Leer Novelas
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
Avanzado
Iniciar sesión Registrarse
  • Completado
  • Top
    • 👁️ Top Más Vistas
    • ⭐ Top Valoradas
    • 🆕 Top Nuevas
    • 📈 Top en Tendencia
  • Configuración de usuario
Iniciar sesión Registrarse
Anterior
Siguiente

El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 31

  1. Inicio
  2. El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios.
  3. Capítulo 31 - Capítulo 31: Capítulo 31: El Príncipe de las Sombras y la Velocidad del Tiempo
Anterior
Siguiente
Configuración
Tamaño de Fuente
A A 16px
Tipo de Fuente
Color de Fondo

Capítulo 31: Capítulo 31: El Príncipe de las Sombras y la Velocidad del Tiempo

El viento soplaba con fuerza en los acantilados del oeste, donde las ruinas de una antigua refinería se alzaban como esqueletos de metal oxidado contra un cielo que parecía parpadear. Aquí, el aire no olía a sal ni a óxido; olía a ozono quemado y a estática, como si el espacio mismo estuviera siendo estirado y comprimido a velocidades imposibles.

**Jack**, **Luna** y **Sara** avanzaban con cautela entre los escombros. Luna caminaba con los ojos cerrados, sus manos extendidas ligeramente hacia adelante. Su cabello, esa cascada de verde esmeralda y blanco galáctico, flotaba sin viento, señalando las corrientes temporales invisibles.

—Las cicatrices en el tiempo son profundas aquí —murmuró Luna, deteniéndose junto a una viga de acero que estaba perfectamente partida por la mitad, con los bordes brillando como si hubieran sido cortados por luz pura hace un segundo y hace cien años simultáneamente—. Él estuvo aquí. Y estuvo… en todas partes a la vez.

—¿Puedes decir hacia dónde fue? —preguntó Sara, con las dagas listas, escaneando las sombras proyectadas por la luna llena. Esas sombras parecían moverse independientemente de la luz, retorcíéndose como serpientes vivas.

—Hacia el núcleo de la refinería —indicó Luna, abriendo sus ojos ámbar dorado. Las pupilas, finas agujas de reloj, giraron rápidamente—. Pero hay algo más. Siento… una resistencia. Como si el tiempo intentara rechazarlo. Su velocidad es tan alta que está rompiendo la barrera entre el “ahora” y el “después”. Si sigue así, podría desintegrarse o quedar atrapado en un bucle eterno.

De repente, un estruendo sacudió el suelo. No fue un terremoto normal; fue como si un gigante hubiera pisado con fuerza brutal. El metal bajo sus pies se dobló hacia adentro, creando huellas profundas de unos metros de largo.

—Sus pisadas… —susurró Jack, recordando las palabras de Aelion—. *Como las de un gigante.* Ese chico tiene un poder físico devastador.

Antes de que pudieran reaccionar, una ráfaga de viento negro y blanco barrió el área. En un parpadeo, una figura apareció sentada despreocupadamente sobre una tubería elevada a veinte metros de altura.

Era **Shadow Wittelsbach**.

Incluso desde abajo, su presencia era abrumadora. Tenía la apariencia de un joven de 20 años, alto (**1.80m**), con una complexión atlética y poderosa. Su piel era **blanca como la luna**, contrastando con sus labios y pómulos de un rosa natural saludable. Su cabello era corto, desordenado pero con un estilo juvenil moderno: **negro como la galaxia** con destellos de estrellas, puntas blancas brillantes y un distintivo **copete platino** que parecía emitir luz propia.

Pero lo más inquietante eran sus ojos. Grandes, expresivos y de un color **gris plata brillante**, con una mirada pícara y desafiante que parecía burlarse de la realidad misma.

—Vaya, vaya —dijo Shadow, su voz resonando claramente a pesar de la distancia, como si estuviera justo al lado de cada uno—. Visitantes. Y no son de los aburridos cazadores de recompensas que me han estado persiguiendo toda la tarde.

En un instante, desapareció de la tubería. Antes de que Jack pudiera parpadear, Shadow apareció frente a él, tan cerca que podían ver el brillo de sus ojos grises. Se movió con una fluidez antinatural, dejando estelas de sombra y luz blanca a su paso.

—Tú debes ser el famoso **Jack Frost** —dijo Shadow, ladeando la cabeza con curiosidad—. El Nexo. He oído rumores. Dicen que tienes fuego y hielo. Aburrido combinación… aunque eficiente.

Jack retrocedió un paso, activando instintivamente su escudo de hielo.

—Y tú debes ser Shadow. Hemos venido a ayudarte. Sabemos que los Genios te están buscando.

Shadow soltó una carcajada, un sonido claro y arrogante.

—¿Ayudarme? ¡Por favor! ¿Acaso parezco alguien que necesite ayuda? —Hizo un gesto despreocupado con la mano, y de la nada, una espada de sombra pura materializada en su agarre. La hoja giró, desintegrando una roca cercana solo con el viento de su movimiento—. Estos tipos han intentado capturarme, envenenarme, maldecirme… ¡y mírame! Estoy más fuerte que nunca. Cada golpe que recibo es como un regalo. Cada maldición que lanzan… ¡bum! Se convierte en energía pura para mí. Soy inmortal, chico. O casi.

—No es inmortalidad, es absorción y conversión —corrigió Luna, dando un paso adelante, su aura de aurora brillando suavemente para crear un espacio de calma—. Tu cuerpo rechaza lo negativo y lo transforma. Pero eso tiene un costo, Shadow. Tu mente debe estar en control total. Si dudas, si pierdes el enfoque… tu propia velocidad podría desgarrarte.

Shadow la miró, y por primera vez, su expresión pícaro cambió a una de genuino interés. Sus ojos grises se clavaron en los ámbar de Luna.

—Interesante. Una chica que huele a tiempo antiguo. Tus ojos… son relojes. Y tu cabello… parece el cielo nocturno. —Sonrió, pero esta vez fue una sonrisa menos arrogante y más coqueta—. Me llamo Shadow. Shadow Wittelsbach. Y no necesito niñeras, pero… acepto compañía divertida.

—No es un juego —insistió Sara, desenvainando una daga—. Los Genios no envían aficionados. Si te han estado acosando, es porque preparan algo grande. ¿Dónde están ahora?

Shadow señaló con el pulgar hacia el interior de la refinería, donde una oscuridad densa y antinatural parecía emanar de las entrañas del edificio.

—Ahí dentro. Hay un tipo con capa violeta y una máscara ridícula. Dice llamarse “El Tejedor”. Ha estado intentando crear ilusiones para confundirme. —Shadow hizo un gesto de aburrimiento—. Pero mi realidad es la que manda. Miro sus ilusiones y… ¡puf! Las convierto en mariposas o en polvo. Altero la realidad a mi antojo. Nadie me engaña.

Sin embargo, la voz de **Aelion** rugió en la mente de Jack, urgente y alarmada.

*”¡Cuidado, Jack! ¡Esa confianza es su debilidad! Su poder de alterar la realidad y su inmunidad lo hacen sentir invencible, pero eso lo hace descuidado. Los Genios no lucharán contra su poder; atacarán su corazón. Buscan una grieta emocional. Si logran que dude, su dominio mental caerá y su esencia… esa esencia oculta que ni él conoce… se volverá contra él.”*

Jack asintió imperceptiblemente y miró a Shadow directamente a los ojos.

—Shadow, escúchame. Tu poder es increíble. Eres rápido, fuerte, inmune a casi todo. Pero hay cosas contra las que la velocidad no sirve. Las emociones. El miedo. La traición. Los Genios saben que eres puro, que tu esencia es poderosa, y usarán eso contra ti. No vayas ahí dentro solo.

Shadow frunció el ceño, su copete platino brillando intensamente por un segundo, reflejando su irritación.

—¿Miedo? ¿Yo? —Rió, pero sonó forzado—. No conozco el miedo. Y mi corazón es mío. Nadie puede tocarlo. Además, tengo un as bajo la manga que ni siquiera yo entiendo del todo. Cuando corro… siento algo dormido dentro de mí. Algo que ruge. Algo que quiere salir. Pero eso es problema mío.

Luna dio un paso adelante, su voz suave pero firme.

—Ese rugido… es parte de ti. Pero si no lo controlas, te consumirá. Déjanos ayudarte a mantener el control. Juntos podemos entrar, neutralizar al Tejedor y salir antes de que lleguen los refuerzos.

Shadow los miró a los tres. Por un momento, su mirada pícaro se suavizó, mostrando al joven de 15 años que realmente era, escondido tras la fachada de un guerrero imparable de 20.

—Está bien —dijo finalmente, encogiéndose de hombros y haciendo desaparecer su espada de sombra—. Podéis venir. Pero si estorbáis, os dejaré atrás. Y cuidado con mirarme demasiado a los ojos… —sus ojos grises brillaron con una luz hipnótica—… podríais quedaros paralizados un ratito. Es un efecto secundario molesto.

—Lo tendremos en cuenta —dijo Jack, sonriendo levemente.

El grupo se dirigió hacia la entrada de la refinería. Shadow caminaba en el centro, rodeado por Jack, Luna y Sara. Con cada paso que daba, el suelo temblaba ligeramente, recordándoles la fuerza bruta que residía en ese cuerpo joven.

Mientras entraban en la oscuridad, Jack no pudo evitar sentir una punzada de preocupación. Shadow era poderoso, sí. Demasiado poderoso. Pero esa arrogancia, esa creencia ciega en su propia invencibilidad, era exactamente la grieta que los Genios necesitaban. Y allí dentro, en las sombras, algo esperaba pacientemente para explotar esa grieta.

Aelion tenía razón. Shadow era un volcán. Y ellos acababan de entrar en la caldera.

**La Dinámica Shadow-Luna:** Ya hay un coqueteo inicial y reconocimiento de poderes complementarios (Tiempo/Velocidad). ¿Crees que deberían desarrollar una rivalidad amistosa primero o pasar directamente a una conexión profunda basada en que solo ellos pueden entenderse mutuamente?

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

Anterior
Siguiente
  • Acerca de
  • Inicio
  • Contacto
  • Política de privacidad

© 2025 LeerNovelas. Todos los derechos reservados

Iniciar sesión

¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

Registrarse

Regístrate en este sitio.

Iniciar sesión | ¿Perdiste tu contraseña?

← Volver aLeer Novelas

¿Perdiste tu contraseña?

Por favor, introduce tu nombre de usuario o dirección de correo electrónico. Recibirás un enlace para crear una nueva contraseña por correo electrónico.

← Volver aLeer Novelas

Reportar capítulo