello azul del teletransporte se desvaneció, reemplazado por el silencio absoluto y el aire gélido de una caverna natural oculta bajo las montañas al norte de Valdoria.
No era el Castillo de Magik en su totalidad —demasiado expuesto y lejano para un traslado de emergencia—, sino una **Avanzada Secreta**, una estructura de hielo reforzado que Klaus Frost había construido décadas atrás como punto de evacuación.
**Jack Frost** aterrizó suavemente, aún sosteniendo a **Daisy Thunder** en brazos.
La niña no lloró ni se quejó; sus grandes ojos grises observaban las paredes de hielo translúcido con una curiosidad asombrosa, mientras el libro **”Thunder Legends”** permanecía apretado contra su pecho, emanando un suave resplandor dorado que contrastaba con la luz azulada del entorno.
—Estamos seguros por ahora —dijo **Jake**, desenvainando su espada y caminando hacia la entrada de la caverna para sellarla con una barrera de luz sólida—.
Ninguna sombra podrá cruzar esto sin ser detectada.
**Xavier** y **Zack** comenzaron a revisar el perímetro inmediatamente.
Xavier colocó las manos sobre el suelo helado, sintiendo las vibraciones del agua subterránea para asegurar que no hubiera túneles ocultos, mientras Zack ajustaba sus auriculares, escuchando cualquier frecuencia anómala en el aire.
—El lugar está limpio —confirmó Xavier, relajando los hombros—.
El hielo aquí es antiguo, puro.
Casi parece vivo.
—Es obra de mi padre —explicó Jack, acercándose a una mesa de piedra cubierta de mapas y provisiones—.
Creó este lugar hace mucho tiempo, antes de…
antes de que todo cambiara.
Dejó a Daisy sentada sobre un banco acolchado con pieles sintéticas.
La niña miró a su alrededor y luego alzó la vista hacia Jack.
—Hace frío —dijo ella con voz suave—, pero un frío bueno.
Como el que siente el libro cuando está feliz.
Jack sonrió levemente, arrodillándose frente a ella.
—¿El libro puede sentir felicidad?
Daisy asintió seriamente, acariciando la cubierta de cuero negro.
—Sí.
Antes tenía miedo porque las sombras querían llevármelo.
Decían que era peligroso.
Pero el libro dice que el peligro no está en él, sino en quienes quieren usarlo para hacer daño.
Y ahora…
—miró a Jack directamente a los ojos heterocromáticos—, ahora dice que está cerca de alguien que puede entenderlo.
Alguien que lleva dos fuegos dentro.
La sonrisa de Jack se congeló.
Sintió cómo la voz de **Aelion** en su mente murmuraba con aprobación: *”Ella ve más allá de la superficie, Jack.
El Nexo y el Trueno siempre estuvieron destinados a encontrarse.”* —Mi nombre es Jack —dijo él, extendiendo una mano lentamente para no asustarla—.
Y te prometo que nadie te hará daño mientras estés con nosotros.
Ni a ti, ni a tu libro.
Daisy dudó un instante, luego tomó la mano de Jack con sus pequeños dedos.
En el momento en que sus pieles se tocaron, el libro **”Thunder Legends”** emitió un pulso de luz dorada tan intenso que iluminó toda la caverna por un segundo.
Las runas en la cubierta giraron visiblemente, reorganizándose como si estuvieran despertando de un sueño largo.
—¡Woah!
—exclamó **Zack**, dando un paso atrás y ajustando sus auriculares que habían emitido un pitido agudo—.
¿Sentisteis eso?
Fue como…
una onda de energía pura.
No es magia elemental normal.
Es algo más antiguo.
—Es el reconocimiento —susurró **Jake**, acercándose con cautela, su espada aún lista pero baja—.
El libro ha aceptado la presencia del Nexo.
Daisy, ¿qué ha pasado?
La niña miró el libro, que ahora brillaba con una luz tenue y constante.
—El libro me mostró algo —dijo Daisy, con la voz llena de asombro—.
Mostró un cielo lleno de estrellas cayendo, y a un hombre muy alto con cabello blanco y ojos que brillaban como el sol.
Estaba escribiendo en un libro igual a este, pero decía que lo hacía para el futuro.
Para mí.
Y para…
—frunció el ceño, intentando recordar—, para alguien que vendría después.
Alguien con fuego y hielo.
Jack sintió un escalofrío recorrer su espalda.
La descripción coincidía con las leyendas de **Sky Thunder**, el fundador, pero la visión de la niña parecía demasiado vívida, demasiado personal.
—¿Viste algo más, Daisy?
¿Alguien más en esa visión?
La niña negó con la cabeza.
—Solo él.
Y una mujer hermosa con una corona de rayos, que cuidaba el libro cuando el hombre no estaba.
La tía Isabella me contó sobre ella una vez.
Dijo que se llamaba…
—hizo una pausa, recordando—, *Isabella la Primera*.
Pero la visión era de hace mucho, mucho tiempo.
**Jake** intercambió una mirada rápida con Jack.
La mención de la tía Isabella (la actual reina del Reino Thunder) conectaba el pasado mítico con el presente político, confirmando que Daisy era efectivamente la heredera legítima, la única capaz de activar el libro tras generaciones de espera.
—Escuchad —dijo **Xavier**, interrumpiendo el momento con urgencia—.
El agua subterránea trae mensajes.
Hay movimiento en la superficie.
Muchos vehículos.
Están rastreando la firma energética del teletransporte.
—¿Cuánto tiempo tenemos?
—preguntó Jake, volviendo a su modo táctico.
—Media hora, quizás menos si usan detectores de alta frecuencia —respondió Xavier—.
Necesitamos movernos o establecer defensas más fuertes.
Jack se puso de pie, su expresión endureciéndose.
La dulzura del momento con Daisy dio paso a la determinación del líder.
—No podemos quedarnos aquí.
Si nos encuentran, pondremos en peligro este refugio para siempre.
Tenemos que llegar al **Castillo de Magik**.
Es el único lugar lo suficientemente protegido por las runas antiguas de mi padre para resistir un asedio prolongado.
—¿Es seguro viajar ahora?
—preguntó Zack—.
Si salen a la superficie, serán blancos fáciles.
—No viajaremos por la superficie —dijo Jack, cerrando los puños.
Una llama azul bailó en su mano derecha, mientras escarcha blanca cubría su izquierda—.
Usaremos los túneles de hielo.
Puedo crear un camino subterráneo directo hasta las profundidades del castillo.
Será rápido y oculto.
Daisy se bajó del banco, abrazando su libro con fuerza.
—¿Podemos llevarnos el frío con nosotros?
Me gusta.
Hace que las malas sensaciones se duerman.
Jack sonrió, esta vez con genuina calidez.
—Sí, pequeña.
Te llevaremos todo el frío que necesites.
Y te enseñaré a protegerlo.
Se giró hacia su equipo.
—Preparaos.
Xavier, mantén un escudo de agua alrededor de Daisy en todo momento.
Zack, amortigua nuestros pasos y sonidos.
Jake, cubre la retaguardia.
Yo abriré el camino.
Mientras Jack comenzaba a canalizar su poder dual, golpeando el suelo para fundir y congelar la roca creando un túnel liso y rápido, Daisy se acercó a él de nuevo.
—Jack —llamó suavemente.
Él se detuvo y la miró.
—¿Sí?
—El libro dice que hay otros —susurró ella, con una seriedad que no correspondía a su edad—.
Otros que vendrán.
Unos están tristes y rotos, y otros vienen de muy lejos.
Pero el libro dice que primero debemos estar seguros.
Que el equilibrio empieza aquí, contigo y conmigo.
Jack sintió que la voz de Aelion guardaba silencio, como si estuviera de acuerdo con la advertencia críptica de la niña.
No sabía quiénes eran esos “otros” que mencionaba, pero entendió el mensaje central: la prioridad era la supervivencia y la unión.
—Tienes razón, Daisy —dijo Jack, tomando su mano nuevamente—.
Primero, seguridad.
Luego, el resto.
Vamos.
El túnel de hielo se abrió ante ellos, un tubo brillante y resbaladizo que descendía hacia las profundidades de la tierra, lejos de los rastreadores de la superficie.
Uno a uno, el equipo entró, con Jack y Daisy a la cabeza, guiados por la luz dorada del libro y el fuego azul del Nexo.
Mientras se adentraban en la oscuridad segura del hielo, arriba en la superficie, los faros de los vehículos de la Liga barrieron la entrada de la caverna, encontrándola vacía y sellada por una barrera impenetrable.
Habían perdido el rastro.
Por ahora, la heredera de los Thunder y el Príncipe del Nexo estaban a salvo, uniéndose en un destino que cambiaría el multiverso para siempre.
Pero en las sombras más profundas de la historia, lejos de allí, libros antiguos comenzaban a vibrar en sincronía con el de Daisy, y destinos entrelazados comenzaban a moverse, esperando el momento de converger.
Pero esa era una historia para otro día.
Hoy, solo importaba sobrevivir.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz Daisy mencionó vagamente a “otros que vendrán, tristes y rotos”.
¿Creen que el libro *Thunder Legends* está mostrando a Daisy fragmentos del futuro lejano que ella aún no comprende del todo, o es solo una metáfora de los peligros actuales?
¡Déjalo en los comentarios!
Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com