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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 39

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Capítulo 39: Capítulo 39: Luz vs Oscuridad y el Misterio del Apellido Frost

La arena del Coliseo de Cristal se transformó radicalmente. Las plataformas de simulación desaparecieron, hundiéndose en el suelo para dar paso a un ring de combate clásico, elevado sobre un abismo de energía violeta que giraba lentamente, amenazando con devorar a cualquiera que cayera. El presentador anunció con voz estruendosa, amplificando cada sílaba para que llegara al último rincón de las gradas:

—¡Comienza la ronda de clasificación por eliminatoria directa! ¡El primer combate enfrentará a **Solar Frost**, el joven prodigio de la luz, contra **Malakor**, el Señor de las Sombras Profundas, conocido por devorar la esperanza de sus rivales!

Un murmullo de incredulidad y emoción recorrió las gradas. Malakor era un veterano de torneos menores, conocido por su capacidad aterradora para absorber y neutralizar cualquier fuente de luz, convirtiendo la ventaja de sus oponentes en su propia perdición. Enfrentarlo siendo un usuario de luz pura parecía un suicidio táctico, una sentencia de muerte disfrazada de espectáculo.

Solar subió a la plataforma con pasos firmes, su capa ondeando suavemente a pesar de la falta de viento. Su cabello rubio fuego ondeaba bajo las luces artificiales, y sus ojos naranjas brillaban con una determinación feroz, casi desafiante. Del otro lado, Malakor emergió de una mancha de oscuridad en el suelo, una figura encapuchada de la que emanaba un frío antinatural que congelaba el aliento de los espectadores cercanos.

—Tu luz será mi cena, niño —roncó Malakor, su voz distorsionada como si hablara desde el fondo de un pozo. Extendió sus manos enguantadas en garras de sombra. De sus palmas brotaron lanzas de sombra líquida, densas y pesadas, que se dispararon hacia Solar a velocidades supersónicas, silbando como serpientes enfurecidas.

Solar no retrocedió ni un milímetro. Con un movimiento fluido de muñeca, activó su magia.

—¡Escudo Solar: Barrera del Amanecer! —gritó.

Una barrera de luz dorada, sólida como el diamante pero cálida como el sol de la mañana, se materializó frente a él, deteniendo las lanzas con un impacto sonoro que sacudió la plataforma. Pero el ataque de Malakor no cesó; las lanzas se transformaron en tentáculos de oscuridad que buscaron rodear el escudo. Solar tuvo que usar todo su entrenamiento en combate cuerpo a cuerpo, mezclando magia con artes marciales. Puñetazos envueltos en fuego solar chocaron contra garras de oscuridad pura, creando explosiones de chispas y sombras que volaban por toda la arena en un espectáculo visual épico y peligroso. La multitud contenía la respiración; era una batalla de titanes en miniatura, una danza mortal donde un error significaría caer al abismo.

Malakor, viendo que no podía quebrar la defensa física de Solar ni absorber su fuego rápido, decidió usar su carta definitiva, un hechizo prohibido en torneos menores.

—¡Abismo Devorador: Noche Eterna! —rugió, golpeando el suelo con ambos puños.

El suelo de la plataforma se volvió líquido oscuro, perdiendo su solidez. Solar fue tragado hasta la cintura por la sombra viva. La oscuridad comenzó a subir rápidamente por su cuerpo, drenando su energía lumínica, apagando sus llamas, enfriando su sangre. Malakor sonrió victorioso bajo su capucha.

—Se acabó. Tu luz se extingue en mi vientre. Nadie escapa del Abismo.

Pero entonces, Solar levantó la vista. Sus ojos ya no eran naranjas; brillaban con un blanco cegador, puro e infinito. Una risa clara, melodiosa y poderosa resonó en la arena, disipando parcialmente la oscuridad.

—La oscuridad solo existe porque hay luz para proyectarla. Y yo… ¡yo soy la fuente!

De repente, el cuerpo de Solar estalló en una columna de luz multicolor que iluminó todo el coliseo, obligando a los espectadores a cubrirse los ojos. No era solo fuego; era un espectro completo, la esencia misma de la luz primal, una manifestación de su herencia de **Fuego Estelar** que combinaba la pureza de la luz con la ferocidad del fuego.

—¡Ataque Legendario: **Arcoíris Letal del Sol Eterno**!

Siete rayos de luz de colores distintos (rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil, violeta) surgieron de Solar, girando a su alrededor como una galaxia en miniatura, cada uno con una propiedad elemental diferente. Con un gesto majestuoso de su mano, los rayos se dispararon como lanzas cohete hacia Malakor, cruzando el aire con un silbido agudo.

El impacto fue devastador. La oscuridad de Malakor se disolvió instantáneamente al contacto con la luz pura, evaporándose como niebla al mediodía. El señor de las sombras fue levantado del suelo por la fuerza cinética brutal de los rayos, saliendo disparado hacia atrás como un proyectil humano. Cruzó la arena entera, rompiendo las barreras de contención secundarias, y salió volando por el borde de la plataforma, cayendo en la red de seguridad inferior, derrotado e inconsciente antes de tocar el fondo.

El silencio duró un segundo absoluto, seguido de una ovación ensordecedora que hizo temblar los cimientos del coliseo.

—¡Ganador indiscutible: Solar Frost! —anunció el juez, con voz temblorosa por la impresión.

En las gradas, **Jack** se puso de pie de un salto, boquiabierto, con el corazón latiéndole con fuerza.

—Ese poder… —susurró, sintiendo una extraña resonancia en su propio pecho, como si su sangre reconociera la firma energética de Solar—. Es increíble. ¿Realmente es un Frost? ¿Será primo lejano? ¿Cómo es posible que tenga esa conexión con la luz pura si los Frost somos de hielo?

**Jake**, a su lado, frunció el ceño, analizando cada movimiento que habían visto.

—Su estilo es único, Jack. Demasiado puro, demasiado antiguo para ser solo un pariente lejano o una ramificación menor. Hay algo más ahí, algo que no nos están diciendo. Ese ataque… tenía la firma de los antiguos príncipes de la luz.

Lo que ninguno sabía era que ese poder provenía directamente del linaje de **Leandro Guzmán**, el Príncipe de la Luz, combinado con una esencia de fuego estelar única. El apellido “Frost” era solo una máscara, un escudo de humo diseñado meticulosamente para mantenerlo a salvo mientras crecía lejos de los ojos de los Genios. Por ahora, la narrativa oficial era que era un “primo lejano”, un secreto que solo Solar revelaría a Jack mucho más adelante, en el capítulo 50, pidiéndole que lo mantuviera en confianza.

Mientras Solar saludaba a la multitud, modesto pero radiante, los jueces observaban con interés renovado y sospecha creciente.

—Ese ataque… —murmuró **Arthur**, otro de los jueces manipulados mentalmente por los Genios, ajustando sus gafas—. Tiene la firma inequívoca de los antiguos príncipes. Debemos vigilarlo de cerca. Si es un portador…

Entre bastidores, oculto entre las sombras de la zona de espera, **FireStorm** observaba el combate con sus ojos marrones, que por un instante parecieron reflejar un destello multicolor. Su postura era altiva, su rostro perfilado y hermoso mostraba una expresión tímida que se tornaba seria al analizar la técnica de Solar. *”Interesante”*, pensó, tocando inconscientemente el anillo común en su dedo. *”Su fuego es puro, pero ¿podría resistir la versatilidad de mis llamas? Pronto lo sabremos.”* Su nombre real, su linaje como hijo de **Lucien Beaufort**, el Príncipe de Fuego, y su reino oculto de **FrieStorm** en el Oeste, permanecían en el más absoluto secreto. Para el mundo, era solo un participante más con un alias llamativo y un poder aparentemente básico.

La siguiente ronda se preparaba inmediatamente, sin dar tiempo a la reflexión. Terra Stone subió a la arena, seguido de **Xavier Romanov**. El ambiente se tensó hasta el punto de ruptura. Iba a ser un choque de titanes elementales: Tierra inamovible vs Agua adaptable y Hielo implacable. La multitud sabía que se avecinaba un espectáculo inolvidable.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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