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El Príncipe Jack: El Despertar De Los Legendarios. - Capítulo 40

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Capítulo 40: Capítulo 40: Choque de Titanes, Empates Legendarios y el Despertar del Viento

La arena del Coliseo de Cristal, aún vibrante por la victoria aplastante de Solar Frost, cambió su configuración geométrica. El suelo de cristal liso se agrietó y se elevó, formando un terreno irregular de roca flotante y pozos de energía, diseñado específicamente para combatir elementos terrestres y acuáticos. El presentador, con una voz que resonaba como un trueno controlado, anunció el segundo enfrentamiento de la jornada, uno que prometía sacudir los cimientos mismos del torneo.

—¡Que continúe la batalla! —gritó, extendiendo los brazos hacia la multitud enloquecida—. ¡En la esquina izquierda, el guardián de la tierra inamovible, **Terra Stone**! ¡Y en la esquina derecha, el domador de las profundidades prehistóricas, **Xavier Romanov**! ¡Que comience el choque de titanes!

**Terra Stone** subió a la plataforma con pasos pesados que hacían temblar cada losa de piedra bajo sus pies. Su complexión era robusta, casi cuadrada, y su piel tenía el tono de la tierra húmeda tras la lluvia. Sus ojos, del color del granito pulido, escaneaban a su oponente con una calma inquietante. Como hijo de **Theo Cavendish** (Príncipe de la Tierra) y **Celine Howard** (hermana del Príncipe del Rayo), Terra llevaba en su sangre la solidez de las montañas y la chispa impredecible de las tormentas, aunque en este combate solo mostraba su faceta telúrica. No llevaba armas; sus puños y el suelo mismo eran su arsenal.

Frente a él, **Xavier Romanov** avanzó con una gracia fluida, casi líquida. Una esfera de agua giraba constantemente alrededor de su cuerpo, pero no era agua común; emanaba una presión tan densa que el aire a su alrededor se comprimía visiblemente. Sus ojos azules reflejaban las profundidades abisales donde reinan los gigantes antiguos. A su lado, invisible para la mayoría pero presente en su esencia, la conexión con **Mussy**, el legendario Mosasaurus, latía con fuerza. Xavier llevaba consigo la furia de los mares prehistóricos.

—No hay nada más fuerte que la montaña —dijo Terra, golpeando el suelo. Inmediatamente, tres columnas de roca afilada surgieron disparadas hacia Xavier a velocidades increíbles.

Xavier no se inmutó. Con un gesto amplio de sus manos, el agua a su alrededor se expandió y tomó la forma fantasmal de una mandíbula gigantesca y dentada, una proyección espectral de **Mussy**. Las columnas de roca impactaron contra la fauces de agua y fueron trituradas instantáneamente por una **Presión Abisal** concentrada, reduciéndolas a polvo antes de tocar al domador.

—Pero el mar ha devorado montañas enteras a lo largo de los eones —respondió Xavier con voz tranquila, mientras el sonido de un rugido submarino retumbaba en el pecho de todos los espectadores.

El combate se desató con una ferocidad épica. Terra levantó el suelo entero de la plataforma, creando un laberinto de muros giratorios para atrapar a Xavier. Cada vez que Xavier intentaba atacar con chorros de agua a alta presión, Terra contraatacaba compactando la tierra para absorber el impacto. Xavier, demostrando una inteligencia táctica superior, invocó la imagen espectral de un tentáculo gigante de mosasaurus que emergió del suelo de piedra (humedeciéndolo y volviéndolo lodo) para golpear a Terra desde abajo, rompiendo su postura defensiva.

—¡Armadura de Diamante Negro! —rugió Terra, y su piel se oscureció, volviéndose brillante e impenetrable. Cargó contra Xavier como un tren desbocado.

Xavier respondió canalizando la esencia de **Mussy** directamente en su brazo derecho. Su extremidad se cubrió temporalmente con placas óseas de agua solidificada y cristales de sal marina, una armadura prehistórica natural diseñada para resistir las mayores presiones del océano. El choque fue monumental: el puño de tierra contra el brazo de bestia marina. La onda expansiva lanzó a ambos combatientes a los extremos opuestos de la plataforma. Jadeaban, cubiertos de polvo y salitre, pero ninguno estaba dispuesto a ceder.

—¡Basta! —gritó Terra, levantando una mano. Toda la plataforma comenzó a colapsar hacia adentro, intentando aplastar a Xavier en una esfera de roca.

—¡Las profundidades no conocen límites! —contraatacó Xavier, inundando la arena con una marea negra y pesada que lubricó la tierra, impidiendo que se compactara, y creando una barrera de hidrodinámica pura que contrarrestó el colapso.

El resultado fue un punto muerto perfecto. Ambos estaban agotados, sus reservas de magia al límite, incapaces de dar un golpe final sin exponerse a una contraofensiva letal. El juez principal, tras consultar frenéticamente con sus colegas y revisar los datos del sistema ancestral, tomó una decisión inusual.

—¡Ambos muestran un nivel de maestría excepcional! ¡Una batalla de respeto y poder equilibrado! Por decisión del jurado, ¡declaramos un **empate técnico**! ¡Ambos avanzan a la siguiente fase de eliminación!

La multitud estalló en aplausos, reconociendo la deportividad y la potencia de ambos guerreros. Pero no hubo tiempo para descansar. Las campanas del coliseo sonaron de nuevo, anunciando el tercer combate: **Zack Romanov** vs **Marina Aquarius**.

Si el anterior fue un choque de fuerza bruta, este sería un duelo de frecuencias y fluidos. **Zack**, con sus auriculares brillando en sincronía con sus latidos, subió a la arena con una sonrisa confiada. Frente a él, **Marina** flotaba ligeramente sobre un disco de agua, su cabello azul ondeando como algas en la corriente. Era la hija de **Alistair Spencer** y **Amira Bourbon**, aunque el mundo la conocía solo como Marina Aquarius. Nadie sospechaba que bajo su dominio del agua dormía un poder secundario extraordinario: la **Aurora Lunar**, la capacidad de controlar emociones, invocar una luna temporal y transformarse en un Titán de Agua Prehistórica cuando la luz de la luna la bañara. Por ahora, ese poder permanecía sellado.

—Veamos si tu sonido puede ahogarse —desafió Marina, lanzando un látigo de agua presurizada capaz de cortar acero.

Zack lo esquivó por milímetros y contraatacó con una **Onda Sónica de Baja Frecuencia**. El sonido invisible golpeó el agua de Marina, desestabilizando su estructura molecular y haciendo que el látigo se dispersara en niebla.

—El sonido viaja más rápido en el agua, ¿sabías? —respondió Zack, lanzando rayos eléctricos cargados de vibraciones sónicas. Aquí, la conexión de Zack con **Fusty**, el dragón de sonido y rayo, se hizo evidente cuando sus ataques tomaron la forma de serpientes eléctricas que rugían al moverse.

Marina respondió creando un **Vórtice Absorbente**, un remolino gigante que atrapó los rayos y el sonido, girándolos dentro de sí misma sin sufrir daño. Fue una batalla de ajedrez a alta velocidad. Zack intentaba encontrar la frecuencia de resonancia del agua de Marina para hacerla explotar; Marina intentaba aislar acústicamente a Zack para dejarlo sordo y vulnerable.

Al final, ambos lanzaron sus ataques finales simultáneamente. Zack generó un **Cañón Sónico-Eléctrico**, un rayo de sonido puro y electricidad azul potenciado por la esencia de Fusty. Marina invocó un **Dragón de Marea**, una bestia hecha de agua sólida y presión abisal.

La colisión creó una niebla densa y electrificada que cubrió toda la arena, cegando a los espectadores. Cuando se disipó segundos después, ambos seguían de pie, sonriendo con respeto mutuo, aunque tambaleándose por el esfuerzo.

—¡Otro empate glorioso! ¡Ambos clasifican! —rugió el presentador, incrédulo ante la sucesión de empates perfectos.

Pero la atmósfera cambió drásticamente cuando se anunció el cuarto combate. El aire se volvió pesado, cargado de una anticipación extraña.

—¡Y ahora, un enfrentamiento que pondrá a prueba la voluntad contra la antigüedad! ¡**Zephyr Gale**, el joven del viento, contra **Arcanus**, el maestro de la Magia Antigua Pura!

**Zephyr Gale** subió a la plataforma, visiblemente nervioso. Su cabello plateado, corto y desordenado, parecía erizado por la estática del miedo. Su oponente, **Arcanus**, era una figura imponente envuelta en túnicas violetas bordadas con runas que brillaban con una luz antigua y opresiva. Arcanus no caminaba; flotaba, y a su alrededor, el aire mismo parecía morir, sofocado por su magia de silenciamiento.

Desde el primer segundo, Zephyr estuvo a la defensiva. Arcanus no atacaba con fuerza bruta, sino con anulación. Lanzaba runas de color negro que, al tocar el viento de Zephyr, lo apagaban como si fueran velas bajo el agua.

—Tu viento es efímero, niño —se burló Arcanus, su voz resonando directamente en la mente de Zephyr—. La magia antigua es eterna. No puedes cortar lo que no tiene forma física.

Zephyr intentó crear tornados, lanzar cuchillas de aire, incluso volar a gran altura, pero Arcanus predecía cada movimiento. Una bola de energía negra, densa y silenciosa, impactó a Zephyr en el pecho, enviándolo a rodar por el suelo de la plataforma. Sangraba por la nariz, su respiración era entrecortada.

—¿Ese es todo tu poder? —continuó Arcanus, avanzando lentamente—. Eres débil. Tu anillo… ese poder que crees tener… es inútil contra mí. Ríndete antes de que te rompa las alas.

La duda carcomió la mente de Zephyr. *¿Tengo razón? ¿No soy suficiente?* Sintió el peso del fracaso. Había tenido que perseguir al Anillo de Viento por los cañones más altos del mundo durante semanas, había tenido que demostrar que era digno de su velocidad, pero ahora, frente a la antigüedad pura, se sentía pequeño.

En su dedo índice derecho, oculto bajo un guante desgarrado por el impacto, el **Anillo de Viento** comenzó a vibrar. Sentía el miedo de su portador, pero también su potencial latente. El anillo, que había elegido a Zephyr por su espíritu libre e indomable, no permitiría que cayera aquí.

*”No dudes, hijo del cielo”* susurró una voz en el silbido del viento, una voz que solo Zephyr podía oír. *”Soy el aliento del mundo, la libertad absoluta. Tú eres mi voz. ¡Despierta!”*

Los ojos de Zephyr se abrieron de par en par. El miedo desapareció, reemplazado por una claridad feroz. Una aura verde-cian, brillante y turbulenta, lo envolvió completamente. Su cabello plateado se elevó como si estuviera bajo una tormenta horizontal, y sus ropas se transformaron en harapos de viento sólido que ondeaban sin gravedad. Alas de energía pura, transparentes pero visibles por la distorsión del aire, brotaron de su espalda.

Su poder original se amplificó cien veces. Ya no era solo un chico que controlaba el aire; era la encarnación de la tormenta.

—Mi viento… —gritó Zephyr, su voz resonando con una potencia sobrenatural que hizo temblar las gradas superiores—… ¡no es solo aire! ¡Es la libertad que nunca podrás encadenar!

Zephyr desapareció. Se movió tan rápido que dejó diez imágenes residuales alrededor de Arcanus, confundiendo sus sentidos antiguos.

—¡Tormenta Legendaria: **Corte del Horizonte**!

Apareció detrás de Arcanus y dio un solo tajo con su mano, que ahora brillaba como una hoja de viento dimensional afilada a nivel atómico.

El ataque no solo cortó el hechizo de silenciamiento de Arcanus, sino que dividió la plataforma de combate por la mitad, creando una grieta que llegaba hasta el abismo energético inferior. Arcanus, con los ojos abiertos de horror, cayó de rodillas, inconsciente, derrotado por una fuerza que su magia antigua no podía comprender ni medir.

Zephyr aterrizó suavemente, su transformación revirtiéndose lentamente mientras la multitud rugía con una mezcla de shock y adoración. Habían visto nacer a un legendario luchador frente a sus ojos.

—¡Ganador indiscutible: Zephyr Gale! —anunció el juez, con voz temblorosa.

Pero la noche aún no terminaba. El presentador, recuperando la compostura, anunció el combate estrella, el cierre de la jornada, aquel que todos esperaban con ansias y temor.

—¡Y ahora, el combate principal! ¡El Príncipe del Nexo, **Jack Frost**, contra **Titus**, el Titán Elemental, capaz de devorar la magia y transformarla en poder bruto!

Jack bajó a la plataforma, sintiendo el peso de todas las miradas. Titus ya estaba allí: un gigante de dos metros y medio, cuya piel parecía hecha de roca volcánica agrietada y musgo antiguo. Sus ojos brillaban con magma líquido. Su habilidad era aterradora: **Absorción y Transformación Magmática**. Podía comerse cualquier hechizo y devolverlo amplificado.

—Que comience el infierno —murmuró Jack, activando su fuego y su hielo simultáneamente. Llamas rojas y escarcha blanca danzaron en sus puños.

El choque fue inmediato y brutal. Titus abrió su boca y absorbió una bola de fuego de Jack, escupiendo inmediatamente un láser de magma concentrado. Jack tuvo que crear un muro de hielo ceniza para detenerlo, pero el vapor resultante llenó la arena, reduciendo la visibilidad.

Fue una batalla de desgaste épica. Jack usaba su inteligencia para combinar elementos, creando tormentas de granizo ardiente, lluvias de meteoritos de hielo y explosiones de vapor sobrecalentado. Pero Titus las absorbía todas, creciendo más grande, más fuerte y más caliente con cada ataque. Su piel se volvía roja incandescente.

—¡Tu poder es mío, niño! —rugió Titus, lanzando un puño del tamaño de un coche hacia Jack.

Jack apenas logró esquivar, pero la onda de choque lo lanzó contra la pared de la arena, dejándolo sin aire. Jadeando, con la ropa rasgada y quemada, Jack miró a sus amigos en las gradas. Vio a Solar, a Marina, a Zephyr… vio a Luna, que lo miraba con preocupación, tocando su collar. También notó, por el rabillo del ojo, a **FireStorm** observando desde las sombras con una intensidad analítica, sus ojos marrones fijos en la técnica de Jack.

*”No puedes ganar solo con fuerza bruta, Jack”*, dijo la voz de **Aelion** en su mente, seria y urgente. *”Titus se alimenta de energía pura. Usa el Nexo. Crea una paradoja que su cuerpo no pueda digerir.”*

Jack cerró los ojos un instante. En lugar de atacar con más potencia, canalizó una mezcla perfecta de fuego y hielo en proporciones exactas, creando una esfera grisácea que pulsaba violentamente: una **Paradoja Térmica**.

Lanzó la esfera. Titus, confiado, la absorbió ávidamente.

Inmediatamente, el gigante gritó. Su cuerpo comenzó a agrietarse, echando vapor por las grietas. La paradoja térmica se expandía dentro de él, el calor y el frío anulándose y recreándose infinitamente, sobrecargando su núcleo de absorción.

—¡Ahora! —gritó Jack, reuniendo sus últimas fuerzas.

Lanzó un uppercut de energía pura Nexo, aprovechando la debilidad interna de Titus. El gigante, incapaz de mantenerse estable, salió volando hacia atrás, cruzando la plataforma y cayendo fuera de los límites, derrotado.

Jack cayó de rodillas, exhausto. Había ganado, pero apenas. La multitud rugía su nombre, vitoreando al Príncipe del Nexo.

Mientras lo ayudaban a levantarse, el presentador anunció con voz emocionada, preparando el escenario para lo que sería el momento más misterioso de la noche:

—¡Increíble victoria de Jack Frost! Pero la jornada no termina aquí. ¡El siguiente combate será la joven del tiempo, **Luna Chronos**, contra el maestro de la naturaleza salvaje, **Kael Thorne**!

Jack miró a Luna. Ella asintió, bajando a la plataforma. Tocó su collar de cristal, que brillaba tenuemente. Algo en el aire cambió, una presión estática que hizo erizar la piel de todos. La verdadera prueba, el despertar que cambiaría el torneo para siempre, estaba a punto de comenzar.

Que capítulo emocionante, ahora qué creen que pasará en el combate de Luna Chronos?! los leo en los comentarios!.

Fuente: Webnovel.com, actualizado en Leernovelas.com

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