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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 21

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  3. Capítulo 21 - 21 Capítulo 21 La Verdad de la Tormenta y la Sombra del Pasado
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21: Capítulo 21: La Verdad de la Tormenta y la Sombra del Pasado 21: Capítulo 21: La Verdad de la Tormenta y la Sombra del Pasado El silencio que siguió a la batalla en el Castillo de Magik no era vacío; estaba cargado de una nueva energía, eléctrica y vibrante.

El aire alrededor de **Jake Frost** aún crepitaba con pequeños arcos de luz azul, y su cabello, ahora revelado en su verdadera forma **bicolor (mitad blanco ceniza platinado, mitad azul eléctrico intenso)**, ondeaba suavemente aunque no había viento.

Sus ojos, uno **azul eléctrico** y otro **gris plateado**, brillaban con la intensidad de una tormenta contenida.

**Jack Frost** seguía de pie frente a él, procesando la revelación que acababa de sacudir los cimientos de su infancia.

—Todas esas noches…

—murmuró Jack, acercándose lentamente a su hermano—.

Me contabas cómo Storm derrotaba a los Titanes de Hielo en el Norte, cómo congelaba ejércitos enteros con un solo gesto de su espada.

Decías que era un héroe antiguo, una leyenda de los libros de historia para inspirarme.

¿Todo ese tiempo…

eras tú?

¿Eras tú quien luchaba esas batallas mientras yo dormía?

Jake bajó la espada **”Storm”**, cuya hoja de cristal de tormenta comenzó a apagarse hasta convertirse en un metal oscuro y discreto, similar al que usaba cuando actuaba como “Russo”.

Sin embargo, su apariencia física no volvió a cambiar.

La ilusión del mayordomo sumiso se había roto para siempre.

—No fue una mentira, Jack.

Fue una protección —explicó Jake, con una voz suave pero firme, propia de un guerrero de 1.95 metros—.

Si el mundo hubiera sabido que Storm seguía vivo, cada enemigo de papá, cada cazador de recompensas y cada lord codicioso habría venido por ti para llegar a mí.

O peor, me habrían obligado a luchar en guerras que no eran nuestras, lejos de tu lado.

Preferí ser tu sombra, tu hermano mayor, tu sirviente…

antes que ser una leyenda que te abandonara por la gloria.

Jack sintió un nudo en la garganta, pero esta vez era de gratitud pura.

Entendió el sacrificio: Jake había renunciado a su identidad y fama durante años, solo para estar ahí, cuidándolo.

—No fuiste mi sirviente, Jake —dijo Jack, poniendo una mano en el hombro musculoso de su hermano—.

Fuiste mi guardián.

Y ahora…

ahora somos iguales.

Nexo y Tormenta.

Una risa suave interrumpió el momento emotivo.

**Daisy Thunder**, sentada en el suelo con el libro abierto, los miraba con una sonrisa pícara.

La niña de 8 años, heredera del linaje Thunder (y sobrina de la Reina Isabella, aunque esto era un detalle político lejano para ella en ese momento), se sentía segura bajo la protección de aquellos dos hermanos.

—El libro dice que las mejores historias son las que tienen un final feliz —dijo Daisy, cerrando el tomo con un golpe seco que hizo saltar chispas doradas—.

Y dice que la Tormenta y el Fuego juntos pueden arreglar cualquier cosa rota.

Como estas paredes.

Jack se giró hacia las murallas del castillo, donde las grietas causadas por el asedio aún brillaban débilmente.

—Tiene razón.

Las defensas están dañadas.

La lanza de ese General rompió la estructura cristalina a nivel molecular.

Necesitamos repararlo antes de que vuelvan, porque si Storm ha despertado, Victtoria no enviará drones la próxima vez.

Enviarán ejércitos.

**Xavier** y **Zack**, que habían estado observando respetuosamente la revelación familiar, se acercaron.

—Podemos usar agua y sonido para sellar las grietas temporalmente —sugirió Xavier—, pero el núcleo de cristal necesita **Polvo de Estrella Refinado** y **Aceite de Leviatán** para recuperar su dureza ancestral.

Son materiales que no tenemos aquí.

—Y solo hay un lugar en Valdoria donde venden eso sin hacer preguntas —añadió Zack, ajustando sus auriculares—.

El **Mercado de las Sombras**, en el Distrito Neutral.

Pero es peligroso.

Con la alarma que hemos levantado, habrá espías por todas partes.

Jack frunció el ceño.

Conocía bien ese mercado.

Había caminado por sus callejones sucios apenas unos días atrás, en los inicios de su huida, cuando todo esto comenzó.

Sabía dónde estaban los puestos ilegales y dónde acechaban los ladrones.

—Yo iré —dijo Jack con determinación—.

Tú debes quedarte aquí, Jake.

Ahora que eres Storm, tu presencia es el mayor disuasivo que tenemos.

Si Victtoria intenta otro asalto, necesitará enfrentarse a la Leyenda en persona.

Además, Daisy necesita seguridad máxima.

Jake dudó un instante, su instinto protector luchando contra la lógica táctica.

Pero asintió.

—Tienes razón.

El castillo necesita a Storm.

Pero no irás solo.

Xavier, ve con Jack.

Su control del agua puede ser útil para camuflar movimientos en el mercado.

Zack, quédate aquí para reforzar las comunicaciones y la defensa sónica conmigo.

—Entendido —dijo Xavier, preparando sus guantes.

—Ten cuidado, Jack —advirtió Jake, entregándole una bolsa de monedas de oro antiguo—.

Y no te demores.

Si tardas más de tres horas, iré a buscarte, leyenda o no.

Jack sonrió, tomando la bolsa.

—Estaré de vuelta antes del anochecer.

Protegedla.

Señaló a Daisy, quien le dedicó una despedida con la mano.

La niña aún pensaba en su hermana mayor, **Sara Thunder**, esa joven de 18 años que vagaba libre por la ciudad, pero sabía que estaba a salvo bajo la vigilancia de la nueva/antigua leyenda.

Jack y Xavier salieron del castillo, cruzando el puente de hielo que se extendía sobre el abismo infinito.

Mientras descendían hacia la ciudad de Valdoria, Jack sintió el peso de la rutina conocida.

Volvía al **Mercado de las Sombras**, el mismo lugar donde su vida cambió para siempre, donde conoció a Drake, a Malik y…

donde se cruzó con *ella*.

—¿En qué piensas?

—preguntó Xavier mientras volaban discretamente sobre las nubes bajas, camuflados por la niebla.

—En que este lugar tiene memoria —respondió Jack, ajustándose la capucha para ocultar su cabello bicolor, aunque sus ojos heterocromáticos delataban su identidad si alguien miraba de cerca—.

La última vez que estuve aquí, todo era caos.

Esperemos que hoy sea solo comercio.

Mientras aterrizaban en las afueras del bullicioso **Distrito Neutral**, el olor a especias, ozono y mercancías robadas llenó el aire.

Jack se movía con confianza entre la multitud, esquivando puestos de pociones dudosas y jaulas de bestias exóticas.

Xavier lo seguía de cerca, impresionado por la facilidad con la que Jack navegaba el submundo.

Se dirigieron hacia un puesto oculto en un callejón sin salida, conocido por vender componentes mágicos raros.

Pero al doblar la esquina, Jack se detuvo en seco.

Frente al puesto, examinando un vial de líquido plateado con mirada crítica, había una figura familiar.

Llevaba una capa de viajero gris que apenas lograba ocultar su figura delgada pero firme.

Su cabello, largo y de un **rubio dorado brillante con reflejos violetas en las puntas**, caía sobre sus hombros.

Cuando se giró, sus **ojos violeta intenso** se encontraron directamente con los de Jack.

Era **Bella Lightning**.

La princesa rebelde del Reino Lightning.

La hija de la mujer que acababa de intentar destruir el castillo de Jack.

El tiempo pareció detenerse por un segundo.

No era un encuentro casual entre extraños; era el reencuentro de dos personas que ya compartían secretos, miradas cómplices y un pasado reciente lleno de tensión en esa misma ciudad.

—Príncipe Jack —dijo Bella, su voz cargada de una mezcla de alivio y reproche, cruzándose de brazos—.

Pensé que estarías escondido en tu castillo flotante lamiéndote las heridas.

O quizás…

—su mirada se endureció ligeramente—, ¿ya olvidaste que mi madre es la que envía a esos monstruos a matarte?

Jack dio un paso adelante, ignorando la advertencia implícita.

—Bella.

No tengo tiempo para juegos.

Necesito Polvo de Estrella y Aceite de Leviatán.

Y necesito saber qué está planeando tu madre realmente.

Porque esto…

—señaló hacia el cielo, donde el castillo flotaba invisible—, esto fue solo el comienzo.

Bella sonrió, una sonrisa sarcástica pero con un brillo de preocupación genuina en sus ojos violetas.

—Siempre tan directo.

Muy bien, “Nexo”.

Tal vez pueda ayudarte.

Pero tienes que saber algo primero.

Mi madre no actúa sola.

Hay alguien más moviendo los hilos desde las sombras, alguien que conoce secretos que ni yo debería saber.

La pieza del rompecabezas estaba a punto de encajar.

El mercado, el peligro, y la princesa que caminaba entre dos fuegos.

REFLEXIONES DE LOS CREADORES Leonardo_Kdz Bella advierte a Jack que su madre (Victtoria) no actúa sola y que hay “alguien más” detrás.

¿Cómo afectará esta alianza tensa entre Jack y Bella a la dinámica del grupo?

¡Déjalo en los comentarios!

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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