El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 17
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- Capítulo 17 - 17 Capítulo 17 La Niña del Libro y el Trueno Silencioso
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17: Capítulo 17: La Niña del Libro y el Trueno Silencioso 17: Capítulo 17: La Niña del Libro y el Trueno Silencioso El vórtice azul se cerró con un sonido similar a un suspiro ahogado, dejando a **Jack Frost**, **Jake**, **Xavier** y **Zack** de pie en un callejón estrecho y sombrío del **Distrito Antiguo de Valdoria**.
El contraste fue inmediato y violento.
En la Dimensión Estelar, el tiempo era una corriente lenta y densa; aquí, en la Tierra, el tiempo galopaba como un caballo desbocado.
Jack sintió cómo el aire pesado de la ciudad golpeaba sus pulmones, cargado de smog, lluvia ácida y la electricidad estática de millones de vidas acelerándose día tras día.
Para ellos, solo habían pasado minutos desde que dejaron a sus padres en el Concilio; para el mundo, la urgencia era de años comprimidos en segundos.
—La coordenada es correcta —murmuró **Zack**, ajustando sus auriculares.
Sus ojos escaneaban el entorno mientras las frecuencias sonoras del barrio bailaban en su mente—.
Pero hay mucho ruido…
tráfico, conversaciones, tuberías gimiendo…
y algo más.
Un latido muy suave, casi imperceptible.
Como el tictac de un reloj bajo el agua.
—Es el libro —dijo **Jack**, llevándose una mano al pecho.
La voz distorsionada de **Aelion** había vuelto a rugir en su cabeza al cruzar el umbral dimensional, señalando hacia el norte con una insistencia dolorosa.
*”Cerca.
Muy cerca.
El miedo la hace brillar.”* —El **Refugio de San Rayo** está al final de esta calle —indicó **Jake**, señalando un edificio de ladrillo rojo desgastado que parecía resistir milagrosamente el paso del tiempo.
Tenía ventanas altas y arqueadas, y una pequeña estatua de un ángel sosteniendo un rayo sobre la puerta principal.
—Parece tranquilo —observó **Xavier**, aunque su mano descansaba cerca de su cintura, listo para invocar agua de las tuberías cercanas si era necesario—.
Demasiado tranquilo para ser un orfanato en esta zona.
He oído rumores de que agentes de la Reina Victtoria han estado merodeando por el distrito, buscando algo relacionado con antiguos linajes.
—No nos confiemos —advirtió Jack—.
Aelion dice que ella tiene miedo.
Y si esa entidad oscura siente su miedo, otros también podrían sentirlo.
Mientras los cuatro héroes se acercaban sigilosamente, la escena dentro del orfanato era completamente diferente.
En una pequeña habitación del segundo piso, llena de juguetes de segunda mano y libros usados, **Daisy Thunder** estaba sentada en el suelo, con las piernas cruzadas.
Tenía **ocho años**, cabello castaño desordenado con extraños reflejos dorados que brillaban cuando la luz les daba, y unos ojos grandes y expresivos del color de una tormenta gris.
En su regazo reposaba el libro.
**”Thunder Legends”**.
Para cualquier ojo normal, era solo un viejo tomo encuadernado en cuero negro, sin título en el lomo, con las páginas amarillentas por la edad.
Pero para Daisy, el libro respiraba.
Podía sentir el calor suave que emanaba de sus páginas, como si tuviera un corazón propio latiendo al compás del suyo.
Era la herencia de su tatarabuelo, **Sky Thunder**, el fundador legendario, y ahora descansaba en las manos de la única persona capaz de despertarlo sin ser consumida.
—No tengas miedo, señor Libro —susurró Daisy, acariciando la cubierta con sus pequeños dedos.
Una chispa dorada, apenas visible, saltó de su punta digital a la piel del libro, haciendo que las runas ocultas en el cuero brillaran brevemente antes de apagarse—.
Nadie te va a quitar.
Lo prometo.
La tía Isabella dijo que eres especial, y yo te protegeré.
De repente, el libro vibró.
No fue un movimiento físico, sino una onda de energía que hizo que el polvo en la habitación levitara por un segundo.
Daisy sintió una presencia extraña fuera del edificio.
No era mala…
pero era *poderosa*.
Como si el cielo mismo estuviera conteniendo la respiración.
*”Él viene,”* pareció susurrar el libro en su mente.
No era una voz, sino un sentimiento.
*”El Nexo está aquí.”* Daisy abrazó el libro con fuerza, escondiéndose detrás de una pila de cojines viejos.
Su instinto le decía que se ocultara.
Desde hacía semanas, sombras extrañas merodeaban el orfanato.
Hombres con abrigos largos que no parecían tener rostro cuando la luz les daba de lleno.
La directora, una señora amable llamada **Sra.
Gable**, decía que eran inspectores del gobierno, pero Daisy sabía que mentía.
Veía el miedo en los ojos de la señora cada vez que sonaba el timbre.
Fuera, en los tejados de los edificios contiguos, dos figuras encapuchadas observaban el orfanato a través de unos visores oscuros.
Llevaban insignias discretas pero reconocibles: un rayo negro sobre fondo rojo.
Agentes de la **Liga de la Sombra**, mercenarios al servicio de quienes codiciaban el poder de los Thunder.
—La firma energética acaba de fluctuar —dijo una voz metálica—.
El libro se activó.
—Los sensores indican la llegada de cuatro energías de alto nivel al perímetro —respondió la segunda figura—.
Firmas desconocidas.
Una es…
inquietante.
Parece un vacío con forma humana.
—¿Son los refuerzos de la Resistencia?
—No importa quiénes sean.
El objetivo es la niña.
Si el libro ha despertado, no podemos esperar más.
Inicien el protocolo de extracción.
Que las Sombras entren por las paredes.
De vuelta en la calle, **Jack** se detuvo en seco.
Se llevó ambas manos a la cabeza, jadeando.
—¡Jack!
—exclamó Jake, sujetándolo por los hombros.
—La voz…
—gruñó Jack, con los dientes apretados—.
Está gritando.
Dice que vienen.
Que las sombras ya están dentro.
En ese instante, las luces de las farolas del callejón parpadearon y se apagaron.
Una niebla negra y antinatural comenzó a brotar de las alcantarillas y a filtrarse por las grietas de las paredes del orfanato.
No era vapor; era materia viva, fría y hambrienta.
—¡Sombras de Nyx!
—reconoció **Zack**, sus auriculares emitiendo un chirrido agudo—.
¡Están tratando de fusionarse con la estructura del edificio para llegar a la niña sin ser detectadas!
—¡Xavier, agua!
¡Lava las sombras de la entrada!
—ordenó **Jake**, desenvainando su espada de luz, que comenzó a brillar con una intensidad cegadora en la oscuridad repentina.
—¡Entendido!
—Xavier levantó las manos.
De las tuberías rotas y de la humedad del aire, chorros de agua a presión salieron disparados, formando una barrera líquida alrededor de la puerta principal del orfanato.
El agua, cargada con la esencia del domador, repelió a las sombras que intentaban entrar por allí, haciéndolas chillar como ácido sobre piel.
—¡Zack, rompe el sigilo!
¡Necesito que esas cosas sepan que estamos aquí!
—gritó **Jack**, sus ojos heterocromáticos brillando mientras fuego azul y hielo blanco comenzaban a danzar en sus puños.
—¡Con gusto!
—Zack dio un golpe seco al aire con sus varitas sónicas.
Una onda de choque ultrasónica, invisible pero devastadora, barrió la fachada del edificio.
Las sombras que se arrastraban por las paredes fueron sacudidas violentamente, obligadas a materializarse parcialmente, revelando formas humanoides distorsionadas y sin rostro.
—¡Ahora entramos!
—rugió Jack.
Pero antes de que pudieran cargar, la puerta del orfanato se abrió de golpe.
No por ellos, sino desde adentro.
Una figura pequeña apareció en el umbral, protegida por una burbuja tenue de luz dorada que emanaba del libro que sostenía contra su pecho.
Las sombras que intentaban entrar retrocedieron quemadas por esa luz pura.
Era **Daisy Thunder**.
Sus ojos grises miraron directamente a Jack, y por un segundo, el tiempo pareció detenerse para ambos.
La voz de **Aelion** en la mente de Jack dejó de gritar.
Por primera vez, susurró con una claridad cristalina y triste: *”Ahí está.
Mi heredera.
Protegedla.
Ella es la llave que el mundo olvidó.”* Daisy miró a Jack, luego a Jake, Xavier y Zack.
No pareció asustada de sus poderes o apariencias.
En cambio, apretó el libro y dijo con una voz pequeña pero firme: —Ustedes llegaron tarde.
Las sombras ya están en el sótano.
Pero el libro me dijo que vendrían.
Dijo que el Nexo traería el equilibrio.
Jack sintió un escalofrío.
La niña hablaba con una certeza que iba más allá de sus ocho años.
—Niña, debemos sacarte de aquí ahora mismo —dijo Jake, extendiendo una mano protectora—.
Soy Jake Frost, y ellos son mis amigos.
Venimos a protegerte a ti y al libro.
Daisy asintió, confiando instintivamente en la luz de Jake.
—Lo sé.
El libro siente que son buenos.
Pero tenemos que darnos prisa.
Las sombras son muchas hoy.
De repente, las sombras en el sótano rugieron, rompiendo el suelo del vestíbulo.
Criaturas formadas de oscuridad pura comenzaron a trepar por las escaleras, ignorando el dolor de la luz del libro.
Eran demasiadas, alimentadas por una fuente externa poderosa.
—¡Formación defensiva!
—gritó Jack, lanzando una ráfaga de llamas azules que congelaron a las primeras sombras al contacto—.
¡Xavier, crea una cúpula de agua!
¡Zack, aturde a las que se acerquen!
¡Jake, saca a la niña!
La batalla estalló en el pequeño vestíbulo del orfanato.
El agua de Xavier chocaba contra la oscuridad, el sonido de Zack desintegraba las formas sombrías, y el fuego helado de Jack abría camino.
Pero las sombras parecían infinitas.
En medio del caos, Daisy se acercó a Jack, tocando su brazo libre.
—El libro dice que hay un lugar seguro.
Un castillo de hielo.
¿Lo conoces?
Jack la miró, sorprendido.
—¿El Castillo de Magik?
Sí, es nuestro refugio.
—Entonces vámonos —dijo ella, y por primera vez, una sonrisa infantil iluminó su rostro—.
El libro quiere ir a casa.
Quiere estar donde el hielo y el fuego se equilibran, como en los antiguos tiempos de Sky Thunder.
Jack asintió, tomando a Daisy en brazos con cuidado.
—¡Retirada!
¡Vamos al punto de extracción!
Salieron del edificio luchando, abriéndose paso entre las sombras que chillaban de frustración.
Una vez en la calle, lejos del edificio contaminado, Jake activó un dispositivo de teletransporte de emergencia proporcionado por Klaus.
—Agarraos fuerte —advirtió Jake.
Mientras el círculo de luz los envolvía, Jack lanzó una última mirada al cielo tormentoso sobre Valdoria.
Sintió una presencia inmensa, lejana pero creciente, como un trueno que aún no cae pero que promete una tormenta legendaria.
No era Nyx.
Era algo…
diferente.
Algo que dormía y comenzaba a despertar en algún lugar del mundo, ajeno a esta batalla inmediata, pero conectado al destino final del libro.
*”Pronto,”* susurró la voz de Aelion en su mente, con un tono de esperanza mezclada con melancolía.
*”Pronto el ciclo se cerrará.
Pero por ahora, protege a la niña.”* Y entonces, desaparecieron, dejando atrás el orfanato y las sombras, llevándose consigo la llave del futuro: una niña de ocho años, heredera directa del linaje de Sky Thunder, y un libro antiguo que contenía los secretos de una era olvidada.
La primera parte de la misión había terminado.
Pero la guerra por el alma de Daisy Thunder, y el secreto del libro *Thunder Legends*, apenas comenzaba.
Y en las sombras, aquellos que codiciaban su poder no descansarían hasta tenerlo en sus manos.
REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz Daisy mencionó que el libro quiere estar donde “el hielo y el fuego se equilibran”, refiriéndose al Castillo de Magik.
¿Creen que el libro *Thunder Legends* comenzará a revelar secretos antiguos a Jack ahora que está en presencia del Nexo?
¿Qué peligros creen que acecharán al grupo en el camino hacia el castillo?
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