El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 38
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Capítulo 38: Capítulo 38: La Prueba de Clasificación Individual y el Observador Silencioso
El rugido de la multitud en el **Coliseo de Cristal** era una fuerza física en sí misma, una marea de sonido que rebotaba contra las paredes translúcidas de la arena, haciendo vibrar el aire cargado de ozono y magia residual. Cientos de miles de espectadores, llegados de cada rincón del multiverso conocido, ocupaban las gradas escalonadas que se perdían en las nubes artificiales del domo. Pero ese caos ensordecedor se calmó instantáneamente, cayendo en un silencio sepulcral y expectante, cuando una voz mecánica, solemne y amplificada por hechizos de acústica dimensional, resonó desde lo alto, anunciando el inicio oficial de la **Fase Uno: La Prueba de Clasificación Individual**.
—¡Atención, participantes de los Siete Reinos y dimensiones adyacentes! —tronó la voz del presentador, haciendo temblar el suelo bajo los pies de los competidores—. Antes del combate directo y la gloria de la eliminación, cada equipo debe demostrar su potencial bruto, su versatilidad y su dominio ante el **Sistema de Evaluación Ancestral**. Este sistema, forjado en la era de los Fundadores, no solo medirá vuestra fuerza; escudriñará vuestras almas.
Las luces del coliseo cambiaron de un blanco cegador a un violeta profundo. En el centro de la arena, el suelo de cristal se retractó, dando paso a cinco plataformas flotantes que se elevaron sincronizadas, girando sobre ejes de energía pura. Frente a ellas, el aire se distorsionó violentamente, creando cinco portales de datos luminosos.
—El sistema generará constructos adaptativos de sombra y esencia —continuó la voz—, diseñados específicamente para medir siete parámetros críticos: **Combate Cuerpo a Cuerpo**, **Potencia Mágica Bruta**, **Maestría en Hechicería**, **Capacidad de Transformación**, **Inteligencia Táctica**, **Estrategia de Campo** y **Maestría Elemental**. Esta última evaluará si vuestro poder es Natural, Dimensional, Tridimensional, Único Original, Legendario, Prehistórico, Antiguo o de una naturaleza Extraña desconocida. ¡Que comience la primera tanda!
Un haz de luz azul barrió la multitud y seleccionó al azar a los primeros cinco competidores, cuyos nombres aparecieron proyectados en gigantescos hologramas sobre sus cabezas. Entre ellos destacaban figuras que irradiaban un poder latente, casi tangible: un joven de cabello rubio fuego con ojos naranjas intensos (**Solar Frost**); una chica de ojos turquesa profundos y cabello azul océano (**Marina Aquarius**); un chico robusto de cabello castaño tierra y piel curtida (**Terra Stone**); otro de cabello plateado corto y mirada etérea (**Zephyr Gale**); y un último de chispas eléctricas bailando constantemente alrededor de su cuerpo (**Volt Spark**).
Pero entre la multitud de participantes que esperaban su turno, había uno que pasaba completamente desapercibido. Un joven alto, de casi dos metros, con cabello **blanco platino corto y definido** en un corte urbano moderno que caía ligeramente sobre su frente. Su rostro era perfilado, de una belleza casi irreal, con ojos **marrones** que parecían tímidos y amables, sonrojándose levemente cuando alguna espectadora lo miraba. Se hacía llamar **FireStorm**, un alias que evocaba un reino oculto en el Oeste, un lugar que ningún mapa podía detectar debido a un hechizo de ocultamiento dimensional perpetuo. Nadie sabía que era el heredero de **Lucien Beaufort**, el Príncipe de Fuego, ni que llevaba en el dedo anular de su mano derecha un anillo que el escáner había leído como “ornamento común” gracias a su voluntad férrea de suprimir su firma legendaria. Por ahora, el sistema lo clasificaba como un luchador básico, con magia normal, sin ninguna detección de anillo. Una clasificación falsa, peligrosa y perfecta.
Volviendo a la arena, **Solar Frost** fue el primero en actuar. Su oponente, un simulacro de oscuridad densa y viscosa, lanzó tentáculos de sombra líquida a velocidades supersónicas, buscando inmovilizarlo antes de que pudiera reaccionar. Solar sonrió, una expresión de confianza absoluta que parecía iluminar la plataforma.
—La oscuridad no puede apagar el sol —declaró con voz clara, resonando en todo el coliseo.
Con una velocidad impresionante, Solar cerró la distancia. Su combate cuerpo a cuerpo fue una danza perfecta de puños y patadas envueltos en llamas solares de color blanco-azulado, una mezcla única de **fuego estelar y luz pura** heredada de su linaje. Golpeó, esquivó y contraatacó con una precisión quirúrgica. Cuando el simulacro intentó absorber su fuego para fortalecerse, Solar canalizó su magia en un hechizo complejo de **Explosión Fotónica de Alta Frecuencia**. Una onda de luz pura estalló desde su pecho, cegando temporalmente los sensores ópticos del constructo y desintegrándolo con una ráfaga de calor tan intenso que el aire se onduló. El sistema proyectó sus estadísticas en el aire con letras doradas: *Potencia Mágica: Extrema. Combate: Maestro. Estrategia: Alta. Elemento: Luz Solar Legendaria.* La multitud vitoreó ante la demostración de fuerza bruta y elegancia técnica.
A su lado, **Marina Aquarius** enfrentaba un simulacro compuesto de tierra compacta y roca volcánica. Con un gesto fluido de sus manos, invocó un torrente de agua que no solo erosionó la defensa del enemigo, sino que lo envolvió en una esfera de presión abisal. Su inteligencia táctica brilló cuando comprimió el agua hasta convertirlo en hielo instantáneo, rompiendo al simulacro en mil pedazos. El sistema registró *Maestría Elemental: Agua Profunda Dimensional*, sin detectar aún su poder secundario dormido: la **Aurora Lunar**, la capacidad de controlar emociones y transformar el ambiente, ni su potencial para invocar una luna temporal o convertirse en un Titán de Agua Prehistórica. Esos secretos permanecían ocultos bajo la superficie, esperando la luz de la luna real para despertar.
**Terra Stone**, hijo de **Theo Cavendish** y **Celine Howard**, demostró una fuerza bruta legendaria que hizo crujir la plataforma bajo sus pies. Levantó columnas de piedra del suelo mismo de la arena, creando un laberinto tridimensional complejo donde atrapó a su oponente en una jaula de granito. Su transformación parcial, cubriendo su piel con una armadura de cristal y gemas naturales, mostró una defensa impenetrable contra los contraataques del simulacro. *Defensa: Absoluta. Fuerza: Titánica. Elemento: Tierra Prehistórica.*
**Zephyr Gale** se movió como el viento mismo, siendo apenas un borrón plateado en la visión de los espectadores. Su combate fue una exhibición de velocidad y maniobras aéreas imposibles, caminando sobre corrientes de aire que él mismo generaba. Creó tornados microscópicos para desviar los ataques enemigos y lanzó cuchillas de aire comprimido tan afiladas que cortaron el espacio mismo, dejando estelas negras temporales. Su estrategia se basó en la evasión total y el contraataque letal, agotando al simulacro hasta que colapsó por falta de objetivos. *Velocidad: Máxima. Evasión: Inalcanzable. Elemento: Viento Ancestral.*
Finalmente, **Volt Spark** desató un frenesí eléctrico que iluminó todo el coliseo. Su cuerpo se convirtió en pura energía, teletransportándose entre rayos para golpear al simulacro desde múltiples ángulos simultáneamente, creando la ilusión de estar en diez lugares a la vez. Su poder dimensional se manifestó cuando sus rayos cambiaron de color, alterando la gravedad local alrededor de su enemigo antes de rematarlo con una descarga gigante en forma de dragón eléctrico. *Potencia de Impacto: Devastadora. Control Dimensional: Avanzado. Elemento: Rayo Cósmico.*
Cuando la prueba terminó, las pantallas mostraron las puntuaciones finales. Los cinco habían superado todas las expectativas. **FireStorm**, que observaba desde la fila de espera con una postura altiva pero una expresión tímida, pasó desapercibido para la mayoría, aunque sus ojos marrones escondían un brillo multicolor latente, un reflejo de la aurora boreal de su esencia de fuego primordial.
En las gradas reservadas para los equipos clasificados, **Jack** observaba atentamente, impresionado por la destreza y la pureza del poder de Solar.
—Ese chico, Solar Frost… —murmuró Jack para sus compañeros, inclinándose hacia adelante—. Su estilo de combate, esa luz… se siente familiar, pero diferente. ¿Será algún familiar lejano mío? ¿Un descendiente de alguna rama oculta de los Frost?
**Maximiliano Windsor**, escuchando la duda desde su posición junto a Steve y Gabriel, negó sutilmente con la cabeza, aunque su expresión era seria y sus ojos azul zafiro reflejaban un conocimiento oculto.
—El apellido “Frost” es común en los reinos del norte, Jack, pero hay algo en ese chico que huele a antiguo, a algo anterior incluso a tu padre. Ten cuidado con las suposiciones. A veces, los nombres son máscaras.
Lo que Jack no sabía era que **Solar** usaba ese apellido como camuflaje, haciéndose pasar por primo lejano de los Frost para proteger su verdadera identidad como hijo de Leandro. Al igual que él, **Marina** ocultaba su linaje Bourbon y su poder lunar, y **FireStorm** esperaba el momento adecuado para revelar que su fuego básico era en realidad una llama multicolor capaz de reescribir la realidad. Todos eran fantasmas con nombres prestados, esperando el momento de reclamar su verdadero legado ante el mundo.
—Siguiente tanda —anunció el sistema, borrando las plataformas anteriores y reiniciando los ciclos de energía—. ¡Prepárense para la evaluación de combate directo preliminar! La verdadera prueba comienza ahora.
La multitud rugió de nuevo, ansiosa por ver sangre, magia y colisiones de poder puro. Jack sintió un escalofrío recorrer su espalda. La prueba individual había sido solo el calentamiento, una demostración técnica. Lo que venía ahora pondría a prueba no solo su poder, sino su voluntad de proteger a aquellos cuyos secretos estaban a punto de estallar bajo la presión de la batalla real. Y entre las sombras de la arena, la llama de FireStorm comenzaba a avivarse lentamente, esperando su turno para quemar todo a su paso.
La arena del Coliseo de Cristal se transformó radicalmente. Las plataformas de simulación desaparecieron, hundiéndose en el suelo para dar paso a un ring de combate clásico, elevado sobre un abismo de energía violeta que giraba lentamente, amenazando con devorar a cualquiera que cayera. El presentador anunció con voz estruendosa, amplificando cada sílaba para que llegara al último rincón de las gradas:
—¡Comienza la ronda de clasificación por eliminatoria directa! ¡El primer combate enfrentará a **Solar Frost**, el joven prodigio de la luz, contra **Malakor**, el Señor de las Sombras Profundas, conocido por devorar la esperanza de sus rivales!
Un murmullo de incredulidad y emoción recorrió las gradas. Malakor era un veterano de torneos menores, conocido por su capacidad aterradora para absorber y neutralizar cualquier fuente de luz, convirtiendo la ventaja de sus oponentes en su propia perdición. Enfrentarlo siendo un usuario de luz pura parecía un suicidio táctico, una sentencia de muerte disfrazada de espectáculo.
Solar subió a la plataforma con pasos firmes, su capa ondeando suavemente a pesar de la falta de viento. Su cabello rubio fuego ondeaba bajo las luces artificiales, y sus ojos naranjas brillaban con una determinación feroz, casi desafiante. Del otro lado, Malakor emergió de una mancha de oscuridad en el suelo, una figura encapuchada de la que emanaba un frío antinatural que congelaba el aliento de los espectadores cercanos.
—Tu luz será mi cena, niño —roncó Malakor, su voz distorsionada como si hablara desde el fondo de un pozo. Extendió sus manos enguantadas en garras de sombra. De sus palmas brotaron lanzas de sombra líquida, densas y pesadas, que se dispararon hacia Solar a velocidades supersónicas, silbando como serpientes enfurecidas.
Solar no retrocedió ni un milímetro. Con un movimiento fluido de muñeca, activó su magia.
—¡Escudo Solar: Barrera del Amanecer! —gritó.
Una barrera de luz dorada, sólida como el diamante pero cálida como el sol de la mañana, se materializó frente a él, deteniendo las lanzas con un impacto sonoro que sacudió la plataforma. Pero el ataque de Malakor no cesó; las lanzas se transformaron en tentáculos de oscuridad que buscaron rodear el escudo. Solar tuvo que usar todo su entrenamiento en combate cuerpo a cuerpo, mezclando magia con artes marciales. Puñetazos envueltos en fuego solar chocaron contra garras de oscuridad pura, creando explosiones de chispas y sombras que volaban por toda la arena en un espectáculo visual épico y peligroso. La multitud contenía la respiración; era una batalla de titanes en miniatura, una danza mortal donde un error significaría caer al abismo.
Malakor, viendo que no podía quebrar la defensa física de Solar ni absorber su fuego rápido, decidió usar su carta definitiva, un hechizo prohibido en torneos menores.
—¡Abismo Devorador: Noche Eterna! —rugió, golpeando el suelo con ambos puños.
El suelo de la plataforma se volvió líquido oscuro, perdiendo su solidez. Solar fue tragado hasta la cintura por la sombra viva. La oscuridad comenzó a subir rápidamente por su cuerpo, drenando su energía lumínica, apagando sus llamas, enfriando su sangre. Malakor sonrió victorioso bajo su capucha.
—Se acabó. Tu luz se extingue en mi vientre. Nadie escapa del Abismo.
Pero entonces, Solar levantó la vista. Sus ojos ya no eran naranjas; brillaban con un blanco cegador, puro e infinito. Una risa clara, melodiosa y poderosa resonó en la arena, disipando parcialmente la oscuridad.
—La oscuridad solo existe porque hay luz para proyectarla. Y yo… ¡yo soy la fuente!
De repente, el cuerpo de Solar estalló en una columna de luz multicolor que iluminó todo el coliseo, obligando a los espectadores a cubrirse los ojos. No era solo fuego; era un espectro completo, la esencia misma de la luz primal, una manifestación de su herencia de **Fuego Estelar** que combinaba la pureza de la luz con la ferocidad del fuego.
—¡Ataque Legendario: **Arcoíris Letal del Sol Eterno**!
Siete rayos de luz de colores distintos (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil, violeta) surgieron de Solar, girando a su alrededor como una galaxia en miniatura, cada uno con una propiedad elemental diferente. Con un gesto majestuoso de su mano, los rayos se dispararon como lanzas cohete hacia Malakor, cruzando el aire con un silbido agudo.
El impacto fue devastador. La oscuridad de Malakor se disolvió instantáneamente al contacto con la luz pura, evaporándose como niebla al mediodía. El señor de las sombras fue levantado del suelo por la fuerza cinética brutal de los rayos, saliendo disparado hacia atrás como un proyectil humano. Cruzó la arena entera, rompiendo las barreras de contención secundarias, y salió volando por el borde de la plataforma, cayendo en la red de seguridad inferior, derrotado e inconsciente antes de tocar el fondo.
El silencio duró un segundo absoluto, seguido de una ovación ensordecedora que hizo temblar los cimientos del coliseo.
—¡Ganador indiscutible: Solar Frost! —anunció el juez, con voz temblorosa por la impresión.
En las gradas, **Jack** se puso de pie de un salto, boquiabierto, con el corazón latiéndole con fuerza.
—Ese poder… —susurró, sintiendo una extraña resonancia en su propio pecho, como si su sangre reconociera la firma energética de Solar—. Es increíble. ¿Realmente es un Frost? ¿Será primo lejano? ¿Cómo es posible que tenga esa conexión con la luz pura si los Frost somos de hielo?
**Jake**, a su lado, frunció el ceño, analizando cada movimiento que habían visto.
—Su estilo es único, Jack. Demasiado puro, demasiado antiguo para ser solo un pariente lejano o una ramificación menor. Hay algo más ahí, algo que no nos están diciendo. Ese ataque… tenía la firma de los antiguos príncipes de la luz.
Lo que ninguno sabía era que ese poder provenía directamente del linaje de **Leandro Guzmán**, el Príncipe de la Luz, combinado con una esencia de fuego estelar única. El apellido “Frost” era solo una máscara, un escudo de humo diseñado meticulosamente para mantenerlo a salvo mientras crecía lejos de los ojos de los Genios. Por ahora, la narrativa oficial era que era un “primo lejano”, un secreto que solo Solar revelaría a Jack mucho más adelante, en el capítulo 50, pidiéndole que lo mantuviera en confianza.
Mientras Solar saludaba a la multitud, modesto pero radiante, los jueces observaban con interés renovado y sospecha creciente.
—Ese ataque… —murmuró **Arthur**, otro de los jueces manipulados mentalmente por los Genios, ajustando sus gafas—. Tiene la firma inequívoca de los antiguos príncipes. Debemos vigilarlo de cerca. Si es un portador…
Entre bastidores, oculto entre las sombras de la zona de espera, **FireStorm** observaba el combate con sus ojos marrones, que por un instante parecieron reflejar un destello multicolor. Su postura era altiva, su rostro perfilado y hermoso mostraba una expresión tímida que se tornaba seria al analizar la técnica de Solar. *”Interesante”*, pensó, tocando inconscientemente el anillo común en su dedo. *”Su fuego es puro, pero ¿podría resistir la versatilidad de mis llamas? Pronto lo sabremos.”* Su nombre real, su linaje como hijo de **Lucien Beaufort**, el Príncipe de Fuego, y su reino oculto de **FrieStorm** en el Oeste, permanecían en el más absoluto secreto. Para el mundo, era solo un participante más con un alias llamativo y un poder aparentemente básico.
La siguiente ronda se preparaba inmediatamente, sin dar tiempo a la reflexión. Terra Stone subió a la arena, seguido de **Xavier Romanov**. El ambiente se tensó hasta el punto de ruptura. Iba a ser un choque de titanes elementales: Tierra inamovible vs Agua adaptable y Hielo implacable. La multitud sabía que se avecinaba un espectáculo inolvidable.
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