El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 33
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Capítulo 33: Capítulo 33: El Luto por el Anillo Perdido y la Sombra del Vacío
El regreso al **Castillo de Magik** fue un trayecto sumido en un silencio sepulcral. La lluvia había cesado, dejando un cielo despejado pero gélido, donde las estrellas parecían observar con indiferencia la derrota del equipo. **Jack** caminaba al frente, con los puños apretados hasta que los nudillos se pusieron blancos, cargando con el peso aplastante de la culpa. **Luna** y **Sara** lo seguían, compartiendo esa atmósfera de fracaso.
Habían fallado. **Shadow Wittelsbach**, el joven de poder ilimitado, estaba ahora en las garras de los Genios.
Al cruzar el umbral del castillo, **Jake Frost** salió a su encuentro. Su rostro, usualmente estoico, mostraba una preocupación profunda al ver sus expresiones derrotadas. Detrás de él, **Daisy**, **Bella**, **Xavier** y **Zack** esperaban con ansiedad contenida.
—¿Lo lograron? —preguntó Jake, su voz grave rompiendo el silencio. Sus ojos heterocromáticos buscaron una señal de éxito, pero solo encontraron negación en la mirada de Jack.
Jack negó lentamente con la cabeza, sin atreverse a mirar a su hermano a los ojos.
—Lo tenían preparado, Jake. Era una trampa perfecta. Usaron… usaron imágenes de sus padres. De Steve y de su madre Astrid. Lo hicieron dudar. Y en ese segundo de debilidad… las cadenas lo atraparon. —Su voz se quebró, llena de rabia impotente—. Lo han secuestrado.
Un gemido de horror escapó de Daisy, quien se llevó las manos a la boca. Bella palideció, apoyándose en una columna de cristal.
—Entonces es cierto —murmuró Luna, su cabello verde-blanco cayendo como una cortina sobre su rostro—. El flujo temporal se ha oscurecido en esa dirección. Veo hilos rotos… y un rugido contenido que crece en la oscuridad.
La voz de **Aelion** resonó en la mente de Jack, pero esta vez no sonó arrogante ni fría. Sonó rota, cargada de una tristeza milenaria y un autodesprecio profundo, como un eco de una culpa que nunca sana:
*”Te lo advertí, Jack… pero yo sé mejor que nadie cómo una sola duda puede destruirlo todo. Yo soy la prueba viviente de ello. Soy el recuerdo de cuando traicioné a mi propia sangre… a mi hermano Zarek. Esa oscuridad que siento en Shadow… es la misma que nació en mí cuando clavé la puñalada en la espalda del único que me amaba incondicionalmente. No permitas que Shadow se convierta en lo que yo fui.”*
Jack sintió un escalofrío. Nunca había sentido tanta pena emanando de la entidad dentro de él.
—No dejaré que eso pase —pensó Jack con firmeza—. Lo rescataremos.
—No podemos quedarnos de brazos cruzados —dijo Jake, desenvainando su espada **Storm** con determinación, haciendo crepitar el aire con electricidad azul—. Prepararé al equipo. Iremos a rescatarlo esta misma noche. Rastrearé su firma energética.
—¡Espera! —intervino **Zack**, mirando frenéticamente sus pantallas y auriculares, su rostro palideciendo aún más mientras leía una transmisión entrante con prioridad máxima—. ¡Acabo de captar una alerta roja desde el Polo Norte! Y… hay noticias llegando de todos los reinos simultáneamente. Algo terrible ha ocurrido mientras estábamos fuera.
Todos se giraron hacia las pantallas mágicas que Xavier había activado en la pared del salón. Las imágenes mostraban caos, nieve torrencial y titulares de periódicos mágicos flotantes con bordes negros de luto.
—Escuchad esto —dijo Zack, amplificando el audio con voz tensa y temblorosa.
Una voz de locutor, dramática y solemne, llenó la sala, helando la sangre de todos:
*”¡Última hora! Tragedia confirmada en el Reino Ice-Storm. El joven heredero **Erik Gómez**, hijo del Rey Samuel Gómez, ha sido asesinado. Fuentes testigos indican que un atacante oscuro, identificado como un agente de los legendarios Genios, intentó secuestrar al príncipe. Al resistirse valientemente, Erik fue golpeado mortalmente y su cuerpo sin vida fue arrojado al **Vacío Eterno** que bordea el polo, desapareciendo para siempre en la nada.”*
La imagen mostró un retrato antiguo de Erik: un chico de cabello blanco hielo y ojos azules, sonriendo con inocencia infantil, de apenas 14 años. Luego, la imagen se tornó gris con un lazo negro.
*”Se confirma además,”* continuó el locutor con voz misteriosa, *”que el joven Erik era uno de los **Portadores de los Siete Anillos Legendarios**, artefactos forjados en la era de los Fundadores para estabilizar los elementos. Con su muerte, uno de los siete anillos se ha perdido en el vacío, o peor, ha caído en manos oscuras.”*
El silencio en la sala fue absoluto y aterrador.
—¿Erik… ha muerto? —susurró Sara, incrédula, sintiendo un nudo en el estómago—. ¿Asesinado y arrojado al vacío? ¿Otro heredero caído? Primero la captura de Shadow, ahora la muerte brutal de Erik…
Jack sintió un escalofrío recorrer su espalda. La palabra “Anillos” resonó en su mente como un campanazo lejano.
—Los Siete Anillos Legendarios… —murmuró Jack, mirando sus propias manos—. ¿De qué hablan? ¿Quién los creó?
La voz de **Aelion** surgió en su mente, antigua y cargada de recuerdos dolorosos, mezclando la culpa de su traición con el recuerdo de una despedida eterna:
*”Los Anillos… yo los forjé, Jack. Hace siglos. Después de perder a Zarek… después de que mi oscuridad naciera. Intentaba equilibrar lo que habíamos roto. Cinco reinos levanté con esfuerzo… Luz, Fuego, Tierra, Rayo, Viento… pero dos faltaron. Nyx interrumpió todo. Y entonces… él vino. Alekssander. Royalty.”*
La voz de Aelion se quebró, llena de una nostalgia agonizante.
*”Antes de partir hacia Saturno, antes de encerrarse en su dimensión ‘Royals’ para sellar a Nyx y sus ejércitos en el ‘Sueño Eterno’… él me dio estos anillos. Les dio vida. Y me entregó este libro… el libro que ahora tiene Daisy. ‘Thunder Legends’, lo llamé. Dijo que lo que escribiera en él con memoria verdadera, se cumpliría cuando él despertara. Erik tenía uno de esos anillos, Jack. Un fragmento de la promesa de Royalty. Si ha caído al vacío… el equilibrio está roto. Pero recuerda… Royalty nunca hace algo sin un propósito oculto. El vacío no siempre es el final.”*
Jack sintió el peso de esas palabras. La historia detrás de los anillos y el libro era mucho más profunda y dolorosa de lo que imaginaba.
—No tiene sentido que lo maten y lo tiren si quieren el anillo —dijo Luna, sus ojos ámbar girando rápidamente como agujas de reloj, analizando las corrientes temporales con desesperación—. El flujo del tiempo muestra un vacío absoluto donde cayó. No veo su futuro… es como si hubiera dejado de existir. Pero… —frunció el ceño, confundida—, hay una anomalía. Justo en el momento de la caída, una energía desconocida, antigua y poderosa, intervino brevemente antes de desaparecer. No logro ver qué pasó después. Es como si alguien hubiera borrado ese fragmento de la realidad.
Jack levantó la vista, sus ojos heterocromáticos brillando con una mezcla de dolor, furia y una chispa de duda sembrada por las palabras de Luna y la extraña esperanza velada de Aelion.
—Primero Shadow es capturado vivo. A Erik lo matan y ocultan su cuerpo. Y todo gira en torno a estos Anillos y a los herederos. —Aprietó los puños—. No creo que sea solo casualidad. Están cazando a los portadores. Ya sea para matarlos o para usarlos.
En ese momento, el aire en el centro del salón comenzó a distorsionarse violentamente. Tres portales de luz ancestral se abrieron simultáneamente, cegando momentáneamente a todos con su resplandor. De ellos emergieron tres figuras imponentes, cuya presencia hizo que el propio castillo pareciera inclinarse en respeto. Eran seres de poder infinito, pero con rostros marcados por la urgencia y el dolor.
El primero, de piel **blanca como la nieve** y cabello **amarillo intenso con mechas azul cielo gélido**, dio un paso adelante. Sus ojos **azul zafiro** brillaban con una tristeza contenida y una autoridad glacial. Era **Maximiliano Windsor**, el padre de Malik y Drake, uno de los Tres Emperadores Redimidos.
—La noticia de Erik es una tragedia, pero el misterio de su anillo es peligroso —dijo Maximiliano, su voz resonando como el viento en las cumbres heladas—. Los Genios están moviendo fichas rápidas. Shadow ha sido capturado, y ahora Erik ha caído. Estamos en guerra por los legados de los Fundadores.
A su lado, un hombre de belleza etérea y peligrosa. Su piel era **albina, blanca como la luna**, y su cabello, corto y desordenado con un estilo moderno juvenil, era de un **blanco platino** puro que parecía emitir luz propia. Sus ojos **gris plata** estaban inyectados en dolor, pero también en una determinación feroz que hacía temblar a las sombras a su alrededor. Era **Steve Wittelsbach**, el padre de Shadow.
—Mi hijo… —la voz de Steve tembló ligeramente, cargada de una culpa milenaria, pero se endureció al instante, convirtiéndose en acero—. Sé dónde lo tienen. Siento su sombra gritando en la oscuridad, manipulada por mentiras. No dejaré que lo corrompan. No otra vez. He esperado siglos para redimirme, y no permitiré que mi hijo pague por mis pecados pasados. Y por Erik… si hay una chance de que ese anillo haya sobrevivido al vacío, la encontraremos.
El tercero, de piel **trigueña clara**, cabello **amarillo oro puro** y ojos **ámbar dorados** como el sol al mediodía, puso una mano reconfortante en el hombro de Steve. Era **Gabriel Stuart**, padre de Sean y guardián de la luz estelar.
—No estamos solos en esto. **Klaus Frost** y **Pietro Romanov** están movilizando a las fuerzas de Magik y del Reino Jurásico. **Malik y Drake** ya están en camino desde la Dimensión Estelar para reunirse con nosotros. El multiverso entero se está moviendo ante la cacería de los Anillos y los herederos.
Jack miró a los tres legendarios guerreros, a los padres de sus amigos y aliados, ahora transformados en Guardianes Multiversales de apariencia joven e inmortal. La desesperación que sentía comenzó a ser reemplazada por una esperanza férrea, sólida como el diamante. La mención de los Anillos, el libro y la extraña anomalía que vio Luna le decían que quizás, solo quizás, la historia de Erik no había terminado realmente. Pero por ahora, debía actuar como si todo estuviera perdido para no levantar falsas esperanzas.
—Entonces, ¿qué hacemos? —preguntó Jack, dando un paso al frente, uniéndose a ellos con renovada determinación—. Shadow está siendo manipulado. Si logran despertar lo que lleva dentro antes de tiempo… si usan ese Eclipse que mencionaron…
—Entonces el multiverso estará en peligro —completó Maximiliano, con gravedad—. Pero no llegaremos tarde. Hemos venido para preparar la contraofensiva. Los Genios están organizando un evento masivo, un **Torneo**, como fachada para reunir a todos los herederos restantes, atraer a los otros Portadores de Anillos y activar su máquina de drenaje. Allí es donde tendrán a Shadow. Y allí es donde podríamos encontrar pistas sobre el paradero final del anillo de Erik.
—El Gran Concurso de Habilidades Mágicas —murmuró Bella, recordando los carteles en la ciudad—. Es la trampa perfecta.
—Exacto —asintió Gabriel, su luz dorada iluminando el rostro de cada presente—. Y allí es donde iremos. No solo para rescatar a Shadow, sino para exponer su plan ante todos los reinos y proteger a los demás portadores. Pero necesitamos estar listos. Hay un evento cósmico acercándose, un **Eclipse de Luna Fucsia**, que podría acelerar sus planes drásticamente y desencadenar transformaciones que nadie podrá controlar.
Steve miró a Jack directamente a los ojos grises, y en esa mirada hubo un entendimiento profundo entre dos portadores de poderes oscuros y complejos.
—Recuperaré a mi hijo, Jack. Y tú recuperarás tu equilibrio. Juntos, como Guardianes y Herederos, los detendremos. Pero debéis saber algo: la batalla que viene no será solo física. Será por la mente y el alma de cada uno de vosotros. Y el tiempo… el tiempo se agota.
El salón del Castillo de Magik, antes lleno de derrota y luto falso, ahora vibraba con una energía renovada, eléctrica y poderosa. La llegada de los Tres Emperadores Redimidos marcaba el fin de la etapa de aprendizaje ingenuo y el comienzo de la guerra abierta por el destino del multiverso, los legendarios Anillos y el secreto del libro *Thunder Legends*.
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